13 noviembre 2012

Mine [Oneshot]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Jossibel me va a matar~
: Nada ._.
: Cama~~

Título: Mine
Autor: Satommy
Parejas: Inoodai
Género: Slash[?]
Extensión: Oneshot
Notas: Ehm X'D no sé qué decir... lol♥

Los vio caminar con las manos tomadas por la sala de estar y su corazón dolió tanto que pudo escuchar el cómo se quebraba dentro de su pecho, tenía un mal presentimiento de todo ello ¿es que acaso los mejores amigos habían dado un paso más en su relación? No tuvo necesidad de preguntar, cuando se percató el alto tomaba de la cintura al más bajo y lo atraía hacia sí para poder depositar un beso en sus labios que el castaño no demoró en responder. Inoo podía decir que se veían como una relación completamente dulce, inocente, incluso tal vez tierna... Podía asegurar que se querían.

Eso le dolía.

Miró hacia otro lado y con la mayor sutileza que su estado le podía dar, se retiró de la sala para que sus pies se dirigieran a algún lugar lejos de ahí. Su mente intantáneamente bloqueó lo que lo rodeaba, no quería pensar... ¿Cuando había sido que lo había olvidado? Que recordase, hace menos de un mes ellos aún "jugaban", sus dedos aún eran los que tocaban ese cuerpo y aunque jamás hubieran llegado a la penetración, sí habían tenido sexo oral. Él creía que Daiki era suyo, pero al parecer, no era así pero aún se podía arreglar.
Giró sobre sus talones y se dirigió a la sala de ensayo con paso calmado, sabía por el sonido acompasado atrás suyo que alguien más estaba a su lado, no tenía que ser adivino tampoco para saber de quien se trataba. Caminó dentro al encontrar la puerta abierta y divisó su figura en el espejo que estaba delante, detrás de él se podía observar a un Arioka entrando dudoso, cerrando la entrada para que nadie los molestara, su rostro estaba contrariado.

Dolía recordar que ahora tenía novio.

-¿Para qué me seguiste? - habló frío, era más fácil de ese modo encubrir sus sentimientos
-Solo quería... explicarte... hablar contigo... yo...

No se miraban cara a cara, se miraban a través del reflejo del espejo, de aquella manera ninguno de los dos se intimidaba.

-No necesito explicación alguna, sabes que no me importa - mintió - Es tu vida
-Kei...

Inoo vio como el otro se mordía el labio inferior y bajaba la mirada, herido por lo que había dicho. Sí que era un imbésil. Giró nuevamente y esta vez se dirigió al menor que empuñaba las manos, seguramente lo golpearía como la primera vez que lo besó, pero iba a responderle, no dudaba que lo haría.
Lo tomó por la cintura con fuerza, sus manos haciendo presión sobre su ropa hasta arrugarla y estrechando con deseo aquella zona, a diferencia de Nakajima que lo hacía con delicadeza, el lo hacía con fuerza y decisión. A Daiki le gustaba así. Y como predijo, los primeros golpes se dieron contra su pecho y él lo apretó más para dejarle en claro que no lo soltaría, de un movimiento lo empujó contra los espejos, su espalda chocando contra la barra de estabilidad que había a todo lo largo, lo tomó de las piernas y bajo reclamos, lo hizo sentar ahí separando sus piernas, apretó su entrepierna contra la del menor y lo escuchó gemir, aprovechó la brecha que sus labios hicieron y se posesionó de ellos, besándolo con fiereza, adentrando su lengua de un solo movimiento a la cavidad para recorrerla, proclamándola como suya.

Pero dolía saber, que no era suyo.

