12 th [OneShot]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Macroeconomía~~ ewe
: Nada D:
: Cama de mis padres :'D


DEDICADO A MI COSI AGEHA♥ Y A LA NIÑA ADORABLE DE YUI♥
Sí, sí uwu a las dos juntas~

Título: 12th
Autor: Satommy
Parejas: Inoodai
Género: Lemon[?]
Extensión: OnesShot
Notas: Sinceramente estaba escribiendo "My Servant", para mantenerlo actualizado antes de que entrase a exámenes *sigh* Pero por motivos de una imagen random que me crucé por ahí X'D pues salió esto, sinceramente tengo un defecto de fábrica ;_; por más que me enfoque en algo no me sale e Inoodai viene y pisotea mi cabeza :'D perdón, trataré de seguir los otros y terminar de una vez lo de Takachii antes de que se me pase el año ;3;!
P.D.: Aunque diga que esto no estaba planeado, porque no lo estaba, se lo estoy dedicando a dos niñas que conozco porque... porque sí, ellas sabrán[?] Yo no soy buena persona, realmente soy una bitch con patitas y no sé bien como apoyar a las personas que aprecio... Por eso, se los dedico, para que su mente siquiera se ocupe tantito, aunque sé que Yui preferiría un YamaYui y Stefany un Yamachii orz Perdón!


Desde la mañana lo había visto deprimido, su cabello no estaba peinado, su piel no lucía tersa y para coronar como cereza a su desgracia, sus ojos no brillaban como siempre al verlo. De hecho, ni siquiera lo veían. Inoo sentía una opresión en el vientre al pensar que su novio estaba enojado con él, era de esos malestares incómodos que eran imposibles de definirse porque no había palabra posible que pudiera captar en su plenitud lo fatal que se sentía. Ansiedad, miedo, fastidio, frustración... Tantas cosas que le hacían sentirse enfermo y no sabía cómo solucionarlo.
Es día llegó a la empresa temprano, había salido antes de lo esperado de su casa y su padre lo había llevado en su carro, así que estaba ahí antes que nadie. Yabu tuvo la misma casualidad de ser llevado, sólo que él con la ayuda de su cuñado y padre de su sobrina, se había quedado a dormir aquella noche en la casa de su hermana y jugado con la bebe hasta tarde, por ello le hicieron el favor de acompañarlo hasta ahí.
Para él, ese había sido el único cambio de rutina y por ello no comprendía del todo esa sensación que Daiki emanaba con cada cosa que hacía. Podría estar exagerando pero ante sus ojos, una sombra negra rodeaba el delgado cuerpo de su castaño, dejando en claro la depresión que tenía acumulada en él. Sin embargo y aunque muriese por acercarse durante el ensayo, no pudo hacerlo, ambos estaban ya sobreadvertidos sobre muestras de afecto en el trabajo, por lo menos en el transcurso de éste así que si querían siquiera conversar, debían esperarse hasta el final para hacerlo.

Pero ello era una tortura, de verdad quería vomitar con lo mal que se sentía.

Su relación con Arioka no había sido de lo más sencilla, en realidad era la historia de amor más trágica que la Johnny's guardaba celosamente entre sus paredes pero al finalizar tantos problemas, tantos dramas, corazones rotos y lágrimas; después de atravesar tantos desafíos... Ellos habían logrado estar juntos y tener un amor fuerte. O eso creía hasta ese momento, pero cada que miraba de reojo por el rabillo de sus párpados al menor, algo le terminaba acongojando. Lo conocía tan bien que sabía que algo estaba mal,muy mal.

-Terminamos, gracias por el trabajo de hoy

Inoo se inclinó unos centímetros por respeto, la única despedida que fue capaz de hacer ya que después de 6 horas de ensayo, incapaz de poder saber qué le pasaba a su novio, su cuerpo había alcanzado el máximo de tensión y la desesperación. Escuchó a Kota hablándole, incluso Hikaru saludándolo por quién demonios sabe, ¿que no podían entender la situación con sólo verlo? La fatalidad de la situación alcanzó el climax cuando vio que Daiki se giraba rápido para salir por la puerta al escucharlos ¿qué ocurría? Reaccionó de inmediato y caminó tras él, o mas bien, corrió tras el chico para darse por enterado de una vez qué sucedía, las cosas no podían ponerse mal de un día a otro sin un motivo real. No quería siquiera pensar en que ellos...
Sacudió la cabeza y se apresuró, adentrándose en esa maldita habitación que tanto le gustaba a Daiki como resguardo -y que él odiaba tanto porque ahí muchas veces el menor había tenido relaciones con su ex novio-.
Tocó una, dos, tres veces la madera con su puño, esperando una respuesta que jamás llegó, pero volvió a insistir sólo con el ruido, ¿qué palabras podría decirle si es que ni siquiera comprendía la razón de su accionar?
El "click" del cerrojo fue la luz verde a sus acciones así que no tardó en abrir la puerta para encararlo, su vientre contrayéndose tan sádicamente que moriría de dolor en ese punto de no poder arreglar las cosas. Sus ojos incluso se estaban humedeciendo.

-¿Qué sucede? - preguntó acercándose al otro extremo de esos 7 metros cuadrados llenos de vestuarios - ¿Por qué... estás así?
-N-nada... - susurró en una obvia mentira, no le costó reconocer sus lágrimas ni el color rosado de sus mejillas a causa de su llanto
-Daiki, no me mientas otra vez por favor
-¿No debería ser yo... el que dijera eso?
-¿Q-Qué?
-Kei... Sólo ha habido una vez que yo te mentí... y fue... fue cuando estaba saliendo con Yuya, pero tú siempre me has mentido con respecto a lo de Yabu, incluso ahora lo haces
-Yo ya no tengo nada que ocultarte, hace mucho terminé con Kota - odiaba tanto cuando su castaño llamaba al otro por su nombre de pila, lo odiaba tanto como el recordar que él había sido el primero en poseerlo, aunque no tuviera derecho a decir nada era algo que nunca podría superar. Sintió la furia recorrer sus venas y acorraló el cuerpo del más joven contra la pared - ¿Qué sucede?
-¿De verdad lo has superado? Te costó tanto dejarlo... Y hoy, hoy llegan juntos y... seguro recordaron su maldito "destino" en el ascensor, ¿no? Ustedes eran los destinados a estar juntos y...

El alivio se presentó como una luz, su cuerpo dejó de sentir el fastidio y su vientre dejó de doler. Sus manos bajaron con suavidad y delicadeza hasta las caderas del castaño y lo rodeó en un abrazo íntimo, fuerte y seguro. Por fin entendía lo que había estado sucediendo en la cabeza enmarañada de su novio.

-¿Por qué debes revisar páginas de las fans? - su silencio corroboró sus palabras, no era necesario ya la preocupación - En algún momento creí que Kota...
-Yabu, Yabu... - corrigió en sollozos el menor, afianzándose a su ropa con ambas manos hasta arrugarle la camisa, a Kei no le importó
-Yabu, en algún momento creí que Yabu era la persona que era para mi, que el destino me había enlazado a él desde el mismo momento que entré a trabajar aquí... Pero fue lo mismo que tú pudiste haber pensado sobre Takaki

Remarcó la palabra, el énfasis puesto denotó sus celos. Sus manos bajaron hasta deslizarse bajo su ropa, acariciándole la piel de su cintura, incluso dejando pequeños arañones. Sus piernas suavemente se fueron intercalando en las del menor, haciendo que las separase y cayera unos centímetros hacia abajo. Sus rodillas lo sostuvieron y lo miró a los ojos aún con lágrimas.

