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06 agosto 2014

Guns and Roses [9]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Hace frío u3u
: Demons - Imagine Dragons
: SF Resident Club♥

Notas: Ya sé, me demoré la vida -otra vez- Pero XD asdadsasd aish, ya... al igual que con todos mis fics pasados, tuve mi etapa emo pe :C pero ya salí, ya me superé y ugh, creo que lo llevo repitiendo mil veces lo mismo... No sé u3u si se acuerden de este fic, pero si lo hacen X'D gracias♥ Ya saben, cualquier crítica y/o sugerencia, es bien recibida :'3


Ya había perdido la noción del tiempo que llevaba trabajando en ello, tal vez un año o tal vez dos. Tal vez era menos y él tan sólo estaba exagerando. Pero fuera como fuera, Hikaru disfrutaba de su doble, hasta triple vida: era barman, era policía y bueno… Era él.

Su turno de noche en el bar empezaba recién en unas cuatro horas y sus ojos ya miraban las manecillas del reloj que estaban en su muñeca izquierda, coordinando mentalmente cada uno de los pasos que daría ese día. Tomó un suspiro y se colocó los zapatos en la entrada de su departamento antes de salir, miró de lado a lado y volvió a enfocarse en el aparato. Cambió el formato de presentación con la presión de un solo botón para que la pantalla dejara de ser analógica y se volviera computarizada de inmediato, otro botón y la cuenta regresiva empezó a contar hacia atrás; le quedaban 240 -239, 238- minutos libres y necesitaba ir al Cuartel General a marcar su tarjeta para confirmar que seguía estando dentro de la operación y a hacer algunos informes de algunos trámites ilegales de baja monta, de los cuáles había sido testigo y de los cuáles estaba pasando el cable para que sus otros compañeros de trabajo se hicieran cargo.

Él no tenía tiempo para eso, por eso no los investigaba.

Después de quince minutos de viajar en tren, bajó en una estación poca concurrida. Su forma de vestir era muy informal y desinteresada, un joven más del montón, por lo que no llamaba ni un poco la atención, algo que solía jugarle a favor en esos días en los que tenía que presentarse en su centro laboral real. Miró su reloj – otra vez – y habían pasado exactamente 25 minutos desde que había salido de su casa así que todavía tenía tiempo de hacer lo que debía. Miró de reojo hacia las personas del andén y en vez de salir por la puerta que daba a la calle –como cualquier otro transeúnte y usuario– se fue hacia la izquierda, palpando por el rincón detrás de una máquina dispensadora de bebidas y, sin sorpresa alguna, tomó la manija de una puerta bien disimulada contra la pared.

Tiró de ella y se abrió el paso hacia unas escaleras.

El descenso era lo suficientemente tenebroso como para que cualquier persona ajena al personal quisiera involucrarse, nadie fuera del equipo seleccionado a aquella área era capaz de dar más de cinco pasos antes de volverse por donde habían venido y en caso de que tuvieran el valor para hacerlo, al final del camino había otra puerta a la que sólo se podía ingresar con el carnet de identificación de agente policial y el código de seguridad.
Hikaru miró hacia arriba, a la puerta por la que acababa de entrar cuando ésta se cerró con un suave “click” a sus espaldas, ¿hace cuánto no venía a estas instalaciones? Tal vez eran ya algo de dos semanas pero el caso Arioka estaba turbiándose más de lo que hubiera esperado, teniendo sus peores momentos en esos últimos días en los que ni siquiera Okamoto iba al bar. Sin él, no tenía una pista que seguir.

Algo estaba ocurriendo, estaba seguro de ello, pero no entendía bien el qué. A sus oídos tampoco había llegado información alguna sobre los movimientos del clan Nakajima y eso era todavía, más exasperante. Conocía bien la reputación de Inoo Kei dentro de los sicarios más conocidos por su sangre fría y el que estuviera demorando en completar la misión, abría tantas incógnitas que no era posible sacar una hipótesis al respecto. Pero más que causarle dudas, le causaba un temor propio de su profesión: No ser capaz de detenerlos.
No tuvo ni siquiera una posibilidad cuando ocurrió el asesinato del hermano mayor, por lo que si ahora no tenía suceso protegiendo al menor de los Arioka, empezaría a creer que se había equivocado al querer ser policía y eso era un lujo que no se quería permitir. Le gustaba lo que hacía… a pesar de todo.
Un suspiro salió de sus labios, mientras tecleaba el código de acceso a las oficinas. Era verdad que en esos días no había sabido nada del clan Nakajima, pero de quienes sí había escuchado era sobre los Yamashita y la reciente rebelión de uno de sus asesinos estrella, Yamada. Ello no era lo que más lo tenía en sobre aviso, sino que ya habían encontrado un nuevo mercenario para sustituir su baja, un reemplazo sugerido ni más ni menos que por el mismo Takaki Yuya. Ello definitivamente no tenía buena pinta. Aquel castaño llevaba por algo el extraño apodo de “Bloody", su disfrute al desangrar víctimas era enfermizo –recordaba bien todas aquellas fotos de las escenas de crimines perpetrados por él– así que no podía hacerse una imagen de aquel que había encontrado para llenar filas en el clan, estaba casi seguro que debía de ser otro homicida sociópata, hablando por lo mínimo de sus características.

Suspiró con pesar de tan solo pensar a lo que ahora la oficina tenía que enfrentarse, el gobierno les metía presión para atraparlos pero el retraso no era su culpa. Apenas llevaba ahí 3 años, hace dos que trabajaba de encubierto y ninguno con alguna facilidad de pruebas para detener a los implicados. Todo siempre era circunstancial.

-Es bueno verte la cara de vez en cuando, Hikaru
-Sé que me extrañas, Tama-chan

Su compañero de equipo asomó la cabeza por una de las puertas de las pocas oficinas que había en el recinto, los demás eran tan sólo cubículos donde los empleados hacían sus papeleos y sus seguimientos correspondientes. Verlo ahí, en un lugar tan apartado con un grado de relevancia muy por encima del resto, le recordó lo vital de su trabajo y la importancia del mismo para sus jefes.

La mitad del cuerpo de Tamamori Yuta desapareció detrás del marco de la puerta recién abierta, invitándolo a pasar y seguro, invitándolo a informarse de todo aquello de lo que era ignorante debido a su trabajo de campo. No tardó mucho en seguir sus pasos silenciosos, quería poder ampliar más su perspectiva antes de presentar los informes adquiridos recientemente a su superior inmediato.

La computadora que yacía sobre el escritorio del joven detective constaba de tres pantallas, cada una con algo distinto para mostrar: fotos, documentos y un mapa gps. Un teclado bastante completo se abría paso como un abanico que ocupaba casi toda la parte libre, además de una impresora de última generación, la cual estaba terminando de imprimir quién-sabía-qué. Hikaru jaló hacia sí la única silla que había además de la que usaba el mismo Yuta, sentándose con el respaldar hacia delante para tener un lugar donde pudiera apoyar los brazos y la cabeza. Ni siquiera empezaba a informarle de las cosas que habían ocurrido pero de por sí, ya tenía jaqueca al pensar todo lo que había de más y él no estaba ni remotamente enterado.

-Por cierto, cayó otro más de la lista de comandantes corruptos – Tamamori revisó en lo más abajo de una pila de papeles y le brindó un folder de manila al otro detective quién fruncía el ceño con frustración – Akanishi, al parecer está metido hasta el cuello con el tráfico de armas. No le digas al jefe pero estoy seguro que está a nada de vender a Kamenashi con tal de que le reduzcan la pena por traición
-No sé ni por qué me sorprende, ellos siempre estuvieron más del otro lado que del nuestro
-¿Lo dices por su pasado?
-Por eso y más – Hikaru carraspeó, ojeando el informe por un segundo y luego dejándolo de lado para mirar a su compañero - ¿Tienes algo sobre la autopsia de Arioka Tatsuya? – miró su compañero enarcar las cejas, sorprendido por su desinterés en el tema – No pienso seguir evaluando a los gusanos que no nos dejan hacer bien nuestro trabajo, pretendo sólo enfocarme en lo que nos va a ayudar a poder cerrar el caso de una vez
-¿Y en qué nos ayuda investigar al mayor de los Arioka? Ya está muerto
-Muerto o no, su cuerpo nos va a decir lo que queremos saber, ¿has revisado acaso la autopsia?
-Te estaba esperando para analizarla juntos – el mayor palpó en los bolsillos de atrás de su pantalón hasta que sacó una pequeña llave, se inclinó en el escritorio y abrió el último cajón que tenía una gran cantidad de archivos. Todos en carpetas negras y sin alguna clasificación aparente – Éste es – dijo después de revisar tan sólo por encima los documentos – Pero antes de dártelo… - hizo el ademán de acercarle la documentación a su compañero, pero arrebatándoselo antes de que pudiera tocarlo – Estoy seguro que ya sabes lo que vamos a encontrar, hazme un resumen
-La última vez que fue Okamoto al bar, me contó sobre la curiosa muerte de Tatsuya. Si es que los análisis muestran un alto consumo de cocaína y éxtasis, la hipótesis que se lanzó sobre que fue asesinado por ser heredero de los Arioka, carece de sentido
-Hmm, digamos que tiene sentido lo que dices, ¿pero cómo lo corroboras? Estás pasando por alto que todos esos malditos malnacidos de los ricos se meten en la sangre toda una fiesta para estar en los cielos y vivir su vida como más les gusta
-MoriTake fue asesinado hace nada… Un ajuste de cuentas no tiene sentido si sólo hablas de un drogadicto que debe dinero, ¿pero qué si le debes dinero a la competencia más grande de tu propio padre? Y además, ¿qué si el padre necesita erradicar la deuda además de borrar del mapa a la competencia? Al final es Arioka el que está moviendo los hilos para que el clan Yamashita sea el que mate a los de la familia MoriTake, y en revancha, es MoriTake quien está moviendo los hilos para matar al último heredero de los Arioka

Tamamori silbó con los abiertos en impresión, tendiéndole el archivo a su compañero, acercándose por detrás para poder ver con él los resultados que de todas maneras, ya sabían que encontrarían.

-Por cierto, ¿te sigues acostando con tu informante?

Hikaru sólo se rió, pasando la hoja del primer informe de la autopsia.

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Sus pasos resonaban con fuerza sobre aquel piso de mármol negro que recubría el lobby del hotel, sus zapatos, del mismo color, pasaban desapercibidos y le ganaban una imagen en la cual su cuerpo parecía flotar sobre la superficie lisa y fina. Su traje de seda negro le caía a la perfección con la corbata plateada y el pendiente de platino en la oreja izquierda, brillaba gracias a la luz de los candelabros que pendían del techo en una visión de ensueño. El lugar era el cielo que se adquiere con el dinero, mas él era el ángel de la muerte quien se paseaba por ahí en traje y bien parecido.

