My servant [Prólogo]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Random total X'D
: Soy soltera[?] - Las Vengadoras[?] -wtf-
: Balcón, con un cigarro al lado♥


Título: My servant
Autor: Satommy
Parejas: Takachii
Género: Drama[?]
Extensión: Miniserial
Summary: Cometió un pequeño error al dejar que un desliz quedara al descubierto, ahora se arrepentía pero su alma ya estaba comprada. Chinen Yuri no era una broma, por mucho que su rostro fuera inocente.
Notas: Quería que fuera serial pero X'D definitivamente no tengo mucha cabeza como para hacer capítulos largos. Ojo que les recuerdo que para mi un serial -como los que he tenido- Siempre un capítulo es de 12 hojas de word X'D los mini-serial sus capítulos van desde 2 hojas a 6 hojas, nada más~ es por ello, no en sí por la extensión de capítulos aunque supuestamente no deben de tener más de 6 -a mi percepción- Pero todo puede pasar... LOL igual, creo que ni importa hahaha
P.D.: Perdón Carol ;3; por no poner tu país, sí era de ese fic en inglés que está en livejournal que lo dije X'D! Me conoces tan bien♥ asdasd y a Lelo LOL! Me has hecho reír porque justo el fic que pensaba tenía -tiene- Yamachii y era con lacayo/sirviente el caso X'D que conste que lo pensé antes de leer lo comentado!


No era que Chinen Yuri tuviera todo lo que quisiera en la vida con sólo tronar los dedos, tampoco era que su familia fuera pudiente y tuviera todo el oro a su disposición para poder manejar a cuantos quisiera sólo con el tintinear de monedas en el bolsillo. No, no era nada de eso, pero aquel joven de pequeña estatura y cabello negro, tenía algo que no muchos tenían.

Tenía belleza.

Era un rostro angelical, dulce, su complexión era tan menuda que le daba un aire a niño de manera eterna y oh, sólo aquellos quienes habían sufrido en carne propia sus caprichos sabían que sabía manejarlo a su antojo. Podía dominar a quien quisiera con tan sólo una mirada, era más práctico que tener dinero, total, si lo quería sólo debía conseguirse a quien quisiera para poder obtenerlo.
El instituto donde estudiaba no era la excepción, para poder entrar ahí con una beca había hecho falta mucho sacrificio entre estudios y pestañas quemadas en noches sin dormir por aprender por su propia cuenta y a luz de la vela, como su madre lo veía –y la única persona con la cuál habitaba en aquel pequeño departamento- utilizar la luz eléctrica por tanto tiempo sólo incrementaba la factura a fin de mes y ellos no estaban para tales gastos, pero aun así no cogió una de las tres vacantes que se ofrecían, quedó en cuarto lugar y a llamada en lista de espera, pero ¿quién no iba a querer estudiar en el instituto masculino de jóvenes talentos con mejor reputación de todo Japón? Habría que estar loco el rechazar los cupos de la beca y ahí aprendió, con imagen de su madre, que el cuerpo y la belleza podían mover las influencias suficientes para alcanzar lo que se quería. Ya sabía él que con una sonrisita dulce, una sacudida de cabello y unos ojos que se llenaban de ternura fingida –que nadie notaba- podía conseguir la tarea sin hacerla –por pereza solamente, siempre había sido el primer puesto desde que inició el colegio-, conseguir dinero para el almuerzo, ropa gratis en establecimientos donde lo tomaban de modelo de conjuntos –fingiéndose perdido o cosas por el estilo- e incluso, comida, conocía ya cada rincón donde estaban aquellos viejos y viejas verdes que lo miraban como un apetecible bombón y se lo comían con la mirada, pero nunca se había dejado tocar hasta que pisó el suelo de aquel centro de estudios. Un hermoso internado con todo pago, su sueño hecho realidad –ya no tendría que ser amable con cada inútil de las tiendas por departamento, el uniforme era obligatorio ahí-, era una oportunidad que ni él ni su madre podían perder y por ello, la mujer que le dio a la luz se ofreció carnalmente a aquel decrépito viejo que regía la casa de estudios. Él sentado en la sala de espera escuchó los gemidos de su madre, gritando con cada embestida mientras la penetraban y le robaban la dignidad, pero Yuri entendía, entendía perfectamente el por qué lo hacía esa hermosa mujer que tenía el mismo bello rostro que él. Sabía que era por su bien y que era un gasto menos, sabía que ahora podría amanecerse estudiando no con una vela, sino con una lámpara; podría leer todos los libros que deseara sin ningún obstáculo, ya sea por no tener el carnet de biblioteca por no poder pagar la inscripción o no tener dinero para comprarse ni siquiera uno de segunda.
Cerró los ojos y escuchó en silencio todo el desenlace de su climax, mirando a los minutos salir a su madre con una sonrisa apenada pero con los papeles firmados dejándole el pase libre a estudiar en aquel lugar.
Tardó una semana el mudarse ahí, cada corazón que se había dedicado a robar en sus años de niñez y corta pubertad le habían dado todos los regalos posibles y ahora podía ir digno al instituto, con ropa de niño rico, con electrónicos de mimado, tenía su nuevo móvil, su nuevo iPod, una laptop e incluso una Tablet, todo tan sólo por unos besos y primera vez, porque lo tocaran. No había sido tan malo, el dueño de la tienda sólo había usado un dedo para abrirle las paredes de su virginal ano y no llegando a más porque justo su esposa entraba al local. Lo despachó rápidamente con todas esas cajas y el salió triunfal. Fue el único eso sí, que logró introducir algo en su cuerpo, o eso fue hasta que empezó a estudiar.

