INDEX DE FICS

Pues, compadeciéndome de que muchas se pierden con tantos tags que hay en el blog, decidí hacer un index entendible y fácil de seguir, así que provéchenlo y comenten♥:


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[Sorteo CERRADO: "Los regalos de Equizdé"]



Lo que sigue [OneShot]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Me duele la panza de la ansiedad u3u
: Te pintaron pajaritos - Yandar & Yostin
: Camita u3u♥

Título: Lo que sigue
Autor: Satommy
Parejas: OkaDai HikaTo
Género: Angst[?]
Extensión: Oneshot
Notas: Este fic está basado en el de Ayaa ;3; asdasdasdasdasd LÉANLO, ME HIZO LLORAR, es un hermoso Hikato que me enamoró pero simplemente... No podía dejarlo así por Keito y... le pedí permiso y me dio permiso y le hice su continuación Q_Q obviamente está terriblemente fail porque mi redacción anda malísima ;u; pero si a ella le gusta, todo me da igual... Y... y... asdasdasdads eso u3u espero te agrade Ayaa ;_; lamento si anda muy feo, te deberé otro fic entonces ;3;! *sufre*


“Kota siempre ha sido especial”

Aún recordaba aquellas palabras con un dolor distante, trayendo a su memoria aquella noche fresca en su departamento en plena madrugada. Llorando y nostálgico. No es que hubiera olvidado ya por completo a Hikaru, ¿cómo hacerlo? Era simplemente aquella persona que había marcado un hito en su existir. Su primer amor, su primer todo… No se creía capaz de superarlo en algún momento, pero ya tampoco era hiriente, la agonía había menguado.

El tiempo jugó a su favor en aquellos días, el otoño se hacía cada vez más presente y el pasado quedaba atrás. Habían sido meses bastos y angustiantes desde la última vez que hubieron conversado, desde aquella última llamada en la que su orgullo y la poca dignidad que le quedaban habían desaparecido ahogadas en esas lágrimas que el mayor nunca pudo consolar.
Sabía, que había cometido un error, ¿pero tanto así para no ser merecedor de palabras de apoyo o consuelo? No comprendía, todavía, como el amor era tan fácil de acabarse cuando tanto se hubieron dado, cuando se esforzaron al máximo en un punto hasta que luego simplemente, todo se quebró.

Si Hikaru le hubiera querido un poco en aquel momento, tal vez hubiera dicho algo más que eso. Pero el mayor ya había tomado una decisión, una a la cual el con dolor había tenido que adaptarse.

La bocina de un claxon le hizo reaccionar, como siempre caminaba por la calle soñando despierto y aunque era Yaotome el que lo atormentaba a momentos, era alguien más quien robaba sus sueños. Hace poco más de unas semanas lo había conocido de casualidad, el mejor amigo del novio de su mejor amigo. Un mundo tan pequeño pero a su vez grandioso. Recordaba con claridad las palabras de Nakajima, diciéndole que suficiente tiempo ya había tenido para descargar sobre todos aquellos que conocía sobre su terrible desastre amoroso, pero que no lo hiciera más porque podría alejar, a aquellas personas que realmente se interesaran por él.

Y así lo hizo, y así pasó.

Sus ojos pardos y su sonrisa infantil lo cautivaron apenas lo vio. Un día cualquiera en un café cualquiera cuando los introdujeron el uno al otro. Primero distraído y luego engatuzado, ¿acaso el sol podía bajar a la tierra a deslumbrarte con tanta intensidad? Era mayor que él pero su aspecto le hacía parecer apenas un niño, a uno que le gustaba caminar a su lado y jamás dejarlo solo.
Sus estaturas también eran distintas, sus personalidades, completamente contrarias. No habían pasado de las cuatro citas pero sentía que su razón de ser volvía, sentía que nuevamente… Tenía un motivo para sonreír. Menudo y de piel tostada, su sonrisa era lo que más llamaba su atención.

-¡Keito!

La voz de Daiki le hizo sonreír aunque ni siquiera lo hubiera vislumbrado, pero sus pasos presurosos corriendo ahí a dónde estaba él, le bastaron para girarse apenas unos centímetros a la derecha para recibirlo contra su pecho, estrechándolo fuertemente para robarle algo de vitalidad y alegría, esa que tanto le encantaba portar a todo momento. Porque, si Hikaru le había complementado haciéndole sentir lleno, tranquilo y en confianza, Arioka le había dado otra muestra de lo era la felicidad, lo que podía llegar a ser algo parecido al amor.