Todos en aquel lugar ya sabían de quién se trataba, ¿quién más sino que aquel famoso asesino que nadie se atrevía a acusar? Sus vidas siempre dependiendo de un hilo y nadie con el valor suficiente como para querer enfrentarlo. Los ojos de todos le rehuían, ni siquiera se atrevían a mirarlo a los pies, cada que pasaba se inclinaban como si recibieran al mismo emperador. Alguien sagrado, al cual no podían ni debían perturbar. Nishikido caminaba por el pasillo con las manos en los bolsillos, dejando que el hermosos Rolex asomara en la muñeca, brillando gracias a los diamantas y zafiros que tenía incrustados en el borde y en el mismo lienzo de los números. Una exquisitez que no le importaba darse el lujo de pagar, ¿para qué más sino trabajaba? ¿Para qué más sino había vendido su maldita alma al mismo satán? Con pasos confiados y seguros que resonaban con frialdad cruel, se dirigió al bar del lugar, absorto en sus pensamientos y problemas.

Sonrió sin emoción alguna, resistiendo al impulso de empuñar su pistola y matar a todos los que se cruzaran por su camino. Ellos no tenían la culpa que por mucho que lo negara, seguía siendo humano. Porque sí, porque Nishikido Ryo también tenía sus propios fantasmas del pasado solo que odiaba admitirlo ya que ni siquiera, se atrevía a enfrentarlos.

Las puertas del restaurant de cinco tenedores se abrieron de par en par ante él, tratándolo como el noble que no era. La sangre de la realeza que fingía tener no era más que sólo la mezcla de sangre de personas de rangos de alto poder: cada vida tomada le daba un rango más en aquella escala llamada sociedad. Una azafata metida en su uniforme bien entallado lo dirigió hacia el fondo de la amplia sala, aquel punto dónde se encontraba su tan afamada taberna con estilo renacentista: Grandes acabados y candelabros más hermosos que los que se podía admirar en el lobby, detalles que simplemente te dejaban con la boca abierta apenas tus ojos admiraban semejante belleza. Una belleza que a él, no le provocaba absolutamente nada, el estilo de vida que llevaba era de los grandes multimillonarios, pagando por lujos que jamás llegaban a satisfacerle, viviendo experiencias que nunca le llegaban a llenar, ya sea de dicha o de malestar. Era irreal el cómo sobrevivía al día a día, en sus emociones no llegaba a experimentar la culpa y jamás vivió de nuevo una incomodidad. Matar era tan monótono que simplemente lo hacía, tan sólo había un cambio en su accionar cuando veía a su víctima rogar. La furia hervía en sus venas, cuando las súplicas salían de los labios ajenos o, por lo contrario, cuando la arrogancia se vislumbraba por el iris de estos, el sadismo contenido de su tan pútrida alma salía a flote hasta que destrozaba cada poco de aquel nefasto ser humano que hubo caído en sus redes, eliminando cada rastro de existencia de él.

Odiaba a los débiles, tanto como odiaba a aquellos que se creían superiores.

El zapato de tacón aguja de la joven que lo guiaba a través de las mesas, tintineaba en su cerebro como marcando los segundos a su propio ritmo, llevándolo a momentos a un pasado que bloqueaba con imágenes de la muerte misma, porque sólo así se veía capaz de olvidar lo que alguna vez fue. Un humano con sentimientos, un joven que alguna vez, supo amar.
La visión de un rostro se volvió omnipresente cuando hubo llegado a su lugar reservado en un rincón del bar, incapaz de dejarlo de lado, su cuerpo tan sólo se dejó caer en la silla más cercana y pidió a la mesera una botella de whisky más caro de la lista de licores, esperando impaciente a que su sed y su nostalgia pronto se vieran aplacadas con la nebulosidad que la bebida le daría.

Odiaba a los débiles, odiaba a los arrogantes.

Los odiaba porque le hacían recordar a aquel maldito malparido que al ser tan débil se llenó de vanidad y se convirtió en un condenado lameculos.

----(FLASHBACK)----

-Ryo, acá no

La voz de su compañero de clase le enervó, controlándose por no perder los papeles ante su negativa de ser tocado en los baños de la escuela. Eran los únicos ahí en ese momento, todos los demás estaban en sus respectivas clases, atendiendo a sus profesores. Por eso no entendía, jamás lograba comprender por qué Shige le rehuía, por qué nunca quería demostrar sus verdaderos sentimientos en público o en lugares públicos donde sólo era él el único testigo de la verdad.

-No hay nadie acá, nadie va a enterarse…
-Puede entrar un profesor – sus manos lo empujaron suavemente, haciéndolo a un lado para salir del cubículo al que se habían metido – Sabes que no me gusta que hagamos estas cosas en la escuela
-Shige – frunció el ceño, caminando tras suyo hasta que lo abrazó por la cintura - ¿Te avergüenzas de mí?
-¡No! No es eso – se aclaró la garganta y giró ante el pelinegro, mirando sus ojos tristes que le movían hasta lo más recóndito del alma – Ryo, somos hombres… está mal
-¡¿Por qué está mal?! – la poca paciencia que tenía se evaporó, alejándose de su susodicho novio para golpear el borde del lavamanos – No hay nada de malo en amarse Shige, la mitad del instituto es gay… ¡¿Por qué te importa tanto el qué dirán?!
-¡Porque la vida no acaba en el instituto! Deseo llegar hasta lo más alto después de terminar la universidad… Lo he visto en las estadísticas, Ryo, el ser homosexual es repudiado por los altos mandos

----(FIN FLASHBACK)----

Aquellas veces no habían sido las únicas en su vida donde el otro había actuado de manera fría y cruel, evitándolo y dejándolo de lado para que no quisiera hablarle. Ryo era testarudo, toda su vida se había encaprichado en lograr lo que quería y no se dejaba vencer por la negativa del otro. Siempre volvía, siempre decía algo más pero los silencios eran lo único que lograba obtener, a veces, pero muy pocas, lograba captar una mirada de disculpa pero no más allá… Para Shigeaki, él era simplemente un error en su gran y magnífico camino.

Una piedra que debía de quitar.

Tomó un sorbo largo de whisky, sirviéndose algo más de bebida y combinándola con el hielo que recién le habían traído. Colocando un par de cubos en el vaso, miró nostálgico cómo el líquido se volvía pálido al combinarse con el agua congelada.

Era consciente, que nada era lo completamente irrompible o alterable.

Ni siquiera él, no lo era antes, tampoco ahora.

El sabor amargo pasó por su garganta, cerrando los ojos y recordando más cosas que peleaba por mantener al margen en su nueva vida, pero tercamente, los recuerdos seguían circulando, haciéndole más amarga la sensación de vivir.

----(FLASHBACK)----

Nishikido yacía en su habitación, jugando videojuegos y entretenido en su propio mundo post-relación. No habían pasado ni siquiera tres días desde que hubiera terminado con Shigeaki y sus ánimos estaban por los suelos –hasta podría decir que por debajo– y daba lo mejor de sí mismo para mantenerse fuerte, por eso, antes de salir a algún lado con sus amigos, prefería quedarse en casa y abstraerse, esperando a que el dolor que apretaba en su pecho fuera desapareciendo lentamente. Si sus pies tocaban la calle, no estaba seguro que sus cambios emotivos bruscos tuvieran un buen resultado y lo último que buscaba, era pelear o hacer alguna estupidez.

No es que hubiera creído en un “para siempre” entre ellos, pero tampoco imaginó que su relación fuera a acabar por el miedo e inseguridad que el menor tenía para aceptar que era gay.

Le gustaban los penes, ¿y qué?

A Ryo también le gustaban, aunque también le gustaban las mujeres… Eran distintos, de ello no había duda lo mirara por donde lo mirara, haciéndose más marcada la diferencia ya que él no vivía acomplejado y cuando empezaron a salir, siempre tuvo la esperanza de que Kato con el tiempo, dejara ir toda la mierda esa de que la sociedad lo juzgaba. Pero no fue así y poco a poco el terror en los ojos del joven se hacían más presentes, temiendo los besos que compartían escondidos en sus habitaciones, las veces que se tomaban de las manos o aquellos días en los que su pasión podía más y se entregaban.

Ryo peleó contra ello pero perdió, humillado por la cobardía del otro.

Cuando sus ojos se dieron cuenta que en la pantalla rezaba un “GAME OVER”, se levantó del suelo para reiniciar el aparato nuevamente, deteniendo sus intenciones cuando unos toques tímidos tocaron a su puerta.

-¿Quién? – llamó en un bufido, acercándose a abrir y encontrándose con su reciente ex, ahí de pie - ¿Mi mamá te dejó entrar?
-Le dije que tenía que enseñarte la tarea de física – el pelinegro bufó pero lo dejó pasar a su habitación, caminando hasta donde estaba segundos antes – Escucha, Ryo… Debemos hablar
-Ya terminamos, Shige – contestó fríamente, volviendo a su juego como si jamás hubiera sido interrumpido – Ni siquiera sé que te trae acá si según tú, tener novio es un gran error y un problema para tu grandioso futuro
-Deja de ser egoísta, maldición – Kato apretó las manos en puños tensos, cerrando la puerta detrás de él - ¿Por qué no entiendes que lo nuestro sólo va a traer complicaciones? ¿Acaso tú no quieres trabajar y tener un buen puesto? ¿No quieres vivir cómodamente con todo el dinero que busques?
-¿Dinero? – Nishikido rió, pausando el juego y tirando el control de lado – Si yo quiero Shige, puedo ser el hombre más poderoso de Japón, con todo el dinero que quiera – su voz fue baja y amenazadora – Y eso, no me impediría de seguir amándote, esa no sería mi excusa para negarme a vivir enamorado de un hombre
-¡Tenemos 17 años! ¡¿Cómo puedes asegurar que me amas?!
-¡¿Cómo puedes tú decir que no lo haces cuando estás acá en mi habitación queriendo arreglar las cosas ya terminadas?!

----(FIN FLASHBACK)----

Esa día, esa noche lo hicieron como dos locos enamorados imposibilitados de negar lo que sentían el uno por el otro, pero al terminar la tarde del domingo, después de haber pasado toda la mañana acurrucados, sujetándose mutuamente en un abrazo bien estrecho, el menor partió con tan sólo un adiós.

El lunes de esa semana, Ryo se enteró que Shige había pedido traslado a una escuela en Tokyo, a prepararse para sus exámenes de ingreso a la universidad.

Jamás había entendido, jamás lo había perdonado. Porque fue él quien volvió a buscarlo para luego nuevamente dejarlo en el olvido, ¿quién hacía eso? Y juró, ese mismo día, que él sería el ser más respetado de todo el continente nipón y llegaría el día en que tuviera a su ex amante, de rodillas ante él, rogando por su perdón.

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Ohkura miró por el espejo retrovisor a sus dos acompañantes que permanecían en la parte de atrás, sentados en los asientos de cuero de la camioneta; tenía el ceño ligeramente fruncido y los labios torciéndose hacia abajo demostrando claramente su molestia con respecto a lo que era testigo. Sus ojos captando retazos de acciones que no entraban en su comprensión. Pensaba en cómo era que siempre terminaba envuelto en problemas así de triviales – y estúpidos – con personas que parecían más unos adolescentes recién terminando su inservible pubertad, que unos jóvenes de la edad que ellos, se supone, tenían.