-T-te costó tanto dejarlo... Siempre me dijiste que lo amabas! Y hoy incluso han llegado juntos, los dos temprano, seguro tuvieron un reencuentro por los 12 años de estar juntos por acá...
-Estuve tres años con él, ¿tú unos 5 tal vez con Takaki? - Daiki calló, su rostro avergonzado girándose para evitar el contacto visual con el mayor - Deja de estar inseguro, por favor y deja de creer que te voy a engañar, me costó tanto tenerte... ¿Crees que arriesgaría tanto? ¿Crees que podría perderte tan fácil otra vez?

Sus ojos pardos se cerraron para dejar aflorar la debilidad tan propia de su persona, llorando desconsolado y roto por dentro, el temor de pensarse menos o de no ser él en realidad quien Kei quería. Era verdad que él había tenido una relación más larga con Takaki, pero también fue él quien terminó antes al darse cuenta de lo que en verdad sentía. Fue él quien soportó los besos robados, las tomadas de mano a escondidas, el tener relaciones a todo momento en lugares escondidos que nadie nunca supo. Fue él quien actuó como el otro por meses hasta que por fin Inoo había tenido la realización de quien era a quien amaba, no había sido su culpa, pero a esas alturas su pobre alma ya estaba doblegada y se sentía inútil. No era su culpa, de verdad lo sentía pero no lo era. No podía culparlo de tener tanto miedo de pensar que no lo amaba.

-Shh shh... No llores

La voz del mayor apenas fue un susurró, pero era cálido y le entregaba esa confianza que envolvía su cuerpo con un calorcito agradable con tanta facilidad. Entreabrió los ojos al verlo, sus manos ya estaban posicionadas sobre sus piernas y podía sentirlas jugando sobre su cuerpo, ¿era en verdad tan simple? Soltó un suspiro pequeño, su cuerpo tenía esa reacción casi inmediata cuando se trataba de él pues nadie había conocido su cuerpo tan a la perfección como Inoo lo había hecho.

-Te amo Daiki

Se inclinó hacia su castaño, sus labios buscando con fiereza tomar posesión de los rosados y pequeños que poseía el menor, mordiéndolos lentamente hasta lograr que los separase para así lograr introducir su lengua en un movimiento sutil. No le costó ni un poco llegar hasta el fondo, la boca del castaño era una cueva exquisita donde sus puntos claves se escondían por las encías, era ahí y justo ahí donde podía sentir su cuerpo derretirse bajo su tacto. Inoo volvió a recorrer su cuerpo, la delicadeza y pericia con la que lo trataba era como si se tratase de su piano favorito, cada tecla que presionaba era un punto erógeno que le hacía gemir con un tono agudo, tan dócil y sensible que era fácilmente considerado, una droga.
Se tomó su tiempo, su lengua dejando en paz su cavidad para bajar con una lamida hasta su cuello, succionando y marcando con pequeñas mordidas un recorrido que se expandió hasta la clavícula donde su brusquedad fue haciéndose cada vez más notoria. Jamás le hacía aquellas marcas tan brutales en lugares que pudieran observarse, no por los problemas que traería sino porque le exasperaba pensar que alguien más pudiera saber lo sumiso que era Daiki teniendo relaciones, ¿quién no quería a alguien así para poseer?
Su mente traicionera le hizo recordar a Takaki en su lugar, tomando posesión de esa nívea piel y perdió el control, ¿por qué se había demorado tanto en darse cuenta? Su relación tenía menos tiempo de duración pero no significaba nada, Daiki había tenido una relación de 5 años que terminó dos años después del debut de HSJ pero él con Yabu inició justo después de esa ruptura... Él en realidad confundió mucho sus sentimientos de amistad con amor, siempre dependiendo del mayor. Le hizo daño.

Daiki ahogó un quejido agudo, cuando Inoo se dio cuenta había arañado tan drásticamente su cintura que unas gotitas de sangre empezaban a manchar su camiseta blanca.

-Kei...

Aquel blanco ser manchado por su estupidez, ahora era suyo... Era suyo en cada sentido. Apoyó la frente en su hombro, cerrando los ojos arañó con más sadismo su espalda escuchando nuevas quejas y sollozos del menor, pequeños golpes que sus puños le daban aunque, disimuladamente, dulces gemidos dispersándose por lo bajo. Tan endemoniadamente sumiso y masoquista.
La dureza de su hombría estaba palpitando bajo su pantalón, reclamando de una vez por aquel pequeño agujero que era suyo. Sus manos con pequeños rastros de sangre por la brusquedad con la que marcaba su piel fueron acercándose hasta la hebilla de su pantalón, soltándola de un sólo tirón, lo mismo pasó con el botón que aún sostenía a presión la prenda y con el cierre que apretaba el miembro del más bajo. Sonrió satisfecho de verlo así de erecto, tan duro y ansioso por ser tocado. Empujó hasta los tobillos del castaño las prendas inferiores, cayendo hasta los tobillos el pantalón y el boxer que habían estado cubriendo su intimidad. Desde su posición, sus ojos podían observar perfectamente el paisaje hacia sus pies, ¿no eran acaso sus piernas demasiado perfectas? Sonrió de lado y con la misma fuerza con la que había marcado su cintura, arañó las caderas y los muslos del menor, haciendo surcos rojizos y ligeramente sangrantes hasta la altura de las rodillas donde se hubo detenido, tomándolo de pronto por detrás de estas para de un salto, acomodarlo sobre sus caderas.

-¡Kei!

Su rostro se encontró con el suyo, sus ojos aún tenían gotitas saldas amenazando por caer por los bordes. Su novio era una delicada flor de la cual abusaba en momentos así, al cuál le encantaba marcar con manos y dientes porque, ¿sino cómo se aseguraba que nadie más lo tocara? Sólo él, después de cinco años perteniéndole a alguien más, sólo él podía ser su dueño.
Volvió a dirigir sus labios a los suyos, era una unión bastante suave y muy delicada a diferencia de sus acciones sobre su cuerpo, no es que buscara maltratarlo, no es que quisiera golpearlo con furia o hacerle daño de cualquier manera.
Pero sus sentimientos eran desbordantes, posesivos. Al igual que por su amor podía llevarlo a caer en una desolación inigualable, podía convertirlo en todo un animal al celarlo. Pero nunca, nunca podría hacerle algo permanente a Daiki. Cada una de las pequeñas heridas que le dejaba, terminaban por desaparecer a las dos o tres semanas, sin dejarle algún rastro, tampoco le hacía el amor con tanta brusquedad seguidamente, eran sólo contadas veces. Sólo en esos momentos en los que de verdad, quería dejarle en claro que no sentía nada por nadie más que por él.

Su índice y el anular encontraron el camino por entre sus nalgas, la entrada del menor tan estrecha y contraída como siempre, apretando incluso más al sentirlo acercarse amenazante a profanarlo. Ello era incluso más excitante. La misma mano que estuvo a nada de introducirse por su ano lo sostuvo fuertemente por las nalgas, su cuerpo se apretó con mayor presión contra él y lo acorraló hasta sostenerlo sólo con su cuerpo contra la pared, de esa manera la facilidad para bajarse los pantalones ya abrirse la bragueta le ahorraba tiempo. Un jadeo ronco atravesó su garganta al sentir su falo liberado, la cabeza de su pene rozando exquisitamente aquella estrechés que sus nalgas le producían.

