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09 abril 2016

Divine Karma [Drabble]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Examen mañana lol
: Cerveza - Ráfaga
: Mi rincón

Título: Divine Karma
Autor: Satommy
Pareja: Takachii
Género: Angst
Extensión: Drabble
Notas: Pues... Hola(?), hace demasiado que no escribía nada. Olvido siempre lo bien que me hace, así que tal vez me vuelva activa si es que no me vuelvo a enviciar con alguna serie random. Éste drabble tiene dedicación anónima, a esa persona que me cae mal y meh. Ojalá les guste para ellas que se siguen pasando por acá y no se han olvidado de Jipo y de mi.



Tic toc, suena el reloj.
Tic toc, y aún sigue ahí.

Takaki miró el reloj de pared una vez más, esperando pacientemente hasta que Yuri hiciera acto de aparición en su departamento tal cual le había prometido seis horas atrás. Igual que había prometido toda la semana y mes pasado.

¿Desde cuándo era que su relación estaba tan mal?

Habían tenido sus momentos, esas idas y venidas donde terminaban y cada uno seguía con su vida –o mas bien, Takaki conseguía follamiga de turno, olvidándose de Yuri por unos meses-, para luego regresar y tratar de nuevamente, salvar ese amor que se veía extinto por segundos.

- Ya llegué.

La costumbre en la voz del menor fue palpable, Yuya lo sentía y presentía ya desde hace un tiempo, comprobándolo cuando el perfume masculino ajeno se impregnaba en su nariz apenas daba unos pasos para acercarse a su “novio”.

¿Es que acaso, así se sentía?

¿Así se sentía Yuri cada vez que él llegaba oliendo a alguien más? ¿A sexo vacío y sin compromiso, sólo por romper la monotonía o el miedo a estar amarrado a alguien de por vida?

Él entendía su pavor a las relaciones serias, pero pensaba que Chinen, después de todos esos años, lo entendía. Que lo comprendía, lo aceptaba y… Lo perdonaba.

¿Acaso así dolía?

- De dónde vienes, Chii? – los ojos aburridos del cuestionado lo callaron, haciéndole desviar la mirada-. ¿Quieres comer? He preparado la cena y…

- Tengo sueño, Yuya, buenas noches.

Y el desplante que él hubo hecho muchas veces, fue devuelto, probando del dolor que él tantas veces había infligido en su egoísmo y que ahora tenía que recibir en silencio y cabizbajo.
Porque sí, Takaki Yuya era idiota, pero no iba a dejar ir a Chinen.

No podía, ni quería perder a la única persona que realmente había amado. Inmaduramente o no.

10 agosto 2014

Guns and Roses [10]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Una semana y contando uwu
: It's time - Imagine Dragons
: SF Resident Club♥

Notas: Uhhh~~ XD ya sé, es raro que yo actualice tan seguido ewe no, no estoy planeando nada malvado[?] sólo quiero actualizar y ser libre de este fic para enfocarme en los otros y... LA CULPA orz ugh, no sabía que ya lo tenía tanto tiempo... :'D Los comentario se aprecian, las palabras de ánimo también... No está editado, así que si ven algo :'D perdón, su escritora está colapsando porque su puta laptop no quiere correr rápido, creo que se me va a morir ;_; así que iré salvando todos mis archivos now ;3;


Después de despertar, no pasó mucho tiempo hasta que Daiki estuviera de nuevo solo en aquella habitación, Ohkura partió de ahí tan sólo diciendo que debía hacer algunos mandados para Nakajima, que después de todo era uno de los “señores” de la casa y debía atenderlo de igual forma como hacía con Inoo.

El castaño no entendía aún como es que eran familia y por mucho que Yuto dijera que no hablaban porque se odiaban, ni siquiera era algo que hubiera podido pensar, pero si estudiaban en el mismo lugar, tal vez era sólo por su torpeza nata que no supiera en realidad sobre su relación sanguínea. Tal vez sólo era él quien no lo tenía presente pues Yamada no parecía sorprendido.

Si lo pensaba, tampoco sabía que Yamada era tan amigo de Yuto.

Con sus pensamientos haciéndose un ovillo enorme en su cerebro, apretó los ojos y respiró profundo para disolver alguna duda que nacía a raíz de las palabras de Takaki, siendo casi lo único que recordaba del día anterior. Lo demás, estaba como en una nebulosa y no distinguía lo real de un sueño o creaciones de su propia paranoia, algo que le daba mala espina pero que no terminaba de cuadrar en la situación, ¿qué había pasado apenas llegaron a la mansión? ¿De verdad conoció al hermano de Inoo? ¿Inoo tenía acaso un hermano? Sus dedos jugaron nerviosos entre ellos, apretando a su vez las sábanas al querer enfocarse pero todo viéndose tan lejano en su mente que no lograba saber qué era qué. Lo único que recordaba, era lo había ocurrido en la universidad, las palabras de amenaza y las últimas de advertencia, pero no le cuadraba… en verdad, no le cuadraba ¿cómo es que Inoo, su amigo, podía ser un sicario? Habían estado muchas veces solos en el último tiempo como para que no pudiera aprovechar en matarlo, así que carecía de sentido lo que el otro castaño había dicho, aun así… Sentía que algo se le estaba escapando de las manos y no le estaba prestando la suficiente atención.

Se estremeció de pensarlo, de imaginar al otro con una pistola en mano y apuntándole a la cabeza, pero luego también recordó lo vergonzoso del día anterior. Un beso, su primer beso, ¿cómo era posible que su supuesto asesino, lo besara?

Oh, dios… Lo besó, se besaron… Su primer beso.

Daiki se sentía idiota, siempre había sido el chico que se quedaba retrasado en ese tipo de experiencias, el mojigato que vivía en una burbuja y que no quería experimentar sólo porque sí. No sabía si era por los traumas de su padre forzándolo a vivir más de la cuenta desde que estaba en la secundaria, o si era porque simplemente, su personalidad era todavía muy inmadura. A veces, tan sólo creía que era porque su sexualidad no estaba definida.

Toda su vida estudió en un internado para hombres, ¿cómo iba a saber si estaba atraído por una mujer? Sus mejillas se sonrojaron y luego se dio cuenta que hasta el momento, sólo le habían atraído personas de su mismo sexo y se lamentó, admitiendo algo que ya sabía pero que siempre era mejor vivir negando.

Era un Arioka, él no podía ser gay.

Si él fuese como cualquier joven de su edad, la situación sería ya lo suficientemente complicada, admitir que eres gay y besar a tu amigo, fijarte en hombres y sentir que los ojos de todos se vuelven hacia ti, juzgándote. La situación se tornaba peor, cuando tu familia era tan rica y los paparazzis te seguían y perseguían tal cuál fueras un famoso músico o un famoso actor. Él no tenía libertad ni por su familia ni por la prensa… ¿Cómo se supone que podía vivir en paz? ¿Cómo aceptar abiertamente que podía salir con un hombre? Jamás se había planteado en serio el salir con alguien de su género, su ideal era ir a Estados Unidos, viajar y conocer personas… enamorarse. Siempre creyó que de una mujer, pero nunca se prohibió del todo que fuera también un varón; siempre pensó que tendría una novia en algún futuro pero sus ojos siempre iban a parar en jóvenes rostros de chicos, no de chicas. La suficiente prueba que necesitaba para saber que su bando, era otro y no el tradicional.

-¡Arghhhhhhhh!

Sus manos alborotaron su cabello con fuerza, haciéndose otro mundo dentro de otro más. Que si Takaki, que si Inoo, que si su familia o su sexualidad. La gente esperaba tanto de él y él, sentía que no tenía nada para ofrecer, ¿cómo llenar expectativas?

Él no era hábil, no era inteligente…

Él estaba defectuoso.

La rabia en sus ojos era clara, las lágrimas amenazando con salir y él forzándose a parpadear hasta que la sensación de humedad se desvaneció lentamente, respirando tranquilo después de unos segundos. Tomó aire por segunda vez, ahora sí cerciorándose de que su cabeza quedara vacía y no con dudas existenciales ni tratando de darle sentido a su vida. Por el momento sólo debía llenar las expectativas de la universidad y sobrevivir hasta tomar el poder del imperio Arioka.

Fácil… comparado a pelear por sus derechos o pelear porque quería novio y no novia…
O pensar por qué demonios besó a otro hombre que sólo consideraba su amigo.

Sí, mucho más fácil, definitivamente.

Universidad, imperio, fin.

Entornó la mirada, recordando de pronto en dónde es que se encontraba sentado y admiró la habitación del pelinegro sólo que con mayor detenimiento que antes. La desazón en el vientre que de repente sintió le hizo cerrar los ojos otra vez, sólo que con mayor fuerza y en un intento de calmarse, se cubrió el rostro con las palmas, bufando con molestia y frustración.

El espacio tan amplio que lo rodeaba le hacía recordar a su pasado y a su propia vida, a la misma soledad a la que estaba confinado desde que había nacido bajo el apellido Arioka. La incomodidad de sentirse tan vulnerable que lo había descompensado, no tardó mucho en hacerlo salir de ahí, huyendo de los recuerdos ingratos y los momentos tristes de su niñez. No quería eso, suficiente tenía con su presente como ahora sumergirse en el pasado.

Bajó de la cama de un salto, pisando cuidadoso en el suelo alfombrado y buscando por algunas pantuflas que pudiera usar. Seguía vestido con aquel cómodo pijama de seda que le quedaba un poco grande, mirándola confundido porque apenas tenía lapsos donde entendía que era de Inoo y no de alguien más. Agradeció en su fuero intento, que las ropas le quedaran remotamente bien y no tan sueltas.
Sintió una palpitación en la sien apenas quiso avanzar, su cabeza le dolía como los mil demonios, como si tuviera una resaca o por lo menos, como pensaba que debía sentirse una porque jamás en su vida había tomado hasta perder la consciencia.

Si apenas una copa de vino, porque su apariencia y su imagen era lo que más debía pelear por mantener.

Sus pasos temblorosos y sus manos desconfiadas, giraron la manija de la puerta, saliendo casi más rápido que inmediatamente al sentir de pronto el aire intolerable en esa habitación. Odiaba las mansiones, las odiaba con todo su ser. Tuvo un deja vú de haber caminado por ahí ya antes, sólo que más oscuro y sin nada de ruido, como si por la noche se hubiera desplazado por esos pasillos pero era imposible, porque no era sonámbulo y no se había movido de la cama, lo sabía… Trató de pensar en el mayor y si es que lo había visto en la mañana, pero cuando despertó, lo único que observó fue al mayordomo dándole los buenos días y sirviéndole el desayuno, excusándose de no tener uno en el comedor porque ya la mayoría de los residentes habían marchado, o sabiendo si incluía o no a Inoo.

El peso en su pecho se acentuó cuando pensó que tal vez el mayor se había arrepentido de lo que había ocurrido entre ambos, inconscientemente, deslizando sus dedos por sus labios y apurando el paso, queriendo encontrar a alguien para poder preguntar por él.

Los nervios le dejaban el cuerpo erizado, mirando por los pasadizos algún ser vivo y sólo encontrándose con nada, recordando más y más, su propio “hogar”.

Extrañaba a Shige y su estúpido minidepartamento.

Cuando estaba por rendirse y gritar para llamar la atención de cualquier persona en el edificio, el sonido de unas teclas le hizo agudizar el oído, acercándose con recelo a la puerta entreabierta de lo que parecía un estudio. Sus ojos escudriñaron por la abertura y se llevó la sorpresa que había alguien que no había visto ahí hasta el momento, entrando sin cortesía o aviso alguno para observarlo con detenimiento. No pudo evitarlo, aquel hombre era… llamativo.