No es que pensara que a los 20 años se pudiera actuar de una manera completamente madura, ni siquiera él a esa edad lo había hecho, pero tenía la perspectiva que por lo menos, aquellos que trabajaban como asesinos a sueldo tal cual como ellos lo hacían, tenían que tener una mentalidad mucho más… Centrada, más cuerda. En otras palabras, más controlada. Pero viéndolos ahí, ignorándose de esa forma como si acabaran de tener una pelea marital, le estaba poniendo los nervios de punta. No podía creer en el infantilismo de dos de los sicarios más recomendados del bajo mundo, ni qué decir del heredero directo del Clan Nakajima y potencial líder de pandilla. Era tan bizarro que no terminaba de aceptarlo.

En sus más absurdas esperanzas, creía que sólo Inoo era capaz de actuar así de impulsivo e insensato al tener sentimientos encontrados con cosas que no entendía o jamás había experimentado porque no se le había permitido en la vida. Entre todos los seres humanos rastreros, los que llevaban su oficio, no podían albergar nada de humanidad, y ciertamente, ellos estaban teniendo un brote de sentimentalismo, ¿cómo iba a manejarlo? No era niñero de nadie, pero actuaba como tal.

Tadayoshi también era humano y se preocupaba… lamentablemente.

Exasperado, se aclaró la garganta y tamborileó los dedos sobre el timón, esperando algo más que jamás llegó mientras la luz del semáforo cambiaba a verde, dejándolo pasar en la vía. Lo que más le molestaba de la situación, sin lugar a dudas, es que había pensado que sólo con Inoo tendría que actuar de chofer pero ante la situación de estar en la mansión con Arioka y Kei, prefería mil veces acompañar a aquel par a visitar a Melissa que quedarse bajo la tensión sexual que se manejaban los otros dos.

Visto desde su perspectiva, era el mal menor, algo que no cambiaba el hecho que le había delegado la responsabilidad a Uchi, y a él, no le iba a agradar manejar la actitud cambiante de Kei ni la estupidez de Arioka.

Definitivamente, estaba mejor ahí con el par de la pelea marital.

-¿Cuánto falta?
-Poco

La voz del castaño le hizo mirar de reojo nuevamente por el espejo retrovisor, observando cómo es que Ryosuke se removía incómodo en su sitio, mirando por la ventana mientras sus manos jugaban con un minúsculo hilo de la chaqueta que tenía puesta. La respuesta de Yuto había sido tan cortante que incluso a él, se le iba en subida el estrés de tolerarlo.
Con algo más de prisa, presionó el acelerador para acortar el tiempo de recorrido, llevándose una mueca de parte de Nakajima que no podía ocultar sus pocas ganas de ir al consultorio de su prometida.

-No es mi problema que nunca la visites – el mayor de los tres cortó el pesado silencio, acentuando aún más la tensión del par pero negándose a doblegarse. Futuro jefe o no, él seguía siendo mayor y seguía teniendo un rango más alto, por ahora – Melissa no te va a hacer nada, simplemente actúa con cortesía y ya

La última frase fue tan ambigua que ninguno de los dos tripulantes supo a quién se refería, pasándolo por alto cuando una calle abarrotada de edificios se alzó ante ellos y el carro se estacionó justo en un espacio delante de uno de los más elegantes.

-Acá los espero, diviértanse

Yuto bajó sin siquiera mirarlo, azotando la puerta al salir y caminar con pasos firmes a la entrada de aquel maldito lugar. Ryosuke no demoró mucho en seguirlo, inseguro y sin tener una idea concisa de lo que se debía hacer ahí, ¿una psicóloga? ¿Para qué? Ohkura los vio marchar con una media sonrisa.

Pagaría lo que fuera por poder estar en primera fila cuando todo el espectáculo se desatara.

Las puertas de cristal cerrándose detrás de sí mismo fue lo último que observó Yamada, sus ojos no habían dejado solo al tal Ohkura ni un solo segundo y ahora estaba más confundido que antes. El mayor estaba sonriendo, divertido… ¿Es que había algo que no le estaban diciendo? Sus ojos evaluaron atento el lugar, copiando cuidadosamente los pasos de Nakajima al tener la certeza que el alto evadía a propósito las cámaras de seguridad del recinto.

Debía recordarse a sí mismo volver un día por la noche y evaluar el equipo de vigilancia que tenían ahí, pues si de verdad debía asistir a la psicóloga del Clan Nakajima, dudaba que tuviera suerte y sólo debiera ir ahí una vez en toda su vida.
Ryosuke tuvo un pequeño temblor que se deslizó por su cuerpo cuando una mano lo tomó por la espalda, a la altura de la cintura y lo empujó contra el ascensor abierto ante él. Momentos antes se había estado dirigiendo a las escaleras, pero la reacción de su acompañante había sido por lo mucho, exagerada.

-Estás siendo muy permisivo, si nos tienden una emboscada acá dentro, debes darte muerto
-¿Ah sí? ¿Y acaso a ti no te pasaría nada?
-El primero en dispararte, sería yo – el mayor le sonrió con una mueca, mirando al pelinegro que ni siquiera se inmutó - ¿Hace cuánto estás comprometido con ella?

Se había esforzado por mantener a raya su curiosidad y la maldita obsesión de enterarse todo de la mujer que era… La futura esposa de Nakajima. No es que le interesara más allá de lo debido, era solamente que no entendía cómo alguien teniendo ya una pareja predestinada, no le era fiel de ninguna forma. Porque no dudaba que el joven a su lado no sólo se acostaba con él, sino con muchas otras personas, hombres y mujeres, mayores o menores; un hecho que le perturbaba la mente y no lo dejaba en paz, aunque jamás fuera a admitirlo.

Muy en lo profundo, también pensaba que podía ser el morbo, ¿ver a la prometida del tipo que te llevas tirando un tiempo? Sonaba agradable.

Sonaba cruel.

-Desde los 10 años – sonrió el alto, mirando al castaño apretar los puños - ¿Celoso, Yamada? ¿Acaso el niño necesitado de afecto se ha enamorado de mí?
-Ni en un millón de años, Nakajima – chasqueó la lengua contra sus dientes, cruzando los brazos sobre el pecho y recostándose sobre el metal del elevador – Que no se te suban los humos, si sigo acá es porque es mi única salida del Clan Yamashita. Prefiero mil veces soportar tu estúpido ego a soportar a la mierda humana que es Takaki

Su cuerpo bien equilibrado pronto dio una sacudida, mirando asustado hacia arriba por si es que en algún momento algún enemigo pudiera bajar a atacarlos pero nada sucedió, sus ojos volaron a posarse al menor con la interrogante bien plantada en su mirada, encontrándose con que uno de sus largos dedos tenía presionado el botón de “STOP”. Yamada carraspeó, tensando su posición con los ojos desafiantes.

-No empieces a dártelas de gallito de pelea, Ryosuke – sus pasos fueron lentos, sus manos aún más. Lo acorraló contra una esquina, sus brazos apretando la cintura del más bajo y sus palmas, acariciando de manera fría la piel debajo de la camisa que traía - ¿Tu única salida? ¿A quién quieres engañar?

Ryosuke parpadeó, estaba cerca… Estaba demasiado cerca. Podía sentir su respiración chocar contra sus labios, podía sentir cómo estaba a milímetros de él, odiándose por la creciente sensación de anticipación que se almacenaba en su vientre, desatando todas sus malditas hormonas y haciéndole sentir débil… Dócil.

-Así me gusta

Yuto estuvo por dar unos pasos para alejarse, pero fue sujeto por la solapa de la remera que traía y atraído nuevamente a aquel menudo cuerpo que le gustaba poseer. Unos labios fieros reclamaron los suyos y no se hizo de rogar por una respuesta, sujetando al pelicastaño por las piernas y elevándolo con su propia fuerza hasta que éste lo rodeó por la cintura con las pantorrillas, apretándose el uno al otro con una ansiedad contenida por tantas horas. Sus manos subieron y bajaron por sus piernas, correspondiendo al beso con mayor intensidad, ambos fundiéndose en un contacto rabioso y testarudo, peleando por la dominancia de sus lenguas en la cavidad del otro.

Fueron segundos largos y exquisitos, Yamada enredando los dedos en ese cabello bien cuidado que estaba completamente alborotado ya, perdiendo su elegancia con los pequeños tirones que daba al contener suspiros.

La ropa molestaba, estaba estorbando a sus instintos pero el ruido del ascensor, como una alarma, los hizo volver a sus cabales, separándose inmediatamente el uno del otro como si nada de ello hubiera ocurrido. Yamada se sacudió el pantalón arrugado, tratando de desaparecer las dobladuras por haber tenido las piernas flexionadas de forma tan extraña y se acomodó la camisa, poniéndola en su lugar y no por encima de la cintura como había quedado. Yuto lo miró de reojo mientras presionaba el botón para desbloquear el cubo de metal, apoyándose en la pared contraria para esta vez sí ver con descaro al mayor.

-¿Qué fue eso?
-¿Qué fue qué? – reiteró el otro, ignorando sus palabras – Péinate, tu cabello es un desastre
-¿Y eso es gracias a quién? – se pasó los dedos por el flequillo, tratando de darle más forma. Por cómo iban contando los pisos, faltaba poco para llegar a su destino - ¿Qué se supone que significa?
-¿Tiene que significar algo? – el mayor lo miró con fastidio, peleando contra sí mismo para mantener el rostro sin alguna expresión – Tenemos sexo Yuto, no necesito una excusa para besarte cuando siempre te tengo entre las piernas… - la puerta se abrió, dándole un respiro y algo más de seguridad – Además, quería divertirte un poco antes de recordarte que pronto, serás hombre casado y quién sabe… Tal vez de familia

Nakajima se quedó de pie, sin responder y con el rostro desprovisto de alguna emoción. Con pasos cortos se acercó al mayor y lo tomó del mentón, elevándolo sobre la punta de sus pies con algo de fuerza por donde lo tenía sujeto, apretando más de la cuenta y causando que la piel entorno a sus dedos se tornase rojizo. Ryosuke carraspeó pero no se movió un centímetro, mirándolo retadoramente a sus iris negros profundos.

-¿Te di en el ego, Nakajima? - susurró, sonriendo con tranquilidad fingida - ¿Miedo a saber que no tienes futuro en este mundo?
-¿Qué se siente Ryosuke, fingir que no te importa que yo tenga una vida aparte? ¿Qué se siente que yo sí tenga a alguien que me vaya a esperar todos los días de mi vida en una casa cálida y con unos niños correteando alrededor? ¿Qué se siente, sólo ser la puta de todo aquel que te toca?

Empujó al castaño contra una puerta, dándole la espalda y presionando el botón del elevador nuevamente. Éste no se tardó en abrir, entrando como un tornado y presionando impaciente el botón para cerrar las puertas.

Yamada aguantó hasta ya no ver su perfil, dejando que las lágrimas amargas cayeran por sus mejillas hasta perderse en el borde rojizo de su mentón cuando el menor desapareció.

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Ni Yabu ni Morimoto se molestaban en ver por la ventanilla del tren, la velocidad con la que viajaban era tal que apenas y se distinguían manchas en el paisaje, todo pasando sin siquiera molestarse en mostrar su forma concreta.

Era una danza de figuras abstractas y sin sentido, que si las mirabas de más, terminabas mareado y con la desazón en el estómago, con todo revoloteado.

