Snowy Rainbow [6]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: No he estudiado 8D♥
: Thank you - Thank you
: Cama de mis padres~~


Notas: Este capítulo era supuestamente el final pero no me alcanzó tiempo/imaginación/word[?] así que se alargará un capítulo más y un epílogo y será el fin finito X'D lamento lo mal que termina éste pedazo de fic -eldeahora- Porque son las 7:14 am, no he dormido en toda la noche porque me dormí el domingo hasta las 5 pm~ y... debo estudiar para mi examen 8D pero como soy dios no lo he hecho por webear... HAHAHA u3u así que eso haré en un rato porqueeeeeeeeeeee aún debo dormir siquiera una hora o dos u3u Se aceptan críticas o comentarios~ gracias[?]
P.D.: Escúchenla LOL! Thank you - Thank you

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Hikaru se frotó la mejilla observando a ese desconocido recostado sobre su cama, durmiendo y haciéndole preguntar por qué demonios era él quien debía donar sus aposentos cuando había sido Inoo el motivo de aquella invasión o Yabu, que era el que había dejado que se quedara cuando era de madrugada y el susodicho había caído inconsciente en el baño, bebido a más no poder. Suspiró con malestar y se sentó al pie del colchón, estaban a solas porque el mayor había ido a cerrar la oficina por ese día que al parecer, lo tomarían libre e Inoo que aún no daba señales de vida después de lo ocurrido. A grandes rasgos, y a lo que había entendido, todo había sido causa de unas cartas hechas por el ex de Kei que ahora estaba internado con un pronóstico extraño en un hospital en el centro, no es que no supiera nada de aquella persona pues él conoció al pelinegro cuando ya llevaba una relación con el joven pero después de tanto tiempo creyó que incluso, lo había superado. Groso error. Eran ambos como unos imanes que no sólo se dañaban al estar juntos, sino que también separados eran capaces de destrozarse mutuamente, ¿qué solución había para algo así? Se quedó pensando profundamente, cerrando los ojos al apoyar la barbilla sobre las manos cruzadas, sus codos reposando en las rodillas para sostenerle la cabeza, todo se iba saliendo de control, incluso más de lo que ya hace un año lo había hecho algo que no sólo le hacía erizar la piel del miedo sino a su vez le llenaba el pecho con dolor. Quería a Inoo como a un hermano, verlo sumido en una depresión tan profunda no había sido fácil, ni para él ni para Kota que juntos hicieron esfuerzos para sacarlo a flote pero nunca lo lograron del todo y en momentos así, quedaba más que claro que fue apenas una fachada y mentira que el pelinegro se inventó para sobrevivir y para que ellos también, estuvieran en paz.

Sus ojos volaron hacia el joven con semblante tranquilo, después de la muy mala noche que a todos les había hecho pasar, supuso que era merecedor de ese descanso. Estaba siendo cruel juzgándolo y queriéndolo echar de su departamento cuando ni siquiera sabía qué parte de toda la historia él jugaba ahí dentro, ¿qué pasaba si se había visto envuelto en todo el drama que aquel par traía? Si él había tenido que vivir lo que ellos solo que de parte de la ex pareja de Kei, si era así… Le compadecía completamente.
Arioka nunca fue el mejor de los apoyos.
Tan débil como era, nunca terminó de agradarle que fuera un llorón y que siempre tuviera a Kei detrás de él como si fuera su propia madre, más que un novio. Siempre lo veía distraído y pendiente del móvil queriendo saber cómo estaba y cuando no lo sabía, su amigo llegaba a un momento en crisis excepcional… Aunque no podría mentir, muchas veces también había visto a Daiki correr con el mismo comportamiento enfermizo por el otro, queriendo saber desesperadamente cada paso que daba o qué dejaba de hacer cuando a su parecer, cada uno debía tener su espacio de gracia.