-Te amo

El mayor le sonrió con lascivia, tomando sus caderas firmemente, clavando las uñas en estas para elevarlo unos centímetros por encima de sus caderas, acomodándose bien debajo de él. Ambos mirándose a los ojos, compenetrados en sus almas, en sus corazones ¿no eran acaso sus miradas las más sinceras y las que más podían expresar lo que sentían? Lo dejó caer justo sobre su miembro, una estocada perfecta y certera. Escuchó el grito de dolor del más bajo, él había contenido el gemido de esa intromisión al morder su hombro hasta hacerlo morado por la fuerza. Suavemente rodeó su cintura y lo hizo apretarse aún más hacia abajo, obligando que sus testículos acariciaran los glúteos del menor, quería incluso que estos se pudieran introducir dentro de su recto. Era tan malditamente cerrado que por más que lo hicieran todo el día, sus paredes jamás cedían o perdían el diámetro ese tan angosto. Sintió como el menor lo abrazaba temblando, su cuerpo ya teniendo espasmos de un pequeño orgasmo sin siquiera moverse, su líquido seminal salpicando con pequeñas gotas calientes sobre su ropa pero aún así, faltaba aún para ellos. Moviéndose sólo de caderas, logró acomodar el falo de su novio debajo de su ropa, dejando que la calentura de ese pene se frotase contra su piel, acomodando a veces la punta en su ombligo. Eso desquiciaba a Daiki y justo en esos segundos, podía verlo retorcerse de placer.
Tomó aire, al igual que Arioka, ambos nuevamente posando la mirada en el otro y de un desliz salió de su interior, dejando sólo el glande marcando el camino para nuevamente embestirlo con brutalidad, tan fuerte como sus caderas podían moverse para incrustarse en su menudo cuerpo. Lo escuchó gritar, era casi como si lo estuviera partiendo en dos pero amaba poder hacerlo suyo así, porque sólo él era capaz de satisfacerlo con cada mínimo detalle capricho que buscaba, con cada detalle sádico que podía inculcar en sus acciones.
Con los dientes tomó un pedazo de piel de su cuello, advirtiéndole con ello que se venía lo más fuerte, había esperado ya mucho tiempo y la agonía que hubo sentido en el ensayo tenía que desfogarlo de alguna manera. Sintió el calor desplegarse por cada átomo de su cuerpo y empezó a moverse, con cada movimiento el sonido húmedo de sus gónadas golpeteando contra el trasero del menor que amortiguaba bien su fuerza. Lo escuchaba gemir, fuerte y ahogado contra su oreja, sus quejas por sus manos que aún osaban marcarlo con surcos o por sus dientes que apretaban sobre su piel hasta volver a marcarla con irracionalidad.

Estaba cerca, demasiado cerca, sus venas se marcaban dentro, podía sentir que llegaba incluso al esfínter del castaño. Su cuerpo empezó a temblar y afianzándose con necesidad al cuerpo del más bajo, eyaculó salpicando todo su semen en su interior, no tardó mucho hasta que el segundo orgasmo y el más fuerte de su novio, también rebalsara y manchara sobre su cuerpo, debajo de sus prendas pero quemando con su esencia su cuerpo.

-K-Kei... te amo...

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Arioka miró a Inoo con esos ojos tan rabiosos que el mayor desvió la mirada en un segundo, mordiéndose la lengua y evitando decir algo pues ya todos eran conscientes de lo que podría pasarle si abría la boca.
Estaban en el vestidor del concierto, cambiándose lo más rápido posible mientras los de 7 estaban afuera haciendo su presentación. Habían sido distraídos, ni siquiera se habían acordado pero apenas el castaño se quitó las prendas del primer acto, Hikaru dejó salir un grito de miedo puro.
Daiki estaba tan herido y magullado como si se hubiera peleado... Con un gato o algo parecido.
Todas las miradas habían corrido hacia el pelinegro que sólo volteó al sentir esa punzada extraña en su espalda por ser observado, abriendo grande la boca al notar que aún cada vestigio que le hizo en su momento de locura, brillaban con orgullo en el físico de su novio. Por un momento sonrió, pero no tardó en recibir un golpe en su hombro por departe del menor.

-¡Nunca te controlas!
-¡Pero tú nunca me detienes!
-Deberían... dejar de tener sexo salvaje tan a la literal...

Hikaru los miró, terminando de abotonarse el saco antes de salir, Yabu y Takaki se hubieron adelantado pues aún era un tanto incómodo ello.
A fin de cuentas, ver cómo tu ex pareja disfrutaba más teniendo relaciones con otro no era precisamente, lo más agradable.

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Esto empezó como un drabble de 300 palabras e_e
Terminó siendo un oneshot de 3035 palabras...
Lo hice como un fluff, lo cambié luego a slash...
Ha terminado siendo lemon *fail*
Sinceramente X'DDDDD hace mucho tiempo no escribía así :'D ¿Me pasé con Inoo? ¿Con su manera de ser tan rara y bipolar? ¿O la de Daiki fue peor? Espero que les guste y si no me comentan juro que no les vuelvo a escribir nada[??????] LOL!
Es broma, les quiero lectoras/es uwu♥

Snowy Rainbow [6]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: No he estudiado 8D♥
: Thank you - Thank you
: Cama de mis padres~~


Notas: Este capítulo era supuestamente el final pero no me alcanzó tiempo/imaginación/word[?] así que se alargará un capítulo más y un epílogo y será el fin finito X'D lamento lo mal que termina éste pedazo de fic -eldeahora- Porque son las 7:14 am, no he dormido en toda la noche porque me dormí el domingo hasta las 5 pm~ y... debo estudiar para mi examen 8D pero como soy dios no lo he hecho por webear... HAHAHA u3u así que eso haré en un rato porqueeeeeeeeeeee aún debo dormir siquiera una hora o dos u3u Se aceptan críticas o comentarios~ gracias[?]
P.D.: Escúchenla LOL! Thank you - Thank you

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Hikaru se frotó la mejilla observando a ese desconocido recostado sobre su cama, durmiendo y haciéndole preguntar por qué demonios era él quien debía donar sus aposentos cuando había sido Inoo el motivo de aquella invasión o Yabu, que era el que había dejado que se quedara cuando era de madrugada y el susodicho había caído inconsciente en el baño, bebido a más no poder. Suspiró con malestar y se sentó al pie del colchón, estaban a solas porque el mayor había ido a cerrar la oficina por ese día que al parecer, lo tomarían libre e Inoo que aún no daba señales de vida después de lo ocurrido. A grandes rasgos, y a lo que había entendido, todo había sido causa de unas cartas hechas por el ex de Kei que ahora estaba internado con un pronóstico extraño en un hospital en el centro, no es que no supiera nada de aquella persona pues él conoció al pelinegro cuando ya llevaba una relación con el joven pero después de tanto tiempo creyó que incluso, lo había superado. Groso error. Eran ambos como unos imanes que no sólo se dañaban al estar juntos, sino que también separados eran capaces de destrozarse mutuamente, ¿qué solución había para algo así? Se quedó pensando profundamente, cerrando los ojos al apoyar la barbilla sobre las manos cruzadas, sus codos reposando en las rodillas para sostenerle la cabeza, todo se iba saliendo de control, incluso más de lo que ya hace un año lo había hecho algo que no sólo le hacía erizar la piel del miedo sino a su vez le llenaba el pecho con dolor. Quería a Inoo como a un hermano, verlo sumido en una depresión tan profunda no había sido fácil, ni para él ni para Kota que juntos hicieron esfuerzos para sacarlo a flote pero nunca lo lograron del todo y en momentos así, quedaba más que claro que fue apenas una fachada y mentira que el pelinegro se inventó para sobrevivir y para que ellos también, estuvieran en paz.