Soltó un pequeño suspiro y miró por sobre su hombro al chico que estaba sentado a tres asientos del suyo, risueño y escribiendo en su cuaderno como todo niño-idol-bueno que era. Un fastidio. Era en esa aburrida clase de historia donde recordaba uno a uno sus pasos por la vida, recordándose a sí mismo qué hacer y cómo hacerlo, como proseguir con sus planes para alcanzar la grandeza aunque ya la tuviera bien puesta. Sonrió para sí. Él podía decir con orgullo que tenía una corona sobre la cabeza –aunque no fuera física- y que incluso le armarían una religión en su honor –aunque deseara que le rezaran haciéndole un oral a como dé lugar-, pero todo ello había sido gracias a que supo mover sus cartas a su favor apenas ingresó al instituto. Se tomó la molestia de estudiarse a todos los alumnos de aquel lugar, a aquellos que pasaban a tercero, a segundo y los nuevos de primer año y fue ahí que aprendió que su, ahora novio sentado a poca distancia suya, era el más popular, llamativo, adinerado y apreciado alumno de toda la escuela y que incluso, otros institutos habían peleado por tenerlo dentro ofreciéndole becas y demases pero, santo dios, teniendo tanto dinero, ¿para qué el querría una beca? Yuri hizo una mueca cuando el pequeño flashback de un gemido le erizó la piel, recordando el cómo hubo él obtenido un maldito asiento ahí dentro. Volvió a suspirar y miró por la ventana, le había costado lo suyo conquistar a ese cachetón de la familia Yamada, en primer lugar porque el playboy era heterosexual y en segundo, porque cuando tuvieron sexo por primera vez el muy imbécil lo hizo sangrar al no penetrarlo adecuadamente. Su primera vez y había sido una mierda, pero lo dejó pasar, después de aquello le creó una adicción al chico y su relación se estableció formalmente, eran el dúo dorado de élite de toda la escuela a pesar de su corta edad y de ser nuevos, el más inteligente de todos, el más lindo y tierno junto con el más popular y apuesto. Hasta ahí y a su medio año de apenas haber ingresado a estudiar, podía decir con certeza que todo era absolutamente perfecto.

Porque tampoco le descubría nadie las infidelidades.

Después de su primera experiencia sexual había generado él también una necesidad asfixiante de que lo tocaran, de él tocar. De sentirse lleno y valgan verdades, Ryosuke era tan malo en la cama que no le satisfacía por lo que prontamente era alguien que moría por tener sexo gay pero sabía que podía conseguirlo sin ningún problema en un colegio masculino con tantos chicos apuestos, todos eran una lista probabilidad y él lo aprovechaba al máximo. Sonrió viendo adelante suyo a su compañero Okamoto, comprometido desde la dulce edad de 3 años con otra heredera y él había hecho que se lo follara como si fuera el último día de su vida, claro que sólo había sido una vez, el muy terco aún se afanaba ser heterosexual y desde que lo hicieron, el otro fingió no conocerlo más. Bah, un desperdicio de hombre, pero eran tantos que le daba igual y no lo tomaba en serio. No tomaba en serio a nadie.