-Supongo… que así se escribieron las cosas

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“Siempre te esperé… ¿sabes? Siempre pendiente de ti, siempre queriendo saber de ti,
siempre amándote aun cuando mi cuerpo no podía serte fiel.
Anhelé tu presencia, anhelé tus abrazos, pero la frialdad de tu corazón me derrotó…
¿Es fácil, Kei, el olvidar? ¿Es fácil, Kei, superarme?
¿Tan poco te importé?
¿Tan poco fui para ti?
Si en la luz vez una sombra, tal vez sea que tu alma reconoce
el fantasma de mi memoria.
Si en la oscuridad, ves una luz,
tal vez tu tristeza, reconoce mi sonrisa valiente que no se dejará ahogar.”

Dolía, punzante y cruel su sien, era martillante y cada mínimo sonido le disparaba un maldito pito en las orejas que le hacía más insoportable el momento. Su cabeza reventaba, sentía como si le estuvieran cosiendo uno a uno los pedazos del cerebro para conformar uno sólo y si hablaba de su cuerpo, estaba completamente adormecido. Sus piernas sentían ese dichoso cosquilleo al igual que sus brazos, era doloroso, incómodo y en un punto masoquista, hasta divertido. Sentir tanto tan de pronto le hizo sentirse extraño aunque libre. Pero fue algo mucho más fuerte lo que no pudo dejar de percibir. Esos síntomas de la abstinencia. Ansiedad que provocaba temblor a sus manos y el malhumor palpable que crecía dentro de su vientre que estaba peleando por contener, ¿Era tan difícil salir de ello? Quiso moverse pero se vio impedido por mil y un sujeciones que le hincaban en los brazos, su nariz le incomodó de pronto al querer respirar pues había algo atorado en ella y la tos no se hizo esperar al no poder captar por propia cuenta oxígeno para sus desesperados pulmones.

Otro pitido más fuerte sonó.

La luz blanca se coló por debajo de sus pestañas, apretando por instinto los ojos para evitar que le perforara los iris, ¿es que acaso Takaki no había apagado la luz de su habitación? Takaki… Lo sentía tan lejano, ¿había dormido tanto tiempo? Quiso captar nuevamente una bocanada de aire y otra vez se dio con la desdicha que no podía. Atorado y tosiendo desesperado al pensar que se ahogaría al no lograr respirar, unas manos amables pero maestras lo sujetaron firme y liberaron de su martirio en un santiamén. El aire ingresó de una sola ráfaga por una mascarilla que también le cubría los labios.

Estaba vivo.

Arioka miró a su enfermera como si viera a un fantasma, ¿dónde estaba? Aunque ya supiera la respuesta a esa pregunta pues se había visto a sí mismo en sus sueños mas ello no lo hacía más fácil ni tolerable. Lo hacía peor. Su presión cayó en picado por el miedo, su cabeza girando a todos lados queriendo ubicarse pero todo lo que veía eran máquinas y cortinas blancas, ¿estaba realmente hospitalizado? La otra opción era que estuviera en una sala de experimentos… Algo mucho más irreal y estúpido.

No pudo evitar llorar.

Sus mejillas se surcaron con gotas saladas, dejándose sedar por una de las mujeres que estaba vestido de blanco a su alrededor. Agradeció en silencio que la inyección le quitara esa maldita ansiedad y le bajara el temor hasta una sensación nula que no podía alterarlo… ¿Podía vivir así? Era mucho mejor que la cocaína… Era toda una dicha, por fin, después de mucho tiempo podía sentirse en paz aunque no fuera gracias a su esfuerzo y decisión.

-¿Joven Arioka? – asintió sollozando, sin hacer ningún mérito por limpiarse el rostro o por mover algo más de su cuerpo. No tenía fuerza aún para hacer eso - ¿Cómo se encuentra, bien?
-S-si... – carraspeó la respuesta, sintiendo su voz más ronca de lo que había sido antes, la mascarilla amortiguando el sonido de las sílabas
-¿Puede mover los dedos del pie?

Miró confundido al médico que lo evaluaba, por fin sus ojos lo enfocaban por debajo de las gotitas de agua que le empañaban la visión. Una enfermera fue lo suficientemente amable por limpiar el rostro con un pequeño paño de seda, percibiendo más cosas en esa habitación blanca de lo que había hecho antes.

