Sweet Face [OneShot]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Debería elegir mejor mis amistades~
: Mi gata -3-♥
: Cama de mis padres


Título: Sweet Face
Autor: Satommy
Parejas: Tadaiki-Inoodai
Género: Ni idea ._.
Extensión: Oneshot (?)
Advertencia: Lenguaje obsceno e.eUu
Notas: Se lo dedico a dos “amigas”, ellas sabrán quienes son... Espero que ésto deje en claro muchas ideas mías, muchas cosas que pues~ deberían separar y/o entender... Lo hice adrede realmente, sé que muchas se chocarán con el giro tan drástico que le dí a la imagen de Daiki pero tiene un por qué :/ además de eso pueeeeeeeess -3- no siempre es un niño inocente [?]
P.D: Sé que muchas XD sentirán que se parece un toque a Fragile LOL! Creanme que recién cuando lo releí me dí cuenta de ello ._. asdsdadsadsa pero XD bueeeeeeeeee ahí queda -3-♥






“Pequeño ángel”

Apodo que llevaba encima de sus hombros más de 5 años, desde que tenía 15 y tuvo su primera relación seria... Su primera relación gay seria. Antes solo era un reprimido sexual.
No habían palabras para describir bien su frustración ¿es que acaso no podían ver más que eso? Su rostro, su sonrisa. Sabía que era hermoso, pero el saberlo no le hacía más fácil la situación y anhelaba a veces tanto, poder empotrar un golpe de lleno en sus rostros.
Las miradas que le daban, los comentarios que soltaban, ¿es que no habían más adjetivos como para calificarlo?

“Que dulce”
“Es tierno”
“Mira que lindo”


Él no era un peluche, él era Arioka Daiki, un tipo que disfrutaba ir de cama en cama, de ser adicto al sexo y si le hablaban sucio, mucho mejor. Él era Arioka Daiki, un soltero sin compromiso que tenía un problema en la entrepierna que quería acallar y un corazón que palpitaba desenfrenado con sentimientos que no quería aclarar. Solo que ambas emociones no le pertenecían a un solo dueño.

“El sexo no es amor”

Tantas veces repetidas que ya lo había hecho su ley de vida. Miró al pelicastaño alto que caminaba hacia él en aquel restaurante y sonrió de medio lado. Una sonrisa dulce, palabras de igual forma... ¿Quien jugaba con quien? Takaki lo quería encamar y él no se haría de rogar, hace mucho que le hacía falta una buena dósis de sexo desenfrenado, le hacía falta que lo dominasen...

----(FLASHBACK)----

-Uhm... Eres raro...

El pelinegro delante suyo solo pudo sonreír a sus palabras y a hacerle un comentario extraño sobre el espacio y las estrellas, el frunció el ceño en respuesta ¿es que jamás lo tomaba en serio? Pero sus manos tomaron las propias y lo acercó hasta darle un pequeño beso, suspirando abrumado sobre éstos.

-No te entiendo...
-No lo hagas~ Dai-chan~

----(FIN FLASHBACK)---

-¿Te gustó?
-Es hermoso...

Puso su mejor sonrisa ensoñada y miró hacia la ventana sonriendo, apoyándose infantilmente contra ésta a ver si así llamaba más su atención y lo hizo, lo sabía, pero la prescencia del mesero no lo dejaba acercarse.

-¿Qué pedirás?
-Lo que sea está bien~

Fingió ni siquiera prestarle atención, la adorabilidad era su mejor arma... Que lástima que no era su verdadero yo, o si lo era, ahora mismo era tan ensayado que le sorprendía que su acompañante no se diese cuenta de la realidad, miró de reojo si es que se movía o qué, controlando a centímetro lo que pasaba a su alrededor.

-Tráeme la caja especial de sonrisas, y agrega unos pockys, ah... además un café

¿Es que acaso Takaki lo creía un niño? Maldijo hacia sus adentros, apoyando la frente contra el vidrio, se hubiera dado de un cabezazo pero no era tan tonto y estaba excitado, necesitaba aguantar para que le diesen lo que tanto anhelaba.

----(FLASHBACK)----

-Un ángel... ¿qué haces en la tierra?
-Nada interesante~ quiero aprender que son los sentimientos así como lo hacen los humanos

Una risa que lo dejó helado, miró a su dueño y sus mejillas se tornaron rojas ¿porqué le ocurría eso? Trató de huir, pero sus brazos lo acorralaron, llevándolo a acariciar su cabello.

-Estás mal
-No lo estoy...

Inoo lo abrazó con mayor fuerza y lo cobijó en sus brazos, creándole un cosquilleo indescriptible por primera vez en su vida.

