Snowy Rainbow [7]


http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: La cabeza me va a reventar *sigh*
: Love Forever - Shimizu Shota ft. Miliyah Kato
: Habitación de mis padres~


Notas: A decir verdad~ he estado en unas muy feas semanas debido a mis exámenes X'D que digamos, no lo he hecho como debería y ha sido decepcionante, pero no hay forma uwu mejoraré mis notas. En otras noticias[?????], me siguen leyendo :'D? ¿O ya puedo mandar al blog a hiatus indefinido? #OKNO Broma~ acá les traigo el último capítulo de Snowy Rainbow~ el que viene ya sólo será el epílogo... No me odien[?]

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Se le erizó la piel en el mismo instante que sus ojos se abrieron, mirando el techo blanco y plano que se ampliaba bajo su mirada. Simple y vacío. Como él mismo se sentía en esos momentos por dentro. No pasó ni dos segundos en su consciencia cuando el dolor hizo aparición con crueldad por su abdomen, recordándole prontamente qué hacía y dónde estaba.

Ese gorilón sí que se había lucido con el golpe.

Tendido ahí en la cama dejaba que los pocos jadeos de dolor salieran disparados albergándose entre esas cuatro paredes sin emoción alguna de color, aunque no del todo seguro si en su totalidad era de aquella manera pues no podía girarse ni hacer absolutamente nada que implicara moverse, sólo tomar pastillas para el dolor y quedarse tendido con toallas humedecidas con agua tibia para mantener al margen el malestar que estaba seguro, no se iría con tanta facilidad y tendría que soportar durante esas semanas ¿ese era realmente su karma? El gorila que lo había golpeado no le había roto ninguna costilla pero sí se las había fracturado, con la suficiente suerte –como había dicho el doctor, aunque dudaba de que no fuera sarcasmo lo que decía- de no haber astillado sus huesos pues de ser el caso, podría incluso temer que se le perforara un pulmón.
El sonido de las hojas de un libro pasar le llamó la atención a su lado de la cama, encontrándose a Kota que leía a un lado de su cama, riéndose entre dientes por lo que fuera que esa novela tuviera dentro, ¿Qué acaso era lo mejor que podía hacer su mejor amigo?
Hizo una mueca de fastidio, había desperdiciado horas a que lo atendieran y dejaran descansando, el gusto de la venganza había consumido valioso tiempo que él quería invertir en algo más pero ya eran casi las 10 y él no podía moverse de ahí hasta que le dieran el permiso médico.

-¿Inoo Kei? – la voz del doctor lo llevó a sentarse rápidamente, algo tan idiota que gritó de dolor al instante – Tendrá que evitar hacer eso de ahora en adelante – habló tan impasible que Inoo supuso que para él ello no era nada – Puede retirarse, sólo cuide de no hacer movimientos bruscos, ande en reposo y tome estas pastillas cada 8 horas por un mes – le entregó el papel al mayor que había dejado de leer para escucharlo
-¿Es todo? – cuestionó Kota, mirando de reojo a Kei - ¿Podremos irnos?
-Sí, es todo

El tipo con bata blanca deslizó elegantemente la mano con el lapicero por encima de una hoja de papel, entregándoselo a Yabu antes de marcharse. Unos minutos, ambos jóvenes se quedaron callados con la respiración un tanto calma para las ideas que tenían cruzando por sus mentes.

-¿Irás a verlo?
-Sí… ¿por qué?
-No sé qué tan conveniente sea, Kei – el pelicastaño no se giró a verlo, sus ojos aún posados en la puerta evitaban que viera la lástima que le tenía. Inoo no necesitaba observarlo, el tono de su voz bastaba – Pasé por su habitación hace un rato cuando fui a comprar una botella de agua, sus padres y algunos amigos estaban con él

Kei ensombreció sus facciones, pero no podía abstenerse, no quería hacerlo. Aun cuando dar algún paso le fuera un dolor insoportable, necesitaba ver a Daiki despierto, necesitaba ver que estaba bien aunque ya le hubieran informado de su recuperación con tanta rapidez.