Porque aquel menudo castaño era el ser más alegre que jamás hubiera conocido, porque a pesar de recibir más de mil negativas para encontrarse, él las pasaba todas por alto e iba a su casa, se instalaba en ella y se dedicaba a estar a su lado. Sin molestarlo, pero sin olvidarse de él.

Era distinto a Hikaru, no era Hikaru… Pero le hacía bien, tenerlo a su lado.

Sus ojos con el tiempo volvían a brillar encandilados por aquella persona, su pecho ya no se apretaba en cuanto recordaba cosas que no quería y aquel cajón donde tenía depositadas todas las fotos de un amor pasado, lo había vaciado en una caja que ya, reposaba en la basura.
No, no odiaba a Yaotome, pero simplemente quería borrar todo rastro de él para empezar… desde la mitad en delante de lo que su vida había sido, porque si bien no podía empezar de cero, quería empezar bien una nueva relación.

-¿Sigues pensando en él?  - pero a pesar de todo, no le podía mentir
-No, no es así… - trató de entonar bien su voz, sonando rasposa e insegura al hablar – Simplemente…
-Siempre piensas en él – miró su sonrisa tímida y sintió malestar. Le estaba hiriendo aunque no quisiera - ¿Por qué…? Sé que fue importante, Yama-chan me lo explicó, pero Keito, creo que…
-Dai-chan – lo tomó por los hombros y lo volvió a atraer a su cuerpo, besando con cuidado su mejilla izquierda – Supongo que aún siento que hay detalles inconclusos sobre aquella relación. Dijo que dejó de quererme aún en lo último pero jamás lo sentí así, sólo sentí a excusas sus palabras dichas para liberarse del fastidio que seguro he de haber supuesto para él… Para no herirme más de la cuenta después de nuestra última despedida

Miró como el mayor suspiraba con malestar, pero no se separó de él ni hizo el intento alguno de alejarse. Simplemente se acurrucó, buscando el lugar correcto antes de volver a hablar.

-Yo… en verdad me gustas, Keito… Dame una oportunidad
-Dai-chan, yo en verdad…
-¿Keito?

Su nombre dicho en aquella voz, junto con el coro de botellas de vidrio estrellándose contra el suelo le hizo saltar en su sitio al mismo tiempo que su acompañante, ambos girándose al punto donde el ruido había precedido.
Hikaru estaba más pálido de lo normal, la sonrisa que forzaba le hizo desviar la mirada hasta el ceño fruncido de su aún-no-novio infantil pues no soportaba verlo aún. Habían pasado meses, sí, pero todavía no tenía la seguridad de que su mundo no pudiera ponerse de cabeza apenas supiera algo de él. Una punzada de dolor le hizo reaccionar, la culpa era inevitable al tener más atención puesta en aquel que lo había dejado que en aquel, que daba todo por cuidarlo. Era idiota, lo sabía, pero los brazos delgados del más bajo se afirmaron firmemente en su cintura, no dejando que se moviera. No dejando, que el otro pensara que todavía tenía poder sobre él.

Keito se recordó entonces, que no tenía por qué tenerle consideración, ¿y qué si lo veía saliendo con alguien más? ¿Y qué si sus ojos denotaban dolor y su labio inferior temblaba al no poder decir nada más al tener aquella escena delante de él? Hikaru había sido quien lo había dejado. Hikaru había sido quien lo había forzado a enfrentar aquella nueva realidad llamada soledad.

Sólo él y nada más que él.

-H-hola, Yaotome-san – habló formal, aclarando su garganta con una tos incómoda al tratar de pasarle aire a sus pulmones que se negaban a trabajar.
-Hola – esta vez su voz sonó más fría que la última vez, sonó más indiferente. Sonó más herido – Veo que… tienes compañía
-Sí bueno… - hizo una pequeña mueca y Daiki sólo sonrió con levedad, dejándolo libre y tan sólo, entrelazando sus dedos – Él es… ¿Mi novio?

Se quedó en silencio entre la incomodidad ajena de los dos mayores, ninguno sabiendo como proseguir pero en su impulsividad, atrajo más al castaño a su cuerpo, sonriendo con fuerza y decisión. Esa era definitivamente, su mejor opción.