Ryutaro jugaba con su Nintendo DS, el único lujo que su madre le había dado permiso de llevarse de la casa antes de que el mayor lo sacara de ahí como medida de seguridad, no tenía su teléfono móvil ni una computadora portátil, el aparato que estaba en su poder, si quería seguir usándolo, debía tener todas las antenas apagadas y sólo jugar lo disponible sin alguna conexión. A esas alturas, el menor la entendía el rango de protección al que estaba sometido y se preguntaba, cada que mataba a un personaje, ¿cómo estaría su hermano? Y si su madre, todavía se encontraba bien. Con los ojos humedeciéndose, cerró la pequeña máquina y la tiró a su mochila en los asientos de adelante, estaban solos en un compartimiento por lo que el acto, no tuvo mayor repercusión más que una mirada sorprendida de Kota.

-¿Pasó algo? ¿Perdiste?
-¿Por qué debo ser yo el que pase por esto? ¿Por qué no puedo ser como la gente normal que sólo se preocupa por si llegará tarde al instituto o si su perro se comió la tarea? Ni siquiera me han dejado tener un maldito perro, Kota… ¿qué se supone que debo pensar? He perdido, por lo menos en la vida, he perdido…
-Ryutaro… - el mayor suspiró, tenía sobre el regazo su computadora portátil, revisando uno que otro archivo pero en esos momentos, le quitó importancia y dejó la laptop de lado – No has perdido en la vida, aún tienes a tu familia
-¿Con un padre asesinado, mi madre maltratada y mi hermano también desaparecido en algún lado de Japón? – sonrió con sarcasmo al alto - ¿De verdad pretendes que me trague toda esa porquería cursi?
-Yo estoy acá – afirmó el otro con tranquilidad, mirando los ojos llenos de dolor del joven. Sus manos cobijaron sus mejillas con suavidad entre sus palmas y frotó con cariño sus pulgares contra su piel – Yo no te voy a dejar, juré protegerte con mi vida y eso es lo que haré. Confía en mí
-¿Qué eres Kota…? ¿Eres sólo mi guardaespaldas? ¿Eres más que un espía? ¿Qué eres?

La voz se le fue apagando y el silencio se acomodó entre ellos. Los ojos negros cuestionantes y los ojos negros dubitativos, ninguno sabiendo cómo seguir a la pregunta planteada, si continuar e insistir, o si retirar lo cuestionado.

El mayor optó por la salida más fácil, pensando en la buena oportunidad que era para llenarle la cabeza al menor con más pensamientos más de los que involucraban sus problemas familiares y también, teniendo en cuenta que era la salida que más la convenía y más quería experimentar, aun cuando ello conllevara a tener problemas directos con sus superiores y sus jefes máximos.

-¿Qué piensas que soy?
-Eres… como uno de los que acabó con mi padre, ¿verdad?

Kota sonrió sin que la felicidad de sus labios llegara a sus ojos, pasando desapercibido para el niño que cobijaba en sus palmas cuando selló sus labios en un pequeño beso que apenas fue un roce, robándole un rubor de rostro entero al pequeño pelinegro. Ryutaro se quedó estático, mirando al mayor con otra duda mayor dibujada en su rostro pero no se atrevió a contestar, menos cuando el pitido de un email entrante rompió con la extraña burbuja de calma que los tenía absorbidos.

Yabu se acomodó y volvió a tener la computadora sobre sus piernas, revisando el nuevo mensaje que había recibido, preguntándose quién podía ser si es que no había recibido información de la base sobre si lo mantendrían o no informado de algo más o si es que le iban a mandar algo nuevo de contacto tan pronto. Sus órdenes eran claras, era mantener protegido a Ryutaro a costa de cualquier cosa y con mayor empeño ahora que sabían que el Clan Nakajima iba tras él. Ya tenía la información de Inoo Kei y la de Nakajima Yuto, los de la élite especial del grupo y no veía razón a recibir algo más detallado si con lo que tenía bastaba.

Además, la Agencia era cuidadosa con la cantidad de emails que enviaban, no queriendo sobrecargar a los agentes con mensajes para que no estuvieran pendientes de ellos.

-¿Quién es? – preguntó incómodo Ryutaro, viendo que Yabu se había quedado divagando - ¿Es de tu trabajo?

Yabu sólo asintió, abriendo la carpeta de archivos.

Sus ojos se dilataron al ver el emisor del email. Era un nombre que había leído entre los datos del clan del cual ahora escapaban pero no pensó que el contacto se hiciera tan pronto. Con el corazón latiéndole con fuerza ante la emoción de tener más poder sobre el enemigo, abrió un programa especial y copió el archivo adjunto en él, automáticamente leyéndose miles de códigos de mil formas mientras una a una, las letras del mensaje iban apareciendo en una hoja en blanco.

“Melissa, definitivamente era una viuda negra en la telaraña Nakajima”.

18 julio 2014

Lo que sigue [OneShot]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Me duele la panza de la ansiedad u3u
: Te pintaron pajaritos - Yandar & Yostin
: Camita u3u♥

Título: Lo que sigue
Autor: Satommy
Parejas: OkaDai HikaTo
Género: Angst[?]
Extensión: Oneshot
Notas: Este fic está basado en el de Ayaa ;3; asdasdasdasdasd LÉANLO, ME HIZO LLORAR, es un hermoso Hikato que me enamoró pero simplemente... No podía dejarlo así por Keito y... le pedí permiso y me dio permiso y le hice su continuación Q_Q obviamente está terriblemente fail porque mi redacción anda malísima ;u; pero si a ella le gusta, todo me da igual... Y... y... asdasdasdads eso u3u espero te agrade Ayaa ;_; lamento si anda muy feo, te deberé otro fic entonces ;3;! *sufre*


“Kota siempre ha sido especial”

Aún recordaba aquellas palabras con un dolor distante, trayendo a su memoria aquella noche fresca en su departamento en plena madrugada. Llorando y nostálgico. No es que hubiera olvidado ya por completo a Hikaru, ¿cómo hacerlo? Era simplemente aquella persona que había marcado un hito en su existir. Su primer amor, su primer todo… No se creía capaz de superarlo en algún momento, pero ya tampoco era hiriente, la agonía había menguado.

El tiempo jugó a su favor en aquellos días, el otoño se hacía cada vez más presente y el pasado quedaba atrás. Habían sido meses bastos y angustiantes desde la última vez que hubieron conversado, desde aquella última llamada en la que su orgullo y la poca dignidad que le quedaban habían desaparecido ahogadas en esas lágrimas que el mayor nunca pudo consolar.
Sabía, que había cometido un error, ¿pero tanto así para no ser merecedor de palabras de apoyo o consuelo? No comprendía, todavía, como el amor era tan fácil de acabarse cuando tanto se hubieron dado, cuando se esforzaron al máximo en un punto hasta que luego simplemente, todo se quebró.

Si Hikaru le hubiera querido un poco en aquel momento, tal vez hubiera dicho algo más que eso. Pero el mayor ya había tomado una decisión, una a la cual el con dolor había tenido que adaptarse.

La bocina de un claxon le hizo reaccionar, como siempre caminaba por la calle soñando despierto y aunque era Yaotome el que lo atormentaba a momentos, era alguien más quien robaba sus sueños. Hace poco más de unas semanas lo había conocido de casualidad, el mejor amigo del novio de su mejor amigo. Un mundo tan pequeño pero a su vez grandioso. Recordaba con claridad las palabras de Nakajima, diciéndole que suficiente tiempo ya había tenido para descargar sobre todos aquellos que conocía sobre su terrible desastre amoroso, pero que no lo hiciera más porque podría alejar, a aquellas personas que realmente se interesaran por él.

Y así lo hizo, y así pasó.

Sus ojos pardos y su sonrisa infantil lo cautivaron apenas lo vio. Un día cualquiera en un café cualquiera cuando los introdujeron el uno al otro. Primero distraído y luego engatuzado, ¿acaso el sol podía bajar a la tierra a deslumbrarte con tanta intensidad? Era mayor que él pero su aspecto le hacía parecer apenas un niño, a uno que le gustaba caminar a su lado y jamás dejarlo solo.
Sus estaturas también eran distintas, sus personalidades, completamente contrarias. No habían pasado de las cuatro citas pero sentía que su razón de ser volvía, sentía que nuevamente… Tenía un motivo para sonreír. Menudo y de piel tostada, su sonrisa era lo que más llamaba su atención.

-¡Keito!

La voz de Daiki le hizo sonreír aunque ni siquiera lo hubiera vislumbrado, pero sus pasos presurosos corriendo ahí a dónde estaba él, le bastaron para girarse apenas unos centímetros a la derecha para recibirlo contra su pecho, estrechándolo fuertemente para robarle algo de vitalidad y alegría, esa que tanto le encantaba portar a todo momento. Porque, si Hikaru le había complementado haciéndole sentir lleno, tranquilo y en confianza, Arioka le había dado otra muestra de lo era la felicidad, lo que podía llegar a ser algo parecido al amor.

Porque aquel menudo castaño era el ser más alegre que jamás hubiera conocido, porque a pesar de recibir más de mil negativas para encontrarse, él las pasaba todas por alto e iba a su casa, se instalaba en ella y se dedicaba a estar a su lado. Sin molestarlo, pero sin olvidarse de él.

Era distinto a Hikaru, no era Hikaru… Pero le hacía bien, tenerlo a su lado.

Sus ojos con el tiempo volvían a brillar encandilados por aquella persona, su pecho ya no se apretaba en cuanto recordaba cosas que no quería y aquel cajón donde tenía depositadas todas las fotos de un amor pasado, lo había vaciado en una caja que ya, reposaba en la basura.
No, no odiaba a Yaotome, pero simplemente quería borrar todo rastro de él para empezar… desde la mitad en delante de lo que su vida había sido, porque si bien no podía empezar de cero, quería empezar bien una nueva relación.

-¿Sigues pensando en él?  - pero a pesar de todo, no le podía mentir
-No, no es así… - trató de entonar bien su voz, sonando rasposa e insegura al hablar – Simplemente…
-Siempre piensas en él – miró su sonrisa tímida y sintió malestar. Le estaba hiriendo aunque no quisiera - ¿Por qué…? Sé que fue importante, Yama-chan me lo explicó, pero Keito, creo que…
-Dai-chan – lo tomó por los hombros y lo volvió a atraer a su cuerpo, besando con cuidado su mejilla izquierda – Supongo que aún siento que hay detalles inconclusos sobre aquella relación. Dijo que dejó de quererme aún en lo último pero jamás lo sentí así, sólo sentí a excusas sus palabras dichas para liberarse del fastidio que seguro he de haber supuesto para él… Para no herirme más de la cuenta después de nuestra última despedida

Miró como el mayor suspiraba con malestar, pero no se separó de él ni hizo el intento alguno de alejarse. Simplemente se acurrucó, buscando el lugar correcto antes de volver a hablar.

-Yo… en verdad me gustas, Keito… Dame una oportunidad
-Dai-chan, yo en verdad…
-¿Keito?