-¿Joven Arioka?
-A-ah… perdón… - su voz salió mucho más clara esta vez y, obedeciendo a la petición del profesional, movió los dedos del pie derecho y antes de que le dijese más, movió los del izquierdo – ¿Así está bien?
-¿Puede flexionar las rodillas?

Se reincorporó con esfuerzo sobre las manos, dejando ahora que su columna estuviera en noventa grados sobre la cama y arrastrando ligeramente con su esfuerzo, algunas de las cosas que estaban conectadas a él. Se sintió cansado de pronto, sentía su cuerpo temblar del esfuerzo que empleaba al tratar de moverse pero no quería detenerse en su renacer. Haciendo una mueca de fastidio dobló y estiró las rodillas tres veces, dejándose caer de pronto sobre el colchón, sudando y con la respiración completamente descontrolada.

-Al parecer su cuerpo no se ha visto afectado… ¿Sabe qué día es su fecha de cumpleaños?
-15 de abril de 1991 – respondió entre jadeos, tratando de hablar lo más claro posible
-¿Vive con sus padres?
-N-no… independiente… pero están vivos… Están vivos, ¿verdad?
-Han sido sólo unos días que no ha despertado, no se preocupe

Por un segundo, la decepción lo embargo, tal vez si hubieran sido años los que su cuerpo se hubiera mantenido en reposo hubiera logrado encajar mejor las piezas del rompecabeza de su alma pero en ese momento, realmente el dolor que había tenido por su ex pareja había casi desparecido, ¿era tal vez ese un milagro?

-Es un milagro que esté vivo, joven

Empezó a hablar el médico pero no lo escuchó, ¿realmente ese era el milagro? Sonrió ampliamente y empezó a reír entre sollozos que se volvían a aparecer en su débil ser. Realmente no era así, ¿cuánto había anhelado dejar de sentirse obsoleto por amar a alguien que nunca lo tomó en cuenta? ¿Es que realmente había sido tan malo tentar a la muerte? Aunque nunca hubiera planeado suicidarse, tal vez su interior estaba de verdad dándole otra oportunidad para ser feliz, tal vez después de todo, hasta un ser tan desgraciado como lo era él, merecía una luz de esperanza que le diera las alas suficientes para pensar que sí tenía un futuro más allá que la oscuridad albergada por el recuerdo.

Él era un milagro por sí mismo.

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Era muy temprano en el hospital, tal vez las 5 dela mañana o tal vez las 6, se había quedado tanto rato leyendo las cartas de Daiki que la hora no había sido algo de lo que se diera cuenta hasta que estaba ahí de pie, queriendo entrar pero aún las visitas estaban prohibidas y más aún cuando no estaba en la lista de “contactos” del internado o poseyera un documento de identidad con el mismo apellido.
Tampoco le importaba lo más mínimo a la señorita de informaciones que él estuviera buscando desesperado a alguien que acababa de despertar de un coma.

-Por favor… déjeme pasar, debo verlo
-No está en la lista, lo siento, espere hasta las 8 faltan sólo dos horas
-Pero es que usted no entiende… Yo…
-¿Prefiere que llame a seguridad?
-Dígale que Inoo Kei ha venido… de seguro…
-¿Inoo Kei?

El pelinegro sintió que hasta el vellito más pequeño de la nuca se le erizó al escuchar su nombre en labios de un desconocido con una voz gruesa, tosca y profunda, una voz que él nunca en su vida había escuchado antes. Con temor bien fundado, giró ligeramente el cuerpo hacia el que estaba detrás de él y se topó con la no grata sorpresa, que era un gigante con músculos que se le marcaban incluso en el cuello, ¿quién era él? Trató de ubicarlo de algún recuerdo pero nada vino a su mente pero por la manera en que el otro lo miraba, sabía que lo conocía.

