18 julio 2014

Lo que sigue [OneShot]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Me duele la panza de la ansiedad u3u
: Te pintaron pajaritos - Yandar & Yostin
: Camita u3u♥

Título: Lo que sigue
Autor: Satommy
Parejas: OkaDai HikaTo
Género: Angst[?]
Extensión: Oneshot
Notas: Este fic está basado en el de Ayaa ;3; asdasdasdasdasd LÉANLO, ME HIZO LLORAR, es un hermoso Hikato que me enamoró pero simplemente... No podía dejarlo así por Keito y... le pedí permiso y me dio permiso y le hice su continuación Q_Q obviamente está terriblemente fail porque mi redacción anda malísima ;u; pero si a ella le gusta, todo me da igual... Y... y... asdasdasdads eso u3u espero te agrade Ayaa ;_; lamento si anda muy feo, te deberé otro fic entonces ;3;! *sufre*


“Kota siempre ha sido especial”

Aún recordaba aquellas palabras con un dolor distante, trayendo a su memoria aquella noche fresca en su departamento en plena madrugada. Llorando y nostálgico. No es que hubiera olvidado ya por completo a Hikaru, ¿cómo hacerlo? Era simplemente aquella persona que había marcado un hito en su existir. Su primer amor, su primer todo… No se creía capaz de superarlo en algún momento, pero ya tampoco era hiriente, la agonía había menguado.

El tiempo jugó a su favor en aquellos días, el otoño se hacía cada vez más presente y el pasado quedaba atrás. Habían sido meses bastos y angustiantes desde la última vez que hubieron conversado, desde aquella última llamada en la que su orgullo y la poca dignidad que le quedaban habían desaparecido ahogadas en esas lágrimas que el mayor nunca pudo consolar.
Sabía, que había cometido un error, ¿pero tanto así para no ser merecedor de palabras de apoyo o consuelo? No comprendía, todavía, como el amor era tan fácil de acabarse cuando tanto se hubieron dado, cuando se esforzaron al máximo en un punto hasta que luego simplemente, todo se quebró.

Si Hikaru le hubiera querido un poco en aquel momento, tal vez hubiera dicho algo más que eso. Pero el mayor ya había tomado una decisión, una a la cual el con dolor había tenido que adaptarse.

La bocina de un claxon le hizo reaccionar, como siempre caminaba por la calle soñando despierto y aunque era Yaotome el que lo atormentaba a momentos, era alguien más quien robaba sus sueños. Hace poco más de unas semanas lo había conocido de casualidad, el mejor amigo del novio de su mejor amigo. Un mundo tan pequeño pero a su vez grandioso. Recordaba con claridad las palabras de Nakajima, diciéndole que suficiente tiempo ya había tenido para descargar sobre todos aquellos que conocía sobre su terrible desastre amoroso, pero que no lo hiciera más porque podría alejar, a aquellas personas que realmente se interesaran por él.

Y así lo hizo, y así pasó.

Sus ojos pardos y su sonrisa infantil lo cautivaron apenas lo vio. Un día cualquiera en un café cualquiera cuando los introdujeron el uno al otro. Primero distraído y luego engatuzado, ¿acaso el sol podía bajar a la tierra a deslumbrarte con tanta intensidad? Era mayor que él pero su aspecto le hacía parecer apenas un niño, a uno que le gustaba caminar a su lado y jamás dejarlo solo.
Sus estaturas también eran distintas, sus personalidades, completamente contrarias. No habían pasado de las cuatro citas pero sentía que su razón de ser volvía, sentía que nuevamente… Tenía un motivo para sonreír. Menudo y de piel tostada, su sonrisa era lo que más llamaba su atención.

-¡Keito!

La voz de Daiki le hizo sonreír aunque ni siquiera lo hubiera vislumbrado, pero sus pasos presurosos corriendo ahí a dónde estaba él, le bastaron para girarse apenas unos centímetros a la derecha para recibirlo contra su pecho, estrechándolo fuertemente para robarle algo de vitalidad y alegría, esa que tanto le encantaba portar a todo momento. Porque, si Hikaru le había complementado haciéndole sentir lleno, tranquilo y en confianza, Arioka le había dado otra muestra de lo era la felicidad, lo que podía llegar a ser algo parecido al amor.

Porque aquel menudo castaño era el ser más alegre que jamás hubiera conocido, porque a pesar de recibir más de mil negativas para encontrarse, él las pasaba todas por alto e iba a su casa, se instalaba en ella y se dedicaba a estar a su lado. Sin molestarlo, pero sin olvidarse de él.

Era distinto a Hikaru, no era Hikaru… Pero le hacía bien, tenerlo a su lado.

Sus ojos con el tiempo volvían a brillar encandilados por aquella persona, su pecho ya no se apretaba en cuanto recordaba cosas que no quería y aquel cajón donde tenía depositadas todas las fotos de un amor pasado, lo había vaciado en una caja que ya, reposaba en la basura.
No, no odiaba a Yaotome, pero simplemente quería borrar todo rastro de él para empezar… desde la mitad en delante de lo que su vida había sido, porque si bien no podía empezar de cero, quería empezar bien una nueva relación.