Su nombre dicho en aquella voz, junto con el coro de botellas de vidrio estrellándose contra el suelo le hizo saltar en su sitio al mismo tiempo que su acompañante, ambos girándose al punto donde el ruido había precedido.
Hikaru estaba más pálido de lo normal, la sonrisa que forzaba le hizo desviar la mirada hasta el ceño fruncido de su aún-no-novio infantil pues no soportaba verlo aún. Habían pasado meses, sí, pero todavía no tenía la seguridad de que su mundo no pudiera ponerse de cabeza apenas supiera algo de él. Una punzada de dolor le hizo reaccionar, la culpa era inevitable al tener más atención puesta en aquel que lo había dejado que en aquel, que daba todo por cuidarlo. Era idiota, lo sabía, pero los brazos delgados del más bajo se afirmaron firmemente en su cintura, no dejando que se moviera. No dejando, que el otro pensara que todavía tenía poder sobre él.

Keito se recordó entonces, que no tenía por qué tenerle consideración, ¿y qué si lo veía saliendo con alguien más? ¿Y qué si sus ojos denotaban dolor y su labio inferior temblaba al no poder decir nada más al tener aquella escena delante de él? Hikaru había sido quien lo había dejado. Hikaru había sido quien lo había forzado a enfrentar aquella nueva realidad llamada soledad.

Sólo él y nada más que él.

-H-hola, Yaotome-san – habló formal, aclarando su garganta con una tos incómoda al tratar de pasarle aire a sus pulmones que se negaban a trabajar.
-Hola – esta vez su voz sonó más fría que la última vez, sonó más indiferente. Sonó más herido – Veo que… tienes compañía
-Sí bueno… - hizo una pequeña mueca y Daiki sólo sonrió con levedad, dejándolo libre y tan sólo, entrelazando sus dedos – Él es… ¿Mi novio?

Se quedó en silencio entre la incomodidad ajena de los dos mayores, ninguno sabiendo como proseguir pero en su impulsividad, atrajo más al castaño a su cuerpo, sonriendo con fuerza y decisión. Esa era definitivamente, su mejor opción.

En su sonrisa torcida y ese dolor que sus ojos le deslumbraron en un instante, Okamoto supo que todo ya estaba saldado, que Hikaru nunca más lo volvería a llamar si se encontrasen otra vez en la calle y no porque no tuvieran ya algo que hablar, sino porque cada uno de ellos ya había tomado una decisión y la estaban llevando a cabo. Cada uno, estaba siguiendo con sus propios destinos, buscando sus propias metas que jamás involucraron el uno al otro.

Porque, Keito quería ser feliz… Porque fue Hikaru, el que lo dejó de amar primero y si ahora veía su espalda gacha alejarse con la bolsa de botellas rotas goteando por la vereda, era porque él mismo se lo había buscado.
Porque esa noche que lo llamó, lloró hasta quedarse sin lágrimas y nunca más, quería pasar por ello otra vez. Porque no lo consoló, porque jamás respondió a sus interrogantes.
No quería incertidumbre, no quería soledad, no quería ya más sufrir.


Quería sonreír y Daiki, era quien le hacía ser dichoso con tan sólo verlo.
Él, ya no volvería atrás.

07 diciembre 2013

Perceive [Drabble]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Adiós exámenes Q_Q
: Mona Lisa - Alkilados
: Camita♥

Título: Perceive
Autor: Satommy
Parejas: Hikato
Género: Fluff[?]
Extensión: Drabble
Notas: Este Hikato se lo dedico a Demii~ hace mucho no sé de ella D: pero asdasd bueno, en realidad quería hacer algo diferente y de hecho, tenía otro título XD pero terminó así lol~ Por cierto ;3; ¿nadie me quiere escribir un Ariokamoto/OkaDai?


Keito no entendía el por qué era su punto cada hora, día, semana, mes… Cada año desde que había debutado. No había un solo momento en que Yaotome no viniera e hiciera alguna broma de su persona, de su torpeza o de sus malos pasos al momento de bailar. De la mala actuación que había hecho en el dorama SP donde él era su sempai junto a Yabu o de cómo su voz no se escuchaba cuando cantaba más que en sus solos pues sino, siempre le bajan el volumen a su micrófono.

Hikaru era cruel con sus bromas aunque siempre las contara con ese tono de no tener una mala intención, sino que simplemente se le salían así sin más.

Era complicado en realidad si se detenía a meditarlo, al inicio, cuando era un niño y lo metieron a la fuerza a ese mundo, lloraba solo y a un lado del resto, evitando esas palabras hirientes o esas miradas de “Él está acá por nepotismo”. Era tan obvio que lo odiaban. Pero en aquella frialdad adolescente de un grupo que no termina de acostumbrarse a convivir tan seguido los unos con los otros, Yaotome fue un apoyo silencioso. Cada que no le salían los pasos, se ponía a su lado y danzaba lento y contando para que él pudiera guiarle, cada que era regañado y se ponía a llorar, Hikaru iba y le tiraba un paquete de pañuelos descartables, ignorando su posición o su rostro, como si de casualidad y de la nada el paquete cayera al piso delante suyo.

Yaotome lo torturaba, sí; pero luego venía y lo consolaba a su manera.

Por eso estaba ahora ahí de pie frente al mayor, con sus ojos cristalizados después de casi dos años de no llorar en serio frente a sus amigos del grupo, increpándole al nuevo pelinegro por qué se comportaba así de cambiante y extraño con él, por qué lo insultaba y luego lo trataba bien.

Por qué lo besaba y luego lo empujaba.

Sus facciones, su cuerpo tan masculino no encajaban en esa situación, desesperado por comprender un poco de aquella complicada mente del más maniático perfeccionista de Hey! Say! JUMP pero no recibía respuesta alguna, tan sólo una sonrisa de suficiencia en sus labios.

-Es divertido

Okamoto vio todo en cámara lenta, cómo se acercó el mayor y volvió a dejarle un beso en los labios sin problema alguno y luego le dio de un pequeño golpe en la frente, caminando hacia otro lado con los bolsillos en las manos.

Y es que Hikaru era así, tan extraño que no podía dejar de molestarlo pero que jamás, lo dejaba solo y siempre, siempre podía encontrarlo cerca suyo.

07 octubre 2013

Inconditional [Drabble]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Que cool soy[???] X'D
: Until I forget about you - Big Time Rush
: Mi cama uwu~


Título: Inconditional
Autor: Satommy
Pareja: Hikato
Género: Slice of life
Extensión: Drabble
Notas: No sé ._. caminaba por la calle y solito vino a mi cabeza X'D super fail, super simple, super sin sentido u3u perdón, mi cerebro sigue en colapso después de mi examen de hoy :'D


No era la primera vez que Keito lo veía llorar, en realidad, estaba muy acostumbrado a que cada cierto tiempo Hikaru derramara esas tediosas lágrimas por aquella persona que amaba y no lograba superar. Era cansino, agotador y hasta un punto, masoquista. Porque le dolía verlo así, por que no toleraba observar como fiel testigo al mayor desmoronarse y hacer pedazos esa alma que él tanto añoraba cuidar. Pero no estaba en su derecho.

Sacó con cuidado un pañuelo del bolsillo, en silencio alargando la mano para que él la tomara y se limpiase el rostro para no tener más lágrimas manchando el recorrido hasta su mentón, dejando por el suelo su dignidad y el poco orgullo que le quedaba.

-¿Por qué… Yabu es así? – Keito se tensó en su sitio a la mención de la persona amada del mayor, encogiéndose de hombros al no modular ninguna sílaba de respuesta – Yo lo amo, y él… si me amaba, ¿por qué tan rápido se olvida de mi?

Okamoto suspiró, esta vez alternó sus acciones al darle pequeñas palmadas sobre los hombros al castaño que se abrazó a las rodillas con el ceño fruncido. Esa era la segunda etapa de su ensimismamiento al llorar, al inicio se lamentaba y al momento, estaba maldiciendo a su ex.
Se quedó pensando en sí mismo, en aquel momento nunca se atrevería a llorar delante de Yaotome, prefería enfocar la vista en aquellas rieles hasta que el sonido de los trenes pasando absorbían el ruido de todos sus pensamientos chocando entre sí.
Que agradable era, sumergirse en sus pensamientos de tanto en tanto.

-Ánimo Hikaru… Todo saldrá bien

Keito le regaló una sonrisa pacífica, logrando que el otro chico a su lado soltara un suspiro más relajado. Siempre era así, desde hace unos meses que era así y era algo que apreciaba del menor pues aun sabiendo sus sentimientos, podía contar con ese apoyo incondicional que su amistad tenía para darle.

04 mayo 2013

Finito [Drabble]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Amn estaría feliz~
: Lovey Dovey - T-ARA
: Mi cama destendida~~

Título: Finito
Autor: Satommy
Parejas: Hikato
Género: No sé ._.
Extensión: Drabble
Notas: Hahahaha momento random de la mañana uwu



Hikaru despeinó al menor de ambos, el acto en sí no era nada como un cariño que quisiera hacerle sino más bien algo con lo que llamar su atención y sacarlo de aquel mundo en el que se había metido al empezar a leer alguno de los tantos libros de misterio que Daiki le había prestado.

-¿Sigues enojado?
-No puedes pretender dejarme, meterte con otro y luego volver conmigo – dijo cortante el menor, levantándose del sofá
-Pero Kota no es…
-Hikaru, me aburrí de ti – cortó el guitarrista, girándose a verlo – Estaba bien, tontear… tener “algo”, pero mejor terminamos con esto antes que me enamore de ti… No puedo estar con alguien así

Ni siquiera esperó una respuesta, ni siquiera él sabía bien lo que había dicho puesto fue su orgullo lo que habló por él. Tomó sus cosas y con paso firme se fue de ahí.

01 abril 2013

Baquetas [OneShot]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Mi cabeza es un caos total ._.
: Pocketful of sunshine - Natasha Bedingfield
: En un muy profundo hoyo


Título: Baquetas
Autor: Satommy
Parejas: Hikato
Género: Fail-re-fail [?]
Extensión: Oneshot
Notas: Está horrible, fome, mal redactado, aburrido... Acepto gritos, insultos y demases X'D he dormido 2 horas así que no me culpen... COMENTEN Y DÍGANME QUE TAN FEO SALIÓ D: maldición, que sino no puedo mejorar XD!
Y.. adadssad feliz cumpleaños Keito♥


La sala de los instrumentos era tal vez su lugar favorito en toda la compañía, ese era su ambiente, no el salón con los espejos. No podía terminar de aceptarse como idol ¿Qué lo hacía tan bueno en todo caso? No tenía el carisma de Ryosuke, no era tierno ni llamativo como Daiki, no tenía ese ego tan característico de Chinen… No era ni siquiera un buen bailarín. Suspiró frustrado, ciertamente él no encajaba del todo en su grupo pero le gustaba Hey! Say! JUMP y amaba tocar la guitarra con el resto de los chicos, tal vez ello era lo que sí podría determinarlo como idol aunque fuera algo que se hubiera esmerado en aprender para diferenciarse y tener algo de lo cual sacar confianza en los momentos donde más dudaba. Como ese.

-¿Otra vez con dudas existenciales?

Entró Yuto con una pequeña sonrisa y dos latas de cerveza en la mano, le pasó una y se sentó de inmediato junto a su batería, tocando el platillo rápidamente con una de sus baquetas haciendo que todo el lugar se llenase con su ruido agudo y peculiar.