Sus ojos volaron hacia el joven con semblante tranquilo, después de la muy mala noche que a todos les había hecho pasar, supuso que era merecedor de ese descanso. Estaba siendo cruel juzgándolo y queriéndolo echar de su departamento cuando ni siquiera sabía qué parte de toda la historia él jugaba ahí dentro, ¿qué pasaba si se había visto envuelto en todo el drama que aquel par traía? Si él había tenido que vivir lo que ellos solo que de parte de la ex pareja de Kei, si era así… Le compadecía completamente.
Arioka nunca fue el mejor de los apoyos.
Tan débil como era, nunca terminó de agradarle que fuera un llorón y que siempre tuviera a Kei detrás de él como si fuera su propia madre, más que un novio. Siempre lo veía distraído y pendiente del móvil queriendo saber cómo estaba y cuando no lo sabía, su amigo llegaba a un momento en crisis excepcional… Aunque no podría mentir, muchas veces también había visto a Daiki correr con el mismo comportamiento enfermizo por el otro, queriendo saber desesperadamente cada paso que daba o qué dejaba de hacer cuando a su parecer, cada uno debía tener su espacio de gracia.

-Supongo… que así se escribieron las cosas

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“Siempre te esperé… ¿sabes? Siempre pendiente de ti, siempre queriendo saber de ti,
siempre amándote aun cuando mi cuerpo no podía serte fiel.
Anhelé tu presencia, anhelé tus abrazos, pero la frialdad de tu corazón me derrotó…
¿Es fácil, Kei, el olvidar? ¿Es fácil, Kei, superarme?
¿Tan poco te importé?
¿Tan poco fui para ti?
Si en la luz vez una sombra, tal vez sea que tu alma reconoce
el fantasma de mi memoria.
Si en la oscuridad, ves una luz,
tal vez tu tristeza, reconoce mi sonrisa valiente que no se dejará ahogar.”

Dolía, punzante y cruel su sien, era martillante y cada mínimo sonido le disparaba un maldito pito en las orejas que le hacía más insoportable el momento. Su cabeza reventaba, sentía como si le estuvieran cosiendo uno a uno los pedazos del cerebro para conformar uno sólo y si hablaba de su cuerpo, estaba completamente adormecido. Sus piernas sentían ese dichoso cosquilleo al igual que sus brazos, era doloroso, incómodo y en un punto masoquista, hasta divertido. Sentir tanto tan de pronto le hizo sentirse extraño aunque libre. Pero fue algo mucho más fuerte lo que no pudo dejar de percibir. Esos síntomas de la abstinencia. Ansiedad que provocaba temblor a sus manos y el malhumor palpable que crecía dentro de su vientre que estaba peleando por contener, ¿Era tan difícil salir de ello? Quiso moverse pero se vio impedido por mil y un sujeciones que le hincaban en los brazos, su nariz le incomodó de pronto al querer respirar pues había algo atorado en ella y la tos no se hizo esperar al no poder captar por propia cuenta oxígeno para sus desesperados pulmones.

Otro pitido más fuerte sonó.

La luz blanca se coló por debajo de sus pestañas, apretando por instinto los ojos para evitar que le perforara los iris, ¿es que acaso Takaki no había apagado la luz de su habitación? Takaki… Lo sentía tan lejano, ¿había dormido tanto tiempo? Quiso captar nuevamente una bocanada de aire y otra vez se dio con la desdicha que no podía. Atorado y tosiendo desesperado al pensar que se ahogaría al no lograr respirar, unas manos amables pero maestras lo sujetaron firme y liberaron de su martirio en un santiamén. El aire ingresó de una sola ráfaga por una mascarilla que también le cubría los labios.

Estaba vivo.

Arioka miró a su enfermera como si viera a un fantasma, ¿dónde estaba? Aunque ya supiera la respuesta a esa pregunta pues se había visto a sí mismo en sus sueños mas ello no lo hacía más fácil ni tolerable. Lo hacía peor. Su presión cayó en picado por el miedo, su cabeza girando a todos lados queriendo ubicarse pero todo lo que veía eran máquinas y cortinas blancas, ¿estaba realmente hospitalizado? La otra opción era que estuviera en una sala de experimentos… Algo mucho más irreal y estúpido.

No pudo evitar llorar.

Sus mejillas se surcaron con gotas saladas, dejándose sedar por una de las mujeres que estaba vestido de blanco a su alrededor. Agradeció en silencio que la inyección le quitara esa maldita ansiedad y le bajara el temor hasta una sensación nula que no podía alterarlo… ¿Podía vivir así? Era mucho mejor que la cocaína… Era toda una dicha, por fin, después de mucho tiempo podía sentirse en paz aunque no fuera gracias a su esfuerzo y decisión.

-¿Joven Arioka? – asintió sollozando, sin hacer ningún mérito por limpiarse el rostro o por mover algo más de su cuerpo. No tenía fuerza aún para hacer eso - ¿Cómo se encuentra, bien?
-S-si... – carraspeó la respuesta, sintiendo su voz más ronca de lo que había sido antes, la mascarilla amortiguando el sonido de las sílabas
-¿Puede mover los dedos del pie?

Miró confundido al médico que lo evaluaba, por fin sus ojos lo enfocaban por debajo de las gotitas de agua que le empañaban la visión. Una enfermera fue lo suficientemente amable por limpiar el rostro con un pequeño paño de seda, percibiendo más cosas en esa habitación blanca de lo que había hecho antes.

-¿Joven Arioka?
-A-ah… perdón… - su voz salió mucho más clara esta vez y, obedeciendo a la petición del profesional, movió los dedos del pie derecho y antes de que le dijese más, movió los del izquierdo – ¿Así está bien?
-¿Puede flexionar las rodillas?

Se reincorporó con esfuerzo sobre las manos, dejando ahora que su columna estuviera en noventa grados sobre la cama y arrastrando ligeramente con su esfuerzo, algunas de las cosas que estaban conectadas a él. Se sintió cansado de pronto, sentía su cuerpo temblar del esfuerzo que empleaba al tratar de moverse pero no quería detenerse en su renacer. Haciendo una mueca de fastidio dobló y estiró las rodillas tres veces, dejándose caer de pronto sobre el colchón, sudando y con la respiración completamente descontrolada.

-Al parecer su cuerpo no se ha visto afectado… ¿Sabe qué día es su fecha de cumpleaños?
-15 de abril de 1991 – respondió entre jadeos, tratando de hablar lo más claro posible
-¿Vive con sus padres?
-N-no… independiente… pero están vivos… Están vivos, ¿verdad?
-Han sido sólo unos días que no ha despertado, no se preocupe

Por un segundo, la decepción lo embargo, tal vez si hubieran sido años los que su cuerpo se hubiera mantenido en reposo hubiera logrado encajar mejor las piezas del rompecabeza de su alma pero en ese momento, realmente el dolor que había tenido por su ex pareja había casi desparecido, ¿era tal vez ese un milagro?