Apretó más sus manos con desesperación, marcando la silueta sobre la nívea piel del menor apesar de ún llevar la ropa puesta y con las uñas nuevamente, marcó un recorrido de surcos por los muslos ¡Já! ¿Acaso Nakajima seguiría con él después de verlo con aquellas marcas? Imposible. Siguió besándolo, su lengua domiando la otra con facilidad, masajeándola para tenerla a su merced. Los empujones que en un inicio le propinó ahora quedaban relegados y las manos pequeñas de aquel castaño lo sujetaban firmes del cabello. Ya lo tenía bajo su poder. Fue subiendo con las mismas uñas por su cintura hasta llegar al borde de su camiseta y de un fuerte tirón, la rompió para abrirse paso a su torso, escuchó un grito de queja, era obvio que a Daiki no le había agradado la idea pero poco le importaba, lo iba a castigar por haber sido un insensato al iniciar una relación cuando no tenía permiso, cuando más nadie podía tocarlo salvo él. Bajó con besos húmedos a su cuello y fue placentero ver su pecho subir y bajar ansioso, totalmente excitado por lo que le hacía el mayor, mordió su piel en la clavícula dejando una gran marca morada y justo, por encima de la manzana de adán, volvió a hacer lo mismo, dejando en claro lo que Arioka había estado haciendo. No había ningún tipo de base que cubriera esas marcas. Bajó con mordidas sádicas a sus pezones y los succionó, robando un gran grito de los labios del menor ¿Acaso Yuto sería capaz de hacerlo tan bien como él? No, no podría, porque a él le tomó cerca de un año poder conocer todo recóndito lugar de excitación del menor, solo él sabía cómo le gustaba y solo él era capaz de satisfacerlo. Llegó a su ombligo y adentró su lengua dentro de ésta, moviéndola fiero. Le excitaba sentir aquel menudo cuerpo contornearse bajo el suyo, gritando de placer con tan pocas cosas que le hacía. Llegó al pantalón y elevó la mirada, el más bajo no podía hablar, sus ojos estaban entrecerrados totalmente contrariados por lo que pasaba, no sabiendo si detenerlo o seguir, pero aunque quisiera, sabía que terminarían como siempre, con una deliciosa felación. Inoo bajó el cierre y de un tirón le quitó el pantalón seguido del boxer, dejándolo desnudo y a su merced. Miró su cuerpo descubierto y riéndose con lascivia, lo tiró a las colchonetas que estaban a un lado suyo, negó suavemente, haciendo bailar su cabello con el movimiento. Daiki se quedó quieto en el lugar el que estaba, no terminando de entender lo que ocurría hasta que vio a Kei quitarse la camiseta de ensayo junto con el buzo que traía. Jamás habían hecho sexo oral en simultáneo, era uno o el otro. Y fue ahí cuando tuvo la realización de lo que ocurría, pero no fue capaz de oponer resistencia, no cuando el pelinegro había terminado de quitarse el boxer y dejaba ver su miembro erecto, bailando orgulloso entre sus piernas. Lo vio inclinarse de a pocos sobre su cuerpo al aún estar recostado, hizo el ademán de querer moverse pero no fue lo suficientemente rápido, Kei ya lo tenía tomado de la cintura y de un jalón se posicionó sobre sus piernas, miró al chico debajo suyo con una media sonrisa, acarició sus mejillas con una de sus manos y con la otra, tomó posesión de su pene, masturbándolo lento, dándo apretones en la punta para jugar con esos fluidos lubricantes que goteaban a borbotones.

-A la mierda Yuto... - susurró Inoo, apretando el miembro del menor

Daiki abrió los ojos y los cerró en segundos, dando tremendo alarido de dolor por la invasión brusca y sin preparación que el mayor le había dado de la nada, sus paredes se habían abierto de un solo golpe y ahora le ardían y palpitaban, quería llorar y sus ojos estaban lagrimeando, escuchó una suave risa y miró al pelinegro, mordiéndose el labio.

-Termínale...

Volvió a hablar y se inclinó para que sus labios besaran sus mejillas y las secaran, era un contraste de dulzura con aquel sadismo que empleaba para poseerlo.

-N-no...

Salió completamente de él y lo volvió a embestir, partiendo su cuerpo en dos, otro grito, más dolor. El placer que le daba ello era indescrptible.

-Déjalo...

Lo volvió a penetrar, ladeando sus caderas y elevando una de sus piernas, haciendo que su falo se incrustara más en su estrechez, apoyó su pantorrilla en su hombro para no agotar sus brazos y lo tomó de la cintura para hacer que se quebrara. Volvió a sonreírle y le dio otra fuerte estocada, la punta de su hombría llegando a aquel punto sombrío que era el botón de locura. Arioka gritaba, de dolor y de deseo, se sentía demasiado bien bajo sus manos y su cuerpo, estaba perlado de sudor y ya no podría resistir más, sus dedos se sujetaban a la tela de las colchonetas y se arqueaba con cada nueva invasión hecha con frenetismo. Sabía que si alguna vez lo hacía con el mayor no habría vuelta atrás, no habría alguien capaz de superarlo ni mucho menos conocerlo tan bien en aquellos ámbitos.

-Ahhh ¡KEI!

Trató de mantener su mente en blanco para resistir poco más pero sin previo aviso dejó fluir su semen sobre su vientre, se contrajo también con sadismo, como si su cuerpo deseara darle un poco de su medicina al pelinegro y no tardó en sentir la calidez llenarlo. Kei había eyaculado en su interior.

Dolía saber que Daiki era de alguien más, pero sería por siempre suyo, quiera o no.