En su sonrisa torcida y ese dolor que sus ojos le deslumbraron en un instante, Okamoto supo que todo ya estaba saldado, que Hikaru nunca más lo volvería a llamar si se encontrasen otra vez en la calle y no porque no tuvieran ya algo que hablar, sino porque cada uno de ellos ya había tomado una decisión y la estaban llevando a cabo. Cada uno, estaba siguiendo con sus propios destinos, buscando sus propias metas que jamás involucraron el uno al otro.

Porque, Keito quería ser feliz… Porque fue Hikaru, el que lo dejó de amar primero y si ahora veía su espalda gacha alejarse con la bolsa de botellas rotas goteando por la vereda, era porque él mismo se lo había buscado.
Porque esa noche que lo llamó, lloró hasta quedarse sin lágrimas y nunca más, quería pasar por ello otra vez. Porque no lo consoló, porque jamás respondió a sus interrogantes.
No quería incertidumbre, no quería soledad, no quería ya más sufrir.


Quería sonreír y Daiki, era quien le hacía ser dichoso con tan sólo verlo.
Él, ya no volvería atrás.

Last letter [Drabble]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Maleta orz me falta
: Mal bicho - Fabulosos Cadillacs
: Camita♥

Título: Last letter
Autor: Satommy
Pareja: Takachii
Género: Angst[?]
Extensión: Drabble
Notas: YOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO ando desaparecida XD y tengo excusa, me voy del país en unos días y pues, he tenido que hacer mil cosas orz comprar miles y miles de tonterías que no pensaba que necesitaba hasta que hice mi lista ;_; aún me faltan muchas cosas pero ni modo asdasdads ;3; estoy yéndome con unas ganas... Porque QUIERO ver más mundo uwu quiero mejorar mi inglés y hacer mi intercambio en el extranjero 8DDD así que #YOLO asdads Yendo al drabble este... creo que anda bien emo e3e pero ñeh, tenía que desquitarlo de alguna forma D: *patea todo* LIBRE SOOOOOOOY *random* u3u chai♥ SE LES QUIERE


No te escribo esta carta para decirte que te extraño,
te escribo esta carta para decirte que te recuerdo pero no te quiero de vuelta…
Que nuestros caminos partidos han sido lo mejor que nos pudo pasar…

Chinen suspiró, mirando las palabras escritas con una impecable letra hecha con tinta negra de su pluma favorita. Se quedó callado, sin siquiera respirar mientras meditaba en lo que seguiría a todo ello, en cada una de sus palabras de término final de un capítulo que había quedado inconcluso en su existencia.

Fuiste importante para mí, Takaki…
Aún lo eres, pero no creo que haya un “nosotros” en nuestro futuro.
Ambos actuamos de manera incorrecta y rompimos nuestro único lazo…
Estar juntos, es torturarnos.
Buscarnos, es enfermizo.
No somos amigos, porque es tóxico.

El pelinegro bajó la cabeza sobre su escritorio, queriendo contener las lágrimas que de inmediato se hacían presentes y no, porque le causara añoranza o dolor el recordar a su ex gran amor, sino porque era tedioso pensar en cómo algo tan bueno y tan bonito, se había vuelto en algo completamente asfixiante. No tenía control de sus actos cuando estaba alrededor suyo. Perdía la consciencia y era meramente un impulsivo. Estaba loco… y no quería perder los estribos.

Así que por favor Takaki, deja de llamar… Deja de buscarme.
Nos hacemos daño y no quiero esto ya, te quise y te quiero,
pero no es más que algo de un pasado que no sabemos dejar atrás…
Nos dimos el adiós, ¿no es hora ya, de ponerlo en práctica?

Se levantó cabizbajo de su escritorio, caminando hacia el baño a buscar algo de papel y limpiarse la nariz que pronto, se había visto congestionada. En el proceso, se lavó a su vez el rostro para eliminar el recorrido de esas gotitas saladas que tanto odiaba y maltrataban su cutis. Él era Chinen Yuri, por dios, él no podía llorar por ningún pobre imbécil que no lo supo valorar.

Con el poco valor reunido que peleó por juntar, volvió a su mesa y cogió el papel, lo dobló suavemente y lo metió a su bolso. Al día siguiente, en el ensayo para el tour, se lo daría al mayor… Con la esperanza de que esta vez, por fin se cierren todas las puertas de dudas que pudieran aún quedar entre ellos.