----(FIN FLASHBACK)----

-Mi humano favorito~

Su voz canturreó al lado de su oreja y tembló, la cercanía de su respiración y de aquella nariz rozando el arco eran demasiado para su cuerpo. Sí, era humano y por ello mismo se regía por bajos instintos, ¿qué tenía eso de malo? A las personas si les daba hambre, comían; si tenían sed, bebían; si tenían ganas, se buscaban al mejor semental para que los follase y punto. No había nada de malo en ello.

-¡Mi villano favorito!

Correspondió con una sonrisa amplia y ladeó el rostro lo suficiente para dejar un beso en su mejilla más cercana, hablando suavemente sobre esta y creando así que sus labios le diesen algún cosquilleo.

-Daiki...

Sonrió de aquella manera tan sensual que le había dado la pista que era buen amante y no se contuvo, lo tentó con un soplido para ver como sus labios se movían como queriendo atrapar el aire, saboreando con una sonrisa éste. Takaki era un coqueto. Pero a él le interesaba más su lascivia. Aquellos brazos lo rodearon por la cintura y lo atrajeron a su cuerpo, sentándolo deliberadamente sobre sus piernas.

“Y acá viene el juego”

En sus años había aprendido que lo que más le gustaba a los hombres que eran seme era el poder tener a su uke bien dominado, que fuera un niño travieso adorable. Oh, como lo odiaba, pero el buen sexo lo ameritaba.
Fingió bien al principio, sus labios que sonreían o hacían pucheros, los susurros que erizaban la piel de cualquiera, los roces entre sus cuerpos que despertaban pasiones, todo era tan excitante y demasiado para su pobre respeto hacia si mismo ¿a quien carajos ya le importaba el lugar?
Movía sus caderas con cierto descaro mientras las manos del mayor acariciaban su pecho, presionando por encima de la tela aquellos pequeños botones que albergaban sus puntos de éxtasis total.

“Endemonidamente sexy”

Takaki le ponía, no podía ya ocultarlo, su palpitante miembro debajo de su pantalón era la clara prueba de ello y el palpitante falo del mayor restregándose contra sus nalgas eran algo demasiado tentador.

----(FLASHBACK)----

-No sé... lo que siento...

Sus labios carnosos y dulces, tan ansiados se acercaron a los suyos, rozándolos primero con suavidad y dulzura y luego con intensidad, probando su textura, se habían estado reprimiendo tanto tiempo que ahora aquella unión sabía a gloria.

-Tu me gustas... Inoo-chan...

Había sido la primera vez que se declaraba a alguien, era la primera vez que estaba seguro de las palabras que decía y que dejaba libre entre esos labios que devoraban ahora los suyos, sus mejillas brillaron con mayor intensidad al ser testigo de que lo imposible estaba ocurriendo y que los milagros, podían suceder.

Tal vez sí era un ángel.

----(FIN FLASHBACK)----

El sonido del cierre abrirse le dio la luz verde a lo que había estado esperando, miró por el rabillo del ojo como es que ya nadie estaba en el local y se dejó hacer, olvidándose por completo del pudor o la verguenza. ¿A quién venía importándole ello si tremenda verga lo invadiría? Se relamió los labios y apoyó en la mesa, dejando que las manos expertas del otro le deslizaran el patanlón hasta los tobillos. Oh maravilla, cómo lo tentaba frotando el falo contra su boxer y contra la ranura de sus nalgas, ya no podría aguantar mucho más, lo anhelaba, lo deseaba, estaba ardiendo por poder abrigar entre sus paredes aquel gran miembro. Y su plegaria fue escuchada, con suavidad le bajó la estorbosa tela y se posicionó en su entrada después de prepararlo sádicamente con sus dedos.

“Es fascinante ser el pasivo”

Gimió ronco al sentir la punta dentro y como de apocos se fue introduciendo hasta golpear su próstata, ah... delicia embriagadora. No había nada mejor en el mundo que el ser poseído.
No hubo preámbulo, no hubieron palabras de amor, no venían al caso, ahí ambos ya se daban lo que tanto habían ansiado, sus caderas se movían vertiginosamente, golpeando la pelvis contra sus nalgas, haciendo aquel sonido húmedo tan desquiciante que le desgarraba el alma, deseaba más, quería sentir más. Fue mejor empotrado contra la mesa, casi en cuatro encima de ésta pero ya no había nada de gente así que no importaba la pose, sus gluteos entreabiertos dejaban a la vista su palpitante y húmeda entrada ya llena de líquido preseminal, brillaba roja por las fricciones que le daba con su virilidad y tembló, gimiendo en anticipación a la rudeza que se avecinaba.

----(FLASHBACK)----

Lo recostó con suavidad en la cama a medida que lo besaba y sus manos delineaban su cintura, marcando con sus uñas el camino que recorría, grandes franjas de arañazos se mostraban en sus caderas con pequeños hilos de sangre recorriendo su nívea piel.