Se quedaron recostados ahí, sin intenciones de moverse, Inoo sin salir de su interior pues estaba disfrutando de sus espasmos y de los del menor que hacían vibrar su miembro que de a pocos perdía tamaño. No podía hablar, no quería hablar, tal vez si lo hacía diría algo que Arioka lo tomaría a mal. Sus dedos se deslizaron por la curva de su cintura y al posarse en su vientre lo pegaron contra su pecho, compartiendo en silencio el sonido de su corazón. Daiki suspiró y posó los dedos sobre su mano, negando.

-No voy a terminar con Yuto... - murmuró
-No voy a dejarte...
-Te vas a aburrir...
-Terminarás dejándolo... - movió sus caderas y lo embistió con su flacidez - Te lo apuesto...
-Confías mucho en ti Kei...
-Si tu no lo dejas... él lo hará - se acercó a su cuello y volvió a marcarlo - Eres mío Daiki... solo mío... Recuérdalo...

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Esta fail e.e lo hice y terminé en el cel uwu perdón por lo horrible que está :'D necesitaba lemon Inoodai

17 octubre 2012

In your face [Drabble]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Hoy uwu es un mejor día~
: No digas lo siento - Don Tetto
: La habitación -u- de mi hermano


Título: In your face
Autor: Satommy
Parejas: Nakachii[?]
Género: Angst
Extensión: Drabble[?]
Summary: "Las verdades, duelen"
Notas: LOL~ sí lo sé, yo JAMÁS he escrito esta pareja XD pero uwu es algo que le debía a Mabe y a Haine[?] y con quienes me comprometí vía twitter :D así que, acá lo pongo, con mi deuda saldada uwu



Lo miraba atento desde su lugar, hace mucho que Chinen no se movía de su sitio, estaba como viendo a la nada. Tenía los mismos ojos que cuando terminaron y ello fue lo que le provocó un revoltijo en el estómago.
Se levantó, aprovechando que nadie estaba cerca y a paso lento fue hasta él, hace mucho no le hablaba, además que no quería hacerlo. El bajo lo había engañado, no sabía con quien pero ello no importaba, era algo que jamás podría perdonarle, ni en esta vida, ni en las que vinieran.

-¿Qué haces tan solo? – preguntó, queriendo sonar amable – Pensé que…
-Nakajima ¿qué te interesa?

Frío. Su personalidad solía ser agradable y cálida con las personas una vez que llegaban a conocer a Yuri, pero en ese momento, podía probar en su propia carne lo horrible que era que el “témpano de hielo” te tratara con desdén.

-No entiendo… por qué te comportas así conmigo…
-¿Qué?

Furia. El más bajo fijó sus negros y profundos orbes en los del mayor, se lo comía vivo y su sangre hervía de rabia ¿con qué osadía decía ello? Chascó los dientes y dejó a un lado su iPod. Sus pies bajaron de la silla rápidamente y empujó a Yuto, haciéndolo perder el equilibrio con suma facilidad.

-¡¿Cómo es que te atreviste a estar con Ryosuke después de terminar conmigo?! ¡Yo te amaba Yuto! Yo… yo… te amo… - sus ojos se cristalizaron y con gotas gruesas, humedeció la camisa del que yacía en el suelo - ¿Por qué lo hiciste?
-Yuri…

Trató de calmarlo, él jamás lloraba, que derramase lágrimas por su culpa, era imperdonable. Tomó con cuidado sus mejillas entre sus manos y las acarició, secando con suavidad aquel estorbo que le arruinaba la perfección de su rostro.

-S-suéltame… ¡Te digo que me sueltes!

Le gritaba, pero por mucho que lo hiciera sus manos no lo dejaban y el otro no oponía resistencia. Había extrañado su tacto de una manera indescriptible.

-Tu… - habló después de varios minutos de consolarlo, ya teniéndolo en su pecho escondido para menguar su llanto – Me fuiste infiel… Yo lo sé todo Chinen…

Fuera por el uso de su apellido cuando su trato era cercano, fuera por la verdad dicha en la cara en aquella situación donde su corazón encontraba algo de calor, fuera por lo que fuera, el silencio reinó por otro rato más, incapaz de pronunciar palabra alguna.

-Por eso te terminé…

Ironía. Chinen se alejó de él con una sonrisa ladina que ante los ojos de Yuto le representaba el mismo diablo. Le asustaba también su mirada. Quiso preguntar pero el bajo negó, con el dorso de su polera se secó el molesto líquido que manchaba su rostro y con la voz más cínica que podría haber impostado, habló.

-¿Lo sabes? – rió, negando – No pensé que Ryosuke te llegara a contar lo bien que lo pasamos en la cama… Bueno, disfruta a tu novio… Yo lo hice