-Eh… ¿disculpe? – Daiki se quedó de hielo, arrepintiéndose de pronto de haber entrado cuando el sujeto alzó la mirada y sólo se quedó observándolo. Sin decir nada de nada – S-soy amigo de Inoo-chan y… y… bueno… ¿lo ha vi-?
-¿Arioka-kun? – el menor asintió, nervioso de pronto – No sabía que Inoo tenía de amigo al heredero Arioka

“Heredero Arioka”.

El castaño sintió sus manos temblar de pura rabia y las apretó en puños, mirando hacia otro lado para no faltarle el respeto a aquel desconocido. Ganas no le faltaban, pero definitivamente, no podía tampoco dejar mal a su familia. Lo habían educado, para ser un caballero en toda situación.

-¿Me conoce?
-Sería difícil no conocerte… Aunque definitivamente, tu hermano me interesaba más – el hombre sonrió con tranquilidad, ganándose la mirada confusa del otro - ¿Kei no te ha hablado de su familia, pequeño?
-No soy pequeño – carraspeó, aclarándose la garganta y mirando a sus pies, con incomodidad – Inoo-chan no habla mucho de sus familiares, habla más de…

De nada.

El castaño parpadeó sorprendido, pues recién se daba cuenta que no sabía absolutamente nada del pelinegro, salían y conversaban mucho pero si se quedaba pensando con detenimiento en todas esas conversaciones, sólo había sido él quien intervenía y decía algo al respecto. Sólo eran él y sus opiniones y Kei diciendo algo más, nunca… opinando, nunca desvelando quién era en realidad.

Las palabras de Takaki volvieron a resonar en su cabeza y se estremeció, negando rápidamente para volver a ver al hombre.

-¿Quién es usted? – cortó su respuesta anterior, tratando de pasar desapercibido - ¿Es su primo… su hermano?

Uchi sonrió con amabilidad, sin forzar absolutamente nada pues estaba curioso por conocer a la persona que podía doblegar el alma del Demonio de Hielo, no cualquiera podía ganarse la confianza de Inoo y mucho menos su afecto. Si Arioka tenía algo especial, él lo iba a saber. Tenía completa consciencia que su comportamiento estaba saliendo de lo permitido, que Ohkura le recriminaría por entrometerse en los asuntos de su protegido pero le era inevitable, además, con su rango como otro al mando, tenía todo el poder y el derecho de hacer y deshacer como le diera en gana.

Él actuaría como si fuera un dueño de casa, no como un simple empleado.

Suavemente se levantó del escritorio en el que estaba sentado, tomando de repente un portafolio de color rojo vivo y caminó despacio al castaño que lo veía sin comprender. El mayor notaba con tranquilidad como es que la vena de su cuello empezaba a palpitar con fuerza por su miedo, por sus nervios de no saber en dónde se estaba metiendo.

-Soy tío de Inoo, hermano de su fallecida madre – mintió a medias, caminando hacia el otro joven sorprendido – Soy su tutor legal, pero más que nada, soy reportero
-¿T-tutor legal? ¿Y su papá? ¿Él… también falleció?

De repente tenía la garganta seca y una parte de él se sintió fatal. Llevaba algún tiempo conociendo al mayor y aun así… No tenía ni idea, apretó las manos y bajó la cabeza, se sentía la peor persona del mundo, ¿qué clase de amigo se creía? Había sido él quien había forzado al mayor a ser cercanos, mas él no se había esforzado ni un poco en conocerlo.

-No te preocupes, no suele hablar de eso a menos que sea estrictamente necesario

El mayor se encogió de hombros y Daiki lo miró con ojos grandes y tristes, de un color marrón oscuro profundo, emanando una brillantez extraña en sus orbes. Era peculiar, no podía negarlo y mientras Uchi lo observaba pues el otro se negaba a desviar sus ojos, en su mente algo encajó, entendiendo por qué era que Arioka atraía tanto al dotado Inoo, y es que si uno se fijaba en esos pardos iris, se podía ver claramente la pureza de estos…

¡Por dios! Si hasta el niño quería llorar con tan solo la información recibida.

Kei no había tenido nunca la oportunidad de conocer a alguien que no tuviera maldad en su corazón, era obvia la razón de por qué este diminuto ser despertaba en él emociones.

Pero él, no lo dejaría. Rompería con esa pureza.

Destrozaría aquella pureza que derretía las capas que hacían fuerte al Demonio de Hielo, al siguiente al mando del Clan Nakajima.

-Arioka-kun, acabo de comentarte que soy reportero… ¿Te molestaría si te hago una entrevista? Quiero confirmar algunos datos con respecto a tu hermano. No te preocupes, todo será “off the record”

Daiki observó el folio rojo vivo y se encogió de hombros, su mente seguía pensando en Inoo y en su familia, en que tal vez si se quedaba algo más de tiempo con aquel sujeto, podría obtener más información personal del su “amigo”. No perdía nada, ello era mejor que estar solo y además, ¿qué otra cosa podrían preguntarle de lo que ya habían hecho los otros reporteros?

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Chinen no era malo, por lo menos no se consideraba una mala persona porque jamás le había hecho daño a nadie, simplemente… Estaba aburrido.

Aburrido de una vida monótona, de una vida donde ya sabía qué debía hacer y cómo hacerlo, que a donde quería llegar y de qué forma. Tenía todo planeado por sí mismo, no porque se lo impusieran pero era tan fácil y tan simple que sentía que no podía disfrutar de nada en realidad. Odiaba su vida normal, esa era su única verdad. Por lo que cuando Takaki llegó herido a su casa y después de confesarle todo en el camino al hospital, pudo ver delante de sí como las puertas a una nueva libertad se abrían para darle paso a otra más oscura pero que se veía de lejos, muchísimo más interesante de lo que era su actual camino. El menor no dudó en tomar su oportunidad, no dudó ni un segundo porque no dejaría que esa libertad negra se diluyera junto con el arrepentimiento del hombre que tenía delante.

Tal vez estaba usando a Takaki para su propio beneficio, pero ciertamente el otro, no tenía nada que perder.

Con sus pasos cortos a comparación del otro par que iba delante suyo, siguió directo por aquel pasillo silencioso, observando simplemente a una persona asomada en uno de los marcos de una de las tantas puertas el lugar, con una bata de vino tinto de seda puesta y sin nada más debajo. Podía ver su hombro desnudo y como con un abanico se echaba aire con simpleza.

La sonrisa de sus labios, era enfermiza.

Observó como Takaki lo miraba con repulsión y Chinen se preguntó, ¿qué se supone que pasaba en ese lugar como para que hubiera tanto rencor y tanta apatía entre sus habitantes? Quería preguntar, tenía muchas dudas sobre absolutamente todo pero sabía que si lo hacía podría estar cometiendo uno de los peores errores de su vida.

Posiblemente, podría morir…

“Morir”

La palabra le sonó tan emocionante, sintiendo como un viento revitalizador chocaba contra su cuerpo pequeño, llenándolo de una emoción sádica que jamás había experimentado. Él, Chinen Yuri, estaba por fin jugando en un rango digno de él. Por fin, jugaba con la realidad y no sólo con expectativas de perfección… Esto era distinto, era mejor.

YamaP se detuvo delante de ellos, captando de inmediato su atención y abrió una puerta diferente al resto, una puerta plana y de metal que dirigía al sótano de la residencia, escuchó un carraspeó y observó a Yuya, como movía las palmas contra su ropa, incómodo.

Tal vez algo nervioso.

Frunció el ceño, sus pies siguiendo el camino marcado por los mayores que conocían bien a dónde se dirigían y pronto entró a una sala oscura donde sólo había una silla y al otro lado, un enorme armario, las paredes eran blancas y se notaba que encima tenían una capa de barniz muy gruesa, tan gruesa que se volvía impermeable y de ensuciar, sólo bastaba echarle agua para limpiarla.

Yuri no era idiota, por algo tenía un nivel coeficiente superior y no por nada, era becado. Era básicamente, un genio entre todos esos tontos mortales que lo rodeaban así que la simpleza del lugar con su decorado le bastaban para hacerse una idea de lo que era: una sala de torturas, con una facilidad de limpieza digna de un asesino serial.

Sus ojos negros observaron atento como Yamashita indicaba al alto a sentarse en la silla con una sola mueca, siendo obedecido en el acto y sin algún signo de rebelión, ¿Qué tan fuerte era ese tipo como para que Yuya ni siquiera se atreviera a retarlo?
En silencio y con cuidado, el jefe del Clan fue rodeando con correas de cuero los antebrazos del castaño, inmovilizándolo de inmediato pero con una parsimonia digna de un profesional.

Yuri sintió su cuerpo helarse en anticipación a la sangre, sus ojos abriéndose aún más cuando las puertas del armario fueron abiertas, esperando con fanatismo insaciable alguna arma letal y sanguinaria pero nada de eso fue lo que obtuvo. El hombre había sacado algo, sí, pero más parecía un pequeño instrumento para romper nueces que algo letal.

De hecho, si lo veía atento, podía asegurar que sí era un cascanueces de metal y simple.

-Estira los dedos
-¿Sólo vas a hacer eso?

Takaki le lanzó una mirada asesina cuando no supo controlar su curiosidad morbosa pero le gustó la respuesta de su nuevo “líder”. Una carcajada limpia y letal, que hasta a él le erizaban los vellos de los brazos al darse cuenta lo mucho que disfrutaba el hacerle eso al castaño.

-Es un castigo simple – admitió Yamashita, encogiéndose de hombros mientras veía a Yuri que disfrutaba su espectáculo desde la primera fila. Por una vez, pensó el mayor, Takaki no se había confundido seleccionando a un candidato para pertenecer al clan - ¿Quisieras hacerlo tú?

Chinen se estremeció y miró a Yuya, definitivamente quería hacerlo pero no podía arriesgarse a ganarse su enemistad desde ya tan pronto. No era idiota, simplemente quería vivir más y vivir de la forma más divertida posible, no ser asesinado por un sociópata como lo era él. Con el fastidio de no poder hacer lo que quisiera, aún, negó despacio para declinar la oferta mas no obtuvo decepción de parte del mayor, su sonrisa ladina le decía que ya le estaba dando su aprobación y eso que tan sólo había pasado una hora desde que había pisado ese lugar.

Tal vez, después de todo, él había nacido para ser sicario.

Yuya carraspeó de manera brusca para borrarle la sonrisa y Yuri tan sólo se rió para sus adentros, no porque quisiera que le pasara algo malo sino porque imaginaba claramente cómo debía estarse sintiendo con todo el show que presenciaba. El orgullo del cuál tanto alarde hacía, estaba terminando de ser destrozado.
Yamashita miró al par con curiosidad vivida pero no se tomó la molestia de evaluarlo más allá de la cuenta, él simplemente tomó el cascanueces que tenía en la mano y se acercó al joven que yacía sentado, con labios casi hechos una línea de lo tensos que estaban y sus ojos, ardiendo de rabia.

-¿Zurdo o diestro?
-Sabes que diestro
-Correcto – el líder sólo sonrió, mirando al pelinegro que se había acercado unos pasos – Piensas que es simple, pero para romper los huesos es mejor pensar y no sólo actuar. Cuando rompes los dedos de una persona puedes hacerlo con la mano porque es más fácil pero en realidad, no le “rompes” el hueso, simplemente lo llegas a dislocar de una manera más sádica…– Tomohisa tomó el meñique de la mano izquierda de Takaki, este tan solo reaccionó desviando la mirada y apretando más los labios – En cambio si utilizas una herramienta, no estás separando los huesos de sus intersecciones… Estás rompiendo el hueso, justo por la mitad

La explicación fue técnica y el menor pudo entender el porqué de su accionar mas no llegó a razonar del todo, no cuando un sonido de algo rompiéndose le heló la sangre y su estómago reaccionó de tal forma que tuvo que ponerse las manos sobre la boca y evitar vomitar. Casi, se estaba atragantando cuando el jefe tomaba el siguiente dedo de la mano y repetía la acción. El sonido sonando más fuerte entre esas paredes pero jamás, escuchando un grito de Takaki, salvo por pequeños quejidos que podían pasar desapercibidos.