----(FLASHBACK)----

Habían pasado ya algo de cuatro meses después de la ruptura. Cuatro meses en los que había tenido que salir de su departamento porque no había podido seguir pagándolo, cuatro meses en los que sus calificaciones se habían ido al demonio por falta de concentración. Cuatro meses en los que la soledad era tan dolorosa que había momentos en los que su cuerpo sólo caminaba por inercia.
Para él y sus amigos, toda esa etapa era deprimente, no podían hacer absolutamente nada cuando Inoo no se dejaba ayudar, Yabu lo obligaba a veces a salir pero terminaba tan ebrio que luego se lo encontraban tirado contra la pared de algún callejón, durmiendo en el esplendor de toda su miseria. Hikaru lo obligó a viajar, pagando él todos los gastos que pudieran tener pero cada mínima acción tenía un recuerdo y la depresión se acentuó sin ganas de marcharse, era como si ya no hubiera una solución a tanto dolor.

Hasta que los vio.

A lo lejos, la señora Arioka jamás le había parecido tan deslumbrante, la observó detenidamente y deseó internamente tener el valor suficiente para acercarse a preguntar cómo estaba, para ver si de alguna manera se le filtraba alguna información sobre el joven de cara infantil que aún amaba. Caminó unos pasos y vio que, sus plegarias cumplidas con creces, le entregaban al castaño junto a su madre, comiendo entretenido un helado con una pequeña sonrisa que se fue ensanchando hasta reír. De seguro la señora había bromeado.
Se quedó de pie admirando a madre e hijo, varias veces habían sido él y Daiki quienes habían estado con su madre, compartiendo los mismos momentos con risas y comentarios mal intencionados de la que había sido su suegra. Sumido como estaba en su divagación, no se percató cuando la mujer a lo lejos percibió su presencia, apretando las manos con fuerza hasta volverlas blancas y sus labios tensos en una fina línea que borraba toda dulce expresión de hace unos momentos. Con una disculpa que el pelinegro tampoco observó al bajar el rostro al resignarse y marcharse de ahí, la mujer caminó con disimulo, cuidando que su hijo menor no viera hacia dónde se dirigiera pues de ser así, el poco progreso que había obtenido levantándole el ánimo, se vería perjudicado.

-¿Inoo-kun? – la mujer lo llamó amablemente y posó la palma de la mano sobre su hombro, con un pequeño apretón que pareció hacer reaccionar al joven, lo llevó lejos de las miradas y lejos del alma rota de Daiki - ¿Qué haces acá?
-Señora… - tragó saliva, esos ojos pardos idénticos a los del menor lo miraban acusadoramente, no había alguna duda que la señora sabía de todo lo ocurrido – Ha sido tan sólo una casualidad…
-Por favor, ya no te vuelvas a acercar

Inoo jamás lo admitiría, pero aquellas palabras dichas en un ruego maternal que impostaba la mujer, le habían herido en el alma. Una madre protegiendo a su retoño de lo peor que pudiera haberse cruzado en su camino. Sus ojos se fueron cerrando lentamente hasta que dejó escapar lágrimas furtivas, humedeciendo sus mejillas con tanta impotencia e humillación. Hubiera querido incluso recibir una cachetada de parte de la mujer, pero la señora Arioka lo cobijó entre sus brazos, acariciándole el cabello tal cual fuera su propia madre, consolándolo en la calle por el corazón roto que el mismo había dañado. No pudo abstenerse y lloró con mucha más fuerza.

-Jamás he interferido con ustedes – su voz fue más conciliadora, pero aun así se percataba de a donde se dirigía la conversación – No lo haría, pero Inoo-kun, debes de saber que es la primera vez después de muchos meses en que Daiki… está sonriendo – tomó aire y separó al menor de ella, con una elegancia digna de una reina, buscó en su bolsillo por su pañuelo y tiró del cuadrado de seda para luego deslizarlo por su rostro, limpiando cualquier rastro de lágrimas – No va a ir a la Meiji, habló con su padre y conmigo para tomarse un año sabático, dice que trabajará para su tío pero que se dará un tiempo antes de entrar a la universidad

Los ojos de Kei se abrieron de par en par, se había olvidado por completo incluso de los motivos iniciales por los que había conocido a Daiki. La universidad, su primer año, su futuro… ¿Eso también había arruinado? No se había acordado ni siquiera que iban a asistir al mismo centro de estudios, aunque ahora ello estuviera más lejano que nunca.
¿Ya no lo volvería a ver?