-¿Sigues pensando en él?  - pero a pesar de todo, no le podía mentir
-No, no es así… - trató de entonar bien su voz, sonando rasposa e insegura al hablar – Simplemente…
-Siempre piensas en él – miró su sonrisa tímida y sintió malestar. Le estaba hiriendo aunque no quisiera - ¿Por qué…? Sé que fue importante, Yama-chan me lo explicó, pero Keito, creo que…
-Dai-chan – lo tomó por los hombros y lo volvió a atraer a su cuerpo, besando con cuidado su mejilla izquierda – Supongo que aún siento que hay detalles inconclusos sobre aquella relación. Dijo que dejó de quererme aún en lo último pero jamás lo sentí así, sólo sentí a excusas sus palabras dichas para liberarse del fastidio que seguro he de haber supuesto para él… Para no herirme más de la cuenta después de nuestra última despedida

Miró como el mayor suspiraba con malestar, pero no se separó de él ni hizo el intento alguno de alejarse. Simplemente se acurrucó, buscando el lugar correcto antes de volver a hablar.

-Yo… en verdad me gustas, Keito… Dame una oportunidad
-Dai-chan, yo en verdad…
-¿Keito?

Su nombre dicho en aquella voz, junto con el coro de botellas de vidrio estrellándose contra el suelo le hizo saltar en su sitio al mismo tiempo que su acompañante, ambos girándose al punto donde el ruido había precedido.
Hikaru estaba más pálido de lo normal, la sonrisa que forzaba le hizo desviar la mirada hasta el ceño fruncido de su aún-no-novio infantil pues no soportaba verlo aún. Habían pasado meses, sí, pero todavía no tenía la seguridad de que su mundo no pudiera ponerse de cabeza apenas supiera algo de él. Una punzada de dolor le hizo reaccionar, la culpa era inevitable al tener más atención puesta en aquel que lo había dejado que en aquel, que daba todo por cuidarlo. Era idiota, lo sabía, pero los brazos delgados del más bajo se afirmaron firmemente en su cintura, no dejando que se moviera. No dejando, que el otro pensara que todavía tenía poder sobre él.

Keito se recordó entonces, que no tenía por qué tenerle consideración, ¿y qué si lo veía saliendo con alguien más? ¿Y qué si sus ojos denotaban dolor y su labio inferior temblaba al no poder decir nada más al tener aquella escena delante de él? Hikaru había sido quien lo había dejado. Hikaru había sido quien lo había forzado a enfrentar aquella nueva realidad llamada soledad.

Sólo él y nada más que él.

-H-hola, Yaotome-san – habló formal, aclarando su garganta con una tos incómoda al tratar de pasarle aire a sus pulmones que se negaban a trabajar.
-Hola – esta vez su voz sonó más fría que la última vez, sonó más indiferente. Sonó más herido – Veo que… tienes compañía
-Sí bueno… - hizo una pequeña mueca y Daiki sólo sonrió con levedad, dejándolo libre y tan sólo, entrelazando sus dedos – Él es… ¿Mi novio?

Se quedó en silencio entre la incomodidad ajena de los dos mayores, ninguno sabiendo como proseguir pero en su impulsividad, atrajo más al castaño a su cuerpo, sonriendo con fuerza y decisión. Esa era definitivamente, su mejor opción.

En su sonrisa torcida y ese dolor que sus ojos le deslumbraron en un instante, Okamoto supo que todo ya estaba saldado, que Hikaru nunca más lo volvería a llamar si se encontrasen otra vez en la calle y no porque no tuvieran ya algo que hablar, sino porque cada uno de ellos ya había tomado una decisión y la estaban llevando a cabo. Cada uno, estaba siguiendo con sus propios destinos, buscando sus propias metas que jamás involucraron el uno al otro.

Porque, Keito quería ser feliz… Porque fue Hikaru, el que lo dejó de amar primero y si ahora veía su espalda gacha alejarse con la bolsa de botellas rotas goteando por la vereda, era porque él mismo se lo había buscado.
Porque esa noche que lo llamó, lloró hasta quedarse sin lágrimas y nunca más, quería pasar por ello otra vez. Porque no lo consoló, porque jamás respondió a sus interrogantes.
No quería incertidumbre, no quería soledad, no quería ya más sufrir.


Quería sonreír y Daiki, era quien le hacía ser dichoso con tan sólo verlo.
Él, ya no volvería atrás.

3 comentarios:

Ayaa dijo...

¡No puede haber continuación más perfecta que esta! *---*
Es tan hermoso *O* No sabes lo feliz que me siento por que hayas hecho esto!!
Supongo que ya haré más fics así para que los continúes y me sigas haciendo feliz y dichosa *--*
Gracias por tan bonita continuación, gracias por no dejar a Keito con el corazón roto para siempre, gracias por haberle dado otra oportunidad y por haberle dado su merecido a Hikaru.
¡Gracias! *O*

Kath Hartfiel dijo...

Que tierno, moriré de ternura. ¡Me encantó!
Sublime...

Ageha Chihara dijo...

Diablos!!! Yo lei el de Ayaaaa y no lo comente pero estuve identificada taaanto y pero aqui me has dado un golpe bajo Sato... xq eso que sintio Hika lo viví peeeeeeeero asdasdasd esta conti es perfecta!!!!
Aunque Hika va a amar algun dia!! Algun dia