Chinen lo miró, completamente admirado de su inhumanidad y deseó con todas sus fuerzas ser como él. No sentir nada, no importarle nada… Disfrutar de lo que hacía, demostrando a todos que él era lo mejor de lo mejor.

Se relamió los labios una vez recobró la compostura, siguiendo el trayecto de la sangre que corría por la comisura de los labios del castaño, suponía que se había causado alguna herida interior al tratar de contener los gritos mordiéndose a sí mismo y ahora, la herida le pasaba factura con una pequeña hemorragia que se desbordaba hacia el exterior. El pelinegro no entendía, pero la sola imagen del otro siendo torturado, era extremadamente deliciosa, era… excitante y si a eso le sumaba la sangre…

Podría dejar que Takaki, follara ahí mismo.

Su sonrisa se hizo más sádica según los dedos se siguieron rompiendo hasta que toda la mano izquierda, quedó de una forma peculiar. El silencio fue cayendo lentamente y a medida que la respiración de Yuya se iba agitando, el mayor entre los tres guardó el cascanueces y se marchó con paso tranquilo, no diciendo nada con respecto al menor pero tampoco poniendo alguna objeción. Con sus pasos cortos, se fue acercando al joven que mantenía los ojos cerrados ahora, como concentrado en no gritar de dolor. Estaba embelesado admirando su mano destrozada, tentándose a tocar pero apenas pasando los dedos por el antebrazo y llegando a la muñeca antes de volver al codo, no del todo seguro de si quería o no quería tocar la piel rasgada y los huesos dañados… No sabía si se iba a abstener de hacer presión para ver algún gesto de dolor del otro.
La cabeza del castaño se movió y él se quedó viendo sus ojos negros, tan oscuros que sentía que su maldad y rabia lo podían absorber y Yuri supo con certeza, que él quería tener esa mirada… No había duda, jamás la hubo, él pertenecía ahí.

-Enano, por una puta vez, libérame!
-No quiero – sonrió ante la mirada cargada de odio del mayor – Siempre vienes con ganas de sexo a mí, ahora que somos compañeros…

Yuya no lo dejó seguir, en su arrebato de cólera le escupió al menor al rostro y quiso patearlo, mas Yuri retrocedió sin algún problema y con suavidad, se limpió la mejilla afectada.

-No me tientes Yuya… Que puede que no sepa manejar un arma, ni pueda pelear… Pero hay más formas de matar a alguien cuando tienes la suficiente inteligencia, como para pensar en un plan. ¿Pretendes acaso no dormir por el resto de tu vida? ¿O no comer? Porque créeme, si quiero puedo matar tantas personas como tú lo has hecho, en menos tiempo

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Su cabello castaño y ondeado caía graciosamente sobre sus hombros, ella no era del todo japonesa pues en su sangre corrían genes británicos pero sólo se hacían presentes en su cabellera y en sus ojos más grandes de lo normal y con un dulce color chocolate en estos. Su personalidad era calma, relajada casi y disfrutaba mucho de su profesión, no por nada la había elegido desde que era pequeña y siempre había tenido la seguridad de ser psicóloga el resto de su vida.

No sabía en qué momento fue que sus planes se combinaron con otros y ahora sentía como la felicidad tenía más perfiles, muchos más colores que los de un arcoiris y ella resbalaba feliz por ese tobogán, alborotando sus sentimientos y su sensatez.

Melissa no tenía nada personal en contra de Yuto, pero ciertamente tenía rabia contenida contra los Nakajima, ¿cómo perdonar a las personas que le habían arrebatado la vida? Cuando era pequeña jugaba en aquella mansión con alegría pura e inocente, Yuto era agradable, era su amigo y le gustaba demasiado. Desde pequeño el joven había sido apuesto, por lo que cuando los propusieron como prometidos para que en un futuro se casaran, no tuvo alguna queja… Por ella, se casaban ahí mismo y cuanto antes porque aquel chico pelinegro tenía toda su atención y quería que siguiera siendo así.

Pero pasaron los años, unos 6 tal vez y fue cuando la adolescencia los atrapó, Melissa sabía que Yuto no la quería y el niño que alguna vez conoció, fue convirtiéndose poco a poco en un ser detestable como lo era su padre, ¿cómo? Jamás lo supo, solamente veía de lejos como el muchacho se iba transformando… Cada vez más distante, más ausente, como si su mente fuera volando hacia otros lados y no se quedara con ella. Era obligatorio para ellos pasar un día a la semana juntos, era como el trato que sus padres habían hecho con los Nakajima para que pudieran irse acostumbrando el uno al otro para cuando se casaran, era tonto y lo sabía pero el solo pensar que lo vería un sábado o un domingo, su semana se volvía buena y daba todo de sí para que no tuviera algún percance y todo marchara perfecto.

Solo que lo último que era, era perfecto.

Yuto siempre aparecía, de eso no había duda pero llegaba oliendo a alguien más… A veces olía a alcohol y a tabaco de manera grotesca pero camuflado estaba el perfume ajeno de o una mujer o un hombre, siempre impregnado a su piel más que a su ropa y ella, no entendía… No entendía porque si la tenía a ella, ¿por qué prefería a alguien más? Yuto fue cambiando más con el tiempo, llegando al punto que sólo era un desconocido del cuál se sabía el nombre y sus caricaturas favoritas de los 5 años y más nada. No sabía qué hacía en la semana, no sabía dónde estudiaba. Sus guardaespaldas nunca la dejaban entrar ya a su habitación y cuando lo llamaba, siempre le decían que estaba ocupado, ¿ocupado con qué?

La respuesta llegó no poco después cuando ella terminaba el instituto, su diferencia de edades con el menor eran tan sólo de 3 años por lo que no había gran problema al momento de organizar la boda pero todo se vio en picada cuando el señor Nakajima murió.

El saber que había sido asesinado, le cambió la vida.

No es que no supiera que su futuro suegro estaba inmiscuido en mil cosas de mal vivir, pero tampoco había sabido que estaba educando a su hijo para ser un asesino a sueldo o que lo sometía a entrenamientos para poder aprender a manejar un arma de fuego o cómo actuar para no dejar huellas dactilares en la escena del crimen. Ella sabía que había sido ese hombre quien había arruinado a su prometido y era algo que no lo podía perdonar.
Sus deseos de poder estudiar psicología radicaban en su noble corazón de querer ayudar a los niños, siempre le habían gustado y era su punto débil imaginarse de madre, pero si quería poder llegar más lejos y poder ser de la “familia” para así lograr sus objetivos, debía de hacer algo para que la reconocieran y recordaran su nombre, no sólo como aquella niña prometida al heredero. Melissa decidió estudiar y trabajar para la familia a la que pronto pertenecería, al terminar su carrera de manera básica y adelantando todos los cursos posibles para acortarla, abrió su propio despacho con ayuda de su fideicomiso, teniendo dos líneas de trabajo: la normal, con pacientes aburridos y estúpidos y la de extra oficial, donde servía de equilibrio mental a asesinos para que pudieran hacer bien su trabajo.

Su idea principal era poder tener el despacho y así hacer que Yuto fuera a ella, que se abriera y le contara todos sus problemas, que pudiera así entenderlo un poco más y no sólo tuviera la sombra de su pasado que a estas alturas, ya nada quedaba.

Lo único que la joven quería, era poder estar cerca de su prometido.

Los ideales que cargaba en su alma fueron diluyéndose según los meses pasaban, porque nunca jamás se aparecía Yuto y porque sus otros subordinados, sí lo hacían. Inoo entró a trabajar poco después que ella también lo hiciera y fue de los pocos pacientes de la mansión que le cayó bien. El joven no le ocultaba nada y era agradable, tener un asesino con valores entre todo aquel saco pútrido de almas, mas no le ayudaba a su corazón cada que le escuchaba decir algo con respecto a las salidas de Yuto, que no entendía como el joven se podía dar el lujo de involucrarse en la cama de tantas personas cuando su trabajo trataba de mantenerse anónimo con todo quien te rodeaba, que así era lo mejor.

Nadie sabía, salvo los más antiguos de la mansión, que ella era su prometida… Una prometida que sólo tenía el título y nada más.

Era estúpido cómo le dolía que en aquella casa le dejaran hacer lo que quisiera, que los que trabajaban en el Clan Nakajima no le daban algún límite al menor porque simple y llanamente, era el que tenía en su sangre la herencia del líder anterior y debían darle toda la libertad que quisiera, porque nadie podía ni debía controlarlo. Él era uno más de esos estúpidos sicarios que se supone sabían lo que hacían.

Y lo odió, odió a todos pero más odió a su padre que fue quien había convertido al dulce niño de su infancia en un ogro y un asco de humano. Lo detestaba.
Mas nada de eso fue lo que influyó en su última decisión, la gota que rebalsó el vaso de paciencia tenía nombre y apellido, pero ninguno que comenzara con N.

Yamada Ryosuke, había sido una muy desagradable sorpresa para su persona.

No culpaba a su “ex” prometido –porque después de lo presenciado, oficialmente cortaría relación con él–, por estar prendido de él, ella también lo hubiera estado de no haber presenciado el acto morboso de su beso descarado, con las manos recorriéndose el uno al otro por el placer de hacerlo. De sólo recordarlo, le daban ganas de vomitar.
Su intención de colocar cámaras de seguridad en el ascensor era para poder vigilar a sus pacientes. Para saber de qué ánimos iban a la consulta y así, y sólo así, es que sabía cuándo Inoo llegaba de pocas pulgas o cuando Maruyama tenía ganas de acosarla. Podía así protegerse por si alguno de esos locos llegaba armado o podía escuchar conversaciones que luego le ayudarían en sus sesiones, era un recurso más en su trabajo. Nunca pensó, que con estas cámaras iba a ver de primera mano cómo era que su "ex" se la montaba sin importarle el lugar.

Yuto no iba nunca a su consultorio, el que acompañara a aquel nuevo miembro del clan era tan inusual que no pudo evitar que la sangre le hirviera de celos. Eso significa algo, no sabía si mucho o poco pero significa algo… Y ella, ya estaba harta. Cansada de ser siempre la última de la fila en aquel maldito grupo, la supuesta futura cabeza que se quedaba aislada porque a nadie le importaba, cogió la tarjeta que llevaba guardada ya algunos varios meses.

La tarjeta de un hombre que le asustó, pero que repentinamente en ese momento tenía mucho sentido llamarlo para ponerse en contacto. Recordaba sus palabras tal cual fuera ayer que se las dijo, contándole que trabaja para un servicio de inteligencia privado que investigaba al Clan Nakajima con el objetivo de estar al tanto de sus procedimientos para ver en un futuro la manera de detenerlos y disolverlos, terminando así con la profesión de sus integrantes.

Melissa marcó sin dudarlo y siguió al pie de la letra lo que el hombre le decía a la otra línea. Era simple lo que debía hacer, sólo mandar un email a una dirección en específico, detallando la información que tenía de sus sesiones privadas con Inoo y demás compañeros, además de los videos que tenía grabados de cada cita con ellos y alguna anotación que pudiera ser útil para su destinatario. Ella no sabía para quien iba dirigido el mensaje pero si de algo tenia certeza en su vida, es que a pesar de todo, Yuto amaba su profesión.

¿Por qué no arrebatarle y destruir lo que más le apasionaba?