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Sus dedos recorrieron con pericia cada centímetro de aquel papel blanco. No tenía detalles, no tenía dibujos, no había caritas cursis ni corazones en medio de la nada para cubrir algún error ortográfico. Era una redacción pulcra y seria. Directa e hiriente.
El castaño leyó por milésima vez una de las tantas cartas de despedida que había obtenido en los últimos meses pero como siempre le pasaba… Se negaba a creerlo, porque Yuri lo había amado, porque para Yuri seguía importante y más que nada, porque aunque fuera Takaki el que lo hubiera alejado primero, era él quien más lo buscaba.

¿Capricho, culpa, negación?

Apretó los ojos y se forzó a no llorar, porque él era fuerte, porque él… Sabía lo que hacía. En su más profundo pensamiento se dejó romper y ahogó todo el dolor de la pérdida pero aunque sus caminos se hubieran roto y su futuro no estuviera destinado otra vez a cruzarlos. Siempre había un más allá donde tal vez, las cosas pudieran resultar.


“¿Verdad, Yuri? 
Algún día… todo podrá resultar.
Porque eres importante... 
Porque yo te soy importante”

Aiotai [Drabble]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Fail~
: Avenida Brasil[?]
: Casa de Laura XD

Título: Aiotai
Autor: Satommy
Pareja: Inoodai[?]
Género: Angst
Extensión: Drabble
Notas: Pues hoy es 3 de Julio y asdadsads ya saben :c para mi es especial, pero digamos que todo el día me la he pasado metida en otras cosas X'D y mi cabeza no ha encontrado concentración. Menos porque una de mis bff me pone su novela y mientras escribo esto, veo bien entretenida el drama cliché de la vida[?] así que bueno, este drabble está FAIL, está horrible y realmente, me da verguenza :c pero no podré publicar cuando esté en mi casa... y ñeh u_u lo sé, está bien básico ;_; pronto ya seré libre ;3; así que esperen por favor mi regreso y mi mejora... PERDÓN, por lo mala que está mi redacción ;___;

Sus dedos cubrieron con suavidad la vista ajena, deslizando en pequeñas caricias el índice de ambas manos sobre los párpados del mayor, riendo despacio ante esas pequeñas quejas que soltaba porque no lo dejaba ver más allá, ni siquiera a él mismo.

-Dai-chan… Ya basta
-No

Daiki rió y soltó de repente al más alto para irse corriendo, pero Inoo fue más rápido y lo cogió desde la chaqueta, tirando de él hasta que lo hizo caer sobre su regazo, rodeando su cintura con los brazos.
Era el tercer día de grabación del álbum y les tocaba ahora estar juntos mientras esperaban a Keito, tenían que grabar la canción de Aiotai pero al menor se le había hecho tarde por alguna razón y mientras los productores se tomaban un receso para el café, ellos se aprovechaban para tener un momento a solas. Desde el inicio de la grabación de sus doramas el tiempo de calidad en los que podían tener intimidad se habían visto reducidos de manera radical y no les era agradable, menos cuando ambos dependían tanto del otro.
Inoo deslizó por debajo de la tela de su camiseta los dedos, hundiendo el índice en la pequeña abertura de su ombligo para hacerlo jadear. Una acción que no se demoró en pasar y más que ello, el pelicastaño gimió, sonrojándose con violencia por esas caricias llenas de pericia que eran desplegadas sobre su piel, tocándolo de esa forma que le robaba el aliento.

-No hagas eso… Acá no, Kei-chan – pidió bajito, con temor que su voz alertara a alguien que estuviera lo suficientemente cerca – S-sabes que no resisto…
-Debiste pensarlo antes, Dai-chan – le regañó su novio, besando en su hombro y subiendo de a pocos a su cuello, tratando de alcanzar sus labios – Podemos hacerlo rápido, nadie está acá…

Iba a responderle con un beso, no era secreto que su ombligo era su punto débil, más cuando era él quien lo tocaba pero la puerta abriéndose le hizo reaccionar, separándose de un salto del cuerpo del alto.

-K-Keito…

La mirada sombría del menor fue todo lo que necesitó para que sus hormonas alborotadas se bajaran a cero. Para que sus revoluciones se enfriaran como si le cayera encima una nevada que anuló todas las ganas de poder probar los deliciosos labios del mayor.

