JUMP House [4]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Debo estudiar -w-
: Beat Line - HSJ
: Mi escritorio aún -3-!


Título: JUMP House [4]
Autor: Satommy
Pareja: Yamajima
Género: Fluff fail
Extensión: Drabble
Notas: HAHAHAHHA ok, sí, es random ewe


Ryosuke bajó sobándose la espalda baja con las manos, echándose a veces hacia atrás para encorvarse luego, queriendo de cualquier manera tronarse la columna y liberar aquella tensión que tenía dentro. Estaba fastidiado. Hace media hora que Yabu había llamado al desayuno pero el no tenía las fuerzas para levantarse, la noche anterior Yuto había tenido la ocurrencia de dormir los dos juntos y sin opción a negarse, así lo hizo. No es que no le gustase dormir con su novio, ¡le gustaba hacerlo! Especialmente después de hacer el amor, acurrucarse los dos y quedar rendidos sobre las mantas pero cuando solo era por estar juntos, ocurría el problema. Nakajima tenía la maldita manía de removerse como un gusano, un maldito gusano para ser exactos y él, él era demasiado permisivo como para reclamarle, tampoco le daba la cara o los labios, se ponía rojo y tartamudeaba, terminando con un malentendido y siendo prácticamente violado por el alto cada que pasaba.

-Ah... duele...

Se quejó justo en el marco de la entrada a la cocina, ganándose con la mirada de todos los presentes.

-B-buenos días... - frunció el ceño - ¿Qué? ¿Por qué me miran?

Chinen sonrió malicioso y luego vio a Yuto, tomando un poco de su pescado comentó tranquilamente.

-Deberían cambiar de posición si te duele tanto luego de hacerlo, Ryo-chan~ caminas tan mal como lo hace Keito después de que Hikaru lo viola
-...

Giró sobre sus talones, prefería dormir y recuperarse antes de verse como lo hacía Okamoto.

Snowy Rainbow [2]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Náuseas :'D
: Noticiero ewe
: Mi huequito llamado habitación



Notas: Sí :'D hola, aún vivo aunque no me lo crean y quise dejar de escribir, estoy peleando contra eso e3e mientras, espero que les guste y sino, díganme que ya de una vez lo deje D:! Gracias totales[?] XD

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“¿Dónde estás? ¿Por qué no vuelves?”

La pregunta que siempre le acosaba en sueños nuevamente hacía acto de presencia en su mente perturbada. Se preguntaba si es que alguna vez tendría respuesta, si alguna vez la persona a quien estaba dirigida aquel cuestionamiento haría aparición delante suyo para darle la razón… ¿Tan mal había actuado? ¿Tanto al punto de haber eliminado cualquier rastro de su existencia?
Sus ojos hicieron una fuerte presión antes de abrirse pesadamente, dilatados y sin enfocar en ningún punto en especial la mirada. Le dolía la cabeza como si se la hubieran golpeado mil y un veces contra la pared aunque, tal vez fuera así, Takaki siempre hacía que su cuerpo bailase sobre la cama, chocando su frente contra la almohada en cada una de las estocadas que daba dentro de su cuerpo, haciéndolo sufrir y gritar por la fiereza y brusquedad de sus embestidas. Pero eso no era suficiente, nunca lo era. Aunque insistiera en ser sádico, buscando alguna reacción más “orgásmica” en su rostro o en su piel, no sentía nada en realidad, el placer que le recorría el cuerpo, el semen que salía disparado de su hombría era tan solo una de las tantas consecuencias y segundos efectos que le producía la cocaína, la única amiga que había logrado encontrar pero que estaba controlada por un amo, ese que lo llenaba de su semilla todas las noches como un trueque, un poco de su blanca nieve, por un poco de diversión sexual ¿Cuántas veces ya habían tenido sexo? Siempre era lo mismo, tal vez por eso Inoo no regresaba, por aquella falta de respeto que le tenía a él y a sus sentimientos, por la inmoralidad de las palabras de amor que le escribía siendo que se entregaba en cuerpo a alguien más ¿pero es que realmente podía culparlo?
Sus lágrimas fueron cayendo incesantes por su piel, una tras otra hasta resbalar por el borde de su mentón y humedecer sus blancas sábanas que eran donde iban a parar.
Era impuro, estaba sucio. Era de lo peor. Por ello es que Kei jamás regresaría a su lado.