-Simplemente, no soy como ustedes
-La coreografía está difícil, solo un poco más de ensayo y…
-No has fallado ni un solo paso, Nakajima – le hizo una mueca y le dio un gran sorbo a la cebada, refrescándose el interior – No sé qué hago acá…
-¡Estás exagerando! – detuvo su tocada, mirándolo – Yo te necesito acá
-Oh…

El ruido de la batería no había dejado colar el sonido de la puerta abrirse ni de unos pasos extra acercándose hacia donde estaban ellos. No importaba si Keito no estaba haciendo nada más que pasear la yema de los dedos sobre las cuerdas de su guitarra, eso ciertamente no le interesaba al chico que acaba a de acercarse ante ellos con los brazos cruzados a la altura del pecho.
El alto pelinegro no necesitó ningún tipo de mirada o invitación para salir, sostuvo algo tenso su lata de cerveza y salió sin girarse a ver, era lo más sano y seguro.

-Siempre me agrada ver cuánto se necesita el “Okajima” – ironizó el castaño mayor, Keito le desvió la mirada, no tenía humor - ¿No vas a decir nada?
-Hikaru, no tengo ánimos para una pelea – cortó aún sin verlo, incluso volteando su cuerpo para no estar en su misma dirección
-Claro… no tienes tiempo para hablar con tu novio pero sí con él ¿no?
-No es ni siquiera lo que piensas
-¿Ah no? ¿Entonces es qué?

Okamoto hizo un sonido de desagrado que no se logró amortiguar con sus labios, fue algún ruido gutural de su garganta ¿cuántas veces habían discutido ya ello?

-Es igual que cuando tú pasas tiempo con Yabu ¿o no?

Dejó la guitarra en su lugar, levantándose para encarar al otro chico. La rabia podía distinguirse en esas llamaradas de fuego que desprendían sus iris.

-Jamás te celo de él, Hikaru… Aunque debería, tú y él pasan la mayoría del tiempo juntos… Yuto es mi mejor amigo, Kota es tu ex ¿acaso yo ando insinuando que se acuestan cada salen?

Yaotome ensombreció la expresión, no era algo de lo que le gustara hablar y el menor lo sabía. Su relación tormentosa y llena de infidelidades con Yabu no era lo mejor que podía ser sacado en cara y mucho menos el tiempo que pasaban juntos, todas las salidas tenían una justificación de trabajo. Keito no se libraría de esto.

-O-oie… no…

La sangre se le heló, recién saliendo de su trance de mal humor y de estrés, él jamás hubiera dicho algo así a Hikaru, no tenía justificación tampoco. Tragó saliva atormentado por esos ojos que ahora lo veían opacos, su sonrisa ladeándose con malicia y crueldad a cada segundo, no era tan distinto de un demonio. Yaotome cuando se enojaba, era de temer y no porque sí, era un sádico. Aún recordaba la última vez hace un mes, después de la sesión de fotos donde había salido con Yuto. Otra vez.

-Hikaru, sabes que…

No hubo excusa o palabra que saliera para explicarse, el mayor ya no estaba en el punto donde hace un parpadeo atrás lo había dejado, ahora estaba a su lado, sujetándolo del mentón con los dedos fuertemente, marcando el contorno de estos en su piel.

-Ah… acostarme con Kota

Sus ojos se lo comían y trató de huir, disculpándose una y otra vez pero volvió a ser sujeto con esas manos algo callosas de tanto tocar el bajo. Su respiración se descontroló y cerró los ojos, estaba resignado a recibir ese beso “roba almas” pero no pasó nada y tímidamente abrió el rabillo del ojo, viéndolo pero otra vez no estaba cerca suyo, estaba tomando su guitarra, quitándole la correa.

-¿Qué haces? – cuestionó, incorporándose después del susto – Hikaru…

No se inmutó y lo ignoró, su atención aún en la correa aquella, estirándola, evaluando su resistencia para quien sabía qué… Y fue en ese momento cuando la realización le abrió grande los ojos, temiendo por su vida.

-No estarás pensando en…
-¿Daiki te lo contó?
-¡Te estás juntando demasiado con Inoo!
-¿No era con Yabu?

Okamoto se levantó, pero un empujón lo tiró al piso y un peso extra lo mantuvo en este. Las manos de Hikaru fueron rápidas y expertas, en un santiamén tuvieron sus muñecas atadas con esa gruesa correa, inmovilizándolo así. Con la misma facilidad le quitó el pantalón y la ropa interior, dejando su trasero a su merced. Cerró los ojos tratando de calmarse ¿eso era tomado como violación? Ni siquiera pudo hacer conjetura alguna, el mayor estaba ya arrodillado detrás suyo lamiendo su entrada con descaro. Hikaru también tenía un lado animal que nadie le conocía salvo él, ni siquiera Yabu había tenido tal dicha.

-De…detente Hikaru - carraspeó con la garganta, tratando de aclarársela como fuera para no gemir – Hikaru…
-Vamos Keito, no es tan malo

Su personalidad alegre y casi bromista habían quedado a un lado, su lado posesivo, celoso hacía alarde de sus mejores dotes con aquel manoseo incesante que hacía sobre las caderas y nalgas del menor. Okamoto gimió al sentir su lengua caliente adentrarse en su interior, ni en su más remoto sueño había podido imaginar que su novio lo violaría en plena compañía, Yaotome era cuidadoso.

-Solo… hablaba con Yuto…

El mayor sonrió y volvió a introducir su lengua, tomando con disimulo una de las baquetas que el alto pelinegro había dejado caer tras su marcha.

-¿Lo prometes?
-Hikaru… - gimió su nombre, rindiéndose en todo sentido pues su miembro despertaba y el calor de su lujuria iba en aumento
-Vamos a ver… - tomó el palillo de madera y se lo introdujo suavemente por la punta al menor, moviéndolo circularmente – Yo creo… que después de que Yuto sepa lo que has hecho con sus baquetas, ya no querrá ser tu amigo

Keito se arqueó con un jadeo ronco, su rostro ocultándose en la alfombra de la sala. Esa maldita cosa que le había introducido le raspaba el interior a pesar de ser tan delgada, la puntita llegan con total facilidad a su punto débil ahí en la próstata.

-Hikaru…
-¿Quieres más?

Movió como si fuera un vibrador la varilla esa, sacándola hasta dejar la parte más delgadita dentro.

-Keito… no me gusta que seas tan unido con él – hablaba suave, tomando la otra baqueta y con ella forzando el estrecho ano del guitarrista para introducirlo junto a su igual – Suficientes… rumores hay ya – hizo una presión y metió lo que pudo en él, escuchándolo gemir con fiereza - ¿Estamos de acuerdo?
-Maldición… Hikaru! – se lastimó el cuello al girarse tan rápido, agitado y excitado. Sus ojos pequeños miraron desafiantes a su novio y asintió – Lo estamos… ahora por favor ¿podrías sacarme de una maldita vez esas cosas y entrar tú?

Los dientes peculiarmente chuecos del mayor se mostraron en una sonrisa satisfecha, sin mucho cuidado sacó las dos varas de madera del interior de Keito y se posicionó atrás suyo, su pantalón abriéndose apenas para dejar salir su hombría. Posicionó la punta en la entrada y lo embistió con toda la fuerza que podía ejercer. Sus brazos rodearon su cintura y pegó su pecho a la espalda del chico, ambos moviéndose en sincronía a pesar de ser la posición incómoda y algo estática, siquiera así, el mayor podría andar más calmado.

----

-Hm… Yuto – Keito estaba sonrojado, con la mano derecha despeinándose el cabello de la nuca – Mañana te compraré un par de baquetas nuevas – el aludido lo miró cuestionando, frunciendo el ceño – Hikaru… las rompió de los celos
-Vale – cortó, suspirando pesado - ¿Aún no entiende que somos amigos?
-No… aún no –sonrió desganado, sabía que mientras el mayor no lo hiciera, violaciones espontáneas como la anterior seguirían ocurriendo.

30 diciembre 2012

Recuerdos [Oneshot]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: ¿Realmente, alguna vez habrá importado?
: You suck at love - Simple Plan
: en Huancayo, hecha bolita en mi cama

Título: Recuerdos
Autor: Satommy
Parejas: Ariokamoto Inoodai-Hikato
Género: Angst[?]
Extensión: Oneshot
Summary: "Porque nada fui, y nada nunca seré para ti, hoy te olvido"
Notas: Que está raro ._. e iba a ser drabble... pero salió one-shot... u3u a ver qué dicen... Feliz año X'D les debo muchos oneshots de navidad, PERO LOS SUBIRÉ, LO JURO lol~♥ y... aparte... u3u yo creo mucho eso de escribir una carta y quemarla para olvidar, así que, si tienen este año cosas que desean olvidar o simplemente, sentir un peso menos encima, anímense :3 es bonito y realmente tranquiliza.


Tomó con cuidado aquella caja donde había puesto todo lo que concernía a aquella persona, la abrió a costa del dolor en su pecho revisó, una a una las cosas que había puesto dentro: una carta, un dibujo, un peluche, unos cuantos libros, unas cuantas fotos y un pequeño usb donde almacenaba conversaciones pasadas.

-Mierda…

El chico guardó todo rápidamente en su sitio antes de que las lágrimas amenazaran con salirse de su sitio, aunque era inevitable el detenerlas pues siempre que recordaba todo le venía encima y dolía, dolía como si fueras quemado en vida. La carne achicharrándose de un dolor indescriptible hasta que después de un rato, quedaba muerta. Él ya estaba muerto ¿o no?
Sacudió su cabello, nuevamente ese molesto pensamiento de sentirse nada tan solo por haber sido olvidado ¿pero en realidad quien lo había olvidado? Alguien que jamás nunca lo tuvo presente.

Nunca fue nada, así que en nada podría convertirse ahora.

Era irónico, muchas veces se repitió a si mismo que no se podía perder algo que jamás fue tuyo pero se sentía tan propio que se olvidó de un momento a otro de su realidad. De su penosa realidad ¿Cuándo creyó en un mínimo momento que Daiki lo tenía presente? ¿Cuándo fue que creyó que podía siquiera considerarlo? ¿Cuándo se engañó a si mismo de que sentía algo?

¡Por dios que ni siquiera eran amigos!

Él solo era uno más en la interminable lista que Arioka poseía, amigos enamorados en un silencio tormentoso, uno más que le hacía sonreír pero que nada más que eso había llegado a ser.

Era un miserable bufón en esa deplorable vida. Pero ya no más ¿por qué llorar por alguien que a quien ni siquiera le importaba? ¿Por qué esperar lo imposible?
Miró a Hikaru parado a un costado, con la mirada desviada pues no quería presenciar lo obvio. La persona que amaba aún sufría por alguien más.
Pero Keito no era como Daiki y él era lo suficientemente maduro como para enfrentar la realidad de las cosas. Era hora ya de pasar la página, era tiempo de dejar todo atrás, de dejar falsas esperanzas en el olvido, de empezar la curación de la herida que se abría cada que recordaba algo mínimo, pero borraría de su persona cada mención de Arioka, borraría el significado de cada canción dedicada y la volvería a dedicar, para darle un sentido más vivo, mucho más alegre y que le diera a sí mismo, una razón para sonreír y ya no de llorar. Cada pensamiento lo relacionaría a algo más ¿por qué a él? ¿Quién era el castaño?

Solo una piedra más en ese camino largo llamado vida. NADA más.