Yamada ya se las había pagado en aquella sesión introductoria con preguntas hirientes y acusaciones disimuladas en pequeños comentarios que habían terminado con hacerlo llorar. La satisfacción de hacerle morder polvo a un pobre demonio era cautivante, aunque patético porque se supone que los de su categoría hace mucho habían borrado los sentimientos, ¿qué de bueno tenía alguien débil? Era un fastidio y le enervaba los nervios, por eso tenía decidido que lo torturaría en cada futura reunión que tuvieran, que lo haría sufrir cada poco que estuviera en el mullido sillón de su despacho, y mientras estaba en ello, terminaría con el último Nakajima y todo su basto legado, filtrando toda la información del Clan a sus peores enemigos.

“No hay nada peor que una mujer despechada”.

----

Su cuerpo estaba temblando de manera sádica, sus manos frotaban sus antebrazos tratando de darse calor a sí mismo pero no había nada que hacer, sus pies también estaban en la misma situación y su cabeza estaba partiéndose en dos por la cantidad de información que había recibido.

No podía ser cierto, todo eso era mentira.

Sus lágrimas corrían rápidas y fieras por sus mejillas, derramando las gotas según daba los pasos torpes por aquella mansión, buscando la habitación de la que había salido hace lo que le parecía una eternidad para buscar su ropa. Necesitaba salir de ahí, necesitaba huir.

Tenía como una aguja clavada en el pecho que le decía que buscara a Inoo, que le contara lo que había pasado con aquel que decía ser su tutor legal y lo que le había contado sobre su hermano. Sentía como que debía de desquitarse todo con el mayor porque no tenía algún amigo más en quien pudiera recurrir y todo ello era demasiado para sus débiles hombros.

Él no quería eso, él no quería desconfiar.

Pero Daiki no tenía ya otra salida, ya no había algo que pudiera reparar la imagen de su hermano mayor y no es que hubieran sido unidos, jamás lo fueron y no se conocían pero no podía terminar de aceptar que Tatsuya fuera… tan mala persona…

Las fotografías se fueron deslizando en su mente como si una mano las mostrara una a una. El mayor de los Arioka en una fiesta, en otra imagen lamiendo algo que parecía “sal”, sólo que mucho más fina… En otra jugando con el polvo blanco, inhalándolo.

No sólo eran las drogas… Había fotos de orgías, fotos de cuerpos en posiciones extrañas, habían a momentos unas imágenes de hombres con una cadena ahorcando al mayor mientras…

Su hermano no podía, ¡No podía! Era un Arioka, el heredero al gran imperio. Respetado por todos los que lo conocían, admirado por quienes estudiaron con él. El que rompía corazones, el hijo pródigo y perfecto.

Simplemente, su hermano no podía… Él no podía haber sido así.

Apretó los ojos y volvió a llorar con más rabia, si no sabía ni siquiera quién era su hermano… ¿A quién podía decir que conocía de verdad? ¿Qué demonios era o no real en su vida? ¿Quién era real y quién no? ¿Takaki mentía, decía la verdad ¿Ayer lo atacaron dentro de esa mansión o era su imaginación? ¿Yuto era primo de Inoo? ¿Vivían juntos? ¿Por qué todos sabían todo suyo y él no sabía nada de ellos? ¿Por qué sentía que la confianza que había otorgado no era más que una mentira?

Con pasos torpes entró a aquella habitación tan amplia que le hacía ahogarse con más facilidad en su miseria y buscó sus prendas tiradas en el cesto de ropa sucia. Agradeció que ningún empleado pasara a recogerla y él tuviera que esperar a que estuvieran limpias, quería irse cuanto antes de ahí, quería huir como el lastimero cobarde que era y siempre sería. Con manos temblorosas marcó el número de su chofer privado una vez se hubo cambiado y le dio las indicaciones del caso para que lo fuera a recoger, con los pies pateó el pijama que momentos antes había estado usando y justo cuando estaba preparándose para salir de ahí, un cuerpo delgado se asomó en la habitación con las manos vendadas.

Daiki se preguntó, por qué Kei tenía el rostro de cansancio y por qué de pronto, aparecía tan herido delante de él.

-¿Te marchas ya? – preguntó el mayor, acercándose unos pasos hacia él. No supo por qué, pero su cuerpo le impulsó a retroceder - ¿Daiki?
-Aléjate… Aléjate de mi…

El castaño volvió a liberar nuevas lágrimas, dejando anonado al pelinegro que no entendía que de repente había cambiado entre ellos, ¿acaso era por lo de ayer? ¿Acaso había recordado? Pero era imposible, Ohkura le había dicho que el otro estaba tan aturdido que creía que todo había sido un sueño así que no había lógica. Kei se acercó con pasos rápidos al menor, ahuyentándolo cada que avanzaba pero logró capturarlo en sus brazos, apretándolo con fuerza cuando empezó a patalear y a dar golpes a su pecho, desesperado y con miedo.

-¡Suéltame, maldita sea! ¡SUÉLTAME!
-¡¿Qué te pasa?! ¡Yo no te he hecho nada!

Faltaba un “aún” a su defensa, pero el chico de rostro infantil logró liberarse en un segundo que bajó la guardia, estático y sin comprender, se quedó mirando como salía corriendo de su habitación, seguro con intención de salir de la mansión cuanto antes.

Kei quería ir tras él, quería preguntarle por qué de repente actuaba como si lo odiara y le tuviera miedo pero no lo hizo. Su orgullo le podía y era mejor así, cuanto más lejos el menor estuviera de su persona, más libre él sería para poder efectuar su trabajo.

Y aun sabiendo eso, aun siendo consciente de ello… ¿Por qué dolía tanto, pensar en eso bonitos ojos pardos viéndolo con tanto dolor?

30 julio 2014

Caramel Frappe [Drabble]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Tengo hambre u3u
: DJ Towa Remix - Julio 2014
: En algún lado SF [?] XD

Título: Caramel Frappe
Autor: Satommy
Pareja: Takachii
Género: Fluff
Extensión: Drabble
Notas: Ahhh sí sí, he estado con ganas de escribir y he estado escribiendo XD realmente... ehm, he estado escribiendo mis serials y he tenido más tiempo para pensarlos y saber qué siguen u3u así que, espero pronto traerles buenas noticias con eso~ mientras... Quiero decir que oficialmente dejé de estar en hiatus porque ya me siento mejor con todo en mi vida u3u así que, espero poder traerles más cosas de ahora en adelante♥ Sé que mi redacción debe mejorar pero, mientras estoy en ello, espero disfruten de lo que hago con amor para ustedes~♥


Chinen se dejó caer contra la mesa en la sala de ensayos, estaba exhausto por la cantidad de actividades en las que había estado participando en las recientes semanas a causa de la grabación de las películas, doramas y el ensayo del tour. Su cuerpo era pequeño, sí y su resistencia era muy buena pero como cualquier humano en el planeta, si se sobre esforzaba caía rendido, imposibilitado siquiera de concentrarse en amarrarse bien los zapatos al salir de casa.

Literalmente.

Para evitarse el problema de saber cómo unir una orejita con la otra (y luego los conejos a la cueva), dejaba las ataduras puestas y ya sólo empujaba el pie para calzarse. Eso o elegía alguna clase de zapatos que no necesitaran ningún cordón para mantenerse fijos.

Su frente empapada de sudor goteaba contra la planicie de la madera, creando formas circulares que se contrastaban con un color marrón más oscuro del que realmente era. Estaba agotado, estaba… hecho mierda físicamente.

Con un suspiro parpadeó, tratando de mantenerse en pie porque el receso de 20 minutos estaba pronto a terminar y él debía ensayar su solo con Yabu y Yuto, debía estar atento… Debía… debía…
La pesadez se hizo presente en segundos, sus ojos cayendo rendidos sin siquiera darse cuenta que lo hacían pero pronto, la nebulosa de Morfeo que lo estaba tentando a sumergirse en sus profundidades, se disipó de golpe y gracias a la frialdad del contacto helado y húmedo que ahora sentía en la parte de atrás del cuello, justo debajo de la nuca.

Ese minúsculo lugar que a su novio le gustaba tocar.

-Te traje esto, sé que odias dormir en el trabajo

Takaki se sentó a su lado y dejó sobre la mesa, al lado de su mejilla, el más apetecible frapuccino de Caramelo en tamaño Venti. La sonrisa que dejó sus labios fue suficiente para Yuya que sabía lo mucho que el café dulce y la crema batida, gustaban al menor. El pelinegro se enderezó en su sitio y, aún sudado y aún agotado, tomó el vaso con ánimo, bajándose de la silla para ir a sentarse al regazo del castaño que no dudó en rodearlo con los brazos, apoyando la barbilla sobre su hombro.

-Gracias, Yuya… Me salvaste
-Para servirte

Yuri giró un centímetro y con sus labios llenos de crema (porque eran lo que primero probaba SIEMPRE de su tan amado frapuccino), besó al mayor, dejándole un pequeño bigote blanco alrededor de los labios.

-A-ahhhh que nostalgia – dijo el menor, besando otra vez para limpiarle el contorno al más alto – Después que termine con las promociones de todo… y tú con la grabación del dorama, ¿crees que podríamos…?
-Shhh, ni lo menciones Yuri, estos meses han sido duros a causa de la abstinencia

Chinen rió, sorbiendo de su frapuccino con una felicidad infantil. Era dulce y era café, era venti y era gratis, ¿lo mejor de todo? Su novio lo había comprado para él.

-Ese día… también cómprame uno de estos que se me ha ocurrido una idea genial

Takaki rió, tan sólo asintiendo y besando castamente el cuello del joven en sus brazos, no siguiendo ya la conversación pues seguro, perdería los estribos y querría hacer realidad aquellas extrañas fantasías que a veces Chinen tenía. Y no podían, no ahora. Con un suspiro pequeño le besó en la nuca y lo bajó de sus piernas, enfilando el camino tomado de la mano del menor para volver a los ensayos.

Faltaba poco ya, si seguía con eso en mente y teniendo más confianza en su fuerza física, no dudaba que incluso pudieran hacer realidad otros caprichos que su pequeño novio hace mucho estaba tentado a realizar.

17 julio 2014

Last letter [Drabble]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Maleta orz me falta
: Mal bicho - Fabulosos Cadillacs
: Camita♥

Título: Last letter
Autor: Satommy
Pareja: Takachii
Género: Angst[?]
Extensión: Drabble
Notas: YOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO ando desaparecida XD y tengo excusa, me voy del país en unos días y pues, he tenido que hacer mil cosas orz comprar miles y miles de tonterías que no pensaba que necesitaba hasta que hice mi lista ;_; aún me faltan muchas cosas pero ni modo asdasdads ;3; estoy yéndome con unas ganas... Porque QUIERO ver más mundo uwu quiero mejorar mi inglés y hacer mi intercambio en el extranjero 8DDD así que #YOLO asdads Yendo al drabble este... creo que anda bien emo e3e pero ñeh, tenía que desquitarlo de alguna forma D: *patea todo* LIBRE SOOOOOOOY *random* u3u chai♥ SE LES QUIERE


No te escribo esta carta para decirte que te extraño,
te escribo esta carta para decirte que te recuerdo pero no te quiero de vuelta…
Que nuestros caminos partidos han sido lo mejor que nos pudo pasar…

Chinen suspiró, mirando las palabras escritas con una impecable letra hecha con tinta negra de su pluma favorita. Se quedó callado, sin siquiera respirar mientras meditaba en lo que seguiría a todo ello, en cada una de sus palabras de término final de un capítulo que había quedado inconcluso en su existencia.

Fuiste importante para mí, Takaki…
Aún lo eres, pero no creo que haya un “nosotros” en nuestro futuro.
Ambos actuamos de manera incorrecta y rompimos nuestro único lazo…
Estar juntos, es torturarnos.
Buscarnos, es enfermizo.
No somos amigos, porque es tóxico.

El pelinegro bajó la cabeza sobre su escritorio, queriendo contener las lágrimas que de inmediato se hacían presentes y no, porque le causara añoranza o dolor el recordar a su ex gran amor, sino porque era tedioso pensar en cómo algo tan bueno y tan bonito, se había vuelto en algo completamente asfixiante. No tenía control de sus actos cuando estaba alrededor suyo. Perdía la consciencia y era meramente un impulsivo. Estaba loco… y no quería perder los estribos.