-Por favor Inoo-kun… Deja que Daiki pueda olvidarse de ti

Asintió muy despacio, inseguro de hacerlo pues las Después de aquella vez, buscó un nuevo departamento al otro lado de la ciudad, de todo lugar conocido por él y el menor, lejos de cualquier sitio que ya hubieran recorrido o que pudiera estar en su ruta. Después de eso, había borrado todas sus huellas para no volver a ser encontrado. Era lo menos que le debía.

----(FIN FLASHBACK)----

Aunque él fuera un cobarde, aunque no tuviera el valor para enfrentar a esa familia, para verlo a él a los ojos y poder rectificar todo lo que había estado sucediendo en ese extenso periodo de tiempo. Tenía que hacerlo.
Bajo la mirada desaprobatoria de Yabu, fue moviendo su cuerpo hasta que logró sacar los pies fuera de la camilla, el dolor que estaba por su vientre se hizo presente otra vez con una punzada tan extensa que el aire se le escapó de los pulmones y hasta náuseas le dieron, queriendo vomitar por el malestar que de pronto su cuerpo experimentaba. Pero respiró profundo, respiró como si el aire se le fuera a acabar y controlando todo, se bajó de ahí, descalzo y medio desnudo por las toallas que había tenido encima de su cuerpo. Sintió frío, la presión se le caía en picada, pero fue Kota el que ahora lo ayudó a pararse y mantener el equilibrio, ¿Qué buen amigo te dejaría caer? Y así, con pasos calmos, pequeños pero firmes, se dirigió a aquella habitación que lo resguardaba… Daiki, ¿Daiki aún querría verlo?

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Kyo estaba fuera de esa habitación, apoyado contra la pared con los brazos cruzados, Okamoto sentado a su lado respiraba con profundidad mientras esperaba a que pudiera entrar nuevamente junto al mayor. Los padres de este junto a un compañero del trabajo habían pasado ahora para hacerle compañía, apenas y unos minutos estuvieron los cinco adentro antes que la enfermera dijera que no podían estar todos adentro, que debían de turnarse.
El guardia de seguridad miró a su compañero de trabajo, ese joven que tanto miraba al castaño pero que jamás había sido correspondido y sintió hasta lástima por él. Sus años de vida le dejaban más que en claro que el tipo de amor que el par aquel se profesaba era de esos que nunca se podían olvidar por más tiempo que pasara. Era así aunque esperaba que no. Tal vez, en la situación en la que el mismo Arioka se había sumergido, podría tomar consciencia de qué hacer con respecto a sus sentimientos, no era tan difícil proponerse la meta de olvidar.

-Es todo un problema

Keito le dedicó una sonrisa, pero pronto se irguió a la defensiva en su lugar al ver hacia las espaldas del hombre, el otro por instinto se giró a ver quién se acercaba y no le sorprendió nada ver al chico de la mañana caminando a duras penas hacia ellos acompañado de algún amigo. Sin evitarlo, sonrió orgulloso de ver lo mucho que le dolía el caminar, un buen castigo físico como ese le haría ser más consciente de ahora en adelante.

-¿Qué haces acá? Lárgate

Kyo tomó del borde del cuello al menor, sujetándolo tan fuerte que el otro trastabilló hacia atrás, equilibrándose a las justas y girando violentamente a verlo. Furioso como estaba se sacudió, pero eso sólo logró que lo sujetara más fuerte. Se sintió humillado y como si de un niño haciendo un berrinche, empezó a mover las manos para liberarse, intentos inútiles ante alguien que trabajaba controlando personas con actitudes parecidas a la suya en ese momento.