Placer sádico.

Solo que no le dolía, era un sentimiento nuevo el entregarse así, el mayor lo elevó de las caderas y con su lengua invadió su entrada, dándole una estocada con ésta hasta lo más profundo que podía llegar.

-¡Kei!

----(FIN FLASHBACK)----

Lo penetró hasta el fondo, tal vez profanando rincones que su ano no había dado cuenta que habían, tal vez lugares en los que ningún amante hasta el momento había alcanzado.

Dichoso sea Takaki Yuya, su nuevo dios del sexo.

Se reafirmó a la mesa y tomando impulso lo ayudó a embestirlo, haciendo que fuera vigoroso y potente con cada sacudida que le daba, estaba por caerse, sentía que se partiría. Pero morir de placer sonaba tan bien.
El calorcito bajando por su espina dorsal hasta centrarse en su miembro fue el indicio de que su orgasmo estaba cerca, y no tardó en alcanzarlo cuando aquella mano grande y experta tomó su falo, masturbándolo con vehemencia.

Su semen salió disparado.

Sentía palpitaciones, su mente estaba nublada. Aquella era la gloria. Su respiración agitada y un movimiento sutil lo llevaron a estar sentado nuevamente y... ¡Oh, que dolía! Y dolía demasiado... su trasero ahora incomodaba y tenía que fingirse adorablemente adolorido, como quisiera solo decir “mierda” y sobarse con las manos... Su cintura fue rodeada con aquellos fuertes brazos y el por inercia rodeó su cuello con los propios, suspirando por su cuello.

-Debemos irnos...
-Lo sé...

----(FLASHBACK)----

Mordió su cuello de forma brutal, aquello no solo dejaría marca, sino toda una herida completa ¿pero quien se quejaba? Su cuerpo dócil y dominado se dejaba manejar, aquellas manos de pianista que lo recorrían, aquellos labios que osaban con sus dientes herir su piel en superficial lo llevaban a un mundo tan desconocido pero excitante a la vez ¿es que las almas gemelas sí existen?

¡Que goce! ¡Que dicha!

Su hombría encajaba tan bien en él, su falo incrustado que lo movía tan rápido que no sabía si podría seguir aguantando. Su ombligo otra vez profanado por sus dedos. Eso... eso se sentía más que a sexo.

----(FIN FLASHBACK)---

Takaki lo cargó en brazos y casi escapando salieron del lugar, no importaba la hora, solo importaba el acto tan puramente sucio que habían acabado de culminar, aún sentía cosquilleos, aún el semen del mayor resbalaba por sus paredes y no podía pedir más... O tal vez sí, sí podía...

-¿Te llevo a tu casa?
-Solo si vienes conmigo...

Tenía planeado otra ronda de sexo desmandado, la cama, el sofá, la cocina, una nueva mesa y hasta tal vez la ducha. Que maravilloso sería el poder hacerlo todo el día y si se pudiera toda la noche, quedar ambos exhaustos y ya nada que liberar más que jadeos, todo su semen regado en cada rincón. Tomaron un taxi y a los minutos llegaron a su casa, todo el transcurso se la pasó con mimitos, con besos con toques y caricias. El pago adelantado por su frenesí. Abrió la puerta y lo hizo pasar, dio unos pasos e hizo una mueca, le dolía demasiado la parte de atrás. Respiró profundo y se dirigió a la cocina, dejando por implícito que el castaño se sentara en la sala, esperándolo paciente, pero fue en el transcurso de echar el azúcar y mezclarla con el té que fue cayendo en cuenta de todos los recuerdos, de todos los momentos que había estado teniendo hasta el momento en una historia paralela a esa. Takaki era su dios del sexo, pero más que un juguete sexual, no significaba nada en su vida, un vibrador lo podría reemplazar a la perfección.
Y fue ahí cuando los ojos negros y profundos de su pianista aparecieron en su mente, tan pervertidos, tan insinuantes.

“Quien lo pensaría... ¿Verdad Inoo Kei?”

Él ya no quería un dios del sexo, el quería al pelinegro extravagante... Prodigioso el momento en el que pudo aprovechar de aquel semental antes de querer volverse “puro”, “inocente”, todo lo que odiaba y tal vez aún ahora lo hacía, pero habían riesgos que valían la pena.
Volvió a la sala con una sola taza de té y se la dejó junto al mayor, este estiró los brazos para acariciarlo por las piernas y acercarlo a su cuerpo, delineando con los dedos hasta subir a sus nalgas las cuales presionó con lascivia, se relamió los labios con deseo, no sería difícil darle otra recorrida a su miembro en aquella pose pero no, ya no debía, si volvía a hacerlo no se contendría. Sacudió la cabeza y con suavidad alejó sus manos, sentándose a su lado.

