My Servant [4]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Calidez en tu alma♥
: Tu forma de ser - Auténticos Decadentes
: Mi rincón~

Notas: Uy XDD ahora que Snowy Rainbow está ya casi acabo 1313 me vengo a centrar en este fic mientras sigo entreteniéndome -acordándome- con mi lectura de GnR y ponerme el cerebro en orden... Aunque confieso que tengo como 6 fics en mente :'D ¿por qué no tengo más manos y más voluntad? Porque tiempo~ bleh X'D hay días que no duermo NADA por hacer tonterías así que, no es excusa hahaha uwu siempre y cuando ustedes me lean, yo seguiré escribiendo♥

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Había sido cuestión de suerte, tal vez del destino pero fue justo la misma semana que se había propuesto seguir al mayor que todo dio un giro violento a su favor.
Sus manos jugaban entretenidas en el móvil, leyendo noticias relacionadas a sus compañeros de clase cuando en grande se leyó el apellido Takaki, un titular informando de los grandes negocios que los señores acababan de hacer en Holanda y otro en Suecia, países tan estables económicamente hablando que tenían fortunas aseguradas de por vida. Aunque le sorprendió un poco pues eran tan conservadores y nacionalistas que era incluso una invasión el hacer tratos con empresas japonesas. Duda que quedó resulta a los segundos. Abrió la ampliación de la noticia y leyó con una sorpresa molesta –que además le comprimió el vientre- que aquellos tratados habían sido felizmente logrados con alianzas matrimoniales… Uno de los hijos mayores se iba a casar con una conocida heredera de Holanda y a “Takaki jr.”, lo estaban comprometiendo con alguien de Suecia.

Su sonrisa fue extraña, amplia pero contrariada.

En su posición de vigilancia –estar de pie cerca a la puerta del salón de clase del pelicastaño-, empezó a divagar entre las muchas cosas que ello quería decir, todo lo que significaba y no lo hacía. Para empezar, el que metieran a su querido hijo menor a un internado de su tierra natal –país conocido por ser muy recatados- tenía ahora todo el sentido del mundo, necesitaban hacerlo calmar, necesitaban ante todo, mantener el perfil bajo del joven para convencer a la familia de la joven que era un digno marido para ella y que los tratados internacionales que los unían, debían seguir en pie y que el comportamiento de un promiscuo sexual era completamente reformable.

Pero Yuri rió, no era así y él mismo era consciente de ello.

Soltó un suspiro pesado al darse cuenta que sus actividades diarias se habían reducido completamente, de vigilante y acosador, a novio y luego a estudiante. Extrañaba poder sentir el tacto humano en su cuerpo, más que por el placer, por el hecho que se sentía menos sólo en ese mundo de lo que en verdad lo estaba. Era divertido sí, jugar con ellos, alcanzar el orgasmo y luego sonsacarles regalos o mimos extras con detalles extremadamente costosos –que no se atrevía a mostrar en público y de preguntarle, él lo negaba-. Aun así, muy dentro suyo –en un lugar donde nadie podría saber su verdad- le gustaba la calidez que abrigaba a su cuerpo cada dos por tres en esos encuentros. Tal vez por ello es que sí quería a Ryosuke pues enamorado como estaba, le daba todo el amor del mundo, su culpa no era ser malo en la cama… ¿Quién diría que las necesidades humanas eran tan exquisitas? Tampoco era su culpa ser tan novio torpe, al no haber tomado a nadie en serio, no tenía ni idea de cómo comportarse.

Soltó un suspiro y apoyó toda la espalda contra la pared, guardando su móvil en el bolsillo derecho de su pantalón, observando con sus ojos negros vacíos al frente, ¿qué estaría haciendo ahora su mamá? ¿Habría comido? En su miseria personal e interna, recordó las pocas cosas buenas que tenía su vida, las contadas veces que comió helado con su madre en el parque cerca a su casa en uno de los pocos días libres que tenía o cuando en la escuela ganó un premio por su sonrisa… Esas cosas, eran simples pero le animaban el corazón resentido.