-¿Qué no lo ves? Está herido, no seas cobarde y te metas con un convaleciente
-¡Pero si él es…!
-¿Por qué tanto escándalo? No olviden que éste es un hospital

La voz suave y cantarina de una mujer calmó la tempestad naciente entre los presentes, Inoo miraba a Keito con recelo y fastidio, no era difícil de leer esa expresión de protección y posesividad que sólo un enamorado podía poseer, ¿por qué Daiki tenía aquel poder sobre las personas? Soltó un suspiro de molestia de tan sólo recordar sus inseguridades pasadas y siguió caminando bajo la mirada de los dos varones que habían ya cambiado sus posturas por una más respetuosa y sin embargo, la señora seguía sin girarse a verlo pero estaba seguro que sabía de su presencia, era consciente que estaba acercándose hacia la habitación de su hijo.

-Señora…

El sonido plano de una palma golpeando contra algo sobresaltó a todos, mas fue Yabu el que se interpuso al medio de su amigo y la mujer que ahora sobaba su muñeca junto con la palma de su mano con una expresión de culpa y arrepentimiento. Estaba claro que ella no había querido hacer eso. Kei empujó con cuidado a Kota hasta que se puso atrás suyo y con la silueta de los dedos dibujados sobre su rostro, caminó nuevamente frente a la mujer, haciendo la mejor inclinación que sus costillas fracturadas podían dejarle hacer.

-Te lo pedí por favor
-Desaparecí de su vida… Créame…
-¡¿Entonces qué haces acá?! ¡Mi hijo está internado Inoo! Casi… muere

Kei apretó los ojos, ¿acaso había estado a punto de morir? ¿Había sido tan grave? Giró disimuladamente la mirada hacia Keito pero el desvió los ojos hasta enfocarlos en un punto distante… Esquivo ante el tema, ¿es que acaso ocultaba algo? Miró a la madre de Daiki con mucho cuidado, sus ojos no mostraban decepción ni miedo, tan sólo preocupación pura por su hijo… Y él la conocía, conocía tan bien a aquella mujer que estaba seguro que si hubiera sabido del por qué se encontraba ahí el chico, no hubiera dudado ni un segundo en hacerle algún tipo de limpieza interna.

Le dolió pensar, lo mucho que Keito quería a su ex novio para llegar al extremo de limpiarle el historial clínico.

Hizo otra inclinación, tartamudeando un poco a la hora de comenzar a hablar.

-Q-Quiero verlo… por favor… Necesito saber si está bien…

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Su cabeza tenía una pequeña venda que le cubría la frente, no es que se hubiera hecho algo pero por seguridad que jamás logró entender por departe de las enfermeras, la tenía ahí. Estaba con sus padres y Ryosuke en la habitación, conversando de varias incoherencias y amenidades cuando la voz exaltada de Keito le hizo girar con curiosidad, su madre, frunciendo el ceño con ligereza se levantó para regañar a sus amigos que esperaban por él afuera. La vio alejarse y giró nuevamente para conversar con su padre sobre su negocio y con Ryosuke sobre el trabajo en la empresa de su tío, jamás habían sido amigos cercanos o algo pero era lo más parecido a un amigo que tenía después de haberse alejado por tanto tiempo de la sociedad.

Y así, en ese entorno calmo después de tiempo, un reclamo de su madre a alguien rompió su paz.

No necesitaba ser un genio para saber de quién se trataba o por qué su mamá reaccionaba así, no necesitaba tampoco tener pruebas para comprobar sus suposiciones sacadas en un santiamén pero en aquel momento, ¿realmente importaba si estuviera o no él ahí? Su corazón traicionero e idiota palpitó con fuerza como restregándole en la cara la emoción que aún le provocaba el saberlo cerca, el saber que quería buscarlo y estar a su lado. Pero no, ya no. Eso era antes.