Su culpa, aún le podía.

Con un resoplo de arrepentimiento caminó fuera de la sala de grabaciones hasta que todo el staff restante volviese, no quería ver a Keito, a quien había rechazado y no quería ver a Kei, a quien no había besado por ver a Okamoto tan dolido.

Tal vez, algún día podría liberarse de aquel malestar tan cruel que a los tres, seguía persiguiendo.

Tal vez, algún día podría amar a Kei, sin pensar en el mal que hacía, pero por ahora… Escaparía todo lo posible.

Kei entendería, confiaba en que lo haría, no por nada lo había elegido por sobre todas las cosas.

Perfection [OneShot]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Sueño~~~
: Come back...? - Hey! Say! JUMP
: Cama

Título: Perfection
Autor: Satommy
Parejas: Inoodai
Género: Fluff
Extensión: Oneshot[?]
Notas: Pasó las 600 palabras XD así que es OneShot pero para mí es Drabble -lol- HAHAHAHA aish, me salió bien cursi pero es culpa de Ryu y sus fics Inoodai que me apachurraron el corazón~ necesitaba algo bieeeeeeeeeen dulce para aliviarme la incomodidad así que, salió esto orz Espero les guste X'D prometo subir algo de otra pareja pronto y... Lamento spamearlas siempre con Inoodai :c and... btw X'D Si hay parecidos con la realidad, es PURA IMAGINACIÓN~ -lol- Eso y que este fic salió de una idea de un serial que tengo pero que motivos ya conocidos XD no pienso subir o hacer de acá un tiempo... Igual, siempre he querido un fic donde sean padres♥ u3u asdasdasd alguien me entenderá :'D Yo lo sé~ uwu ya luego, haré el serial que tanto he querido con ese trama


Pasos suaves se escucharon en el pasillo, pero no se quiso despertar. La textura fina de sus sábanas lo amarraban a la cama para que siguiera durmiendo pero un pequeño ruido lo volvió a alertar y no pudo más que abrir sus ojos con pesar. No le gustaba para nada interrumpir sus horas de sueño, el trabajo múltiple que tenía siendo artista y siendo arquitecto le quitaban buena parte de la vida aunque su recompensa fuera la mejor: poder cuidar de su familia.
Soltó un suspiro largo y se frotó con las manos los párpados antes de abrir los ojos y darse cuenta que a su lado, no estaba su novio.

Hace ya tres años que convivían juntos y aunque no estaban legalmente casados, podía decirse que eran el matrimonio más feliz sobre la tierra. Cursi y perfecto, aquel tipo de enamorados que si veías en la calle, te hacían salpicar arco iris con cada paso que daban tomados de las manos.

Se levantó de su cama con molestia del frío y tiró de la sábana para enrrollarse en esta y buscar al culpable de su insomnio, ¿cómo es que si podía soñar con él, le hacía buscarlo a media noche?
Escuchó unos pequeños sollozos de la habitación continua y sonrió con ternura.

Ahora entendía el problema.

Kei se asomó por la puerta entreabierta y vio a su pelicastaño, cargando en brazos a un pequeño bebé con enterizo de tigrillo, un pijama tan curioso que él y el menor, amaban. Se quedó en silencio, observando como tarareaba una hermosa canción de cuna recién inventada y besaba la frente del pequeño ser.
Hace poco menos de un mes que su sobrino había quedado huérfano de madre y padre, y dado que su cuñado no tenía familiares y su hermana sólo lo tenía a él, la patria potestad del bebé había pasado automáticamente a su poder. Inoo odió la idea, jamás había querido ser padre al tener la certeza de lo malo que iba a ser al tratar de cuidar un bebé pero Daiki se negó a que mandaran a la criatura a un albergue.

“Yo lo cuidaré”

Su voz sonó como un dulce susurro y sonrió con completo amor al ser que estaba frente suyo, cuidando como verdadera madre a una pequeña vida que no tenía ni una pizca de su sangre corriendo por sus venas.
Observó como el más bajo se asomaba a la ventana y señalaba al cielo, contando al bebé que ya respiraba acompasadamente, cómo es que las estrellas brillaban tan altas sólo para ellos.

Contándole de cómo “el tío Kei”, le había dicho su primer ‘Te amo’, en un campamento que hicieron escapándose del trabajo.