Y es que, aunque tratase de pensar de manera distinta, odiaba aquel lugar al igual que odiaba a todo ser egoísta que habitaba en él, cada uno más mente cerrada que el anterior. Le gustaba pensar, por sobre todo, que alguna vez ellos iban a vivir alguna miseria para así poder mirar la vida desde otra perspectiva, que así dejarían de desperdiciar dinero… Que por fin la idiotez se les curaría.

Entre tanta mezcla de emociones, recordó el flechazo e incomodidad que los ojos de Takaki le dieron el primer día que llegó al internado, como lo atravesó hasta hacerlo poner nervioso y la piel, chinita de la sensación que lo embargó.

-Yuri…

Alzó la mirada de repente, enfocándola al chico que ahora estaba delante suyo y que respondía al nombre de Ryosuke, ¿por qué tenía el don de aparecer cuando menos quería compañía? Como pudo le sonrió y se abrazó a él, besándolo con un delicado toque sobre los labios.

-¿Qué haces por acá Ryo-chan?
-Hm, estaba yendo a los dormitorios porque me siento mal
-¿Eh?
-Es cansancio… ¿y tú? Pensé que ahora tenías una clase avanzada
-Sí, la tengo pero tuve que salir un rato porque me maree

Yamada lo tomó por las mejillas para inspeccionarlo, queriendo cerciorarse que su pequeño novio se encontraba sano, que no había nada de malo en él –y aunque no era médico-, suspiró de alivio al notar su semblante rosáceo y animado, tal vez sólo había sido un pequeño cambio de presión.

-Espero no sea nada
-Verás que no – sonrió, la mueca que dibujaba ya hasta le dolía tenerla plasmada

Fue un respiro a su cuerpo cuando el timbre sonó, mirando hacia la puerta de la clase de Yuya para ver si es que salía o no, pero no fueron más que segundos antes que Ryosuke volviera a tomarlo en brazos, haciéndolo desesperar pues la cabellera naranja justo pasaba por encima del resto, dirigiéndose hacia otro camino lejano.

-Hm, Ryo-chan… si estás mal, deberías ir ya a tu habitación
-¿Qué? Pero es que hace tanto que no nos vemos…
-Han sido solo unos días, y han sido por las clases – mintió, usando la mejor cara de inocencia que podía – Prometo que al finalizar la clase iré… ¿sí? Espérame en tu cuarto

Y como si la excusa fuera suficiente, besó sus labios y salió corriendo hacia la dirección en la que era su clase, haciéndolo así tan sólo para distraer a su novio y que no sospechara nada.

Le tomó alrededor de 5 minutos bordear el edificio hasta que logró encontrar nuevamente el cabello de Takaki resplandeciendo entre todas las otras cabelleras, disimuladamente observó, como el mayor de a pocos se alejaba de la afluencia de alumnos…

Era curioso, el mayor parecía nervioso.

No necesitaba ser del todo un genio para poder entender que algo se traía el mayor entre manos o que quería ocultar algo que podría acarrearle problemas.
De a pocos la multitud de alumnos fue volviendo a sus respectivos salones y en un abrir y cerrar de ojos, otra vez el chico zanahoria había desaparecido de su radio de visión, ¿qué acaso era algún tipo de ninja? Con un bufido caminó en la dirección por donde lo había visto pasar una última vez, llegando a la misma esquina y mirando hacia la izquierda como el letrero de “Enfermería” brillaba con sus doradas letras.

Un golpeteo contra una mesa le hizo fruncir el ceño y sin refrenar su curiosidad, caminó los pocos pasos que lo distanciaban de la puerta entreabierta –descuidadamente a su parecer- del pequeño salón de atención médica. Contuvo la respiración en cuanto vio sin querer –o queriendo- lo que sucedía ahí dentro.
Takaki tenía tomada de la cintura a la mujer esa de siquiera sus 30 años, besándola como si no hubiera mañana, sus manos recorriendo por aquellos rincones que su falda escondía con tanto recelo, mordiendo y jalando su labio como el mejor dulce a probar, abriendo de un tirón su blusa –así como le abrió a él la camisa- para llegar a sus pechos con facilidad.