-Vayamos a hablar

Fue lo único que el otro tuvo para decirle, pero ello no lo detuvo. Kei ni siquiera se atrevió a llevarle la contra, si lo conocía sin conocerlo a él, significaba que Daiki era quien lo conocía y que si estaba ahí, era porque lo quería…
Pensando en ello, eso no era gran sorpresa aún en esos tiempos, ¿no era su pequeño ex novio alguien que se ganaba el cariño de todos? Siempre temía por quien se lo arrebatara de su lado, con tantos amigos, con tantas personas que velaban por su bienestar, él siendo uno más del montón… ¿todas las posibilidades no llevaban a eso?
Aunque el hombre delante que caminaba hasta esa intersección desolada casi un callejón, no tenía pinta a ninguno de los amigos que alguna vez le hubiera conocido al pelicastaño. Ni siquiera el chico que había irrumpido en su departamento tenía una imagen tan atemorizante como la de ese sujeto.
Tan sumido estaba que se dio de bruces contra el cuerpo de aquel gigante al detenerse en medio de aquel callejón sin salida. Se frotó la frente, mirando de soslayo lo terriblemente mal que todo pintaba para él y temió por su vida aunque con lo que había pasado el menor, tal vez eso era lo mejor que pudiera hacer para calmar sus culpas.

-¿Me vas a matar? – preguntó por fin el pelinegro, temiendo que su voz no saliera firme como deseaba
-¿Y hacerla pasar peor a ese pobre chico? – sonrió de lado, negando al tiempo que sus dedos se tronaban entre sí, preparándose para ello – Unas cuantas costillas rotas nada más

Inoo cerró los ojos, preparado para el impacto que iba a recibir. Estaba loco por no huir, se moría de miedo y sus piernas temblaban pero quería expiar su sentir. Quería sentirse menos malo de lo que en realidad.

Fue un golpe seco, único y directo al lado derecho del cuerpo. Un sonido que tal vez imaginó crujió en él, haciéndolo pensar que ahora alguna de esas virutas de hueso le perforarían el pulmón y moriría antes de poder decir algo a quien siempre hubo amado. El dolor emocional perforó más fuerte que el puño del tipo ese. Su cuerpo voló como un pedazo de papel al lado contrario de donde vino el golpe, mas un brazo musculoso lo detuvo a medio camino y lo elevó sobre su hombro para caminar con él así al hospital.

-¿P-Por qué? – preguntó, adolorido, llorando muy a su pesar aunque su orgullo lo camuflaba bien, pero era insufrible. Su cuerpo al chocar contra el hombro del otro punzaba aún más adentro de su interior, haciéndolo jadear por el dolor
-Tú y ese mocoso son igual de idiotas, el dolor no cura dolor

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Keito no tuvo el mejor despertar de todos, su cabeza le daba mil y un vueltas, el sabor que tenía en la boca era desagradable y para empeorarla, se sentía incómodo al tener a un completo desconocido mirándolo desde una silla mientras él estaba en una cama que no sabía a quién demonios pertenecía.

-¿Buenos días? – preguntó Okamoto reincorporándose lentamente hasta apoyar la espalda en el respaldar, mirando hacia alrededor y luego al mayor - ¿Tú eres…?
-El idiota al que Inoo y Yabu dejaron tu cuidado – el menor lo miró sin entender del todo, provocando que se le crisparan los nervios – Ayer viniste de mandadero de Arioka, estabas ebrio, te desmayaste y… ¡¿Qué haces?!

Okamoto encajó las piezas antes que nada más fuera dicho por aquel tipo, sus pies y su pensamiento fueron rápidos, dejando de lado todo el malestar de su resaca, lo llevaron volando a aquel dichoso hospital donde había dejado al mayor. No quería saber de Inoo, no quería saber de nada, pues a esas alturas ya habría leído lo que había tenido para mostrarle y si ese idiota era lo primero que Daiki viera al despertar, cualquier oportunidad que pudiese tener se le escurriría como arena entre los dedos.
En la calle y bajo los gritos del chico que había estado cuidándolo, paró un taxi que por suerte transcurría esa desolada zona, dándole la dirección del hospital en el centro y apurándolo –educadamente- para que no pasara ni un segundo más antes de que las cosas se le pusieran más tensas. Buscó desesperado en sus bolsillos para encontrar el móvil pero no apareció, ¿qué había pasado con él? No había algo que le diera pista de la hora, el cielo estaba claro y ya había gente en la calle, apurada para llegar al trabajo. Giró el rostro con ansiedad, de casualidad sus ojos topándose con el tablero de aquel auto dictando la hora exacta en la que estaban “9:05 a.m.”. Una punzada le atravesó el estómago y con temor, su cuerpo empezó a temblar ligeramente ¿qué era esa molesta mala sensación que lo embargaba? Malos presentimientos y cada idea más loca que la anterior hacía acopio de su poca paciencia y sus nervios se ponían de punta con cada segundo.