-El pequeño dormilón ya volvió a quedarse dormido, Dai-chan

Su corazón latía con fuerza y estaba seguro que su rostro estaba rojo al ver la perfección de Daiki con tanta facilidad. Sentía que el aire le faltaba por la ternura inmensa que su sonrisa pura e inocente le provocaban, queriendo lanzarse a besarlo y a hacerle el amor mil veces por lo único y especial que era.

-Lo siento, ¿te desperté?

Observó con detalle como el ojicastaño dejaba en la cuna al pequeño bebé que balbuceaba en sueños y se acercaba a él, hasta abrazarlo por el cuello para acercarlo y besarlo castamente en los labios.

-Yo no puedo dormir sin ti – susurró, acariciando con la punta de la nariz, la del menor – Vamos a la cama, mamá Dai-chan
-No te burles Kei – se quejó apenitas, besándolo otra vez – Quiero que crezca en un ambiente sano y lleno de amor…
-Te tiene a ti, amándolo con locura… Y me tiene a mí, que te ama con devoción – se rió despacio, esquivando el pequeño golpe que su novio le quiso dar – Y también lo amo a él, porque me ha hecho entender que quería una familia cuando ni siquiera la buscaba
-Cursi…
-¡Dai-chan!
-¡Kei-chan! Shhhh! Lo vas a despertar

Ambos riendo se abrazaron y apagaron la luz de la habitación del bebé, yendo prontamente a su propia cama para dormir enlazando las piernas y rodeando la cintura del otro, con sus brazos.

La perfección existía, Kei estaba seguro de ello, tan seguro como que se llama Arioka Daiki.

Careta de Porcelana [OneShot]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Cabeza, duele~~~
: Try Hard - 5SOS~
: Cama

Título: Careta de Porcelana
Autor: Satommy
Parejas: Inoodai
Género: Lemon[?]
Extensión: Oneshot
Notas: Ya han de saberlo~ hoy es 3 de éste mes y pues, saben que para mi es una fecha más que especial que no tiene algún tipo de descripción. Mi motivo lo saben pocas personas y sólo una en especial, ya creo que debería dejar de hacerlo pero algo simplemente me lo impide. Para hoy, que se hace un año más, había planeado terminar de escribir una historia grande pero mi cabeza, mi tiempo y mi ánimo no han contribuido del todo~ Yo hubiera querido algo más de mi, pero no ha resultado. Espero no decepcionarte~ Chango. Feliz 3 de Junio.
P.D.: En facebook publiqué esto~ LEER AQUÍ! XD que es una historia que pensé de la nada uwu me gustaría saber si quisieran que la siguiera o no~ por favor D: póngalo en la entrada y coméntenla o denle like[?] Gracias... X'DDDDDD♥


La lluvia caía contra la ventana de la habitación pero ambos estaban tan abstraídos en su propio mundo que, aunque hubiera tormenta o se declarara la guerra, ellos seguirían ahí, mirándose, tocándose.

Kei deslizó sus dedos por la espalda del menor, su piel tostada erizándose con cada suave caricia que le proporcionaba y Daiki, en su posición con el rostro apoyada en la cama, sólo podía derretirse.

No es que al mayor le gustara tener así a su castaño, odiaba el simple hecho de hacerle el amor sin ver sus ojos pardos pero había un toque de lujuria que se expandía por cada una de sus venas hasta desatarlo con frenesí cada que lo veía desnudo que esa posición donde lo tenía en cuatro, dejaba de importarle. Llegaba al punto, que lo ponía más duro. Lo tomó de las caderas para erguir más su trasero y acercarlo a su rostro, besando las suaves nalgas de un sonrojado Arioka que apretaba las manos sobre las sábanas, gimiendo un bajo “Kei-chan” que podría pasar desapercibido para cualquiera, menos para él.
Sus labios surcaron un recorrido húmedo que tenía por camino cada vértebra de su esbelto cuerpo, sus dedos marcando con más y más fuerza sobre sus caderas al estar tan excitado que no podía ya con su propia erección pero quería disfrutarlo más. Le gustaba, disfrutarlo hasta hacerlo perder el control.
Sus labios alcanzaron sin darse cuenta aquella entrada que aún se mostraba cerrada, estrecha… Aún a pesar de todas las veces que la había profanado, a pesar de tantas veces que lo había poseído su cuerpo aún seguía siendo como la de un inocente.