“Yo me quiero”

Arioka cerró los ojos un segundo, meditando a velocidad de la luz el siguiente movimiento que haría, las palabras que le diría para de una vez dejar todo ir. Se mordió la lengua por dentro y esperó paciente, mirando a su papá y a Ryosuke con una pequeña sonrisa relajada. Se moría por dentro, la ansiedad y el miedo de volver a verlo, pero ya estaba decidido, esa iba a ser la última vez que le fuera a hablar a Inoo Kei.

Sonó tres veces la puerta, un eco que le hizo par a los tacones de su madre que seguían de cerca los pasos de quienes querían entrar. Su padre se levantó para abrir la puerta y en ese momento lo vio, sus ojos negros llenándose de unas pequeñas lágrimas que nunca cayeron, sosteniéndose de aquel chico que por la calle le había dicho “amor”.

“Amor…”

Arioka sintió el corazón partírsele otra vez, ¿Qué acaso ya no iban ser retazos? ¿Iba a ser polvo de lo tanto que lo destrozaban? Todas sus palabras, todas sus ideas se fueron por el drenaje. Él definitivamente no podría enfrentarlo ahí, con tantos presentes. No podría verlo sin echarse a llorar y reclamarle por qué lo había cambiado por alguien como él si es que lo había estado esperando, amándolo a cada segundo, amándolo con toda entrega.
Vio a Inoo acercarse pero ni siquiera se inmutó, sólo lo miró, sus ojos no enfocándolo del todo, observándolo sin darle mucha atención.

-Daiki…

Y su voz salió, mencionando su nombre con aquel tono que tantas veces había escuchado cuando enfermaba y se preocupaba, cuando se quemaba cocinando o cuando tropezaba por ahí. Cuantas veces… ¿Con qué derecho aparecía para hacerle ahora eso?

-¿Disculpa?

Fue ahí donde la idea apareció, fue ahí donde todo tomó sentido en alguna forma y se reubicó donde debía. Con una pequeña sonrisa, la misma que le había dedicado a su padre y a Yamada, lo miró y negó despacio, sus ojos pardos desafiando vacíos a los negros llorosos del alto.

-¿Eh…? – Inoo se confundió, cojeando se acercó un poco más – Daiki, sé que debes estar molesto conmigo pero…
-¿Me conoces? Lo siento… Es que yo no te recuerdo de ningún lado

El silencio se hizo sepulcral y las rodillas de Inoo flaquearon, Yabu lo tuvo que sujetar antes que cayese al suelo, mirando con pánico palpable en las facciones al castaño que le robaba el alma cada noche, ¿por qué decía eso? ¿Por qué no lo recordaba?

-¿Daiki? ¿Cariño? – su madre se acercó a él, acariciándole el cabello y luego tomando su mano en un gesto reparador - ¿No te acuerdas de él?
-No mamá… ¿Quién es?

Todos mantuvieron silencio nuevamente, Kyo y Keito apoyados en el marco de la puerta miraban atónitos al castaño, Ryosuke se debatía entre decirle o no pues no creía que fuera un caso de amnesia tan grave si es que no recordaba a una sola persona y sus padres, sólo fruncían el ceño al pensar bien en qué hacer.

El único que podía decir que la vida era cruel, estaba ahí de pie tan sólo porque lo tenían cargado, hace mucho que la fuerza del cuerpo ya se le había ido.

-Llamen a un médico… Kota – Kei lo miró, llorando en silencio pero el mayor solo lo apretó un poco más, sin saber qué hacer tampoco – Que llamen a un médico…

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[Una semana después]

Le habían dado ya de alta y esa mañana, Daiki estaba guardando sus pocas posesiones en el pequeño bolso que su madre le había hecho el favor de llevar. Había guardado dentro las cartas de recuperación y algunos peluches que también le hubieran llevado. Sus ropas de cambio y sus recetas médicas también ya estaban colocadas dentro de la maleta.
Había pasado una semana entera desde que había comenzado a mentir sobre su amnesia selectiva, según lo explicado por el médico era porque en la caída y el tiempo en coma que pasó lo llevaron de pronto a bloquear de manera mental a Inoo por algún evento que tal vez no era capaz de revivir. Una tontería o algo por el estilo. En algún lugar de internet, o en algún cuento de ficción o novela había visto aquello, que se olvidaba justo de la persona más importante o se olvidaba sólo de una fracción de su vida. Eso era lo más conveniente del mundo y aunque él no hubiera olvidado en verdad, le servía de mucho, pues así sus padres no lo molestaban, sus amigos ya no se preocupaban e Inoo… Inoo ya no se acercaba.