Así que por favor Takaki, deja de llamar… Deja de buscarme.
Nos hacemos daño y no quiero esto ya, te quise y te quiero,
pero no es más que algo de un pasado que no sabemos dejar atrás…
Nos dimos el adiós, ¿no es hora ya, de ponerlo en práctica?

Se levantó cabizbajo de su escritorio, caminando hacia el baño a buscar algo de papel y limpiarse la nariz que pronto, se había visto congestionada. En el proceso, se lavó a su vez el rostro para eliminar el recorrido de esas gotitas saladas que tanto odiaba y maltrataban su cutis. Él era Chinen Yuri, por dios, él no podía llorar por ningún pobre imbécil que no lo supo valorar.

Con el poco valor reunido que peleó por juntar, volvió a su mesa y cogió el papel, lo dobló suavemente y lo metió a su bolso. Al día siguiente, en el ensayo para el tour, se lo daría al mayor… Con la esperanza de que esta vez, por fin se cierren todas las puertas de dudas que pudieran aún quedar entre ellos.

----

Sus dedos recorrieron con pericia cada centímetro de aquel papel blanco. No tenía detalles, no tenía dibujos, no había caritas cursis ni corazones en medio de la nada para cubrir algún error ortográfico. Era una redacción pulcra y seria. Directa e hiriente.
El castaño leyó por milésima vez una de las tantas cartas de despedida que había obtenido en los últimos meses pero como siempre le pasaba… Se negaba a creerlo, porque Yuri lo había amado, porque para Yuri seguía importante y más que nada, porque aunque fuera Takaki el que lo hubiera alejado primero, era él quien más lo buscaba.

¿Capricho, culpa, negación?

Apretó los ojos y se forzó a no llorar, porque él era fuerte, porque él… Sabía lo que hacía. En su más profundo pensamiento se dejó romper y ahogó todo el dolor de la pérdida pero aunque sus caminos se hubieran roto y su futuro no estuviera destinado otra vez a cruzarlos. Siempre había un más allá donde tal vez, las cosas pudieran resultar.


“¿Verdad, Yuri? 
Algún día… todo podrá resultar.
Porque eres importante... 
Porque yo te soy importante”

14 abril 2014

My Servant [6]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Ya no siento que sea miniserial orz
: Tsunagu te to te - Hey! Say! JUMP
: Escritorio~

Notas: La verdad, me había olvidado del fic -lol- y ayer que alguien me hizo acordar terminé el capítulo, acá realmente siento que lo he hecho relleno pero necesitaba un punto débil entre todo al demonio de hielo X'D así que, salió así y quedó así, ya luego se verá el por qué... Ahora, más que nada quería decir ._. siento que ya no será un minific porque ya son 6 capítulos y faltan muchos para que suceda lo que quiero que suceda XD pero no cambiaré los tags, me da weba y que además, los capítulos siguen siendo bien cortos -3- así que ahí queda e3e me dicen qué les pareció y... ya saben, cada comentario es apreciado y querido uwu♥


En su familia le habían enseñado que jamás debía dejarse doblegar, que su linaje y su apellido valían más que la vida de muchas personas y que nunca, debía bajar la cabeza ante nadie. Claro estaba, que ninguno de ellos conocía ni a Chinen Yuri, ni a Arioka Daiki. Había aprendido en pocos días que si de verdad apreciaba su estilo de vida –o lo que quedaba de ella– debía de poner todo de su parte y contentar al príncipe del hielo, siempre bajo la atenta mirada de su súbdito, aquel bufón de cabello castaño.
Aunque a él, su personalidad y crianza no le dejaban en paz en cuestión de dejarse pasar por encima, su padre le había enseñado a siempre darse su lugar y aunque él viviera renegado de sus responsabilidades, eso no cambiaba en que fuera algo ya arraigado en su persona. No soportaba y le era extraño obedecer órdenes sin chistar, mucho menos toleraba que fueran solo el capricho de un niñato cara de niña. Era frustrante estar atado de pies y manos con respecto a algo que parecía tan simple pero apenas habían sido unos días y no conocía nada del pelinegro. Era consciente de sus limitaciones y por ello, se había dicho a sí mismo que, de querer declararle la guerra, primero tendría que conocerlo mejor.

Sus ojos estaban con marcas oscuras por debajo y sus labios resecos, a causa de la mala alimentación que había estado llevando por moverse de un lado a otro como el plebeyo en el que se había convertido, apenas con un respiro para poder hacer lo que pudiera con sus estudios o robar algo de comida de la cocina, tenía tantos quehaceres sobre sus hombros que no entendía como en su casa las mucamas eran capaces de hacerlo a diario. El limpiar la habitación, lavar la ropa, traer y llevar libros como mensajero, era un trabajo tan arduo que sus manos ya estaban enrojecidas por el maltrato que les daba al trabajar en cosas tan… manuales. Era un fastidio y sus dientes se estaban ya desgastando por la cantidad de veces que los chascaba. Con su pequeño cuerpo, el sadismo que emanaba ese ser le erizaba la piel de miedo –aunque odiara admitirlo–.

Era miércoles por la tarde ya, casi una semana después del funesto día en el que había cerrado el pacto con el demonio, entregando su alma sin devolución a causa de un video que le podría costar su reputación y su herencia. Era miércoles ya, y era la quinta vez en la semana que ingresaba a la biblioteca, sólo que esta vez por voluntad propia y no por alguna “suprema” orden de su “emperador”. No terminaba de entender todo lo que era forzado a hacer –aunque felizmente no había nada sexual en sus acciones, aún- pero sabía que había algo detrás de todo, sólo que no llega a difuminar el qué. Primero que nada, su primera tarea había sido la de recolectar información financiera y familiar de los de tercer año y después de ello, junto con Daiki, lo evaluaron con exámenes de conocimiento que terminó por fallar vergonzosamente. Un cero enorme que le escribió con rojo el más bajo de los tres hizo reír al otro castaño y sintió, como se hundía un poco más en la impotencia de no darle un buen golpe en la cara.
Otra cosa curiosa, que no terminaba de entender era el cuestionario que le hicieron –a profundidad– sobre su vida en Canadá y sobre su familia, pero eran preguntas muy distintas a las que averiguó sobre sus compañeros, las de él era de un matiz… ¿más social? No lograba darle un nombre, sólo sabía que le daba escalofríos por las noches cada que recordaba cómo estaba siendo chantajeado y que no tenía una salida aparente.

Pero había algo por sobre todo que no lograba entender de todo aquel circo que había montado Chinen en el internado, algo que no le cabía en la cabeza porque él lo veía y jamás se acercaría de buenas a primeras, ¿por qué aquel demonio tenía tantos fans?

-¿Estás buscando esto?

La voz de Daiki lo hizo ponerse a la defensiva, pero el menor sólo le entregó el libro que –estúpidamente- había estado buscando: “El Arte de la Guerra”. Miró al castaño alejarse y lo siguió dudando, tal vez era con él donde debía empezar para conocer mejor a su oponente, aunque su rostro infantil y tranquilo sólo le hacían tener una muy mala espina, ¿acaso Yuri no tenía esas mismas características a “su favor”?

-¿Por qué alguien como tú es amigo de alguien como él?

El castaño miró por su hombro y tan sólo cogió un diccionario que estaba a su lado en uno de los estantes, una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios pero no respondió. Su mente divagaba sola en miles de pensamientos ajenos a la realidad, en recuerdos sepultados y oscuros de los cuales, Yuri hace mucho lo había salvado.

----(FLASHBACK)----

No era alguien problemático, sus padres lo sabían y por ello no llegaban a comprender por qué su menor hijo había sido suspendido de clases por décimo tercera vez en tres meses y eso que tan sólo llevaba cuatro en aquel internado nuevo. Cada suspensión tenía que cumplir su castigo en las oficinas del lugar pero el castaño siempre pedía que por favor lo llevaran a casa.

Y su madre sabía, notaba aquel tono extraño que tenía el menor cada que le decía ello, cada que rogaba entre sílabas que si lo podían dejar en casa y que mejor, estudiaba con un tutor permanente. Que aquel internado no era para él. Sabía que algo andaba mal pero no llegaba a vislumbrar el qué, cada que preguntaba una respuesta de negación relucía y desestimaba sus problemas, ocultando en un aura negra la crisis del castaño.

Arioka no era débil realmente, había afrontado muchas cosas en muy poco tiempo debido a su familia y su condición social, ¿amigos? Eso para él no existía, ¿amor? Solo platónico y muy de lejos. Quería y apreciaba a su mayordomo como un tío porque era alguien fuera de su hermano y sus padres que habían logrado demostrar que su cariño y aprecio eran reales y no sólo un medio de conveniencia para sacarle algo o pedirle un favor, pero de ahí en más, cada ser vivo estaba manchado de codicia y su egoísmo reinaba muy por encima de sus otros valores. Lo peor, lo que más odiaba, es que tenían el descaro de ocultarlo, fingiendo ser buenos cuando eran lo más bajo de lo bajo.

“Ladrones vestidos de Armani”.

Aún recordaba la frase que una vez le dijo su hermano cuando casi les embargan la compañía de su abuelo. A causa de una malversación de un socio y de un contrato falsificado, ellos se vieron envueltos en muchos conflictos, se quedaron por poco en la calle y todas esas personas que se supone lo apoyaban, desaparecieron de la noche a la mañana. En un solo parpadeo. El golpe vino directo al medio de su vientre, en un cuerpo adolescente donde la seguridad es apremiante para pelear contra todo lo que te aqueja en una mente desequilibrada y cambiante, donde las amistades eran el refugio principal y el amor es lo que te hace ser vivaz.

Lo perdió todo, con sus 12 años y jamás había vuelto a creer en nadie más que en su familia y él mismo, hasta que conoció el descaro en persona.

Malhablado, mal pensado, lujurioso, codicioso, vengativo, desconfiado, fingido y cruel.

Todo lo que odiaba en una sola persona, con rostro angelical y voz amable, sólo que éste ser no se vestía de Armani y se notaba, que sólo jugaba con aquellos que estaban con la cabeza muy en alto. Sólo jugaba con los que se creían dioses y los ponía bajo sus pies de mortal. Yuri le causaba curiosidad, era un chico de primer año recién llegado, becado pero con una confianza en sí mismo que le llegaba a dar envidia. Él, siendo quien era, tenía miedo de ser un alumno nuevo en aquella institución en su segundo año y aun así, él que era un novato de clase media se había hecho su espacio y tenía a todo el alumnado en su bolsillo.

Era… brillante.

Jamás había sentido admiración por alguien de mente macabra, pero tampoco es que pensara hablarle. Simplemente de lejos lo veía y reía al notar cuando un nombre más de los de la más “limpia” élite terminaba enredado en sus redes, sucumbiendo a sus instintos más bajos.
En su soledad autoimpuesta, admiraba a cada uno de sus compañeros de clase, siempre pensando quién sería la próxima víctima del pelinegro y reía, disfrutando de pensar cuando mal la pasaran. Cuando esa burbuja creada con el dinero, se reventara a deseo de alguien que no tenía la sangre teñida de oro.

-¿Te gusto?

Esa pregunta fue el inicio de sus conversaciones burlescas, una amistad que tenía todos los rasgos de ser desconfiada, en la que los dos se ponían una máscara encima para contarse estupideces… Para hablar trivialidades, pero de un momento a otro, para Daiki, el menor dejó de ser tan oscuro y pasó solo a ser lo mismo que él era, una persona insegura a quien la vida había tratado mal y que ahora sólo buscaba tomarle la revancha.
Nunca le había dicho que confiaba en él, pero de lo que sus conversaciones sólo hablaban de cómo vengarse y hacerla pasar mal a aquellos niños ricos y detestables, pasaron a hablar de sus familias, de sus problemas. De lo solitarios que eran por ser quienes eran, por ser bonito o por tener dinero y fue en ello, en esa soledad que ambos compartían que se pudieron unir como mejores amigos.