-N-no, no lo hagas… Sólo entra… Kei-chan!
-Shhhh

El mayor miró sus ojos pardos medios aguados por el placer contenido, por cómo su cuerpo se estaba doblegando y ardía en necesidad de entregarse pero tan sólo le regaló un guiño coqueto. Malvado. Y sin dejar de observar como sus labios se entreabrían y mordía su lengua para no gemir, introdujo su lengua en la abertura, amarga y dulce a su vez. Besó el contorno y luego le dio una pequeña mordida, sintiendo al cuerpo debajo del suyo retorcerse de placer, gritando su nombre con ese tono agudo que le erizaba los vellos más pequeños de la nuca.
Dejó de tocar sus caderas para tomar acción con las manos, su mano izquierda acariciando esas dos gónadas de la base de su miembro y la diestra, dirigiéndose a su entrada. Separó los labios del pequeño agujero e introdujo con algo de dificultad el índice, escuchando aquel quejido tan bien conocía y empezó a moverlo. Lento, muy lento, de forma circular. Cuando sus músculos se hubieron acostumbrado, sonrió con malicia y clavó la uña contra la pared sensible de su ano, metiendo su lengua de un solo movimiento, disfrutando con aquel gemido que seguro, hasta los vecinos oirían.

Lo amaba, cada parte de él, lo amaba.

Penetraba con ritmo su interior, su lengua lamiendo y saboreando cada centímetro que llegaba a entrar más allá y su dedo jugando y rasgando cada pliegue de su estrechez. Sus dedos libres de la otra mano ya empezaban a sentir aquel líquido lubricante peculiar, tomándolo con libertad para masturbarlo dedicadamente apenas unos segundos y luego pasar a sus pezones. Los apretaba, los jalaba, los pellizcaba y los gritos de placer de su amante, eran lo que más le satisfacía.

Kei no dudaba, que él sólo podría llegar al orgasmo de escuchar a Daiki, gimiendo.

-Kei-chan… por favor…

Su voz de súplica, sus ojos que casi se lo comían con la mirada le hicieron soltarlo, su presa lo veía con amor y pasión, la combinación perfecta y él, ya no deseaba tenerlo de espaldas.
Suavemente lo giró tomándolo por la cintura y acarició sus pantorrillas por la parte de atrás, deslizando sus manos más y más hasta que le tomó las nalgas y las apretó, llevándose un quejido de vergüenza que pasó por alto. Lo observó detenidamente y luego recorrió hacia atrás el camino hecho por su tacto y fue elevando sus piernas hasta que las acomodó en sus hombros, haciendo que la cercanía de sus cuerpos fuera mínima, haciendo que sus respiraciones se volvieran una sola cuando se hubo inclinado a tomar posesión de sus labios húmedos que no dudaron en corresponderle.

La punta de su glande llegó sin problemas a su orificio y lo embistió de un solo golpe, haciendo que sus testículos se apretaran de manera deliciosa contra sus suaves nalgas cada que remetía su pene en él. Siempre lo embestía brusco y fuerte, porque le gustaba llevarlo al cielo mientras el se fundía en las llamas del infierno. Era un placer pecaminoso, sólo que bañado en amor.

Sus manos acariciaban y apretaban su cintura, sus labios lo besaban hasta que el aire se hacía nulo y hasta que la saliva se volvía hilos que los unían. Apretaba más y más sus caderas contra las suyas, sus nalgas rebotando contra su parte baja y el sonido húmedo de dos cuerpos fundiéndose llenó de arriba abajo el lugar, los ecos de gemidos y palabras llenas de emoción salían de sus labios que apenas y se despegaban y lo sujetaba, firme, para que no se atreviera a escapar o cuidando tal vez, que alguien se lo robe.

Daiki bajó las piernas con gracilidad y se abrazó a su cuerpo con ellas, sus manos pronto dejaron la tela bajo ellos y se aferró a su cuello, acercándolo más, dejando que sus pechos compartieran latidos y se hicieran un solo sonido. Un palpitar desbocado, lleno de vida. Su cuerpo temblaba igual que el mayor, los dos perlados de sudor ya no podían contener el climax inminente pero Daiki moría, moría porque lo siguiera embistiendo porque se sentía, porque le encantaba la sensación de desgarre que el mayor provocaba en su intimidad, partiendo en dos su cuerpo una y otra vez cada que se introducía a él.