-Es un milagro que esté vivo, joven

Empezó a hablar el médico pero no lo escuchó, ¿realmente ese era el milagro? Sonrió ampliamente y empezó a reír entre sollozos que se volvían a aparecer en su débil ser. Realmente no era así, ¿cuánto había anhelado dejar de sentirse obsoleto por amar a alguien que nunca lo tomó en cuenta? ¿Es que realmente había sido tan malo tentar a la muerte? Aunque nunca hubiera planeado suicidarse, tal vez su interior estaba de verdad dándole otra oportunidad para ser feliz, tal vez después de todo, hasta un ser tan desgraciado como lo era él, merecía una luz de esperanza que le diera las alas suficientes para pensar que sí tenía un futuro más allá que la oscuridad albergada por el recuerdo.

Él era un milagro por sí mismo.

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Era muy temprano en el hospital, tal vez las 5 dela mañana o tal vez las 6, se había quedado tanto rato leyendo las cartas de Daiki que la hora no había sido algo de lo que se diera cuenta hasta que estaba ahí de pie, queriendo entrar pero aún las visitas estaban prohibidas y más aún cuando no estaba en la lista de “contactos” del internado o poseyera un documento de identidad con el mismo apellido.
Tampoco le importaba lo más mínimo a la señorita de informaciones que él estuviera buscando desesperado a alguien que acababa de despertar de un coma.

-Por favor… déjeme pasar, debo verlo
-No está en la lista, lo siento, espere hasta las 8 faltan sólo dos horas
-Pero es que usted no entiende… Yo…
-¿Prefiere que llame a seguridad?
-Dígale que Inoo Kei ha venido… de seguro…
-¿Inoo Kei?

El pelinegro sintió que hasta el vellito más pequeño de la nuca se le erizó al escuchar su nombre en labios de un desconocido con una voz gruesa, tosca y profunda, una voz que él nunca en su vida había escuchado antes. Con temor bien fundado, giró ligeramente el cuerpo hacia el que estaba detrás de él y se topó con la no grata sorpresa, que era un gigante con músculos que se le marcaban incluso en el cuello, ¿quién era él? Trató de ubicarlo de algún recuerdo pero nada vino a su mente pero por la manera en que el otro lo miraba, sabía que lo conocía.

-Vayamos a hablar

Fue lo único que el otro tuvo para decirle, pero ello no lo detuvo. Kei ni siquiera se atrevió a llevarle la contra, si lo conocía sin conocerlo a él, significaba que Daiki era quien lo conocía y que si estaba ahí, era porque lo quería…
Pensando en ello, eso no era gran sorpresa aún en esos tiempos, ¿no era su pequeño ex novio alguien que se ganaba el cariño de todos? Siempre temía por quien se lo arrebatara de su lado, con tantos amigos, con tantas personas que velaban por su bienestar, él siendo uno más del montón… ¿todas las posibilidades no llevaban a eso?
Aunque el hombre delante que caminaba hasta esa intersección desolada casi un callejón, no tenía pinta a ninguno de los amigos que alguna vez le hubiera conocido al pelicastaño. Ni siquiera el chico que había irrumpido en su departamento tenía una imagen tan atemorizante como la de ese sujeto.
Tan sumido estaba que se dio de bruces contra el cuerpo de aquel gigante al detenerse en medio de aquel callejón sin salida. Se frotó la frente, mirando de soslayo lo terriblemente mal que todo pintaba para él y temió por su vida aunque con lo que había pasado el menor, tal vez eso era lo mejor que pudiera hacer para calmar sus culpas.

-¿Me vas a matar? – preguntó por fin el pelinegro, temiendo que su voz no saliera firme como deseaba
-¿Y hacerla pasar peor a ese pobre chico? – sonrió de lado, negando al tiempo que sus dedos se tronaban entre sí, preparándose para ello – Unas cuantas costillas rotas nada más

Inoo cerró los ojos, preparado para el impacto que iba a recibir. Estaba loco por no huir, se moría de miedo y sus piernas temblaban pero quería expiar su sentir. Quería sentirse menos malo de lo que en realidad.

Fue un golpe seco, único y directo al lado derecho del cuerpo. Un sonido que tal vez imaginó crujió en él, haciéndolo pensar que ahora alguna de esas virutas de hueso le perforarían el pulmón y moriría antes de poder decir algo a quien siempre hubo amado. El dolor emocional perforó más fuerte que el puño del tipo ese. Su cuerpo voló como un pedazo de papel al lado contrario de donde vino el golpe, mas un brazo musculoso lo detuvo a medio camino y lo elevó sobre su hombro para caminar con él así al hospital.

-¿P-Por qué? – preguntó, adolorido, llorando muy a su pesar aunque su orgullo lo camuflaba bien, pero era insufrible. Su cuerpo al chocar contra el hombro del otro punzaba aún más adentro de su interior, haciéndolo jadear por el dolor
-Tú y ese mocoso son igual de idiotas, el dolor no cura dolor

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Keito no tuvo el mejor despertar de todos, su cabeza le daba mil y un vueltas, el sabor que tenía en la boca era desagradable y para empeorarla, se sentía incómodo al tener a un completo desconocido mirándolo desde una silla mientras él estaba en una cama que no sabía a quién demonios pertenecía.

-¿Buenos días? – preguntó Okamoto reincorporándose lentamente hasta apoyar la espalda en el respaldar, mirando hacia alrededor y luego al mayor - ¿Tú eres…?
-El idiota al que Inoo y Yabu dejaron tu cuidado – el menor lo miró sin entender del todo, provocando que se le crisparan los nervios – Ayer viniste de mandadero de Arioka, estabas ebrio, te desmayaste y… ¡¿Qué haces?!

Okamoto encajó las piezas antes que nada más fuera dicho por aquel tipo, sus pies y su pensamiento fueron rápidos, dejando de lado todo el malestar de su resaca, lo llevaron volando a aquel dichoso hospital donde había dejado al mayor. No quería saber de Inoo, no quería saber de nada, pues a esas alturas ya habría leído lo que había tenido para mostrarle y si ese idiota era lo primero que Daiki viera al despertar, cualquier oportunidad que pudiese tener se le escurriría como arena entre los dedos.
En la calle y bajo los gritos del chico que había estado cuidándolo, paró un taxi que por suerte transcurría esa desolada zona, dándole la dirección del hospital en el centro y apurándolo –educadamente- para que no pasara ni un segundo más antes de que las cosas se le pusieran más tensas. Buscó desesperado en sus bolsillos para encontrar el móvil pero no apareció, ¿qué había pasado con él? No había algo que le diera pista de la hora, el cielo estaba claro y ya había gente en la calle, apurada para llegar al trabajo. Giró el rostro con ansiedad, de casualidad sus ojos topándose con el tablero de aquel auto dictando la hora exacta en la que estaban “9:05 a.m.”. Una punzada le atravesó el estómago y con temor, su cuerpo empezó a temblar ligeramente ¿qué era esa molesta mala sensación que lo embargaba? Malos presentimientos y cada idea más loca que la anterior hacía acopio de su poca paciencia y sus nervios se ponían de punta con cada segundo.

Malditos 15 minutos.