-Me debo ir, nos vemos en la noche

La voz de Yuya resonó contra su oído, demasiado cerca, demasiado insinuante, su seguridad a verlo era tan clara y obvia, no era para menos, él era su diller y el dinero que le costaba el consumo solo se pagaba con aquel derecho sexual sobre su cuerpo.

“Por eso… no vuelves ¿verdad, Kei?”

Se cubrió el rostro con las sábanas húmedas que también le protegían el cuerpo desnudo del frío, ocultando su dolor y debilidad ante aquella persona que solo lo veía como su puta. Esperó en silencio, conteniendo sus sollozos con un molesto nudo en la garganta hasta que el sonido de la puerta principal sonó con un pequeño golpe, avisándole que estaba nuevamente solo en su departamento. Contó hasta tres esperando que se alejase lo más posible de su residencia, sorbiendo su nariz y sus ojos más hinchados porque se contenía como fuera de romper en llanto tan de pronto pero igual terminó haciéndolo. Un gimoteo de dolor en su alma salió disparado con fuerza desde sus pulmones. Dolía demasiado ¿por qué tenía pasar por eso? ¿Por qué no era capaz de dejar atrás ya aquel recuerdo? Se sumergía por si solo en la miseria de su vida, en la miseria que él se había molestado en acumular y volver su propio lugar de autocompasión, nadie más que él era el culpable de toda su situación… Quería salir, quería dejar de ser lo que era pero… ¿Dejar atrás a quien fue el amor de su vida? ¿Se podía hacer eso? Se apretó el corazón y tiró de la cama las telas de seda, su cuerpo necesitaba aire, necesitaba escaparse de aquel lugar, ese punto fijo.
Kei le había hecho el amor ahí también.
Sus ojos se le nublaron de nuevas lágrimas y corrió al balcón, deteniéndose con estrepitoso ruido al tropezar con una mesa de esquina, cayendo al piso adolorido y con un pequeño raspón sangrante en la pantorrilla ¿Por qué no saltar y olvidarse de todo? Sería tan refrescante hallar paz en todo ese maldito juego de la vida, pero era igual cobarde, no podía hacer más que vivir culpándose y lamentándose.

“Ven ya…”

Pidió como deseo ferviente y adolorido, en cuerpo y alma, se levantó del suelo, mirando a través de las mamparas el paisaje de la ciudad que se abría ante él, en algún lugar de ese basto mundo, estaba la persona que más necesitaba pero que no tenía planeado aparecer ya.

“Kei”

Un líquido viscoso le hizo volver en sí, a su presente. El semen que Takaki hubo vaciado dentro de su cuerpo estaba resbalando por entre sus piernas con ese cosquilleo desesperante que seguramente, si hubiera disfrutado de su sexo con él, estaría excitándolo de nuevo más fue lo contrario, el sentimiento de culpa y asco volvió a llenarlo, sus ojos hinchados de llanto volvieron a dejar caer sus lágrimas como pequeñas cascadas en su recorrido, humedeciendo todo, incluso las gotas cayendo a su pecho y cintura, perdiéndose solo a la altura de las caderas. Dolía analizar su realidad.
La ansiedad de la abstinencia le dio las fuerzas suficientes para moverse y a pasos torpes empezó a caminar a su habitación, vislumbrando el hermoso paquetito en su mesa de noche adornando aquel lugar junto a la fotografía del pelinegro aquel que aún lo perseguía. Sacudió la cabeza y trató de ignorarlo, necesitaba inhalar algo de cocaína para “revivir”. Cogió el pequeño envoltorio y lo abrió con delicadeza extrema, había una bolsita transparente dentro, junto otras tres más pero solo tomó una.

-Lo siento Kei…

Le dijo a la fotografía con la mirada baja, ni siquiera tenía el valor para mirarlo aunque no fuera más que una imagen estática que jamás podría responderle por más que esperara oír su voz de esos labios pequeñitos y que sus ojos cobrasen un color vivaz para regañarlo. No había manera, ni siquiera en sus alucinaciones lograba invocarlo, solo eran sus sueños los que lo traían a él.
Su mirada se enfocó otra vez, despertando de su trance y depresión, era como un parpadeó que lo traía a la realidad constantemente y su mente siempre huyendo, era un vaivén de nunca acabar, una montaña rusa entre muerto en vida y vivo muerto.
Cerró la puerta del baño al ingresar, su lavamanos pulcro como nada en su casa, hecho de un material tan duro y compacto que era el mejor sitio para poder aspirar la droga. Vació el polvito y con la uña del dedo meñique trazó una línea, inclinándose para poder saborear su medicina, su gran amiga.