Así él también tenía una excusa para por fin dejar todo atrás, para por fin dar vuelta a la página y seguir con su día a día.

Estaba oficialmente limpio de cualquier sustancia tóxica y esperaba seguir así por un buen tiempo. Colocándose el bolso con la cinta por el pecho de manera cruzada, caminó hacia la puerta del hospital, ahí justo estacionándose estaban sus padres en su camioneta, esperándolo para subir y marchar. A lo lejos elevó la mirada y observó el rostro demacrado de Kei, sólo hizo una inclinación con la cabeza y se marchó.
Era tonto, había hecho muchas cosas para estar con él de nuevo, había esperado demasiado para volver a verlo. Y ahora simplemente, ignoraba su existencia.
No era venganza o algo, era tan solo una decisión, su decisión de por fin ser feliz por encima de todos… Porque él era lo más importante, él era el único que en esos momentos, debía ser feliz… Había mandado al demonio ya un año de su vida, era joven, merecía más que lágrimas, sexo y drogas.
El merecía mucho más allá que un corazón roto, por eso lo había decidido y por eso sería él ahora quien siguiera con su vida sin mirar atrás. Él ahora sería quien se desapareciera de la vida del mayor.

“Un día de abril te conocí… Ya hace mucho de eso, ¿verdad Kei?
Han sido días difíciles ocultando a todos el conocerte, incluso mintiéndome a mí mismo pero confío en que en algún momento, la mentira se haga realidad…
De a pocos tal vez, consiga que aquel recuerdo mancillado vuele lejos de ti, de mi…
Gracias Kei, por enseñarme tantas cosas, por haberte preocupado incluso en estos días
y lo lamento, Kei… Lo lamento mucho por fingir que eres nada en mi vida pero si no lo hago así,
no confío que logre a mucho en un mañana cercano.
Eras, eres y tal vez serás lo que más recuerde en mi vida, serás siempre mi primer y gran amor,
serás el primero de muchas experiencias, el único en otras tantas,
pero será un recuerdo Kei…
Ya no quiero llorar, yo no merezco sufrir.
Te amé Kei, te amé como nadie más lo hará y lo sé, lo sabes.

Espero que seas feliz,

Arioka Daiki”

4 comentarios :

Carol~ dijo...

Primera XD!!!
primera impresión: increíble!!
no creí que lo fueras a terminar así! ME HA ENCANTADO EL FINAL *___*!! ojalá y no la cagues en el epílogo ¬¬

bye~!!
tqm!! <3 sigue escribiendo, nada de mandar a hiatus indefinido el blog¬¬#

Carol~ dijo...

segunda impresión: .________.
Kei no tuvo la oportunidad de expresarse y dar explicaciones

Me gustó mucho que Daiki haya demostrado amor propio y no corriera a él, pero Kei tenía derecho a decir su versión.

MayraaHSJ! dijo...

Muy hermoso final aunque me dio pena por Kei ya que segun lo que yo entendi al final al no ser reconocido cae en una especie de deprecion - segun mi mente loca lo interpreto:B. Todo por un malentendido, quien diria que pudiera causar tantos problemas. No se si en el epilogo quiera que se queden juntos, por una parte si -los dos merecen ser felices y a la vez el querer olvidarlo dara un nuevo paso a respetarse a si mismo y acabar de una vez con un amor enfermizo e ilogico(?) ..Te felicito buen trama, lo unico malo es que takaki es un desgraciado D:

Natarashi dijo...

ahhhhhhhhhhh no lo puedo creer Daiki noooo porque le haces esto a Kei, bueno te entiendo muy bien pero porque ahhhhhhhhhhhh lo ame

gomen por la demora al comentar


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