Eso demoró en llegar a su destino, algo que el taxista comentó alegre pero para él había sido una vida y la demora de ello lo había agitado hasta que le dio taquicardia.
Sus pies volaron sobre las losetas blancas del hospital, ignoró los regaños, los intentos detenerlo, los insultos, ignoró todo y a todos hasta que llegó a la puerta de su destino, su mano tembló, girando la perilla hasta que logró escuchar el chirrido delator de su invasión.
Unas voces vinieron de dentro.
Asomó la cabeza por la abertura que había logrado hacer y vislumbró la espalda de Kyo conversando con… ¿Daiki? Sus ojos se humedecieron todos traicioneros y delatores de su debilidad por el menor, con pasos torpes adentrándose ya en el cubículo donde estaba hospitalizado y lo vio, despierto aunque pálido, con sus ojos un poco más grandes por haber adelgazado al estar viviendo a base de sueros. Arioka Daiki estaba ahí sentado, mirándolo con vergüenza y con pequeñas lágrimas.

-No llores
-Siempre me dices eso

Keito rió con nostalgia ante ello y corrió al borde de la cama para abrazarlo, apretando aquel cuerpo que desde hace meses había querido cuidar pero su fracaso había llevado al pelicastaño al borde de la muerte. Eso nunca más lo volvería a permitir. Cuidaría cada segundo de su ser, de su alma, de cada instante y cada herida, jamás lo dejaría hundirse de nuevo.

JUMParty 3 [Drabble]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Lo quiero de vuelta...
: Hoshi no Freeway - Arashi
: Cama~

Título: JUMParty 3
Autor: Satommy
Pareja: Inoodai
Género: Fluff
Extensión: Drabble
Notas: Iré a formatear mi pc :'D


Estaban ya en los vestidores después de grabar el JUMParty, nadie entendía pero cada que Daiki veía a Inoo, éste estallaba entre carcajadas tan sonoras que el mayor ya se estaba exasperando y era notable para todos los presentes.
Éste no lo toleró y tiró sus cosas al suelo, caminando firmemente al pelicastaño que estaba hasta el otro rincón y lo arrinconó contra la pared, mordiéndole tan bruscamente el cuello que una marca rojo sangre le apareció.

-¡KEI! ¡Esto se va a quedar semanas!
-Debiste pensarlo antes de hacerme trampa, amor

Ironizó la palabra ante su novio, tomó sus cosas y se fue dejando al otro ante la mirada expectante de los demás.

-P-perdón… - susurró y salió huyendo

----(FLASHBACK)----

[Una hora antes de la grabación]

-Daiki… no podemos

Dijo el mayor, conteniendo sus impulsos de acariciar todo el cuerpo del menor que mostraba de su cadera hacia abajo, con esa deliciosa erección que estaba a vista y paciencia suya. Se mordió el labio, no soportando la mirada implorante del otro. Pero no podría consumarlo, simplemente lo consentiría hasta que terminara, así que sus dedos fueron los que lo penetraron por atrás con brusquedad y con su mano libre, lo masturbó con sadismo, derritiéndose bajo esos gemidos que llenaban el pequeño cuarto de servicio.

----(FIN FLASHBACK)----

Inoo giró el rostro hacia atrás, viendo como Arioka lo perseguía.

-¡Quería ganar!
-¡¿Y por eso me hiciste agotar las manos antes de la grabación?!
-F-fue una buena causa…

Kei bufó, no se lo perdonaría fácilmente.

Yorozu [Drabble]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Lo poco que te importa~
: We can't stop - Miley Cyrus
: La sala[?]

Título: Yorozu
Autor: Satommy
Pareja: Takachii
Género: Fluff[?]
Extensión: Drabble un poco larguito
Notas: HAHAHAHA es que no puedo X'D o sea, estaba yo feliz terminando mi tarea de macroeconomía cuando la imagen salvaje aparece y no pues, no X'D así quien puede?! Para las que no lo han visto~~ ¡Chinen Yuri con nuevo dorama! Y cumpliendo el sueño de muchas y de Takaki, está usando orejitas 1313 ¿quieren un preview? Pásense por acá~ Yorozu Uranaidokoro Onmyoya e Yokoso uwu particularmente, yo lo veo como una zorrita[?] X'D y no, no es que odio a Chinen! Es mi cariño sádico por alguien tan bitch como yo[?????] LOL algún día rogaré por ver un dorama con Daiki usando orejitas Q_Q


Yuri miró su celular con nervios, no había ninguna llamada perdida ni tampoco algún mensaje de texto que estuviera esperando por ser leído. Revisó sus emails de manera rápida a ver si se le había pasado algo en la mañana pero tampoco había nada, prácticamente su novio estaba "ausente" o mejor dicho, evitándolo y sabía claramente el motivo por el cuál pasaba ello ¿que acaso no era obvio? Yuya era muy fácil de leer cuando se trataba de su relación. Miró hacia la puerta delante suyo que brillaba con la linda placa de "Familia Takaki",dudando ciertamente en tocar porque le daba temor de ser recibido por aquel bestia celoso que aparecía a veces -y que tuvo que soportar durante toda la grabación de Sprout-. Ya se estaba arrepintiendo, tal vez darle unos días de paz y sin tocar el tema era lo que más le convenía a ambos, tal vez...

-Yuri!

Su cuñada abrió la puerta de un golpe seco, el susto que le provocó le hizo saltar sobre sus pies y girarse con la cara pálida, creyendo que era su novio pero no, aunque sus rostros fueran muy parecidos, la chica tenía el cabello negro y una nariz mucho más perfilada.

-B-buenos días... - frunció levemente el ceño y desvió la mirada - Yo estaba de paso, pero ya me retiro...
-¿Qué? Ah! No no no... Ese ogro está enfurruñado y su mal humor ya nos ha hecho salir a todos de casa, yo ya me iba pero tú... - Chinen tragó saliva, esa mujer era más sádica que el mismo Yuya - Tú te quedas

Sintió el cuello de su camisa ser tirada hacia atrás y tropezando, cayó de sentadillas en el suelo del hall de la casa. Se quedó tenso al sentir el aura, era verdad lo que decía su cuñada, el ambiente estaba de humor negro.

-¿No te habías ido?

Sus ojos volaron hacia arriba al ver al mayor acercarse concentrado en el maldito periódico que era el causante de sus pesadillas y situación actual, el titular de la parte de espectáculos no podía ser tan claro y por su puesto, una fotografía suya ahí en portada junto al personaje que ahora debería de interpretar.

-Yuya...

El mayor se detuvo, sorbiendo lo último que quedaba dentro de su lata de cerveza. Liberó su vista al deslizar hacia abajo el dichoso diario y vio al menor en el suelo, con esos ojos que solía ponerle cuando era niño para que lo perdonara por hacer cualquier tontería. Pero ésta vez no tenía perdón.

-¿Cuándo tenías planeado decírmelo?
-¡Pero si sólo han pasado unos días! No quería que... - se removió en el suelo, haciendo un ademán de levantarse como podía
-¡¿Y por qué tienes que usar orejas y cola?! - no lo escuchó, ante sus palabras Yuri cayó de rodillas, completamente rojo y con el rostro inclinado para no verlo - Ya tenemos suficientes problemas en la compañía por tu imagen de "shota" que se te da por mostrar a veces... ¿Ahora a nivel nacional? ¿Qué te pasa Yuri? ¡Ni siquiera cuando te lo pedí quisiste hacer cosplay de gato!
-¿Eh? - alzó el rostro hacia el mayor, notaba su furia pero como siempre, era tan tonto e incoherente. Soltó un suspiro - ¿Estás enojado por eso?
-No... - frunció el ceño, no se le daba bien mentir y ambos lo sabían - Un poco, lo que más me molesta es que ahora todos podrán verte con esa imagen "tierna"

Enfatizó sus comas con las manos, soltando un suspiro tan prolongado que era casi certeza, que sus pulmones se habían quedado sin aire. Yuri empezó a negar y se levantó del suelo, caminando hasta el castaño alto que no dudó en abrazarlo posesivamente cuando lo alcanzó, recostándolo sobre su pecho con suavidad.