Pero la sangre le fue traidora y goteó de su nariz, sus dientes chirriaron con fastidio, alguna de sus vasos sanguíneos se había reventado y ahora tendría que lidiar con ello y no tener energía para la mañana, justo hoy que debía volver a trabajar.
Pensó lo más frío que pudo, en realidad lo mejor que podía hacer era empezar a entrar en abstinencia, limpiarse la sangre, empezar de nuevo. A fin de cuentas, lo que peor le hacía era inhalar porquerías pues aunque tuviera dos horas de alegría, se veía luego todo un día de mierda que le atormentaba y hacía pesar el recuerdo de seguir vivo. Apretó los ojos y se sentó en el inodoro, le dolía la cabeza de manera palpitante y la sangre seguía cayendo, las gotitas se habían vuelto ahora toda una hemorragia y debía pararla de inmediato. Palpó a ciegas la pared y tomó el rollo de papel higiénico, tomó un extremo y lo giró rápido hasta envolver la mano en este, quitando luego todo el montón para presionarlo contra las fosas nasales, parando con el sangrado y echando la cabeza hacia atrás.

Todo se le nublaba, todo le dolía, la cabeza le reventaba llevaba ya diez minutos en esa posición, tratando de asegurarse que no había más sangre que quisiera derramarse fuera de su sucio cuerpo. Quitó el papel empapado de rojo carmesí y ya sin ánimos de meterse nada, se introdujo a la ducha, abriendo el grifo de agua fría para que todo lo que llevara encima se limpiara, siquiera podía fingir con ello que el agua se llevaba todo lo malo de su interior.

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-Daiki, ¿estás bien? - Yamada se acercó a su cubículo con algunos papeles, poniéndolos en el lugar de “Urgente”- Sigues con esa cara de no haber dormido un año
-Sí… estoy bien – mintió, cogiendo aquella carpeta de manila para observar su contenido, un documento especificando las cláusulas de una minuta, ese documento previo que deberían de firmar antes de cerrar contrato - ¿Esto lo mandó Takeshi?
-¡Daiki! – el menor le tiró un pequeño golpe en la cabeza, mirándolo mal – ¡Aunque sea tu primo no debes dirigirte así a él! Es tu jefe y el dueño de la compañía…
-No, mis tíos son los dueños – le corrigió tranquilamente, abriendo el programa para redacción - ¿Por qué sigues acá?
-Antes… ah, olvídalo – se encogió de hombros – No abuses del favor que tus padres te hicieron metiéndote a trabajar acá, debes acordarte que tienes que finalizar tus estudios
-¿Ya salió tu lado maternal nuevamente? – lo miró perspicaz – Prometo hacer algo pronto, mamá

Yamada le hizo mala cara y se fue con pasos rápidos, había tratado más de un año en ser amigo de él pero siempre eran respuestas sarcásticas las que llegaba a tener, nunca escuchando algo más íntimo de su parte. Arioka se volvió cuidadoso en extremo con su vida privada cuando terminó su relación con aquel tipo que se supone, amaba; también fue justo en ese mismo tiempo que empezó a cambiar con una personalidad más cerrada y sarcástica, no era del todo un pesado, pero sí negativo y depresivo… Él no era ni la sombra de lo que fue.

----(FLASHBACK)----

-Dai-chan…
-¿Eh? ¡Eh! No hacía nada, lo juro - el castaño aludido trató de ocultar su celular pero éste salió disparado de sus manos, dando tres volteretas en el aire y cayendo al piso con fuerza - ¡Ah! ¡Kei-chan!

Chilló como si hubiera sido un bebe el que se le había ido de las manos y se tiró al suelo a recoger el pequeño aparato, hablándole con rapidez y pidiendo disculpas continuamente.

-S-sigues ahí… perdón… lo lamento… - susurraba y una voz en la otra línea lo tranquilizó - ¿Te veré en la noche…? Sí, llegaré a las 6 a mi departamento… ¿de verdad? – sonrió amplio, asintiendo – Entonces nos encontramos en la estación… - escuchó algo más y su rostro se iluminó con ilusión – Yo también te amo, Kei…

No pasó mucho para que cortase la llamada, quedándose atontado viendo la pantallita ya apagada del móvil, fue en ese momento que Ryosuke se aclaró la garganta para hacerlo reaccionar. Una ceja arqueándose en clara burla de su comportamiento de quinceañera.