Malditos 15 minutos.

Eso demoró en llegar a su destino, algo que el taxista comentó alegre pero para él había sido una vida y la demora de ello lo había agitado hasta que le dio taquicardia.
Sus pies volaron sobre las losetas blancas del hospital, ignoró los regaños, los intentos detenerlo, los insultos, ignoró todo y a todos hasta que llegó a la puerta de su destino, su mano tembló, girando la perilla hasta que logró escuchar el chirrido delator de su invasión.
Unas voces vinieron de dentro.
Asomó la cabeza por la abertura que había logrado hacer y vislumbró la espalda de Kyo conversando con… ¿Daiki? Sus ojos se humedecieron todos traicioneros y delatores de su debilidad por el menor, con pasos torpes adentrándose ya en el cubículo donde estaba hospitalizado y lo vio, despierto aunque pálido, con sus ojos un poco más grandes por haber adelgazado al estar viviendo a base de sueros. Arioka Daiki estaba ahí sentado, mirándolo con vergüenza y con pequeñas lágrimas.

-No llores
-Siempre me dices eso

Keito rió con nostalgia ante ello y corrió al borde de la cama para abrazarlo, apretando aquel cuerpo que desde hace meses había querido cuidar pero su fracaso había llevado al pelicastaño al borde de la muerte. Eso nunca más lo volvería a permitir. Cuidaría cada segundo de su ser, de su alma, de cada instante y cada herida, jamás lo dejaría hundirse de nuevo.

4 comentarios :

Namida Gabriela dijo...

KLJASJLSAJKLJ No sé. Inoo me da una rabia total, ni te lo imaginas... tanto tiempo y ahora que se encuentra en este estado... se acuerda que existe o ya lo sabía pero lo omitía... POR QUÉ INOO? POR QUÉ SE HACEN DAÑO ASÍ ;w;!!! Ese golpe te lo merecías y más!!!
Keito *-*, tú siempre tan tierno y atento... daría todo para que Daiki se fijara en ti, pero lamentablemente solo hay un amor para esos ojos, solo quiero que lo vigiles >.<
Awwwwwww no quiero esperar D: LA CONTINUACIÓN PERO YA!!! ;;

mabelucome dijo...

Daiki ha despertado!!!!!! Wiiiiiiiiiiiiii dsadsadsadasd Por fin!!!!
Me da lástima Keito, tengo mucha curiosidad por saber cómo reaccionarán todos cuando los dos se vean, si es que Inoo llega a entrar a la habitación TT^TT Costillas rotas, bien merecidas, pero Daiki por todo lo que hacía también se merece estar ahí -.- *se siente malvada por pensar de esa forma*
DASDASDSADSADASDASDSA QUIERO LA CONTI! *lame la pantalla* (?)

Natarashi dijo...

Daiki despertó :)
pero quien fue ese que golpeo al pobre de Kei ¬¬
ahhhhhhhhhhhhhhhh Daiki si estará dispuesto a olvidar a Kei
Keito intentara conquistar a Daiki
ahhhhhhhh conti onegaii Satommy

Nessie *Elva dijo...

Bien merecido ese golpe que le dio Kyo a Inoo ewé es que djchdskjc me hace enojar Kei...es que fue mucho mucho tiempo y Daiki se estaba autodestruyendo. :'c
Keito en serio es un completo amor <3


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