Ojeras [Drabble]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Me dio sueño...
: Unforgettable
: Cama Nv. 2


Título: Ojeras
Autor: Satommy
Pareja: InooDai
Género: Fluff
Extensión: Drabble
Notas: ¿Creían que uno solo? No señor, no. Quiero más Inoodai en mi vida(?), aunque ciertamente quiero escribir más drabbles de todas las parejas HAHAHAHA


Daiki bufó con tremenda molestia, incapaz de esconder el fastidio no sólo de sus gestos, sino ahora también de la voz. Los ruidos exasperados que se le salían desde lo más profundo del corazón -porque definitivamente, no era de su garganta-, ponían más en tensión a Kei. Era tal la tirantez del momento que el mayor estaba rígido contra su escritorio, tratando de leer el párrafo de su libro por décimo primera vez, pero al igual que lo hizo a la primera, ninguna de las malditas palabras lograba encajarse en su cabeza. Era como si leyera en vasco o algún idioma europeo del cual no sabía ni decir "hola".

Suspiró derrotado al darse cuenta que llevaba como cuarenta minutos tolerando la mirada avellana de su novio en la espalda, sintiendo las pequeñas dagas de reproche y tal vez algo de odio, clavarse en su alma como un castigo y regaño a su descuido. Sí, lo entendía, no había dormido prácticamente en dos semanas por la maestría pero es que simplemente no podía detenerse. Para él, además de ser idol, buen novio e hijo, también quería ser buen profesional.

- Dai-chan... - trató de mediar una vez más como lo había hecho los últimos 15 minutos-. Sabes que debo estudiar para...

- No, cállate.

Kei dejó caer la cabeza sobre el libro y empezó a hacer berrinche entre pucheros, quejidos y gruñidos sutiles. Su novio no iba a ceder.

No le costó asumir que por ese día tendría que descansar si quería mantener la fiesta en paz con su pareja, optando por levantarse de esa silla que había comprado lo suficientemente incómoda para nunca dormirse cuando estudiaba. Le resultaba a la perfección, pero el dolor lumbar que le atacaba luego era digno de tener su propio nombre como una enfermedad.

- No me mires así, ya voy a dormir.

- ¡Pero mira tus cara! - se quejó el menor, haciéndose a un lado en la cama pero no lo suficiente, pues sus dedos pequeños en comparación a los suyos, ya estaban delineando las bolsas oscuras debajo de sus ojos. Sabía que el maquillaje le ocultaba esas imperfecciones, pero en la intimidad de su hogar, Daiki era capaz de ver el daño que se infligía a sí mismo.

- Prometo cuidarme más. - susurró, abrazándose a él por la cintura. De repente el sueño le venía de golpe, adormeciéndolo apenas su cabeza se apoyaba en la almohada -. Lo prometo.

- Kei-chan...

Y su mirada llena de odio se evaporó, ahora sólo lo veía con ese amor ínfimo que le derretía el corazón y le hacía contraer los dedos de los pies de emoción. Inoo lo sujetó más fuerte, como si fuera un oso de peluche y escondió el rostro contra su cuello, marcando sutilmente la piel más superficial en un intento de recordación al menor, lo mucho que lo amaba.

Eso fue, todo lo que pudo hacer antes de quedarse profundamente dormido ante una sonrisa calma de un castaño enamorado.

Dreams [Drabble]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: No fui a clases
: Criminal minds[?]
: Mi cama♥


Título: Dreams
Autor: Satommy
Parejas: InooDai
Género: Fluff
Extensión: Drabble
Notas: Satommy is back, bitches.
P.D.: Sobra decir que he estado ausente más de lo que hubiera debido y querido. Muchas cosas se atravesaron en mi vida, en mi camino y bueno, digamos que a estas alturas, ya volví a encontrar mi centro de alguna manera. No creo volver a ser constante de nuevo con mis escritos, pero ya tampoco los dejaré en el olvido o en el abandono. ¿Todavía hay personas que me leen? Bueno, quienes no me conocen, bienvenidos sean a éste rincón de fanfics. Ojalá todavía sea de su completo agrado.


La sonrisa que Daiki le dedicó, podría definirla simplemente como inocente, pura. E incluso, tal vez, aniñada. Era esa curva pequeña que sus labios formaban entre adormilado y feliz que le terminaba por borrar el sueño pues Inoo no lograba concebir algo más bonito que el menor a su lado.

"La pureza no es algo físico, es algo mental."

Recordaba plenamente esas palabras, justo cuando sus dígitos se deslizaban de manera tenue por su espalda desnuda. ¿Hace cuánto tiempo había tomado de su pareja aquella "inocencia"? Fue una calentura del momento, un deseo incontenible que les había alborotado las hormonas a los 15 años y que les había hecho mantener una relación de sexo casual por unos dos años más. Unos años más de distanciamiento e incomodidad al no poder definirse sexualmente y luego simplemente, su paraíso personal.

Inoo, en momentos como esos donde la luz de la mañana se colaba por entre sus cortinas, se cuestionaba cómo es que todo había terminado así. Daiki no era virgen, él más que nadie lo sabía, pero cuando veía sus ojitos cerrados, sus labios gruesitos en una expresión de calma eterna que le hacía parecer a un minino, se daba que cuenta que podría pensar que un ángel reposaba a su lado en la cama. Tan "tierno", que le daba ganas de comerlo a besos, a ver si así él mismo se recordaba que sí existía y que ese ser tan irreal, le amaba de regreso.

Le amaba a él, tan idiota, tan torpe tan... Inoo.

- Si me sigues observando, me voy a enfermar. - la voz queda de Arioka le trajo de golpe a la realidad, haciéndole ocultar la mano con la que lo tocaba, debajo de la almohada. Se sentía como un niño atrapado robando una galleta. Aunque su galleta estuviera con los ojos entreabiertos para observarlo y él se tentara mil veces más a saborearlo. Una buena "comida" para el desayuno-. Kei-chan, detente.

Inoo rió, sabía que su novio era capaz de leerle el pensamiento con una facilidad envidiable que incluso a su madre le daba celos. Se encogió de hombros, no tan arrepentido de siempre perderse en la belleza del menor. Con la mano que había ocultado, lo volvió a acariciar, sólo que ahora en la mejilla hasta que pudo atraerlo a su rostro, sus labios encontrándose en un mar de sensaciones que siempre la mañana post-sexo les dejaba.

"Paraíso" quedaba corto para el concepto de plenitud que lo albergaba.

- Te amo, Dai-chan.

La sonrisa despierta y dedicada que le regaló Daiki, era definitivamente, lo más valioso de su vida.


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