-¿Tu novio?
-S-sí… - tartamudeó, mirando hacia otro lado para que el menor no se burlase de él - ¿Qué pasa Yama-chan?
-El jefe quiere los papeles en su mesa, pensé que ya los tenías listos pero parece que no…
-¡A-ah! Lo lamento… es que me llamó y… mañana cumplimos siete meses, yo… - frunció los labios en un puchero – Ahora los termino…
-¡Dai-chan! Apúrate que son importantes y…

Parpadeó sorprendido y empezó a reír, Arioka ya había vuelto a su posición y escribía lo más rápido posible, al cabo de 5 minutos ya había terminado.

-Gracias – Yamada tomó el papel, evaluándolo – Perfecto… nos vemos luego

----(FIN FLASHBACK)---

-Bah… algo habrá pasado

Concluyó sin más, caminando hasta la oficina de su jefe para terminar de ayudarle con los preparativos de la reunión.

El castaño que quedó atrás apoyó la frente contra el escritorio, se sentía débil, tenía demasiada fatiga como para poder concentrarse y aun así, no tenía excusa alguna para salir de esa oficina. Sabía que debía buscar algún estudio para poder mantener su puesto en la compañía pero la universidad a la que había ingresado no era ya de su agrado… Siempre temió de entrar al campus de la Meiji y ver a Inoo después de lo sucedido, tenía la vacante reservada por si algún día se animaba a registrarse pero el tiempo aún pasaba y no le nacía el deseo.
Las horas se le pasaron interminables, después de hacer los documentos que debía y visitar algunas de las propiedades que la constructora de sus tíos habían adquirido, se fue caminando hacia su casa directamente desde la última locación a la que fue con la empresa.
Era la zona norte de la ciudad, un lugar que nunca frecuentaba pues su residencia, su familia y el trabajo quedaba hasta el otro lado así que jamás se había planteado visitar los aledaños de esa ruta hasta ese día. Observaba detalladamente las casas y las zonas comerciales, pequeñas calles concurridas con cafés, karaokes o tiendas de cosas variadas, ninguna terminando de llamarle la atención hasta que vio el cabello negro asomarse en el reflejo de la vitrina que estaba delante suyo y un rostro que más que conocido no solo por sus ojos, sino también por sus dedos y sus labios.

-Kei…

La mención de su nombre se volvió real y giró de instantáneo hasta donde él estaba conversando con otras dos personas, tal vez amigos de la universidad… ¿Aunque no se habría ya graduado? Sonrió con nostalgia y empezó a sollozar, por fin había vuelto a él, por fin el destino lo traía a su camino para un reencuentro y nuevas palabras, un comienzo fresco para una relación gastada de hace ya mucho tiempo. Esperó paciente a que la luz del semáforo cambiara y cruzó, justo en el momento que él salía con esos desconocidos del pequeño local. Se quedó de pie, justo en frente de ellos como para no pasar desapercibido y por primera vez después de un año, su mirada parda captó esas orbes negras hermosas que le hacían acelerar el corazón, pero no pasó nada.

Kei desvió su mirada.
Kei lo esquivó.
Kei caminó de frente.
Kei siguió con lo suyo como si él no existiera.

“¿Acaso… ya no me recuerdas, Kei?”

Gato [Drabble]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Dolor de espaldaaaa
: Mi gata~
: Entre mis sábanas verdes~



Título:
Gato
Autor: Satommy
Pareja: Takachii
Género: Fluff [?]
Extensión: Drabble
Notas: Uy... yo haciendo Takachii X'D! HAHAHA

Tomó al gato y lo elevó, sus ojos mirando los del felino con el ceño ligeramente fruncido. No, no le gustaba ese animal. Bufó suavecito y lo botó al suelo, no con cuidado pero igual el pequeño saltó grácil y cayó sobre sus cuatro patas, caminando de a saltitos hacia la cocina.