¿Qué no era eso lo que estaba buscando?

Sus manos salieron disparadas a su bolsillo para buscar su maldito móvil, desbloqueándolo para colocarlo en videograbadora y así tener como evidencia lo único que necesitaba para tener al pobre idiota ese a sus pies.

Y aunque quiso vomitar, cada que escuchaba un gemido; aunque quiso interrumpir, cada que la descarada –perra- enfermera pedía por más; se mantuvo firme y con la mano completamente estática hasta que todo terminó.

¿Era posible sentirse tan enfermo?

Asqueado como estaba, se arrimó al otro lado del pasillo, esperando a que saliera de ahí dentro su tan preciada víctima. Deseaba con todas sus fuerzas ir a darse una ducha para quitarse el mal sabor de la boca pero necesitaba poner sus cartas sobre la mesa de una vez por todas, Takaki le caía mal, al borde de decir que lo odiaba y esta era la cereza que coronaba su fastidio hacia el mayor.

En verdad necesitaba una lección de decencia.

Escuchó los sonidos de pisadas aproximarse y pulsó play, tan fácil que el sonido lentamente fue llenando el ambiente de aquel lugar en silencio, alejado de todo el alumnado que seguía metido en sus clases mientras ellos estaban ahora mirándose el uno al otro, fijamente a los ojos.

-Yuyan – canturreó con una confidencialidad única en él - ¿No crees que tenemos que hablar?

Sonrió tan amplio al verlo palidecer que ya se sentía victorioso, esperó, tal cual niño por su premio, a que hiciera un puchero y así lo hizo. Fue en ese momento que el zanahoria tenía su rostro de desprotección total que apagó su celular y empezó a caminar hacia el campus, unas pisadas más pesadas siguiéndolo de cerca por detrás.

5 comentarios :

Haine dijo...

yey, leerlo fue lo primero que hice al levantarme xD pero No ;_; ¿Por qué? ¿Por qué corcholis lo dejas ahí?Q_Q No tienes corazón ni perdón alguno(?) Q___Q
Chinen XD qué lastimita, ya puedo imaginármelo con cara de asquito y reteniendo la angustia XD Qué cabroncete uwu y ya se sabe el dato importante de que Takaki está prometido, uy, como si eso fuese a ser un problema 1313 y a la enfermera le va la marcha -ylosjovencitos- ¿eh? XD pues no es lista ni nada, si ha sido la que ha salido ganando de todo esto D: que putita, ya le he hecho la "X" y la he puesto en la lista negra ._.

Natarashi dijo...

*o* chinen tendrá a sus pies a Takaki, podre no tiene de otra que castigar a Yuri (ya empece a alucinar *¬*)
conto onegaii esto se pone mejor cada vez, muero por saber como se aprovechara de Yuya, espero que deje al podre Yamada el es tan inocente

Anónimo dijo...

Me quede boquiabierta con este capitulo :O

Pero ¡¿Que hiciste Yuyaaaa?! Ya odio a esa enfermera.

Yuri nada tonto y aguantándose el asco ya tiene con que obligarlo a hacer lo que quiera ;3

Ya quiero saber que va a pasar =)

Yuko "I LOVE JUMP"

Ageha Chihara dijo...

AHAHAHAHAHAH YUYA IMBECIL!!! XD
*estoy con ganas de insultar gente*

pero en serio!!! Yuri l tendrá comiendo de su mano XD

Ayaa dijo...

Lo acabo de leer todo!
OMG!! Como siempre, me has dejado con la boca abierta. Nunca dejas de sorprenderme, en verdad!
Me encantan ambos personajes, su desarrollo y tan solo imaginar la forma en la que nacera el amor dentro de aquel odio me deja con ganas de más!!
Me encanta!! Ya extrañaba leer algo tuyo y como no tengo nada que hacer esta noche me he puesto a divagar por el blog~
Ahora me tendrás esperando el siguiente capitulo *--*


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