-No me gusta que te miren... ¿Por qué has aceptado el papel, eh?
-Yuya... - el menor resopló - Sólo quería ayudar a que JUMP se hiciera más famoso...
-¿A costa mía?
-¡Ey!
-Ya ya... - sonrió un poco, pero sabían que nuevamente empezarían a pelear por el tiempo y por el vestuario - Por ahora, dejémoslo así
-Hm... - asintió, entrecerrando los ojos - Lo siento... Pero sólo te amo a ti, Yuya...
-No tan rápido - lo separó de él y con un pequeño empujón a su cintura, lo acorraló contra la pared, sus dedos delineando su perfil - No saldrás de acá hasta que yo viole a un lindo gatito~

Chinen pasó saliva y desvió la mirada. La verdadera razón por la que había aceptado era porque deseaba satisfacer ese maldito capricho de su novio de una manera no tan vergonzosa, usar la excusa del trabajo era buena pero ahora le había salido peor. El bendito quería verlo desnudo con orejas de animal. Maldito fetichista.

-¿Qué dices?
-Me tengo que ir...

Yuya sonrió con malicia y sin escuchar ninguna réplica, lo arrastró hasta su habitación. Definitivamente no se iría de ahí hasta cumplirle el capricho.

Mistake [Drabble]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Me rindo...~
: Stuck - Big Time Rush
: Mi cama, hecha bolita

Título: Mistake
Autor: Satommy
Parejas: Takachii Yumachii
Género: Angst[?]
Extensión: Drabble[?]
Notas: Dedicado a Carol♥ Es la continuación de "You are not the one", está feo :'D perdón


Se terminó de arreglar, mirando el reflejo que ahora su espejo le mostraba. Había cambiado demasiado. Había pasado un año ya desde aquel rompimiento con Takaki, los sentimientos arraigados que tenía poco a poco se fueron dispersando o por lo menos, la gran mayoría de ellos, no le había dejado de hablar a él ni a Yabu pero ese resentimiento que les guardaba era obvio para todos, pero por respeto nadie dijo nada ¿qué podrían decir? El rumor de él saliendo con Yuma, de engañar al castaño con él corrió como pólvora, dejando que cada historia ya antes inventada a sus espaldas tomara más veracidad pero no le importaba, ya no lo hacía.
Miró a su escritorio y cogió la pequeña cajita llena de chocolates que se había esmerado en hacer, cada uno tenía una forma diferente y estaba grabado con una “Y” y una “C”, era cruel la ironía pero Yuma se había ganado a pulso aquel detalle de su parte, lo protegió de los insultos, del rechazo y no preguntó nada cuando de repente todos decían que tenían algo cuando él mejor que nadie sabía lo mucho que el pelinegro había amado al mayor… No por nada lo hubo rechazado tantas veces.

Yuri sonrió y ruborizó un poco, estaba agradecido pero iba más allá de eso. El menor lo había conquistado.

Cada detalle a su persona, cada palabra de amor, tardó mucho en sanar de cada desplante que Yuya le había dado, cada herida profunda e incluso aquella que casi lo mata pero por fin ya no le dolía de pensarlo, ahora podía pasar del tema tranquilamente. Tomó el móvil y presionó la pequeña tecla que sobresalía por el costado derecho para poder ver la hora, faltaban unos 20 minutos para encontrarse con su novio y debía salir ya, el parque que era su lugar de reunión no quedaba lejos pero odiaba hacerlo esperar, menos cuando era consciente que el otro se adelantaba para llevarle la delantera. Era un tonto. Pero le hacía feliz la idea, era agradable que alguien se desesperara así de mucho por querer verte.
Sus pasos fueron calmos, tomando cada cosa que necesitaba y ya en la puerta, se abrigó con aquella chaqueta que le gustaba y había sido su regalo del cuarto mes, era de su entalle perfecto porque Nakayama se había tomado la molestia de robar sus medidas y mandarla a confeccionar, no había prenda igual en el mundo, sólo existía esa y era para él.

-¿Apurado para tu cita?

Su cuerpo se tensó, pero rápidamente recuperó la compostura y se giró a mirar a esa persona que tanto amó y conoció, su voz en un tiempo le había producido un escalofrío agradable, aún muy en el fondo no podía ocultar que seguía haciéndolo.

-¿Qué haces acá, Takaki? ¿No tienes que ir a acostarte con Yabu? – miró su rostro endurecerse, sonrió satisfecho de ponerlo en su lugar y siguió con su camino, dejándolo ahí de pie
-Siquiera él no es un cualquiera como tú
-¿Yo? – apretó las manos y movió la cabeza, riéndose bajo aquella bufanda negra que le cubría los labios y apagaba su voz – Yo no te engañé y fue él quien te abrió las piernas para que me seas infiel
-Mientras tú le abrías las piernas a Yuma, ¿o no?
-Ah… Sí, bueno… - se olvidó del detalle, pero no le interesó - ¿Qué haces acá? ¿Para qué me buscas? Ésta es mi casa, Yuya – volteó el rostro hacia él, completamente serio, enojado. Takaki lo notaba – Kota vive hasta el otro extremo, te confundiste de camino
-¿Qué es eso?

Yuri no entendió a qué se refería pero un empujón contra la pared y sus manos sin nada sosteniendo le dejaron en claro que se refería al regalo que tenía con él.

-¡Dámelo! ¡Es mío!

Su ex lo ignoró, abriendo bruscamente la cajita que se había esmerado en decorar y hacer, arrugándola a un punto que la hacía quedar mal.

-¿Chocolates? ¿Le hiciste chocolates como a mí?
-¡Déjalo! – sus ojos se humedecieron y tontamente se sintió culpable de copiar el regalo, de no poder hacerle algo diferente
-¿Qué otras cosas le has dado como me las diste a mí? – Yuya lo tomó de la solapa y lo empotró contra la pared - ¡Maldición Yuri! Deberías morir… Ni siquiera puedo estar en paz con Yabu porque siempre te veo con ese niñato de un lado a otro, siempre sonriendo… ¿Qué no decías que me amabas?
-¡Tú me engañabas! ¡No me puedes decir nada de eso!
-¡Lo hago! Tú me amabas, así que termina con él y regresa conmigo de una vez…

Lo pateó en la espinilla con toda la fuerza que tenía para dar, logrando soltarse de su agarre pero ello no duró ni dos segundos, el mayor era más rápido que sus propios reflejos y de un momento a otro lo tenía capturado de labios, besándolo fuerte, brusco ¿Es que acaso, no entendía? Todos esos sentimientos guardados, olvidados volvieron a arremolinarse en su pobre alma hasta que cedió su toque y los labios que se mantenían sellados lentamente correspondieron, combinándose con lágrimas saldas y la furia contenida que Takaki poseía, ambos así, era algo que jamás hubiera deseado perder, no podía engañarse.

“Te amo, Yuri”

La voz de Yuma le resonó tan clara y tan dulce, que reaccionó. Él no era como decían y ese pelicastaño ya no era lo que más quería. Se separó de golpe del mayor, aprovechando que tenía la guardia baja y retrocedió varios pasos, mirando con tristeza los chocolates en el suelo que se habían caído entre tanto jaloneo por causa de ese beso. No podría darle un regalo de aniversario a Yuma.