Un amigo real, sin deseo de conveniencia porque no tenía nada que ofrecerle que no pudiera conseguir de alguien más. Y Yuri ya se lo había dicho y le creía, que con él no intentaría nada ni buscaría nada porque al igual que él, jamás traicionaría a la única persona que no fue un maldito hijo de puta con su persona, sólo por ser de clase media.

----(FIN FLASHBACK)----

-¿Me vas a ignorar?
-No tengo qué responderte, Takaki – contestó tranquilo y mirando a su cuaderno. Acababa de sentarse y estaba hojeando la tarea que tenía pendiente para mañana – No me gusta hablar mal de mis amigos
-¿Amigos? – el mayor enarcó una ceja – Siempre estás solo
-Entonces, deberías tenerlo más claro aún – lo miró de reojo, cogiendo el diccionario de hace unos momentos para revisarlo – Yo jamás, hablaré nada de Yuri, menos con alguien como tú
-Eres como yo, Daiki – enfatizó el tono en su nombre, inclinándose hacia él para obligarlo a captar su mirada a cómo de lugar. Lo tomó del mentón y forzó a que se irguiera – Y él sólo busca algo de ti, si no es sexo ¿qué es?
-Lo mismo que yo busco en él – el más bajo sonrió y empujó de un golpe su mano – Su amistad, con todas las verdades puestas en la mesa…

Yuya se quedó de pie, observando como el otro chico metía cada una de sus cosas en la mochila que tenía a un lado, apoyada en una silla y lentamente fue frunciendo el ceño en incomprensión, ¿de cuándo acá aquel enano tenía un amigo o buscaba amistad? Un ser despreciable y frío que no dependía ni quería nada de nadie más que hacerse su espacio a busca de poder.

Chinen Yuri no tenía sentimientos o emociones, ¿por qué querría, la amistad de alguien más?

02 abril 2014

Pajaritos en el aire [SongFic]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Ya no duele tanto
: Pajaritos en el aire - Yandar & Yostin
: Mi cama~

Título: Pajaritos en el aire
Autor: Satommy
Parejas: Takachii
Género: Angst
Extensión: Songfic
Notas: Estoy pegada con la canción a un nivel enfermizo XD y básicamente, la ando dedicando al viento porque estoy dolida e3e! Grrrr y ando odiando todo pero bueno, ni modo u3u ya se me hizo tarde para encontrarme con mis amigas X'D me van a matar LOL pero acá se los dejo D': Me dicen qué les parece... Por cierto, la canción es ésta: Pajaritos en el aire asdsadasd no me critiquen XD por los géneros de música que escucho porque soy la persona más ecléctica del mundo -lol- Saluditos!! Y me dicen qué tal quedó, eh~!


-No deberías disfrutar con su sufrimiento, ¿sabes?

La voz de Yuto llegó de frente a sus oídos, haciéndole sonreír inevitablemente pero desviando la mirada del punto en donde tenía los ojos fijos. Chinen se encogió de hombros y tomó nuevamente el libro que tenía en manos, fingiendo leer pero sin evitar que sus labios se curvaran aún más hacia arriba. Con disfrute de la maldad que te deparaba la vida cuando se trataba del karma.

¿Qué pasó con el que dijo que te amaba?,
¿Acaso se fue y te ha dejado ilusionada?
No me choca al saber que sola te quedas,
yo te lo dije que te iban a pagar con la misma moneda.

-¿No te da pena?
-¿Por qué debería? – Yuri lo miró de soslayo, bajando el libro apenas unos centímetros
-Porque a ti te hicieron lo mismo, él te hizo lo mismo – Yuto se sentó a su lado, quitándole el texto de las manos para dejarlo a un lado - ¿No entiendes acaso, lo que debe estar sintiendo?
-Justamente porque él me hizo lo mismo, es que se merece lo que Daiki le está haciendo ahora

Te pintaron pajaritos en el aire
Te juraron falso amor y lo creíste,
Sus promesas se quedaron en el aire
Estás sintiendo lo que algún día me hiciste

Nakajima suspiró y miró a Takaki sentado en el rincón de la sala de ensayos, tenía una toalla cubriéndole la cabeza mientras se frotaba con disimulo mal empleado, las lágrimas que salían sin cuidado o vergüenza, evidenciándolo de su patetismo frente a todos los del grupo, salvo un par que lo ignoraba y hacía, como si nada malo hubiera pasado.

-¿De verdad crees que alguien merezca ser tratado así?
-Es karma, Yuto

Te pintaron pajaritos en el aire
Te juraron falso amor y lo creíste
Sus promesas se quedaron en el aire
Estas sintiendo lo que algún día me hiciste

Chinen se removió incómodo, mirando a Arioka jugar con Inoo de una manera despreocupada mientras su novio “oficial” yacía en un rincón, sumido en su propia miseria. No era un secreto la aventura que ese par tenía, pero aun así Takaki se hacía al de la vista gorda y prefería seguir fingiendo que todo estaba bien aunque en momentos así, cuando era más que obvio lo poco que importaba, se quebraba y dejaba ver lo estúpido que era.

Pero Yuri disfrutaba cuando pasaba eso, lo disfrutaba porque él también llegó a ese punto de tocar fondo y ahora verlo a él, pasar por lo mismo hasta de una manera peor, le fascinaba. Porque se lo merecía por haberlo hecho sufrir. Se lo merecía por haber jugado con él.

Aunque te duela nena de tu pena yo me alegro,
te pintaron un paisaje blanco y te salió de negro
Te lo mereces en la relación toca sufrir a veces
Así como sufrí yo por ti una y tantas veces
(Te lo mereces)

Aún recordaba cómo Takaki le decía un “te amo” cuando besaba a Arioka a escondidas suyas, aún recordaba cómo tomaba su mano sólo por compromiso, cómo le decía palabras bonitas sólo para ilusionarlo. Para hacerlo sentir querido, que valía la pena. Aún lo recordaba y a momentos aún punzaba en su corazón lo iluso e idiota que fue, cómo es que alguien pudo jugar así con sus sentimientos… Como fue, que la persona que más amaba, le vio la cara y le hizo todo aquel teatro de relación o amor que se supone, se tenían.

Una mentira tras otra, lo terminaron destrozando.

¿Por qué tenerle pena a Yuya, si se merecía todo ello y hasta más? Se merecía lo que le pasaba, se lo merecía y él sonreía, porque por fin veía cómo la vida tomaba cartas en el asunto y lo hacía pagar una a una las cosas que le hizo.

Te pintaron pajaritos en el aire
Te juraron falso amor y lo creíste
Sus promesas se quedaron en el aire
Estás sintiendo lo que algún día me hiciste

-¿Aún lo quieres? – Yuto preguntó con cuidado, devolviéndole de un suave desliz el libro a las manos del más bajo
-No – corto y directo, ¿cómo querer a alguien que te había hecho tanto daño? – Yo lo odio – sonrió, mirando al cuerpo de Takaki – Lo odio más que a nada en este mundo

El que la hace la paga y la estás pagando,
Por ahí me enteré que muy mal la estás pasando
Porque la persona que amas te está engañando
Y eso a ti te duele, te está matando

El menor miró al alto un segundo y luego miró a Daiki, el pelicastaño jugaba a los besos robados con Inoo, fingiendo que nadie más los veía aunque todos supieran realmente de qué iban. Y Yuri agradeció mentalmente, que todos guardaran silencio, todos los presentes eran conscientes de lo que Yuya había hecho y básicamente, aceptaban que aquel era el karma que se le estaba devolviendo con el triple de maldad.

Porque todos sabían, de lo mucho que Chinen había amado al mayor y cómo éste le pagó. Cómo pisó sus sentimientos y pasó por sobre ellos aun cuando él se esforzó tanto para poder tener una buena relación. Aun cuando sacrificó su orgullo y dignidad, para que Takaki lo quisiera.

¿Qué pasó con el que dijo que te amaba?,
¿Acaso se fue y te ha dejado ilusionada?
No me choca al saber que sola te quedas,
yo te lo dije que te iban a pagar con la misma moneda.

Yuto lo miró expectante a que dijera algo más pero el pelinegro sólo rió y se levantó de su asiento, caminando tranquilamente hacia la puerta pero pasando cerca de Takaki, mirándolo de reojo y con la malicia lentamente brotando de sus poros.

Y aunque yo sé que eso a ti te está causando dolor
Espero que tú sientas lo que algún día sintió mi corazón

Se acercó disimuladamente al bulto humano del rincón y le dio una suave patada con la punta del pie, esperando alguna reacción que jamás llegó.

-¿Qué se siente, que jueguen con tus sentimientos?

El silencio se volvió sepulcral en el lugar, Daiki y Kei mirando de reojo la escena para luego volver a lo suyo. No era su asunto, jamás lo fue y si Takaki se había ilusionado, era culpa suya. Chinen tampoco merecía lo que le pasó pero estaba ahí de pie, el castaño también tendría que aprender a lidiar con el dolor.

Te pintaron pajaritos en el aire
Te juraron falso amor y lo creíste,
Sus promesas se quedaron en el aire

21 febrero 2014

As it is [Drabble]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Mi espalda ;_;
: Music sounds better with you - Big Time Rush
: Nubelandia~

Título: As it is
Autor: Satommy
Pareja: Nakachii
Género: Fluff[?]
Extensión: Drabble
P.D.: No soy pro del Nakachii XD pero Haine y Carol me pidieron D': este es el primero, me falta otro pero ya... luego lo subo[?] primero los otros[?] X'D sí, esto también salió de twitter u3u


Chinen dejó caer la cabeza sobre la mesa del comedor, estaba frustrado y enojado, una vez más en televisión nacional salían fotos de su novio en rumores con alguna de las tantas actrices con las que trabajaba y él tenía que quedarse en silencio sin decir nada. No es que le molestara, pero le llenaba de inseguridad.

Gracioso e irónico, él jamás sentía inseguridad.

Pero le había costado demasiado salir con Yuto, primero fue que terminara con Ryosuke, la relación más estable y fuerte entre todas –y que aún tenía sus raíces en ambos– y después, que él tuviera rumores de salir con Yuma. Nunca había tenido el valor de confesarse en serio ni mucho menos que le creyeran en sus palabras por la mala fama que tenía y por eso mismo, siempre estaba temeroso de que algo saliera mal entre ellos.
Cerró los ojos y contuvo las malditas ganas de llorar, eso era de débiles y él no era un perdedor.

-Yuri… ¿Qué haces?

Chinen se mordió la lengua y miró rápidamente hacia otro lado al escucharlo hablar, su madre tenía aquella mala costumbre de dejarlo pasar sin siquiera avisarle y en momentos como ese, donde flaqueaba y se sentía tan humano, odiaba no poder gritarle que dejara de hacerlo.

-No estoy saliendo con ella, por si lo estás dudando
-Sé que no, pero… ¿Por qué fueron a comer? ¿Acaso te invitó? ¿La invitaste? ¿Qué?

Yuto empezó a reír y caminó hacia él, lo tomó de los hombros y besó su frente con suavidad. Era esa manera peculiar tan suya que le decía sin palabras “Cálmate” y él, de inmediato lo hacía.
Ambos mantuvieron ese silencio y esa atmósfera, el más bajo, lentamente rodeando la cintura del mayor para acunarse en su pecho, ignorando ya la televisión.

Yuto era suyo y eso, nadie lo iba a cambiar.

