GRACIAS♥

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Vale decir que Sora y yo somos malas administradoras y JAMÁS vamos a recoger los premios que nos dan, sé que Yuumhi, Matsu, Becky, Rina, Jenn, Eve, Komaki, Hitomy-chan y ahora Yaoiisa nos han dejado premios XD No, no es porque nos creamos la gran cosa y no vamos a recogerlos o que no nos importan porque en realidad sí lo hacen pero es que la pereza ;__;! Contestar preguntas y luego darle premios a más blogs hahaha sabrán que yo no conozco a casi nadie! Soy una antisocial del internet [?] pero bueeeeeeeeeeeeeh por eso les dedico esta entrada a todas lindas personas que nos dieron premios :’) y que sepan que sí los valoramos y mucho!! De verdad, aunque no lo dejemos tan en claro, GRACIAS.




BTW, creo que haré una lista de fics a comentar y por leer que tengo… revisando esto de los premios me percaté que hay fics que siempre quiero leer y se me terminan pasando… Ah uwu pero sepan que comentaré, cada uno de ellos apenas lo haga ;w;!

Batteur [OneShot]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Sueño~
: Mi hermano durmiendo XD♥
: Cama de mis padres


Título: Batteur
Autor: Satommy
Parejas: Arijima
Género: AU [?]
Extensión: Oneshot (?)
Notas: Aasdasdasd XD últimamente, estoy queriendo mucho el Arijima uwu Este oneshot iba a ser todo miel... bueno, en realidad hay otro todo miel y eso XDDD pero me arrepentí a último momento y decidí que el miel será más trabajado y por mientras, subiré este~ no no XD AMO aún el Inoodai y me muero también por el Yamajima pero asdadsdsasd XDDDDDD que son lindos♥




Sus ojos pardos se enfocaron mejor en su objetivos, sus pupilas dilatadas brillaron apenas las primeras tonalidades de la batería sonaron tocadas con potencia por aquellos delgados pero fuertes brazos, miraron con anhelo aquellos mechones de cabello que se movían al ritmo y como esas gotitas de agua resbalaban por su cuello, marcando el recorrido que sus labios muchas veces habían ansiado besar, Daiki Arioka sacudió la cabeza desde su lugar en la barra antes de que alguna copa que estaba limpiado se le resbalara por el sudor de las manos que incluso temblaban por la sensación tan hipnotizante que el otro le generaba.

Maldito el momento en el que tuviera que ser menor de edad.

Jamás había creído en los bases clásicas de la sociedad, sus gustos sexuales eran hacia su propio género, creía que los mejores estudios eran los que la vida misma te entregaba y trabajaba en un bar donde solo pasaban música en vivo, más específicamente de rock. La banda dejó de tocar después de una media hora, el sonido del silencio eran tan mortificante que volvió a alzar la mirada y ahí estaba él, sudoroso y con esa dichosa sonrisa de victoria que siempre le dedicaba cada que estaba cerca, odiaba el hecho de que supiera sus sentimientos y se burlara de ellos, pero así era la vida y así prefería que fuera antes de que el otro le diera rechazos hirientes, siquiera podía disfrutar de su buen humor.

-Dai-chan~ un shot de tequila
-Muy temprano – cortó el mayor, girándose de espaldas para no verlo – Ni son las 5 de la tarde
-Eh~ pero mejor empezar desde ahora para estar con los ánimos puestos en la noche
-Que no Nakajima

Miró de soslayo el reloj de la pared y determinó que su descanso estaba demorándose, miró a su compañero de barra y estaba muy bien dormitando sobre la mesa, negó con fastidio y le salpicó con la manguera de cerveza.

-Takaki… iré a almorzar, ya vengo
-¡Dai-chan! ¡¿Y mi vaso?!

Miró al pelicastaño pasar de él y Yuto supo que su comportamiento había sobrepasado los límites de la paciencia del otro. No tenía la culpa, su rostro de16 años le provocaba tanto que era imposible casi el no molestarlo o hacerlo renegar, apoyó el mentón entre sus manos mientras lo veía caminando a paso apresurado al almacén, sabía que le gustaba encerrarse ahí para comer alguna que otra cosa o para dormir, nadie iba por esos lares a menos que necesitaran sacar bebidas pero el bar estaba bien surtido durante el día, así que no se acercaba casi ningún alma.

-Ya deja de burlarte de él, siempre te mira con devoción y lo mejor que tú haces, es reírte
-No me río con malas intenciones – cortó al otro mayor que se secaba con una toalla la cerveza del cabello – Es solo que Daiki…
-Arioka ya fue lo suficientemente tonto para declararse y quedarse a trabajar acá, si haces que renuncie… Dejaré de regalarte vasos de cuba libre por la noche
-¡Yuuyan!