-Y-ya… Dai-chan…

El castaño tan sólo lo miró con sus ojos pardos y lo besó con pureza, dejando que su interior pronto estallara en luces blancas en su mente y en líquido lechoso entre sus cuerpos. Fue instantáneo cómo sintió la calidez de su semen llenarle hasta lo profundo de sus entrañas y también sintió como al perder el tamaño de su falo, el líquido blanquecino resbalaba por los contornos, llenándolo de sí mismo tanto dentro como fuera.

Se quedaron observando el uno al otro durante unos segundos, dándose un pequeño beso antes de volverse a recostar en la cama del menor, riendo despacio al sentir la dicha de estar juntos y corresponderse como dos locos enamorados.

-Kei-chan… - el castaño le lanzó un beso y se acurrucó en su pecho – Ya va a llegar mi esposa
-Ah… lo sé, lo sé – susurró el mayor – Lamentablemente, no quiero dejarte
-Ni yo, pero ya pronto se cerrará el contrato con su familia y podré firmar el divorcio
-¿No te da miedo que digan algo por escaparte con el chofer de la mansión?

Kei le miró tan serio que por un momento pensó que lo decía de verdad pero luego rió, consciente de que jamás diría algo tan estúpido.

-Bueno, me da igual

Ambos volvieron a mirarse y se volvieron a besar, deslizándose debajo de las sábanas de seda por un instante más hasta volver a la realidad que los consumía. Una careta de porcelana que ya pronto, dejarían atrás para tomar un rumbo, juntos.

Un rumbos que hace mucho, buscaban y querían.

Stick [Drabble]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Empty
: Nothing~
: Escritorio

Título: Stick
Autor: Satommy
Parejas: Ariokamoto friendship!
Género: Angst[?]
Extensión: Drabble
Notas: Está dedicado, llegará a quien deba llegar aunque dudo ciertamente que lo lea.


Keito era callado, al punto que a veces se preguntaba si en realidad estaba escuchando todas las cosas que tenía para decir pero cuando sus ojos encontraban los suyos, entendía sin necesidad de algún sonido en particular que el menor estaría ahí para él.

Que siempre estaría ahí.

No tenía una vida normal, el día a día en su casa eran peleas constantes, una guerra de palabras hirientes y sarcasmo que muchas veces amenazaban a llegar a los golpes, haciéndole temblar de miedo. Haciéndole cuestionar, por qué él entre todos los demás tenía que sufrir algo así.
No es que no amara a sus padres o a su hermano, para él eran su razón de ser pero desde que aquella mujer pisó su hogar, poco a poco toda la situación se fue desmoronando.

¿El amor, era tan ciego?

Muchas veces callaba, observando como la joven de cabello ondeado respondía a su madre y criticaba el accionar de cada miembro en el hogar, callaba porque sabía que a su hermano le dolía cuando alguien iba en contra de la madre de su sobrina y de la persona que amaba.

Entendía el sentimiento, de proteger a quien quería pero de verdad, ¿el amor era tan ciego?

Quería ayudar, quería apoyar, pero los gritos iban y venían, haciéndolo sentir cada vez más inútil en ese lugar, que realmente más que apoyar sólo era un estorbo.

Y le dolía, porque era su familia y veía como alguien que no pertenecía a ella, la hacía trizas.

-No llores, Dai-chan

Sus ojos pardos se cristalizaron y se abrazó más a sus rodillas mientras las manos del joven recorrían su cabello hasta sus mejillas tratando de darle consuelo porque era lo único que podía hacer.

Porque era lo único que sabía hacer.

Era tan malo diciendo palabras de ánimo, palabras de apoyo… Cada que trataba de decir algo bueno, terminaba siendo un desastre e hiriendo más al castaño pero al fin de cuentas, siempre seguía ahí apoyándolo porque lo quería, porque lo entendía, porque en su casa tampoco era todo tan fácil y comprendía la impotencia de querer ser de ayuda y hacer a todos felices pero no ser capaz y menos, cuando eso involucraba traicionarte a ti mismo.

-No es justo, Keito… No lo es
-Sé que no – susurró – Pero no llores, por favor

Arioka se arrimó un poco más al menor y se quedó sollozando, aunque jamás le dijera nada bueno como apoyo, aunque jamás pudiera darle consuelo con palabras de ánimo, su sola presencia hacía que todo lo malo en su vida se convirtiera en algo relativamente, tolerable.

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