08 enero 2014

My Servant [5]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Hemoglobina ;_;
: Bubbly - Colbie Caillat
: Escritorio u3u


Notas: Hace mucho debí actualizar esto pero una serie de eventos me retrasó X'D no sé cómo ha quedado, no sé si tiene sentido y la bipolaridad mutua del Takachii me hace reír a mi pero seguro que a ustedes les ha de exasperar, pero es que no puedo... Takaki es tan raro LOL♥ Bueni u3u y lo prometido es deuda... Guns and Roses a todo dar ;_; asddas veré cómo alternaré los fics y los capítulos, pero será el principal en actualizar u_u los demás estarán medios en stand by X'D aunque bueno... siempre han estado en stand by orz -soytanmalaparaesto- ;___; díganme si está bien lo que escribo wn que sino no sé cómo voy y asdasdadasd ya, eso X'D les quiero♥

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Tenía las manos sudando de una manera que no creía posible, no pensaba que su cuerpo tuviese tanta cantidad de agua para desperdiciar como para que en ese momento estuviera explotando sus glándulas sudoríparas. Por enésima vez frotó las palmas contra sus muslos, dejando en muy mala presentación su pantalón bien planchado y trató de seguir el ritmo de los pasos del menor que parecía dar zancadas en vez de caminar. Su espalda pequeña estaba completamente erguida con orgullo, sabiendo quién era y qué poder tenía en ese internado; la confianza que emanaba Yuri era sobrecogedora y tal vez muy tarde, se daba cuenta que había sido un completo error meterse con él.

Bueno, no era del todo su culpa… Había sido de su cara de niña.

Sus pies sintieron el cambio de relieve cuando las suelas tocaron el gras perfectamente cortado del campus, confundido miró hacia los costados para obtener alguna pista de su destino pero no, tampoco es que se estuvieran dirigiendo al edificio de las habitaciones, sino que estaban yendo por el lado contrario, al camino que daba –tan a lo cliché- al bosque aledaño del instituto, a ese donde sabía se realizaban excursiones en las clases de biología y ciencias, o donde habían juegos de la búsqueda del tesoro en alguno de los tantos aburridos eventos que había en el festival cultural.

Y si se detenía a pensarlo, el lugar que estaba totalmente prohibido si no era para una actividad curricular.

-¿Quieres que nos suspendan?
-¿En verdad te interesa algo tan tonto como eso? – por fin lo oía hablar, pero el tono que empleó le hizo desear a Takaki no haber dicho nada. Yuri se detuvo sobre sus pasos con una sonrisa y giró hasta caminar dando la espalda al sendero, tranquilo de saber por dónde se dirigía – Bueno, tal vez a ti te importa – sonrió con suficiencia, una que insultó al mayor – Pero a mí, no me pueden hacer nada
-¿Te acuestas con el director? – ironizó, su voz haciéndose más afilada y pisando con mayor fuerza. Notó como frunció el ceño y sonrió de lado – Oh no, espera, ¿tal vez con toda la junta directiva? ¿Puedes con todo o alguien te ayuda? Tal vez tienes otro amigo así de putita como tú, o a lo mejor tu madre, ¿no enano?

Chinen Yuri podía soportar cualquier tipo de insultos, cualquier tipo de ataques físicos, verbales, mentales; todo lo que pudiera cruzarse en la mente de la persona con la que discutiera. Salvo una cosa. Jamás toleraba que se metieran con la persona que él consideraba, la más sagrada; que aún con una vida miserable y tan corta de facilidades o buenos momentos, había dado todo por su bienestar, incluso hasta algo como su dignidad. Solo por él. Solo porque quería lo mejor para su único hijo, porque quería que la luz de sus ojos fuera algo y alguien. Ella quería que llegara más allá de un departamento del tamaño de una caja de zapatos.

Su madre lo era todo y el cabeza de zanahoria, no tenía derecho a decir nada sobre ella.

Takaki fue lento para reaccionar, no se dio cuenta de qué iba la cosa hasta que la mitad de su cuerpo estaba tendido en un riachuelo que- felizmente- no era tan profundo. Sintió un dolor punzante por el codo y supo que su saco se había rasgado junto con la camisa cuando palpó y sintió algo de sangre resbalar. A su alrededor habían piedras de forma peculiar: algunas lisas de formas ovaladas pero otras que estaban rotas y tenían un pico a los lados, tan afilados que no dudaba que una de esas era la causante de su herida. Sus ojos volaron con furia hacia el cuerpo del pelinegro pero lo vio apoyado contra un árbol, fumando tranquilamente de algún cigarro salido de no-sabía-dónde y prendido con no-sabía-qué.

-Te lo diré por tu bien, jamás hables de mi madre

Yuya tuvo ganas de contestar, de hacer hincapié en alguna broma sarcástica con respecto a su situación de becado, mencionando de nuevo a su madre. Ganas no le faltaban, pero sí le faltaba valor. No era tan idiota como para no darse cuenta de que tenía todas las de perder ahí, aunque él fuera y dijera las mil verdades de Chinen Yuri en el instituto, no había ninguna prueba que corroborase sus palabras; en cambio el pelinegro tenía una grabación que lo ponía al borde del abismo, ¿a quién carajos le iba a importar una rencilla escolar cuando su futuro y el de su familia pendía de la mano de aquel enano?

No, definitivamente, no era tan idiota como aparentaba.

Pero al igual que sabía lo que tenía en contra, había algo con lo que Yuri no había terminado de contar y es que él, era consciente de lo que quería y buscaba. De lo que más disfrutaba. Takaki se puso de pie, sentía la ropa escurrirle de agua aumentando el peso sobre su cuerpo, algo que dejó pasar y dio un momento de atención a su codo. Una herida superficial.
Chinen lo observaba, acabando el cigarro que había estado fumando en todo ese momento mientras calmaba su rabia, no podía perder los estribos por ahora pues debía establecer las reglas del juego.

-Eres tan obvio, Yuyan

El mayor se quedó estático, haciendo un ademán de quitarse el saco del uniforme cuando sus palabras rompieron el ambiente extraño formado entre ambos. Observó al pelinegro tomar el móvil de su bolsillo y teclear varias veces hasta que sonrió tranquilo, ¿qué era lo que pretendía? Quiso preguntar pero se abstuvo. Tal vez el chico pensaba que estaba tramando algo para arrebatarle el celular y se estaba asegurando de tener una copia registrada en algún lado pero no era así, sus intenciones distaban mucho de acercarse a él de una forma violenta. No, claro que no; victorioso, se acercó un paso más al pelinegro que sacaba de su bolsillo interior otro cigarrillo y lo prendía con uno de esos encendedores caros –que uno de sus tantos fans le había obsequiado–, dando una larga calada mientras el mayor se acercaba aún más, cada paso que daba resonaba por las hojas debajo de la suela, un sonido que cobraba mayor fuerza según avanzaba pues la confianza en su ser iba a tope.

Chinen Yuri, no le iba a ganar.

Yuya dejó caer a un lado la prenda que sostenía y fue desabotonando uno a uno los botones de la camisa, esperando ansioso notar esos ojos de lujuria que el pelinegro siempre dibujaba a momentos porque su parte hormonal le llegaba a dominar, pero nada de eso ocurrió.
No hubo brillo en sus iris, no hubo lengua coqueta que lo invitara a besarlo –aun cuando no quisiera–, no hubieron manos estirándose para quitarse también las prendas. No hubo nada, nada de eso y Takaki temió de repente, porque a cambio de todas expresiones de deseo que esperaba encontrar, sólo obtuvo una sonrisa maliciosa combinada perfectamente con sus rasgos inocentes.

-¿Por qué, eres tan idiotamente previsible?
-¿Previsible? ¿Qué acabas de sacar alguna otra teoría con respecto a mi vida? – se forzó a ser fuerte y a no demostrar temor o arrepentimiento, aunque por dentro, el estómago había empezado a retorcerse por la ansiedad que vivía
-¿Crees en verdad, que voy a querer acostarme contigo? – Yuri sonrió más cuando su rostro se desencajó. Takaki se esforzó, por mantenerse serio, sus manos de pronto apretándose en unos puños – Está bien, sí… Si quiero

Y oh señor, ahí sí le había tomado desprevenido porque ciertamente él no quería estar en la lista de amigos follables del menor… ¡Ni siquiera era su amigo! ¿Cómo era que todo a su alrededor podía cambiar tan drásticamente de ambiente?
Chinen nuevamente hizo gala de sus movimientos ágiles y tomó por los costados la camisa del alto, tirando igual de fuerte y brusco que como lo había hecho el mayor aquel día que se presentó en su aula de clases.

No tardaron dos segundos en los que su cuerpo quedó a su disposición y Takaki, con su reacción peculiar, se cubrió con las manos el pecho, protegiéndose a su manera de la vista incrédula del menor que no sabía si reír o golpearlo, ¡¿estaba cubriéndose como si fuera una chica?!

-¡No me violes!
-¡¿Qué?! ¡IDIOTA! – le costó volver en sí y le golpeó en el hombro, haciendo retroceder al pelinaranja - ¡¿Por qué eres tan raro?! ¡Yo no quiero hacerte nada! ¡Compórtate como un ser normal y razonable por una vez en tu vida!
-¡Me has traído al bosque para violarme! ¡Entiende, soy heterosexual!
-Hasta que se pruebe lo contrario…

Una voz ajena a la de ambos se escuchó y Takaki se abrazó más a sí mismo, esperando alguna emboscada para que le amarraran las manos y él terminara siendo ultrajado por otros hombres. Su peor pesadilla. Y esperó, encontrarse con Yabu o alguno de los amigos enormes con los que alguna vez había visto cruzar palabras el más bajo pero en cambio delante suyo había sólo otro niño, uno un poco más alto que el pelinegro pero con una expresión incluso más dulce e inocente. Parpadeó varias veces, él lo reconocía.

-¿Arioka?
-Arioka Daiki – suspiró pesado el castaño al darse cuenta que hiciera lo que hiciera, seguía siendo conocido y su familia era la cruz de su vida, lamentablemente – Un gusto – ironizó claramente y se acercó a Chinen, tomándolo de la muñeca para hacerlo retroceder varios pasos lejos – Chii… Sus gritos se escuchan hasta fuera del bosque – susurró - ¿Qué ha pasado? ¿Por qué me has hecho venir acá?
-¿Qué? – Takaki parpadeó, el ceño lentamente marcándose con una arruga - ¿Tú también te acuestas con él?
-¡ASCO!

Ambos gritaron al mismo tiempo y Takaki se quedó en silencio. Bueno, era lógico, todos los chicos tenían sus características de ser el activo o el pasivo en una relación y si ellos dos eran un tipo de pareja extraña y antinatural, ¿quién sería el que…?

-Deja de pensar cochinadas, neandertal – el insulto de Yuri hizo reír a Daiki quien sólo se apoyó contra un árbol, sonriendo - ¿Ya te calmaste?
-¿No me vas a violar?
-¡Que no! – el pelinegro se exasperó, quería gritarle improperios o algo mas solo era alargar el tema – A lo que íbamos… Dai-chan, ¿puedes ser testigo?
-¿Hm? ¿Debo grabarlo o algo?
-Sí… sería bueno
-¿Qué? Esperen – Takaki se mostró más serio, mucho más varonil también – ¿Cómo que testigo? ¿Grabar qué?
-Oh, bueno… – y otra vez aparecía en sus labios esa sonrisa perturbadora que le quitaban las ganas de vivir del miedo que le recorría, había olvidado por un momento del poder que tenía en su contra y que él no podía contrarrestar – Takaki Yuya… de ahora en adelante, vas a ser mi sirviente
-Uh… - Daiki rió - ¿Estás preparado para el infierno?

¿Acaso había dicho su sirviente? ¿Él? Sintió que su sangre se evaporaba, haciéndole perder el equilibrio… ¿en qué demonios, acababa de meterse?