Y así lo olvidaría.

Lentamente se levantó con la caja en mano y la metió en un bolso que también, tontamente había conseguido como iluso enamorado. Realmente, no lo valía… ¿Cuándo Daiki había estado triste cuando decidieron no verse más? ¿Cuándo siquiera hubo derramado una maldita lágrima por él? ¡Solo él era quien lloraba su ausencia! Él jamás lo notaría… el simplemente, viviría feliz en su mundo como hasta ese momento había hecho, porque era Daiki y tenía a Inoo, porque ambos eran felices y él… ¿él quién era?

Nuevamente el maldito pensamiento se apoderó de su ser, pero se lo sacó de otra sacudida de cabeza, apretó tan fuerte los ojos que se pusieron rojos pero no porque llorase, sino porque era el cúmulo de tantas veladas pasadas a lágrima viva. Pero ya no más.

-Keito…

Yaotome lo abrazó por los hombros y lo hizo acomodar en su pecho, era difícil por las alturas de ambos pero lo hacía con cariño y eso, le bastaba al menor.

-Te rechazó… jamás sintió algo por ti... - le recordó, sintiendo un puñal adentrarse en el medio de su estómago – No le debes tener ya consideración
-Lo sé…

Su voz sonó rasposa, a punto de quebrarse nuevamente pero su decisión era tal que contuvo cualquier debilidad, respiró hondo y tomó fuerte la mano del mayor, entrelazando los dedos buscando aquel apoyo y la fuerza necesaria para hacerlo, de borrar todo y dejarlo atrás.

Que pesados se sentían sus pies en aquel momento.

Salió lento acompañado del mayor, mirando en la playa aquel grupo de chicos alrededor de una fogata que hablaban animadamente. Todos felices y ajenos a él.

Todos eran ajenos a sus sentimientos salvo Hikaru, que a pesar de no ser correspondido aún, siempre lo apoyaba. Eso lo convertía en lo mejor de su vida ¿Cuándo creyó que era Daiki el dueño de aquel puesto? Lo miró de reojo, riéndose de algo que dijo Yuto y seguro más tarde, se dirían algo insinuante pero quedaría en nada como siempre y él, inocente blanca paloma, ocultando sus sentimientos, volvería con Kei.

-Tantas cosas…

Dijo en voz alta el guitarrista, cerrando los ojos con fuerza nuevamente y apretando los dedos alrededor de la mano del otro chico que seguía a su lado.

-¿Tantas cosas? – preguntó con timidez
-Dijo… muchas mentiras… y yo las creí…

Keito lo soltó y se adelantó unos pasos más entre ellos, Yabu mirándolo confundido, Ryosuke también curioso de lo que llevaba, pero nadie recibió explicación alguna, lo único que vieron fue un bulto de tela volar entre la leña y el fuego se lo comió vivo, eliminando el rastro de cualquier contenido que hubo tenido la caja, incluso, ella misma.

Por fin terminaba aquella dolorosa etapa, por fin, se deshacía de aquellas malditas cadenas, por fin… Dejaría atrás y bloquearía todo lo que supusiera ser Arioka Daiki.

-¿Qué cosa había ahí, Keito?

Se acercó Chinen desde atrás queriendo ver algún resto entre las cenizas recién formadas por el contenido echado al medio del calor infernal, sacándolo gratamente de aquellos pensamientos que nuevamente se volvían hirientes, partiéndole la cabeza y el alma en dos, pero su voz chillona y cantarina insistió, agradeciendo en silencio su aparición, aunque el otro jamás fuera a saber de ello.

-Recuerdos, solo eso – contestó con simpleza, recostándose sobre el pecho de Hikaru al sentir sus brazos nuevamente rodearlo con protección.

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No sé por qué me gusta esa pareja X'D toda angst y sufrida uwu
Algún día les haré un fluff e.eUu

17 diciembre 2012

Help me [Drabble]

http://img811.imageshack.us/img811/7784/pensamiento1.jpg: Qué haría sin ti Chía... u_u
: Luis Fonsi - Yo soy[?]
: Sofá, hecha bolita

Título: Help me
Autor: Satommy
Pareja: Hikato-oneside Yabuhika-Okachii
Género: Angst -3-
Extensión: Drabble
Notas: Yo... ahhhhhh u3u sinceramente no sé qué decir~ pero bueh, hay una sola persona que lo entenderá y es lo que me interesa. Gracías Chía peque♥ sin ti estaría muerta a estas alturas



Abrazados como siempre, juntos como nunca. Así es como debía de ser, así estaba escrito, así era y él no era nadie para poder intervenir en ello que ya estaba predicho por la sociedad, por el entorno, por los sentimientos, por todo.
Pero si era así, si era consciente de que todo tenía un camino… ¿Por qué le dolía? ¿Por qué sentía que algún surco se trazaba en su pecho y abría una herida?
Keito apretó los ojos con tal fuerza que el dolor de cabeza le vino de pronto, era ya algo común en esos días que “los padres” de HSJ habían regresado y no podía hacer más que verlos juntos de arriba abajo, coquetos, amándose.

-¿Estás bien?

Chinen se sentó a su lado, mirando de reojo al par que captaba la atención del otro chico, dejando salir un largo y pesado suspiro.

-Sabes que ellos…
-Lo sé Yuri – murmuró, tomando su bolso y sacando un par de aspirinas, pasándoselas sin ayuda de agua por la garganta – Lo sé y no digo nada
-Quieres llorar – señaló, pasando un brazo por sus hombros, dándole un apoyo que era más que obvio que el alto necesitaba – Sí le importas
-No, no lo hago…

Una sonrisa triste, la ironía marcaba sus ojos negros hasta que se formaron las malditas gotas saladas que rodaron por sus mejillas pero no las dejó seguir, por orgullo se las secó de golpe y levantó rápido, caminando fuera de la sala.

-Keito… espérame – el pelinegro corrió tras suyo, dándose cuenta de que Hikaru los miraba disimuladamente pero no le dio mayor importancia – Espera… - cogió su chaqueta y lo detuvo, negando muy despacio – Las cosas se superan… se olvidan…
-No te creo! – gritó impotente, ahogándose por tratar de contener su llanto - ¡¿Cuándo se supone que lo haré, eh?!
-Ey… - se mordió el labio inferior, buscando sus ojos – Yo te olvidé, sé que harás lo mismo… si Hikaru y Yabu se aman…
-Si lo ama… ¿por qué yo…?
-Tal vez un error o un cariño que se salió de control… pero Keito… sigue con él, jamás… se dejarán ir, ¿entiendes?
-Yuri… - sus manos se hicieron un puño, fluyendo ya sus lágrimas en un sollozo tan profundo como el mismo sentimiento que había generado por aquel mayor que al parecer había solo jugado con sus sentimientos – Hazme olvidar… por favor…

El bajo asintió, sus brazos rodeándolo para abrazarlo con toda sus fuerzas. Él podría hacer lo que fuera por aquel guitarrista, no sería la primera ni la última vez.

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Perdón uwu si anda feo y bien fome... todo desestructurado, ando de mudanza y sacando mis visas de viaje :c y todo... perdónenme, ya iré mejorando y todo, ya saben♥

20 marzo 2012

JUMP House [1]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Mi gata molesta mucho -3-
: Ultraviolet - Stiff Dylans
: El piso D:!

¿Se acuerdan de los drabbles que dije que haría? Pues :D Acá comienza la saga... Si están feos -3- Perdón, pero recién los inicio... Además que valga aclarar que solo serán drabbles toditos los que haga con "JUMP House", serán como... episodios de la vida cotidiana de los chicos de HSJ viviendo bajo el mismo techo XDDD o sea que pueden leerlos sin ningún orden, solo que éste será... Por decirlo de algún modo, el "primero" o "inicio. Espero que les guste D: y si no lo hace, díganme y dejo de hacerlos~~~ Bueno :D Eso es todo, gracias por leer [?] XD Comenten D:



Título: JUMP House [1]
Autor: Satommy
Parejas: Hikato
Género: Lime [?]
Extensión: Drabble
Summary: No era por nada que Keito tenía temor~


Keito sacó lo último de ropa que tenía en la maleta y la guardó en el cajón. Soltó un largo suspiro apenas terminó y se acercó a su guitarra acústica, la tomó con sumo cuidado entre las manos, dándole su primera tocada en aquel lugar... ¿Cómo era que Yabu había logrado convencer a Kitagawa de eso? Hacer que todos los JUMP vivieran juntos era una locura. Y él tenía miedo. No creía que pudiera pasar un solo día tranquilo ahí ¿Cómo se supone que iba a estudiar? Él necesitaba tranquilidad y...

-¿Terminaste? - el mayor le dio una nalgada y luego lo abrazo por la cintura - ¿Qué te parece tu habitación?

...Y más que nada, necesitaba estar alejado del hormonal de su novio, dudaba que no le hiciera perversidades cada que le diera en gana y sabía que no podría detenerlo porque Hikaru nunca aceptaba un "no" por su parte. Y ese nunca era nunca.
Suspiró con algo de excitación al sentir esas manos recorrerle todo el vientre y caderas hasta la entrepierna, presionando por sobre la tela y causando que de inmediato su miembro despertara.

-Keito... - susurró en su oído el mayor - Deja tu guitarra mientras yo cierro la puerta con seguro

Solo asintió y caminó al pedestal... No, definitivamente no iba a tener paz en esa casa...

11 marzo 2012

Du, Min [Drabble]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Keito~♥
: Nada
: En mi país ;3;

Título: Du, Min
Autor: Satommy
Pareja: Hikato
Género: Fluff fail
Extensión: Drabble
Summary: Porque esa faceta... Solo debería ser vista por él
Notas: Hahahaha lo que me hace Midnight Train XD ¿ya dije que amo la canción?


Estaban todos sentados en la sala de estar, mirando ya lo último del DVD del Summary que Ryosuke con tanta insistencia les había hecho ver. Él yacía sentado al lado de Yabu con Keito sentado atrás suyo en el respaldar, miraba al menor de reojo y luego a la pantalla, se cruzó de brazos con una actitud ciertamente hosca y al terminar el video, se levantó de golpe, saliendo a zancadas de la habitación. Se dirigió a una de las máquinas de refrescos y sacó uno, abriéndolo y tomándolo para calmar su enojo.

-¿Qué te pasa?

La voz de Keito con su palpable acento inglés lo hizo girarse, bufó con enojo y se giró hacia el otro lado, como haciendo berrinche.

-Hikaru...? - se le acercó por la espalda, abrazándolo por la cintura y apoyando la cabeza en su hombro - ¿Qué te sucede?
-¿Porque tienes siempre que querer resaltar tocando la guitarra?
-¿Qué?
-Te ves tan... endemoniadamente sexy – susurró y rendido se volteó hacia él, abrazándolo con posesividad – Odio saber que ya todos pueden ver lo perfecto que es Okamoto Keito, no quiero que te roben de mi lado...
-Baka – el menor se rió entredientes y lo abrazó por el cuello, uniendo sus labios por algunos segundos - ¿No eras tú el que me enseñaba a ser “cool”?
-Me arrepiento, volvamos a hacerte nerd...
-¡Yo nunca he sido nerd!
-¡Pero debemos hacer algo para que no te vean! - miró al menor e hizo una mueca - ¿Y si te lo pido por favor?
-Olvídalo – volvió a reírse y se separó de él, tomando su mano – No deberías siquiera preocuparte por sandeces como esa
-Claro... - bufó – Te gusta la atención...
-Uhm? - le guiñó el ojo – Me gusta la que me da mi novio... - se relamió los labios con lascivia - ¿Qué decías de que me veía endemoniadamente sexy?