-No entiendo porque lo has adoptado – se quejó Yuri en refunfuños inaudibles a su novio que estaba en la cocina – Si te sentías solo podía venir a visitarte, o vivir acá, prácticamente lo hago ya
-Chinen – la voz de advertencia salió del mayor, asomándose por la puerta de la cocina con una lata de cerveza y una de coca-cola - ¿Qué te molesta? Es un gato
-Va a pasar tiempo contigo, va a dormir en tu cama, preferiría que trajeras a tu perro que a…
-¿Estás celoso? – lo interrumpió, algo incrédulo pero también burlón – Eres el colmo
-¡No lo soy! Yuya… ese gato te va a robar atención y…
-Es el regalo de cumpleaños de Daiki… - el rostro del menor se ensombreció y pudo ver cómo se le tensaban los músculos de las manos – Inoo me pidió que le hiciera el favor de cuidarlo hasta que sea el fin de semana, el lugar donde quería adoptarlo no iba a trabajar estos días y por eso…
-Ya ya – hizo otra mueca y tomó la soda, abriéndola y sorbiendo su contenido rápido – Entonces, hasta que ese gato no se vaya, no me toques
-¿Qué? – frunció el ceño el mayor, dejando su cerveza a un lado y tomando la cintura del bajo con una mano – Se supone que hoy íbamos a saldar lo… - miró a su entrepierna – Eso
-Debiste pensarlo antes – señaló al gato blanco que ahora caminaba hacia ellos para de un salto acurrucarse entre ellos – No pienso hacerlo con esta cosa acá
-Ahhhhh Yuri!

El castaño suspiró frustrado. Se cobraría eso de Inoo tarde o temprano.

Thailand [Drabble]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Resaca~
: Homestuck[?]
: Dreamland~


Título: Thailand
Autor: Satommy
Pareja: Inoodai
Género: Fluff[?]
Extensión: Drabble
Notas: Aasdadsdas cada vez redacto peor D: PERDÓN hahahaha creo que iré pensando en retirarme y colgar el word :c


-Kei…
-No
-Pero Kei-chan… son nuestras fans…

El mayor lanzó una mirada fría al más bajo que estaba prácticamente subiéndose en su encima en la cama mientras hacía intentos de leer, le salía bastante bien ya que todo su esfuerzo se centraba en ignorarlo, no tenía planeado perdonarlo pronto.

-Kei…
-No Daiki, ya te dije, no es no
-¡Pero ni lo hice con mala intención! Me emocioné de verlas ahí y…
-¡Estabas coqueteando con cada una de ellas!
-¡Eso es mentira! ¡Solo las estaba saludando!
-Bah!

Pasó de él, sus ojos centrándose nuevamente en su lectura. El peso extra encima de sus caderas le dio a entender que su próximamente ex-novio lo había acorralado, tratando de coquetearlo de la manera más baja posible y así acceder a su perdón. Suspiró pesado. A ciencia cierta no comprendía como Arioka era tan insensato ¡e insensible! ¡¿Qué no podía tener consideración de él?! Arribar juntos, estar caminando juntos por el aeropuerto pero luego él todo campante ir coqueteando con cada una de las fans que osaban grabarlo a tan corta distancia. Su molestia fue palpable y no quiso ni mirar él a esos lentes que grababan sus pasos, no tenía humor para ver a quienes querían robarle a su novio.

-Kei, esto se está saliendo de control
-No deberías de coquetear
-No coquetee a nadie, ¡entiende! ¡¿Por qué eres tan celoso?!
-¡Porque alguien podría robarte así!

Se quedaron callados, el uno mirando al otro, los ojos de ambos brillando con su propio fuego de quien llevaba la razón pero fue Daiki quien cedió, un suspiro muy tenue viajó de sus labios hasta chocar en los del pelinegro y se inclinó perfectamente hacia su cuerpo, su frente apoyándose en la suya y su nariz dándole un besito de esquimal.

-Nadie me va a robar – murmuró, sus manos haciendo un trayecto silencioso a sus hombros – Ya lo sabes
-Odio que le coquetees a las personas, que les sonrías tan… perfectamente, lo sabes
-Kei… pero son nuestras fans – insistió y antes de que siquiera pudiera decirle algo más lo calló con un beso en los labios – Lo lamento, no te enojes conmigo… ¿sí? No lo volveré a hacer

Inoo bufó con desagrado pero aceptó la disculpa y la propuesta. Posó las manos en las caderas del menor y lo obligó a apretarse a su cuerpo, haciendo que una fricción se formase con suma facilidad y una familiaridad que le robó un sonrojo fuerte al castaño.

-Ahora… te viene el castigo

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