28 diciembre 2013

Sexfriend [OneShot]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Quiero bañarme ;3;!
: School Girl - Hey! Say! JUMP
: Rinconcito del alma♥

Título: Sexfriend
Autor: Satommy
Pareja: Takachii
Género: Angst
Extensión: OneShot
Notas: Tengo un problema serio orz no puedo escribir los fanfics que DEBERÍA asdasddsa estoy con el word forzándome a escribir y viene la idea de un drabble y termina siendo un oneshot ;_; bueno, es mejor eso a tener el blog abandonado u_u asdasd este angst me vino de la nada cuando me puse a pensar en que siempre hago a Takaki del malo...[?] bueno X'D espero que les guste este plot twist que hice u3u y que me den sus opiniones♥ todo es bien recibido :3♥



Takaki se quedó prendado de su mirada desde que era un niño, no es que lo buscara o que se sintiera cómodo porque la sensación de ser un “pedófilo” le atenazaba el cerebro, pero era imposible no admirarlo porque era tierno, porque era dulce.

Porque la vivacidad de su persona iluminaba cada rincón de la estancia.

Chinen siempre había significado más para él de lo que hubiera aceptado, porque eso hubiera significado declararse, por lo mínimo, bisexual porque le gustaba un “chico”. Un “inmoral”, porque era mucho menor que él y un “pervertido”, porque lo deseaba con ese cuerpo hormonal propio de un adolescente.
Pero el pelinegro menudo no era tranquilo y pronto lo entendió. Era de aquellos chiquillos promiscuos y coquetos que entendían el poder de excitación que tenía en cada persona, como sólo un short apretado podía subir los colores a la persona más cuerda.

Aún recordaba el día de la grabación de Hey! Say!, cuando eran aún juniors y la alineación estaba a prueba, aún recordaba cómo se había sentado en él frente a las cámaras y le había pedido un beso. Aún recordaba la presión que había hecho contra su curioso miembro cuando se apretó más contra su regazo.

Aún recordaba esa erección que frotó contra sus nalgas cuando la cámara dejó de grabar.

Y no tardaron en hacerlo, pasó casi exactamente una semana cuando Takaki lo llevó a su casa, cuando con ese cuerpo de niño y él, no tan adulto; se desvistieron desesperados por tocarse y cayeron juntos a la cama. Yuya besando su cuello, sus hombros pequeños, aquellos pezones que apenas eran dos botones pequeños pero que estaban tan duros por sus roces que sólo se excitó más.

Era un niño, por dios, pero su cuerpo era tan sensible, tan delicado, tan lujurioso.

Lamía y besaba cada parte que podía, aquella noche no dejó de probar nada en él. Y fue hermoso, porque Yuri le gemía, gemía su nombre, su apellido, palabras incoherentes que rebotaban con eco en su habitación, su cama destendida era la víctima de sus manos que se apuñaban al sentir su boca cerca de su miembro, lamiendo y forzándolo entrar en él.

Tan pequeño, tan inocente.

Sintió terminar a Chinen de un fuerte grito, tan alto que elevó la mirada apresurado y lo encontró sollozando. Mejillas sonrosadas, sus labios apenas entreabiertos, ¿cómo no poseerlo? Su pureza llamaba a ser tomada y él lo penetró con un dedo, bruscamente porque quería verlo quejarse, quería verlo llorar un poco más.

Y Yuri lo hizo, sus piernas se paralizaron y tembló, separándolas con fuerza para dejarlo embestir así, dejándose hacer sin ninguna queja y pronto, disfrutando de la sensación. Sus caderas se movían y Yuya sólo podía morir de placer con tan sólo verlo.

Ninguna porno, podría igualarse a la magnificencia que era poseerlo.

Agregó dos dedos más, embistiéndolo más fuerte, más necesitado porque quería escucharlo gemir y fue tan fuerte, tan rápido que otra ola de semen salió salpicado del pequeño miembro erecto del menor, manchando su blanca piel de blanco líquido. Inclinó el rostro y lamió su esencia, saboreando con la lengua ese dulce sabor al cual pronto se volvió adicto. Sacó los dedos de aquella tierna entrada y posicionó su propia erección.

Era joven, no tan grande. No le haría daño.

Lo embistió despacio al inicio, Chinen se contorsionaba debajo suyo porque sus paredes aún seguían siendo pequeñas y almacenar entre ellas su falo, aún no tan desarrollado, seguía siendo todo un martirio que le robó un sollozo alto.

Pero lo besó, dulce y despacio para acallarlo.

Era cuidadoso con Yuri, por más que muriera por embestirlo bruscamente pero pronto se volvió tan demandante, tan deseoso de sufrir bajo su cuerpo que Yuya perdió los estribos y lo penetró con todas las fuerzas que sus caderas le daban, abriendo en dos aquel pequeño ano. Haciendo rasgar esas paredes estrechas.

Su intención siempre había sido ser delicado, combinar un poco de sentimientos con los deseos que tenía de poseerlo pero el pelinegro se encargó de convertir todo en sexo y su acto, terminó en la mejor follada de su vida.

Aún recordaba cómo había vaciado toda su semilla en su interior, viéndolo temblar entre su orgasmo combinado porque decía, su semen le quemaba.

Aún lo recordaba, perfectamente.

Pero también recordaba como las cosas habían cambiado, como jamás tuvo la oportunidad de poder cambiar aquel acto de sexo puro a uno de amor.
Chinen nunca lo vio más allá que el follamigo que podía ser, jamás lo vio como aquel chico que se moría por salir con él, como el torpe infantil que deseaba poder tomar su mano y besar sus labios, a lo tonto, bajo un atardecer.

Jamás lo vio más allá, jamás le dio oportunidad.

Takaki tenía presente que sus movimientos no habían sido los mejores, sabía que tal vez sus decisiones de dejarlo libre, de dejarlo experimentar con más personas había sido un desliz en su plan perfecto de enamorarlo, ¿pero cómo amarrarlo? Yuri siempre había sido un alma libre, cálida a su manera, lujurioso en cada rincón.

Pero no malo del todo.

Recordaba, cómo en un intento de llamar su atención se había vuelto el antipático del grupo, como… queriendo aparentar ser cool, había dejado el instituto y había actuado como un déspota, que todo dejaba de interesarle, que poco o nada tenía que ver con su vida.

No había tenido efecto alguno, aún se acostaba con Yuri. Siempre se acostaban. Pero las cosas seguían igual de frías, seguía siendo sólo sexo, pero incluso más frío que antes.
Muchas veces se quedaba en la cama, mirando su pequeña espalda levantarse y buscar su ropa sin importarle nada; muchas tantas, lo jalaba a su cuerpo para volver a poseerlo porque el pensar que se quedaría sin él una noche más, no le hacía bien al corazón.

Si era necesario, pensaba, se acostaría con él quinientas veces en la noche tan sólo para agotarlo y ambos quedar dormidos.

Y lo lograba, lograba mantenerlo a su lado siempre, de alguna manera, de alguna forma. Incluso cuando maduró y volvió a ser él, cuando su personalidad cálida volvió a salir a flote, salvada de la desolación de un amor vacío correspondido sólo con el cuerpo. Chinen nunca se alejó, él jamás lo perdió.

Sólo que ahora estaban en el presente, ya eran 6 años de sufrimiento en silencio, de aguantarse palabras de cariño sólo insinuantes. Jamás con un significado que involucrase un sentimiento de amor. Y se lamentaba, Takaki se culpaba a sí mismo de haberle dado alas para volar hacia otras camas, hacia otros cuerpos, hacia otros labios porque por eso era que ahora debía presenciar como el menor se compartía con alguien más.

Pasando encima de él, de sus sentimientos.

No es que fuera ajeno, ¿cómo iba a serlo? Por mucho que no le dijera a nadie de su dolor, todos sabían de los sentimientos que guardaba por el pelinegro pero lo creían lo suficientemente torpe o tal vez distraído que por eso nunca se molestaba si lo veía coquetear, si dejaba que unas manos que no fueran las suyas lo tocaran. Incluso Yuri, pensaba eso. Pensaba que su amor era tan sólo una obsesión generada por su mente, por su corazón, creía que había confundido en algún momento la cantidad de sexo compartido, que todas las veces que habían tirado le había alterado algo a Takaki y jamás le creyó cuando se confesó.

Ni la primera, ni la segunda… Ni la décima vez.

Y dolía tan malditamente, que en sus pensamientos, deseaba tan sólo ahogarse y jamás recordar. Deseaba con todo su ser jamás haber cedido, jamás haberlo conocido, jamás haberlo amado.

Deseaba tanto y más.

Pero lo que más deseaba era a él, pero él no le pertenecía, jamás lo haría.

Porque Chinen Yuri tenía alas y las usaba para volar, pero al igual que cada paloma que conoce la mano que le da de comer, volvía al mayor a jugar con él.

A darle ilusión, a hacerle creer, que algo significaba para su negro corazón.

-Déjalo ir ya

Su mirada se levantó para encontrarse con Inoo, para variar había estado sumergido en su miseria absoluta en alguno de los tantos backstages de los programas en los que debían presentarse. Sostenía en la mano una copa de vino y rió, ni siquiera se había percatado que estaba tomando.

-¿Cómo se hace eso, eh? No me lo puedes decir tú
-Lo sé – Kei ensombreció la mirada pero se sentó a su lado, dándole una palmada en el hombro – Pero conmigo no es tan doloroso como lo es contigo
-¿Lo dices porque a ti sí te aman? – sorbió de la copa, pensando que era la mejor idea que tenía desde que había pisado el lugar aquel. Maldita sea ese estudio, le hacía recordar muchas cosas del pasado
-Lo digo porque no juegan conmigo, la distancia es sana
-Tu corazón no dice lo mismo… ¿O es que acaso tú te has alejado de él? Que yo lo vea, Daiki y tú siguen tan cercanos como antes
-Daiki no tiene de folla amigos a la mitad del grupo - Takaki rió, con sarcasmo, un dolor agudo quebrantando su corazón – Está bien, lo siento… - soltó un suspiro y el pelinegro echó la cabeza hacia atrás, mirando al techo del lugar – Pero Yuya, ambos sabemos cuándo ya es tiempo de rendirse, cuando no se debe forzar más algo
-Sí, lo sé
-¿Entonces? ¿Qué esperas?
-No espero nada ya – lo miró con ojos vacíos, encogiéndose de hombros – Sólo creí, que con el tiempo suficiente él se daría cuenta que dependía de mi… Que tal vez, yo era especial, que yo era esa persona que él…
-Siempre terminaría buscando – completó la frase el pianista, aún sin verlo – Y te busca, pero no eres el único – negó, soltando un suspiro – Hay cosas que ni el mismo tiempo, puede arreglar
-Lo sé – reiteró, dándole un último sorbo a su vino – Sólo lo pensé, o tal vez ese era mi deseo, que después de tanto tiempo juntos y tanto esfuerzo, de esperarlo, de soportarlo… Yuri se daría cuenta que era yo esa persona de la cual estaba enamorada
-Yuya – Inoo carraspeó, reincorporándose para hablar claro – Chinen es de las personas que no aman a nadie y si lo hacen, lo siento, al que ama no es a ti – le quitó la copa, levantándose de su asiento – Si lo hiciera, jamás te hubiera tratado como te trató, ni aún ahora, te trataría de esa manera tan cínica

Inoo tenía razón, aun cuando era cruel con sus palabras, él entendía el significado de cada una de ellas porque su persona también había mediado en ese momento crucial para que se sobrepusiera al dolor, cuando una relación era lo suficientemente dañina. Porque cuando Inoo estaba con Daiki, sus lágrimas eran más frecuentes que las sonrisas.

Tan sólo le estaban devolviendo el favor.

Bajó la cabeza hasta que casi rozó las rodillas con la frente, sintiendo como cada parte de él era quebrada.

¿Alguna vez, Yuri, amarás de verdad?