Hikaru sonrió, tal vez las personas ahora podían ver lo perfecto que era su novio pero habían cosas que aún solo estaban reservadas para él.

01 diciembre 2011

Donec [Drabble]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Aún no estudio e.e
: Nada ._.
: Biblioteca e.e

Título: Donec
Autor: Satommy
Pareja: Hikato
Género: Fluff/Angst fail
Extensión: Drabble
Summary: El pasado ya es pasado.
Notas: No pregunten XD No sé qué hacer para el cumple de Hika ;w; Y esta cosa me salió bien fail ;w;


Keito se apoyó contra la puerta, escuchando aquellos gritos de emoción que su novio daba y las palabras de agradecimiento que decía.

-¡Gracias Ko-chan! ¡Tú siempre sabes lo que quiero!

Primer disparo

-Nadie me conoce como tu

Segundo disparo

-Eres lo máximo Kota, no sé qué haría sin ti

Tercer disparo

Okamoto se dejó caer por la pared, apoyando la cabeza en sus rodillas, abrazándolas con debido al lamentoso malestar que lo atormentaba.

-¿Es que yo nunca seré suficiente? Siempre… su sombra, ni siquiera una buena…

Se levantó lentamente y sin hacer ruido dejó su regalo en el piso, miró al par que se abrazaba y hasta daba saltitos y en el último crujido de su corazón, cerró la puerta sin que lo notasen, caminando lento fuera del edificio.
No prestó atención a donde se dirigía, no es que le importara mucho, pero al parecer su subconsciente conocía bien en el camino porque en cuestión de minutos ya estaba en el tren hacia su casa y en media hora ya estaba bajo sus sábanas, hecho un ovillo bajo estas.

-Keito, tu celular está que suena ¿es que no piensas contestarlo?
-Déjalo Kenichi…

El hombre miró a su hijo con cierta sorpresa, las únicas veces que se arriesgaba a llamarlo por su nombre era cuando realmente estaba mal.

-¿Qué te pasa?
-Nada
-¿Cosas del trabajo?
-Solo estoy cansado, la universidad y la compañía me tienen agotado
-Keito – su papá no se movió de la puerta pero su voz era más que suficiente para calmarlo – Sabes que puedes dejarlo cuando desees

No supo si aquellas palabras eran para alguna de las cosas que había mencionado o si era referente a dejar a su novio, la sola idea lo hizo lagrimear y buscando protección en su almohada, ocultó el rostro ¿Debía de dejarlo? ¿En verdad debía dejar a Hikaru?

-¿Puedo pasar?
-Kenichi, te dije que…

Se calló al reconocer la voz y por miedo a que lo viese en estado tan deplorable, se enredó con sus mantas, quedándose quieto.

-Eres mi novio y no la quieres pasar conmigo, mal mal… ¿Incluso te finges enfermo?
-Lo siento…
-Keito… - se echó a su lado y con fuerza lo descubrió, haciendo temblar al menor – Estás molesto, ni siquiera me diste mi regalo en persona
-Ya dije que lo siento
-¡Keito!
-¡¿Qué quieres?! Mejor vete con Yabu… A que con el estarías mejor…
-¿Qué hablas? – lo hizo girar y vio sus ojos, sintió una punzada de culpa pero no lo abrazó - ¿Otra vez estás inseguro? – no obtuvo respuesta - ¿Te tengo que recordar que dejé a Yabu por ti?
-Siempre puedes arrepentirte…
-No soy de los que se arrepienten
-Hikaru… ¿Qué tal si…?
-No lo digas

Le tapó la cara con las mantas nuevamente y justo cuando el menor pensó que se iría, lo abrazó por la cintura, apoyando la cabeza en su hombro.

-Llora, quéjate, insúltame, cúlpame… Lo que desees Keito, no voy a dejarte, Kota es mi amigo y lo quiero, pero solo hay alguien a quien amo, así que tú no me dejes el día de mi cumpleaños ni ningún otro… ¿Quieres? Agradecería que cada que tienes algún ataque de estos me lo dijeras, no quiero volver a encontrarte así

.

.

.

-Hikaru… Feliz cumpleaños
-Feliz por que estás aquí

Nur Mine [Drabble]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Debería seguir estudiando e.e
: Gente de la biblioteca
: La Biblioteca LOL~


Título: Nur Mine
Autor: Satommy
Pareja: Inoodai/Hikato
Género: Fluff
Extensión: Drabble
Summary: "Porque es solo mío..."
Notas: Ando random XDDDDDDDDDDDDDDD No me peguen~



Entró furioso a la sala de estar, tirando la puerta hacia un lado haciendo que todos saltaran en sus sitios, Hikaru quiso hablarle para preguntarle el porqué de su comportamiento pero lo ignoró y caminó de largo hasta Daiki que andaba sentado a un lado de Ryosuke, hablando de quien sabe qué.

-¡Tú! – Inoo lo levantó sin esfuerzo y lo encaró - ¡Deja de juntarte con todos!
-¿Eh?
-¡Por tu culpa es que hacen estúpidas historias de ti con Takaki, de ti con Yabu de ti con Ryosuke, de ti...! - su voz se ahogó y dos lágrimas salieron
-Kei… Eres idiota… - el menor no pudo evitarlo y se echó a reír, abrazando a su novio por la cintura y acurrucándose en sus brazos - ¿Qué te he dicho de leer cosas raras en internet?
-P-Pero…
-Nada de peros – suspiró algo molesto y lo tomó de las mejillas uniendo sus labios en un suave beso – No seas tonto y menos celoso… Acá todos somos amigos…
-No todos – sonrió ya más calmado y lo cargó entre sus brazos – Tú eres mi novio
-Lo soy…

Se escuchó un bufido general y todos ignoraron el hecho de que el otro par estuviera prácticamente haciéndolo con ropa en la pared, todos menos Hikaru quien frunciendo el ceño y algo tímido se giró al menor que estaba a su lado.

-Ne… Keito… ¿No crees que Inoo es muy celoso?
-Si lo es… - lo vio divertido – Pero menos que tú
-¡¿Qué?! ¡Yo no soy celoso!

Se escuchó un “Si eres” de parte de todos y el ex rubio se quedó callado, tomó la mano del menor que ahora se reía despacio y haciendo un puchero entrelazó sus dedos, mirando de reojo al otro par que salía por la puerta.

-Ne, Keito…
-¿Qué?
-Tú y yo tampoco somos amigos…

26 julio 2011

Melodía [Drabble]

http://i89.photobucket.com/albums/k220/Satommy14/pensamiento1.jpg: Me duele la cabeza~~
: Toda mi familia hablando e.e
: La cama de NY~


Título: Melodía
Autor: Satommy
Pareja: Hikato
Género: Fluff
Extensión: Drabble
Summary: La composición de una canción a veces es más fácil que una declaración directa
Notas: Si, oficialmente mi cerebro colapsó -3-

Keito estaba en la sala de grabación, tocando su guitarra… Había tenido esta melodía toda la semana metida en la cabeza y quería por fin ya dejarla salir. Las cuerdas emitían un sonido de rock lento y clásico, un ritmo agradable y muy fácil de memorizar, cuando por fin terminó de tocar sintió un alivio recorrerle el cuerpo.

-Eso estuvo grandioso

La voz de otro chico se oyó a través del micrófono y miró a la ventana de la sala de controles algo asustado, Hikaru lo veía sonriente del otro lado.

-No sabía que podías hacer tan buenos solos Keito

El menor le dio la espalda, ocultando su rubor y dejando su guitarra en su soporte con sumo cuidado ¿Qué pasaría si supiera la verdad? ¿Si supiera que esa melodía la escribió pensando en él?

-Eh~ ¿Te molestaste? – preguntó con cierta torpeza – Perdón, pero es que apenas escuché tu guitarra me dio curiosidad saber qué es lo que tocabas… Y en verdad es hermoso Keito ¿lo hiciste pensando en alguien especial? – usó un tono de voz un poco más bajo mirando también hacia otro lado pero sin que el menor pudiese verlo, aún le daba la espalda
-¿Y qué si lo hice pensando en alguien? – preguntó con molestia - ¿Hay algo de malo en ello?
-¡No dije eso! – Hikaru abrió la puerta de la sala y entró, caminando hasta la altura del menor – Solo… decía… Perdón – lo despeinó un poco y se acercó a tomar su bajo, tocando despacio una melodía de acompañamiento al solo de Keito – La letra… Hazla tú… Supongo que sería de amor ¿verdad?
-Un amor no correspondido – murmuró en voz baja, viendo al mayor tocar – Porque el ama a su amigo de años y yo solo… Solo soy un recién llegado que incluso es un intruso…

No dijo más, dio media vuelta y salió de ahí, dejando al mayor tocando, se apoyó contra la puerta y miró a los controles, cerró los ojos dejándose llevar por el suave sonido del bajo de Hikaru y unas lágrimas resbalaron por sus mejillas aunque no quisiera que lo hiciesen.

-Te amo…

Le dolía decir esas palabras y saber que no era correspondido, un golpeteo en el vidrio lo hicieron reaccionar y se secó las lágrimas rápidamente, miró a Yaotome y sonrió un poco fingido, este le señaló hacia arriba y miró el letrero de “ENCENDIDO” prendido… Lo había escuchado dentro de la cabina. Un ataque de pánico se posesionó de su cuerpo, iba a salir corriendo pero por los nervios se tropezó con las sillas y mesa que habían ahí dentro, el mayor aprovechó y lo alcanzó, lo tomó de los brazos y lo hizo levantarse de un solo tirón, lo abrazó con fuerza y le dio un pequeño beso en la mejilla.

-¿Por qué todo el mundo cree que estoy enamorado de Yabu? – preguntó en un susurro – Keito… ¿No crees que es raro que yo esté acá? La sala de ensayos está al otro lado del edificio… Si yo vine hasta acá es porque te estaba siguiendo…

Okamoto se quedó quieto en sus brazos, luego tímidamente lo abrazó de vuelta, apoyando su cabeza en el hombro del mayor.

-¿Puedes repetir lo que dijiste hace algunos momentos?
-¿Q-qué?

Se puso nervioso y quiso alejarse, pero Hikaru lo tomó del rostro y le dio un pequeño beso en los labios, uno dulce y suave. Demoró en responderle, haciéndolo con algo de miedo al principio pero luego teniendo más seguridad en el movimiento de sus labios.

-Te amo…

Volvió a susurrar el menor y el otro le regaló la mejor de sus sonrisas, le dio otro pequeño beso en los labios y lo abrazó con mayor fuerza.

-Yo también te amo, hace mucho me enamoré del chico tímido con acento inglés… Me hace feliz saber que me correspondes, gracias

Keito se sonrojó con fuerza y luego rió despacio, tal vez al final su canción no iba a ser una balada de rock triste, sino una balada de rock completamente de amor, pero una donde todo está bien y termina bien.