-¿Eh, qué es eso?

La voz de la persona a su lado le llamó la atención, ladeando el rostro para ver nuevamente por la ventana, admirando aquello que ahora causaba revuelo en su salón de clase. La vista a la entrada principal del internado era un largo recorrido de graba muy estético, todo muy formal y elitista, algo que te dejaba en claro quiénes eran los que estaban ahí. Y verlo ser atravesado por una fila de tres limosinas lo hacían elevar más su nivel en el ranking.
Chinen apretó la mano alrededor de su pluma y se acercó disimuladamente a la ventana para observar quiénes llegaban. Pero sólo fue un quién. En la ostentosidad de su posición económica, cada largo carro se estacionó en el pequeño óvalo de la entrada, saliendo del primero un señor, del segundo una mujer y del último, un joven. El parecido entre los mayores con el otro dejaba por sobreentendido el lazo familiar que los unían y Yuri los odió por ser tan despilfarradores de medios, ¿qué diría su madre? No podía ver bien el rostro del chico pero los murmullos no se hicieron esperar, era algo que aún no podía solucionar con respecto a ser un plebeyo. Él no tenía nada de información sobre familias de alcurnia por mucho que buscara en internet, pero el nombre no tardó en llegar hasta sus oídos.

“Takaki Yuya”

Se acomodó mejor para ver otra vez y por un maldito momento,
uno sólo, un segundo.
Sintió su corazón detenerse.

El maldito gastador de cabello naranja lo había visto directamente a los ojos.

6 comentarios :

dalia801 dijo...

wao me ha encantado,el Takachii es mi pareja favorita, y la forma en la que has desarrollado al personaje de chinen esta fabulosa, su actitud queda perfecta con el,ni que decir del encuentro de los dos ¡fue estupendo!.La reacción de Chinen, la mirada de Takaki, el solo hecho de imaginármelo me ha emocionado, espero el primer capitulo con ansias

Natarashi dijo...

*o* Lo ame y solo es el prologo
ese Chii, es tan *Q* u tilizando a todos diestra y ciniestra, pobre Yama solo lo utiliza y busca a otros para que lo complascan sexualmente, ese Okamoto *¬*
pero ya encontro a una victima mejor o encontro a el amor de su vida kyaa ya quiero ver la conti

Haine dijo...

La redacción, la trama, la forma de ser de Chinen, el puterío(?) el primer intercambio de miradas♥ Todo *_____* está perfecto y sfsdfsdsfsdfsdsfdsfsd Quiero *3* Seguro que Takaki sabe ponerle en su sitio como se corresponde 1313(?)

Lelo~ dijo...

OMG X////D! Es tan... alsdnasklbndklsabndjksbajkd no tengo palabras o es que mi mente es demasiado sucia -w-U Me ha gustado muchísimo la forma en que lo has escrito, la forma en que es Chinen, is bien es como normal que lo pongan como puto(? creo que es la primera vez que lo leo de esta manera ♥
Me has dejado completamente expectante a lo que va a pasar en el siguiente capítulo con Takaki y Chinen ♥ no sé.... puede que a Takaki no le interese Chinen y éste se enamore de él o que se interese en él y no sé, no se me ocurre ;A; Esperaré con ansias el siguiente capítulo, muchas gracias por este excelente prólogo ♥

Carol~ dijo...

me reservo mi comentario hasta haber leído todos los capítulos
y como lo escribí XD es mi país el recha por no haber fans ;-;!!
sdfasf ese fic del lj -w-!!

yui yamada dijo...

aww takachiii <3 <3
asdadsads
maldito prologo que me
a dejado el ojo cuadrado XDD
aww lo ame sabia que chinen tenia su lado
oscuro esa no es una ardilla es una rato XD
ok no, pero incluso usa a mi ryosuke XD
creoq ue me emociono mucho pero es que es tan dsadsadaad LO AMEEEEE
chinen es tan malditamente encantador y mira que toparse asi con yuya dsadsads me hace sentir mas emocion!!! me voy a leer los demas caps XD

PDT: me parece o le estas haciendo bulling a mi ryosuke? XD
ok lo dejo pasar porque amo el talachii XD


up