Hizo un mohín infantil pero sus ojos solo sonreían con la malicia interna que en realidad sentía, sus pies fueron más rápido que su propio pensamiento y se levantó de un salto de la silla, caminando con las manos en los bolsillos a aquel depósito. La puerta entreabierta le dejó entrever al otro con las manos en las sienes, presionándoselas como si así pudiera controlar tal vez algún dolor, pero el sollozo que acompañaba aquella imagen dejaba en claro que se había excedido. Lo sabía, sabía tan bien que aquel pequeño y menudo cuerpo por mucho que se hiciera el fuerte era simplemente frágil y ahora él lo había roto, miró de reojo a todos lados y con una rapidez innatural se metió al lugar, cerrando con llave la puerta a sus espaldas.

-Lo siento…

Arioka alzó la mirada y del susto que se llevó al mirarlo ahí de pie, se fue de espaldas contra el suelo ¿Por qué era tan torpe? ¿Por qué estaba el ahí? Hubiera dado todo por poder escaparse pero sus brazos, aquellos que tantas veces había mentado que lo abrazaran lo tenían rodeado y con suma delicadeza lo estaban reincorporando, pero no se quedó ahí, lo tomó entre estos y lo cargó hasta subirlo a la pequeña mesa, dejándolo a su altura.

-¿Me perdonas?
-No sé que quieres Nakajima… - un sollozo traicionero se le escapó y desvió la mirada, tratando de ver a donde huir – No me has hecho nada
-Dai-chan, hasta ahora no te doy una respuesta ¿verdad?
-¿Qué? ¿Respuesta… a qué?

El menor rió entre dientes, tan típico del otro ser así de esquivo cuando no quería saber la respuesta a algo, lo sintió removerse y sus manos certeras lo tomaron por las caderas, aprisionándolo contra la mesa y acercándolo a su cuerpo. Justo cuando esas hermosas mejillas se sonrojaban a su tacto.

-A tus sentimientos~

No podía contenerse, su tono burlón salía solo pero oh, que era bello verlo así, todo sonrojado, con el ceño fruncido y seguro pensando mil y un formas de escapar que jamás concretaría porque él, Nakajima Yuto, no lo dejaría ni siquiera moverse.

-Daiki… Mírame
-No quiero
-No seas infantil y mírame…
-No… quiero – reiteró ya temblando ante aquella cercanía que se reducía entre sus rostros – D-deja… Deja de jugar…
-No sabes si lo hago o no…
-Eres tú… Claro que estás jugando

Argumento sin fundamento pero ¿qué se podría esperar de un músico de rock que tocaba en un bar? Era un jugador, seguro bisexual, no bastándole con un sector de la sociedad también se recorría el otro… Y dolía, dolía su pecho en tan solo pensar en ello pero era la única manera de mantener su autocontrol, de darle un perfil bajo a sus sentimientos para que no pasara nada más, no tenía otra opción.

-Tranquilo niño… que no sabes lo que hables
-Yuto… suéltame – jadeó al ser jalado más a él – Eres tú el menor acá, respétame
-¿Cómo dijiste? Ah sí, “no quiero”

Y antes de que siquiera pudiera decir algo o reclamara, lo besó, profundo y directo en los labios, callándolo tal vez de una manera sensual y exagerada pero que realmente lo ameritaba, ese color rojizo tan tentador junto con aquel dulce aliento que chocaba contra el suyo eran demasiada invitación, además, solo reclamaba lo suyo, porque así era, Arioka Daiki era suyo desde el mismo momento en que le confesara sus sentimientos, reclamar lo propio no llevaba nada de malo.
Recorrió cada rincón de su cavidad con la lengua, acariciando y rozando cada centímetro de su boca para llegar al paladar, pasando la punta por toda la extensión y robarle jadeos que ya se hacían presentes y llenaban el lugar, las manos del más bajo se sujetaron a sus hombros, presionándolos primero para alejarlo pero luego atrayéndolo más a su cuerpo, aprisionándolo para sentir más aquel calor ajeno que lo llenaba, que tanto había ambicionado. Que pleno se sentía. Sus lenguas luchando la una con la otra, entrelazándose, empujándose entre si para luego volver a unirse, los hilillos de saliva que unían sus labios ya rojos y que se mordían con suavidad y coqueteo fueron en aumento, los roces de sus caderas, tan tentadores, tan insinuantes, realmente los llevaban al límite de su cordura.

-Daiki… debo seguir practicando…
-Al demonio la práctica…
-No, si me despiden ya no podremos vernos…

De inmediato se detuvo, alejando su rostro del de él con la respiración agitada y los ojos entrecerrados, recorrió nuevamente con sus ojos pardos aquel rostro, aquellas manos y aquellos labios que acababa de besar, no tardó en sonreír, amplio y lascivo.

-Después de cerrar, irás a mi departamento…
-Como ordenes

Lo ayudó a bajarse de un salto de la mesa y arreglándose ambos la ropa, abrieron la puerta. El pelinegro salió atrás del mayor y justo cuando todos posaban sus miradas en ellos, se acercó rápido a este, dándole una nalgada fuerte y sonora que descolocó al otro, poniéndolo rojo y con el rostro fruncido, realmente lo adoraba de aquella manera, le guiñó el ojo y como si nada hubiese ocurrido, se acercó nuevamente a su batería, tocándola con mucha más pasión.

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Perdón si está muy fail ;3;!

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