-Te odio, Yuya… - dijo despacio, limpiándose con tosquedad la comisura de los labios con su hermosa chaqueta – Aléjate de mí, yo… no quiero ya saber nada del pasado, se acabó hace mucho… Haz tu vida como yo la mía, ¿sí?

Y sin esperar respuesta, salió corriendo a su cita, llegaría con los minutos justos pero llegaría porque él jamás haría esperar a ese alguien que lo salvó de la más profunda soledad.

[ADMI] Momentos fail de una fan herida

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Dueledueleduele
: I'll be there for you - Bon Jovi
: En el balcón, fumando...



ESTA ENTRADA ES NETAMENTE PERSONAL - Leer bajo su propio riesgo


"Dear JUMPers,

Hello minna, lol, do you guys even remember me? LOL. It's been forever since i've been on my livejournal and I just wanted to say that i've been doing well as if anyone cared lol I might come back and start writing fics again...but that really is just a hitch. I don't know if i'll be accepted into the JUMP fandom anymore since I left like for a few months now...so, i most probably won't be coming back, because it's hard to balance my Kpop fandom and Jpop fandom (yes I still listen to some Jpop/Jrock) so..there is a very small chance of me returning and a huge chance of not coming back at all but who knows right?

I'm so proud of those who are still in the JUMP fandom, I can't even call myself a JUMPer anymore and that sometimes pains me. Being called a JUMPer was an honor and I still hold that memory. You guys better be good JUMPer's and believe in one another rather than arguing about small or big things which happens in the fandom, fess up and stick together. I have a lot of friends on tumblr who are also JUMPer's and they're still JUMPer's I sometimes get jealous and cry because I tell myself that "I could have stayed a JUMPer" but I decided to leave and that was final. To the friends i've made here, thank you for making the JUMP fandom fun, will you miss my fics? my angsty, hair-pulling fics? haha, cause i'll surely miss writing them and leaving you with cliffhangers ;) I just wanted to say goodbye. JUMP has achieved so much and i'm so proud of them :') I just wish I was still a JUMPer so that supporting them won't feel so awkward...lol"




Ésta carta, no la hice yo... Es una carta que dejó una de mis escritoras favoritas en su lj hace dos años, casi. No tengo ánimos de traducirla y a quienes la entiendan y usen google tal vez, bueno, creo que comprenderán un poco mi dolor.
Confieso~ estar llorando, llorando mares y sintiendo un dolorcito horrible y punzante en el pecho, ¿por qué? Creo que hace algunos meses atrás hice una entrada hablando sobre cómo las personas abandonaban su fandom, cómo dejaban atrás aquello que les hacía feliz, olvidaban a esas personas que aún siendo "idols", te iluminaban el día a día.

Y no lo entiendo.

Realmente odio que diga que no puede equilibrar sus fandoms, que el kpop le puede más, me choca... No me gusta y realmente lo odio. He visto y buscado por esas otras personas que tanto admiraba y una a una, se han ido por cosas similares o con la misma tendencia, cosas así, no las soporto.
¿Qué hay de raro en apoyar a quienes tanto quisiste? ¿Qué?
Agh, como fangirl, como alguien que la admiraba, como alguien que la conoció y le habló, alguien que fue su amiga, me siento herida y decepcionada, la frustración realmente me trae mal al pensar lo poco que alguien puede ser sincera o de verdad, querer algo con su corazón, siento que es una más de esas tantas possers que existen, una que sólo se deja llevar por una moda, por no sé... Lo que fuera, lo siento pero no puedo aceptar sus palabras, ni siquiera sus disculpas.
¿Mi primer fandom? Simple Plan, ¿si aún los amo? David Desrosiers siempre, SIEMPRE, será mi primer amor platónico... ¿Arashi? Sólo dios sabe lo mucho que los amo, lo importantes que son por haber aparecido cuando yo más lo necesitaba. Hey! Say! JUMP, ¿que acaso tengo que poner en palabras lo que significan para mi? La Johnny's, sinceramente fue un punto de equilibrio en mi vida cuando todo se desbalanceó, no me gusta pensar que tan fácilmente, los dejan de lado.
Y sí, tal vez ahorita mismo estoy como una fan de esas locas que tanto odio, pero a quienes me conocen en persona saben lo seria que soy con el tema y no es que me averguence de ellos, digo con orgullo que los amo y los sigo sin importar qué, incluso aunque no me guste Sexy Zone y esté en contra de esa alineación, no dejaría que se metieran con ellos.
Siempre, por cosas del staff del fc de Perú tengo que buscar videos con respecto a los chicos, no tienen idea de la cantidad de blogs, livejournals y foros en general abandonados, dejados de lado porque las fans se fueron, porque buscaron "nuevas aficiones". Muy pocas de ellas lo han hecho por cosas de peso como trabajo, estudios, familia o "vida", a mi no me jodan, casi todas se largaron por otro fandom. Estoy exagerando, lo sé, sentir un puñal en la espalda no es "normal", pero no puedo evitarlo...

Me disculpo ante todas por llenarles la hermosa casa de Jipo con esto, pero necesitaba plasmarlo, ponerlo y escribirlo en algún sitio, las razones por las que yo quiero dejar de escribir solo radican en el deseo de arreglar un poco mi vida y el retomar varias cosas dejadas como el fútsal o el teatro sí,actuaba, de distraerme y disipar lo que me agobia mental y emocionalmente. Pero jamás, y se sepa, JAMÁS es porque traiciono a mi fandom o porque creo que ha dejado de interesarme, no es así... Hay gente que es fan de la Harley Davidson toda su vida, hay quienes siguen equipos de fútbol desde su nacimiento hasta su muerte, tengo amigos que se desviven por Metallica desde los 9 años hasta ahora que tienen casi 30, lo mío es así... No es una moda, no es por capricho, quienes no lo entienden, realmente son idiotas.
Perdón de nuevo, si uso el blog para desahogarme porque en estos años que llevo escribiendo, en estos 3 años que ya casi, en poco se harán 4 que escribo de HSJ, nunca he dejado de apoyar a Arashi ni a NEWS ni a KAT-TUN, ni a ningún otro, yo los sigo desde el 2006 y amo a toda la JE, me gustan unos más que otros, pero todos son los que me importan. Nunca me he distanciado, ni de ellos ni de SP, soy una Astronaut de corazón y de sangre.No necesito una revista y saber todo lo que hacen o dicen para llamarme fan, simplemente se necesita quererlos y apoyarlos...
¿Reemplazar una foto por otra? ¿Es tan fácil?
Me da rabia, tal vez no comprenda mucho esto de que una persona cambia que todo cambia, siempre odié física y química, pero... No desaparece algo, sólo cambia... irónico ¿cierto? No puedo criticarles el irse del fandom, lo que realmente me duele es que lo hayan cambiado.

Yo a ellos los amo, no al punto de vivir obsesivamente pensando en ellos, por dios, tengo vida... Pero, sí lo hago profunda y sinceramente, todo aquel que es mi amigo, de colegio, de universidad, del fandom, de una discoteca incluso... Saben que lo hago. Mis padres, mis hermanos, mi cuñada, la familia de mi cuñada, mi hermosa sobrina que ya sabe decir Inoodai son conscientes de lo que significan para mi... Yo no sé el resto, mejor que ya no piense en eso porque es probable que de nuevo me dé rabieta, pero yo... Yo a ellos, siempre les daré mi apoyo.

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