-Fuiste... una buena despedida de soltero...

Yuya se giró a verlo, mirándolo sin entender, estiró la mano para acariciarle la mejilla y susurró un bajo “bonito”, queriéndolo llamar, pero solo recibió una palmada que lo hizo alejar y por fin, por fin después de semanas de aparentar salió él, no el dulce, no el tierno, no el apacible ni adorable Arioka Daiki que había estado fingiendo. Sino él, el aburrido, tranquilo, con una media sonrisa, algo perezoso y totalmente práctico, Arioka Daiki.

-Yuya... eres bueno, como persona lo dudo, pero en el sexo... dios que eres bueno, tal vez el mejor... - le sonrió con suficiencia, guiñándole el ojo - Pero la verdad es que ya no quiero nada contigo, ambos obtuvimos lo que queríamos y ahora... bueno, optaré por ser monógamo
-¡JA! Maldito perro...

Se esperaba la respuesta y mucho más ya imaginaba aquella sonrisa de burla que el mayor tenía bailando en sus labios ¿pero quien era para juzgarlo?

-Un perro que ya encontró a su dueño... Conoces la salida~

Le dedicó su última voz cantarina y le mandó un beso volado, riéndose ante al rostro de incredulidad que el mayor poseía. Se levantó del sofá con una mueca y caminó hasta la ducha. Se quitaría todo aquel aroma invasor y recomenzaría apartir de ahí con una vida nueva.

“Una vida en pareja... quien lo diría”

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Asddasdas si no les gusta -w- perdón y dasdasdsa XD ya~~~ solo eso... A las dos personas que deberían leerlo solo les digo:

Y me verán caer en medio de mi vuelo,
pero no se preocupen, que retomaré,
y a mi regreso volaré más alto,
porque mis alas no han sido cortadas,
y la herida en mi pecho, muy pronto sanará.

Me decepcioné pero bah~ no será la primera ni la última vez -w- solo que la próxima, tendré cuidado de las puñaladas por la espalda que me den e_e

Deep [Drabble]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Estoy renegando :'D!
: Tsunagu te to te
: La sala -w-


Título: Deep
Autor: Satommy
Parejas: Inoodai
Género: Angst
Extensión: Drabble
Summary: “Tu cobardía es imperdonable”
Notas: Estoy empezando XD a creer que mis angst siempre son de despechada LOL



Releyó la carta con la cual lo había dejado, la releyó y releyó hasta que de nuevo sus lágrimas salieron aflote y la presión de su pecho se hiciera tan dolorosa que tuvo que hacerse un ovillo en el suelo, tratanto de controlar y cerrar la herida, como si tan solo los cinco dedos de su mano contuvieran todos aquellos pedacitos en los cuales se había convertido su corazón. Apretó los ojos, forzándose a que aquellas saladas gotas ya no salieran pero era imposible, inevitable calmar el llanto de su alma ante un acto tan hiriente y doloroso.

“¿Que tan cobarde eres?”

Pensó para sus adentros, creyendo aún que todo era un sueño o un mal entendido.

“¿Porque haces esto?”

Una excusa, que alguien le diese una maldita excusa para justificar su accionar y así él, vivir un poco más en paz.

“¿Volverás?”

Maldita promesa de su estúpida cobardía, escudándose en un futuro que jamás llegaría y del cuál el estaba más que seguro solo trataba de usar de pantalla. Un consuelo a base de una mentira.

“Maldito seas Inoo Kei”

Y maldito seas y te retuerzas debajo de la tierra en tu tumba cuando te des cuenta de lo hecho... Las oportunidades no se dan una segunda vez.

Daiki rodó su lugar, haciéndose incluso más pequeño con su cuerpo mientras no dejaba de sentir esa palpitación insesante y dolorosa que le laceraba el cuerpo, la mente, el alma y el corazón.

“Que doloroso es amar sin ser correspondido, pero el que ilusiona y hiere...
Ese la pasa peor.”

Por impulso de su sangre que convertía la tristeza en rabia se levantó del suelo, buscó desesperado aquel encendedor que alguna vez fue su mejor amigo y se dirigió a la cocina, haciendo una bolita aquel papel con las palabras inscritas. Prendió una punta y fue cuestión de segundos para que se consumiera de inmediato, quedando solo cenizas en el lavadero, miró por la ventana y sus lágrimas refloradas aparecieron, solo que estas demostraban su determinación. Buscó el celular en su pantalón y mandó un último mensaje a ese destinatario del cual ya juraba olvidarse para toda la vida.


“Vete a la mierda Kei,
Daiki Arioka”

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